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Mi primera infidelidad fue en una casa cural

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Mi esposa y yo debíamos ir al bautizo de su sobrino, eran las 8:00 am de un claro día dominical y estaba pulcramente vestido y locionado, no iba a una iglesia hace ocho años, la verdad no me gustan, pero entiendo que para muchas personas es un espacio muy importante y consideran el buen vestir como una muestra de respeto; salimos a tiempo, pero por la ausencia de tráfico del día domingo llegamos excesivamente temprano.

Mi esposa tenía un vestido beige hasta los tobillos pero bastante ceñido en la cintura que me encantaba, nos veíamos como la pareja perfecta, conversamos y fumamos mientras veíamos a las personas llegar a la iglesia, entre ellas una chica bastante joven, aproximadamente 18 años, también tenía un vestido muy ceñido y unos labios rojos y gruesos, me pareció bonita mantuvimos una mirada un breve momento y seguimos cada uno en lo nuestro sin esperar nada.

La Eucaristía inició a medio día por inconvenientes logísticos y mi esposa, una fotógrafa aficionada se hizo en el primer banquillo para tener los mejores planos, yo le dije que no quería estar tan cerca por mi total ignorancia de los ritos litúrgicos y preferí una banca lateral justo al lado de los coristas y fue ahí donde empecé a mirarme con la chica de 18 años que cantaba, en realidad la devoraba con la mirada y ella sonreía cómplice, me percaté que tenía un culo de pornstar, redondo, grande... y sus labios gruesos me hacían imaginar la mejor felación que jamás me hayan hecho, nos rozábamos al ponernos de pie pero con la discreción propia del espacio y cuando terminó la ceremonia todos tenían un hambre impresionante y desocuparon el lugar rápidamente incluida la familia de mi esposa, ella retenía como podía a los niños y las familias para tomarles fotos, les pedía que se devolvieran para que quedarán las fotos con el fondo de la iglesia, mientras yo estaba superaburrido y huyéndole a los hermanos de ella que siempre hablan estupideces cuando vi que la chica que cantaba me llamaba como asintiendo con la cabeza, me tomó de una mano y me llevó a la casa cural.

Había una habitación muy pequeña, cerró la puerta y me dio un beso que me dejó atónito pero no dejé que mirara mi cara de sorpresa y pronto la abracé fuerte, le tomé la nalga firme y redonda mientras nos besamos un buen rato, luego le subí la falda, le bajé los interiores mientras me miraba entre excitada y asustada, empecé a comerle el coño que ya lo tenía húmedo, la veía morderse la mano para no gritar, después una almohada, me encantaba verla enloquecerse, después de muchos besos tembló, se mojó mucho y me dijo "es mi turno", me quito la correa del pantalón y bajo mis pantalones hasta la rodilla, yo estaba preocupado por el ruido y mi ausencia pero lo tenía durísimo, mi pene es promedio, de 17 cm pero grueso, me lo chupaba súper rico y las marcas de labial rojo en mi pene me excitaban mucho y no pasaron tres minutos cuando ya sentía que me iba a venir así que la tome de un brazo y le indiqué que se pusiera de pie, se inclinó apoyándose en la cama y la empecé a penetrar.

Se sentía muy caliente dentro de ella y estaba muy mojada, sonaba muy duro y pensaba en que nos oyeran, en que mi novia me buscara, pero después todo fue un espacio de irracionalidad, un momento en el cual solo pensaba en meter más y más mi verga dentro de esa niña, solo quería oírla gemir suavemente, tomarla por el cabello, me decía "más, así, quiero más", después me dijo que me recostara en la cama y me cabalgó hasta hacerme venir, me lamió el pene y me escribió su nombre y número en una tarjeta y me indicó que saliera por otra puerta que ni siquiera había visto, salí y era un acceso lateral de la iglesia cuando oí la voz de mi novia "Amor, llegaste justo para la foto familiar".

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