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Conociendo a ratona 2.0 (Cap. 5): Comprando las limusinas

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Mientras que el Ama continuaba el adiestramiento de su nuevo séquito, ratona se dedicaba a la búsqueda de algún negocio respetable de renta de limusinas, hablar con el dueño y ofrecerle una muy jugosa oferta que le fuera muy tentadora y por ende difícil de rechazar para así cumplir con la tarea que le había ordenado su Ama.

Después de caminar por varias horas ratona por fin encontró un negocio de limusinas en renta, el cual supuso que era lo que su Ama deseaba ya que se encontraba ubicado en una zona de buen status social donde se maneja mucho dinero a diario. Ratona se decidió a entrar y enseguida le atendió una señorita de muy buen cuerpo y amable también, le preguntó a ratona que se le ofrecía, ella dijo que deseaba hablar con el dueño para hacerle una propuesta de negocios; la encargada suplicó aguardara un momento mientras llamaba a su jefe, ratona tomó asiento y espero pacientemente.

Pasaron como diez minutos y por fin ratona vio que se acercaba a ella un señor que era más que evidente era el dueño, ya que su porte era de gente de alta alcurnia, él se presentó y preguntó a que se debía el honor de su visita. Ratona dijo al dueño del negocio que su jefa andaba en busca de un negocio de limusinas y que estaba dispuesta a comprárselo sin importar el valor que este pudiera tener.

Al escuchar dicha oferta el dueño algo sorprendido en un principio se puso renuente, ya que las limusinas era un negocio bastante rentable para él. Ratona le dijo que su jefa estaba ofreciendo pagar el doble del valor del negocio sin importar que fuera ese negocio o fuera uno distinto siempre y cuando cumpliera la condición de que fueran limusinas.

El dueño del establecimiento se dio cuenta que la oferta era en serio y que si no vendía su negocio bien podría perder la oportunidad no solo de recuperar su inversión, sino que además le estaban ofreciendo pagarle el doble sin importar el valor del negocio, se dio cuenta que si no era su negocio ratona buscaría otro en distinta zona, por lo que tomó decisión de vender su establecimiento por el doble de lo que le había costado. Ratona pidió su número de cuenta bancaria para así poder realizar la transferencia electrónica ya que el monto era bastante alto y por seguridad era más conveniente hacer el pago mediante bancos en vez de expedir un cheque.

El dueño del negocio le dio el número de cuenta y a las pocas horas el dinero había sido ya transferido, ratona recibió las llaves, escrituras y todos los documentos requeridos por la transacción, apenas el antiguo dueño entregó toda la documentación pasó a retirarse para ya no volver. Ratona apenas terminó de recibir los papeles de propiedad se regresó al reino y así poder comunicarse con su Ama y darle la noticia de ya haber realizado la compra del negocio de limusinas.

Pasada una media hora de que ratona se regresara al reino, recibió la videoconferencia de su Ama para preguntarle si ya había cumplido la orden recibida. Ratona apenas se estableció la imagen se postró a los pies de su Alteza y en muestra de respeto besó el suelo simulando estar besando los pies de su Ama, ya que por el momento no era posible besarle los pies debido a que estaba de viaje.

Ratona le enseño mediante la cámara de video las escrituras del negocio del que desde ese momento ya su Alteza era la dueña.

Su Alteza le dijo que tuviera el reino como un espejo, ya que al día siguiente regresaba y no quería encontrarse un cochinero, también le dijo debía ir al aeropuerto para recibirla, y ya que ahora ya era dueña de las limusinas, debería llevar una para recogerla ya que no merecía menos, que llevaba bastante mercancía y no quería pagar taxis.

Después de recibir la nueva orden, ratona adoptó nuevamente la postura de adoración para besar el suelo en señal de respeto y de haber recibido y entendido la orden. El Ama finalizó la videoconferencia y enseguida regresó con su nuevo sequito para continuar su entrenamiento. El sequito formado por las ratonas anteriores y la azafata ya se sabían la rutina de cómo tratar a su Diosa, por lo que ya no era necesario estarles arreando teniéndoles que decir sus obligaciones a los pies de su dueña; mientras que las nuevas reclutas después de unos días a sus pies ya habían aprendido un 90% de su nuevo entrenamiento.

El Ama chasqueó los dedos y en automático todo el sequito de nuevas y antiguas se postraron a los pies de su dueña, el Ama dijo solo una vez “perras encárguense de mis cosas personales de inmediato, ya que mañana partimos al aeropuerto temprano y así regresamos al reino”. El sequito se iba a retirar a cumplir la orden del Ama.

De pronto se escuchó un segundo chasquido, el Ama dijo refiriéndose a las nuevas ratonas “a ver ustedes dos vengan conmigo ya que voy a descansar viendo televisión y no hay nada mejor que un buen descanso que incluya un masaje de pies, así que a trabajar perras”. Las nuevas reclutas siguieron a cuatro patas a su Ama mientras que el resto de ratonas cumplían las órdenes de su amada Dueña.

A la mañana siguiente, el Ama fue despertada como ya era costumbre, las ratonas de más antigüedad se acercaban a besarle y chuparle los pies. Una vez ya despierta, la ratona encargada del baño se dirigió a preparar lo necesario para así poder asear a su divinidad y estar lista para partir con tiempo hacia el aeropuerto; mientras tanto el resto de sus ratonas le preparaban su atuendo y le lustraban los zapatos. Más tarde gracias a su cercanía llegaron al aeropuerto en poco tiempo.

Al llegar al aeropuerto las ratonas se encargaron tanto de bajar el equipaje así como de pagar el traslado. Ya en el interior del aeropuerto una vez más su Alteza tomo asiento cómodamente mientras que sus ratonas se encargaban del registro para poder abordar en el vuelo que estaba próximo a salir rumbo de Madrid. La encargada de la aerolínea verificó boletos y se dio cuenta que por la cantidad de kilómetros de vuelo ya acumulados, ya eran merecedoras de un boleto de primera clase, tal como había sido de camino hacia Hawái, sin embargo ahora era por cortesía de la aerolínea.

Inmediatamente después del registro se dirigieron a la sala de espera para poder abordar el avión y así comenzar el regreso a casa. Llegó el momento en que la azafata encargada pidió se empezara el abordaje con los pasajeros de primera clase. El Ama no perdió el tiempo y abordó junto con el sequito a sus pies que le seguían por detrás.

Apenas se acomodó su Alteza, la azafata de primera clase le ofreció una copa para esperar mientras el vuelo despegaba, las perras adoptaron posiciones y empezaron a servir a su Ama de la misma manera que al comienzo del viaje hacia Hawái.

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