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Forzada por mi tío

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Alejandra siempre fue coqueta, a pesar de ser muy bajita, no alcanzaba ni el 1.60 pero su cara de eterna adolescente, a sus dieciocho la hacía una chica súper sexy. En la reunión de navidad, noto que su tío Juan no le quitaba la vista de encima. Y trataba de acercarse a ella de manera constante. Para ella era divertido, así que decidió seguirle el juego y trato a toda costa de calentarlo.

—Tío, ¿me puedes ayudar a bajar algo de la alacena?

—Claro mija, vamos.

Alejandra se subió a un banco y se estiró, sabía que su vestido subiría e inevitablemente su tío podría ver por debajo, luego fingió resbalarse y el la tuvo que detener por las nalgas.

—Uy me caigo!

—Ya te agarre… ya te…perdón!

—Perdón tío, gracias te quiero

—Yo también mijita

Toda la noche compartieron miradas pícaras, y cuando se despidieron ella le dio el beso casi en la boca. Podía sentir su mirada mientras se alejaba hasta el carro de su papá.

—Los esperamos para Año Nuevo

—Claro, hermano. ¿Que llevamos?

—Nada, y se llevan ropa para que se queden.

—Bueno, igual llevo una botella de tequila.

Cuando lo vio llegar, no dudo y fue a recibirlo.

—Mi tío favorito

—Hola mija, como ha crecido.

Ella llevaba una falda pequeña, una blusa ajustada. Su tío no dejaba de verla. Cuando estaban sacando la cena de la cocina, aprovecho para pegarle la verga en sus nalgas. Ella dio la vuelta y le reclamó.

—¿Qué te pasa? Soy tu sobrina!

—Perdón mija… yo pensé…

—Pues no, que te quede claro!

—Por favor no digas nada…

—Claro que no, que asco!

Durante la cena, a su tío se le caía la cara de vergüenza. Y Alejandra seguía sonriente, como si nada hubiera pasado.

—Chin! Se me cayó mi tenedor, me lo pasas tío.

—Si si, claro.

Cuando se agachó bajo la mesa, pudo ver que Alejandra tenía las piernas abiertas y no llevaba ropa interior. El golpe de su nuca contra la mesa hizo tambalear la cena.

—¡NI UN TEQUILA MÁS!

—¡perdón!

Todos rieron, pero él tenía una cara de desconcierto y no hilaba una frase. Luego brindaron, todos estaban un poco pasados de copas, mamá y papá ya bostezaban. Los niños dormían en los sillones.

—Pues nos acomodamos para dormir. Te quedas en el cuarto de Alejandra y ella que se duerma acá en la sala.

—No queremos incomodar.

—No te preocupes tío, siempre me quedo dormida viendo la tele.

Cuando ya todo estaba a oscuras, sintió que alguien se acercaba.

—¿Estas despierta?

—¿tío?

—¿Dime de que se trata? ¿Por qué me haces esto?

—No sé de qué me hablas, soy tu sobrina.

—Olvídalo, soy un idiota. Voy por un poco de agua.

Cuando caminaba de regreso, miro instintivamente al sillón. Alentadora tenia destapado el culo, se podía ver la tanga perdiéndose entre sus nalgas. Aun así no se detuvo y siguió de largo. Estaba cansado de aquella niña estúpida.

—No olvides que el 5 vamos por los regalos de reyes magos, te toca cuidar a los niños. Ale te ayudará.

La cara de su tío ya era de fastidio

—Ok, acá los veo.

A media semana, una foto de Alejandra le llegó por Whatsapp, está en una pose sexy y con unos shorts pequeñitos.

“Perdón tío, era para mi novio”

Juan no paraba de ver la foto, se masturbo a escondidas y por la noche se cogió a su esposa pensando en su sobrina. El mejor sexo en años. Para el día previo a reyes magos llegó, repitiéndose una y otra vez que no caería en los juegos de su sobrina. Pero apenas la vio, se vino a la mente aquella imagen.

—Hola tío, compre pizza para ver películas

—Ok

—¿Estás enojado conmigo?

—No

—¿Quieres una cerveza?

—No

Como si no importara lo que dijera, Alejandra llegó de la cocina con una cerveza y se sentó en sus piernas.

—¿me odias?

—cómo cree mija!

Por encima de su pantalón, sobresalía el encaje de su ropa interior. Y ella podía sentir como la verga de su tío crecía y chocaba en su culo. Aunque ella seguía tan normal, podía sentir como tragaba saliva nervioso y apenas y se movía. Ella brincaba al menor pretexto para mover sus nalgas sobre aquella verga. Cuando los niños se durmieron. Ella se despidió y se fue a su cuarto.

“Sentí tu vergota tío”

Ese mensaje prendió la mecha, Juan ya no soportaba más, salió a caminar y volvió un poco más tranquilo. Solo para encontrar la tanga de encaje sobre el sillón. La pego a su nariz y algo se encendió en su mente.

Camino hasta su habitación, Alejandra ya dormía pero no le importo. Se deshizo de la cobijas de un tirón y ahí estaba aquel culito que lo tenía loco. Con la tanga que aún traía en las manos, le amarró las muñecas mientras ella poco a poco despertaba.

—¿Que paso tío? ¿Qué me…?

—¡Cállate hija de tu pinche madre! ¡Estas chingue y chingue pues órale!

—No no no, tío no soy tu sobrina no por favor!

—Me vale madre, andas de pinche ofrecida ahora te chingas!

Sacó su verga del pantalón y la jalo del cabello hasta que su pequeña cara choco contra su huevos.

—Abre la boca putita, ábrela con una chingada!

—No tío no, no quierooo aaagh! Haaagh!

Alejandra no tenía la fuerza para detenerlo, y la verga entraba cada vez más al fondo de su boca. Sentía como le llegaba a la garganta sin poder oponer resistencia.

—haaag! Haaaa!

—Para que se le quite pinche escuincla puta!

Cuando pensaba que ya no podría más y que se ahogaba con aquella verga en su boca, la sacó de golpe y la empujó para que cayera de espaldas. Se subió sobre ella y le fue rompiendo la pijama.

—¡No no no por favor no!

—Cállese hija de su pinche madre, cállese!

Cuando sintió que su verga rozaba su panocha empujó y hundió su verga hasta el fondo.

—¡HAAAY!

—Estas bien pinche apretadita cabrona!

—Me duele! Ya no… por favor…

Las lágrimas escurrían por su cara y a pesar de intentar gritar, cada embestida la hacía gemir de dolor. Juan la sacudía contra el con todas sus fuerzas.

—Ya no quiero yaaa!

—Perra puta, pero qué tal me mandabas fotos!

—Perdonameee!

—Perdónarte… ya la metí ya nos chingamos los dos putita

Después de un rato la jalo como una muñeca de trapo y la coloco boca abajo.

—Levante esas nalgas cabrona!

—No por favor nooo!

Comenzó a darle de nalgadas, sonaba impresionante. Y de inmediato sus nalgas estaban rojas. Para que parara un poco levantó su culo, pero de inmediato se arrepentiría.

—Ahí le va por el culo pendeja

—Haaaa! Me duele mucho!

El llanto, pero sobre todo el pequeño manjar lo calentaban más, le tomó las manos por detrás y la jalo para que entrara toda su verga en aquel pequeño culo.

—Haaay! Haaaa! Haaay!

—Eso puta, gózalo perra!

De inmediato volvió a nalguearte el culo, cada vez más fuerte y empujaba su verga de manera brutal. Ella mordía su almohada para evitar gritar más fuerte, el dolor era insoportable. Y no parecía tener fin. Luego sin sacarle la verga se sentó con ella encima en el borde de la cama.

—Muévase como en el sillón cabrona!

—Ya tío… por fa…

—¡QUE BRINQUE PUTA DE MIERDA!

Sus caderas empezaron a moverse hasta lograr mantener el ritmo. Su tío le apretaba las chichis con fuerza, como si quisiera exprimirlas y le besaba el cuello.

—Eres mi puta

—… ha!

—Eres mi pinche putita, me vale verga que seas mi sobrina.

—ha! Ha! Ha!

No tenía más lágrimas que derramar, el dolor había cesado un poco y era la primera vez que la penetraban por el culo. Pronto ya estaba brincando, sin ser obligada.

—Así perra, así!

—Tío…

—Estas bien chiquita, siento que te parto en dos cabrona

—Se siente rico… haaa!

La aventó con fuerza y enseguida la arrastró hasta el.

—Abre la boca

—¿queee?

Una bofetada sonó en su rostro.

—Abre la puta boca pendeja!

Obedeció y la verga de su tío entró de nuevo en su boca, ahora con un sabor diferente. Extrañamente excitante. Sentía como su tío aceleraba el ritmo más y más.

—Haaaaa! Haaaa! Abre la puta boca!

—Haaaaa!

Su tío se vino en su cara, el semen le escurría hasta su boca, y su tío lo juntaba y se lo metía.

—Trágatelos pendeja

—Haaagh!

—Trágueselos puta!

—Siii tiiio!

El sabor a semen, sudor, verga ya su propio culo se mezclaba en su boca.

—Y cuidado y vayas de chismosa con tus papás

—Nooo, soy tu putita ¿o no?

—Eso es, eres mi pinche puta.

El sonido inconfundible del bocho de su papá sonó en la entrada.

—Hazte la dormida!

—Si

"Ya llegamos”

Al día siguiente todos abrieron los regalos, a,vos se despidieron con normalidad. Y ya por la noche, por whatsapp le llegó un mensaje de su tío.

“Ahora si mándeme fotos cabrona”

“¿Fotos?”

“De su culo putita y mañana pásese por la casa que su mamá y mi vieja van de compras”

“¿Me vas a coger?”

—Ya deja ese teléfono mija, ¿ahora con quien platicas?

—Con mis amigas mamita.

@MmamaceandoO

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