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Aventuras en el Call Center (Parte 3)

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Antes de comenzar, me ha sorprendido recibir un par de mails en mi correo con preguntas sobre mi persona y sobre los relatos, no es algo que esperara pero me ha agradado, responderé dos de ellas. Igual ante cualquier duda sería más divertido en comentarios.

‘¿Aun sigues con tu pareja?’

Tengo pareja, es todo lo que diré.

‘¿Tendrías sexo casual con alguien a quien no conoces?’

Sí, es algo que en especial me calienta mucho, pero es complicado por mi poca disposición de tiempo y que obviamente tiene que ser un secreto, lo cual imposibilita en gran medida que ocurra salvo algo que ocurra en el momento.

Ahora sí, continuemos con la historia.

No quería salir del calor que ella emanaba, no quería dejar de sentir su aroma, no quería levantarme y volver a casa, pero así como había sido nuestro encuentro de sublime cruel era la realidad de que ese no era mi lugar y que lo nuestro solo era una amistad.

Procedí a levantarme y la mire una última vez, desnuda devolviéndome la mirada satisfecha aunque nunca he podido comprender sobre si estaba satisfecha por el sexo o porque había captado que esto no era amor, a lo mejor ambas, me lave delicadamente y me vestí, le di un último beso que duro más de lo normal y salí de su depa, aún tenía algo de tiempo así que camine para quitarme el adormecimiento del cuerpo, el sabor de su sudor de mi boca y la sensación residual de su ano apretando mi pene.

Tuve miedo de tener todavía su olor, o llevar algún rastro de cabello en mi ropa, debo admitir que en ningún momento me sentí más expuesto ante el mundo como aquel, pero por algún motivo, en mí ya no existía ese remordimiento. Solo no quería ser descubierto y eso me hizo sentir peor.

Mi pareja continuo ignorándome y rechazando cualquier muestra de afecto, a la vez que me miraba sobre el hombro por cada acción que hacía, criticándome en momentos por cosas que ella había exigido que se hicieran de tal modo en ocasiones anteriores, la afronte y le dije que si ella quería que termináramos, que no tenía sentido su cambio tan repentino, sus ataques, su crueldad, ella solo miro a un lado y dijo:

—¿ya te buscaste a otra, verdad?

—No, te amo solo a ti.

Y aunque parezca cínico, si, la amaba solo a ella y hubiera dejado a cualquiera por ella sin pensarlo.

—No sé qué me pasa, en serio, no lo sé, yo... veo lo que hago y me detesto pero no puedo parar

Ligeras lágrimas salieron de sus ojos y mi corazón se rompió.

La abracé y la bese, ella correspondió mi beso y me abrazo a la vez que su beso aumento la intensidad, la tome de la cabellera y ella agarro mi pene sobre mi pijama, mordí su boca y ella gimió, ya no pensábamos y nuestros cuerpos solo querían acercarse, era como si todo el deseo acumulado se liberara.

Tú siempre serás mía, entiéndelo a la vez que la colocaba contra la pared de espaldas a mí y le bajaba el pantalón, mordí su hombro con lujuria mientras mi mano manoseaba su vagina, ella intento agarrar mi pene y como respuesta tuvo una fuerte nalgada.

—No te he dado permiso de tocarme, Puta

—Lo siento, Amo.

Dijo entre gemidos.

—Más, más tócame más por favor, Amo.

Mis dedos jugaban con su clítoris, lo apretaban y presionaban a la vez que se movían muy rápido, sentí los jugos de su vagina empapar mis dedos y baje a lamer hasta la última gota en su vagina y ano.

Coloque mi pene en la entrada de su ano y ella dijo

—Primero los dedos, hace mucho que no… ahh!

No termino de decir la frase y mi pene ya estaba entrando en su ano, me recibió sin problemas, como si nunca me hubiera ido, su amo me abrazo el pene con cariño y delicadeza, pero con presión, ella evito gritar por un segundo y posterior a eso me miro, una mirada entre odio y pasión, entre deseo y rabia, le escupió el rostro y la tome del cabello pegándola contra el muro y procedí a follarla sin compasión, ella no se controlaba, solo gemía y pedía más, la voltee y me cambie el condón que se había roto en la parte de la base, la bese en la boca y la hice chupármelo, la acosté en la alfombra y procedí a penetrar su vagina con rabia hasta que ella se corrió conmigo adentro. Posterior a eso se levantó y me chupo el pene, pidiéndome que me corriera en su boca. Yo no me logre correr... después de cansarnos le dije que eso pasaba que yo tardaba mucho en correrme y ella. Ella solo se recogió su ropa y se fue a acostar, no me volvió a hablar en toda la noche y al día siguiente, nada había cambiado.

 

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