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Putita (Parte 3 de 3)

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En ese momento, en esos días, Néstor y Patricio eran mis locos amantes, cada uno a su manera, dejando en claro las cosas, sin tontos celos ni caprichos.

Los tres sabíamos que esa aventura era momentánea, era solo placer, y nadie buscaba más que eso, enamorarse no era una opción.

El final llegaría solo por casualidad, en un momento en que rocé el camino de la prostitución y un ángel caído del cielo salvó mi vida.

Para ese domingo anunciaban un calor del infierno, pleno verano, Néstor me había invitado a una casa de fin de semana de un amigo, también iría Patricio, un sitio para gente joven…

La idea era ir a pasar un buen día, buena comida, música, tragos, piscina, juegos… al menos eso era lo que me habían dejado saber…

Era un buen momento para estrenar mi nuevo traje de baño, una amiga los importaba de Brasil y me pareció muy para mí, un micro bikini en verde fluo, por detrás solo dos cordeles, era como estar desnuda, que rico! me puse un short en tela de jean, un tanto rasgado y una remera a media pancita que anudé bajo mis pechos, haciéndolos ver sexis…

Me acomodé el cabello hacia atrás en colita, mis chancletas taconas, lentes de sol, y mi infaltable bolso de mano con bronceadores, cremas, peines, y todas las cosas que caben en un bolso de mujer.

Néstor pasó a buscarme cerca del mediodía, en su moto, se quedó mirándome como si fuera la primera vez que me veía, sonrió y me dijo un ‘hola putita’ para darme un profundo beso de lengua, haciendo que refregara intencionalmente las tetas en su cuerpo, me reí cómplice, me subí a la moto y partimos con rumbo desconocido.

Nos alejamos de la ciudad, poco a poco el paisaje de altos edificios y cementos fue mutando a verdes praderas que se perdían en el horizonte, tomó algún camino de tierra secundario y luego de unas vueltas estaba totalmente perdida, si me dejaba en ese sitio, ni idea como volver.

Al fin, entre unas arboledas llegamos a una casona antigua, pude notar a un costado una gran piscina donde en mayoría había hombres, solo un par de chicas guapas tan ligeras de ropas como yo misma estaba, la música atronaba el sitio, se escuchaba desde lejos, y una mezcla de vehículos de todo tipo estacionados a un lado cerraban mi campo visual.

Dejamos la moto a un lado y llegó el momento de las presentaciones, Néstor fue por delante saludando a uno por uno y presentándomelos, y noté que esos desconocidos, mientras yo solo les besaba en la mejilla, ellos me manoseaban como puta, y ahí me di cuenta de que se trataba el día bajo el sol, le dije por lo bajo a Néstor, que me tenía tomada de la mano

Néstor! ¿Dónde me trajiste? Esto es un puterío…

Tranquila… relájate… y disfrutá…

Seguimos caminando rumbo a la casona, para dejar nuestras cosas, el aún me llevaba de la mano, indicándome el camino, dejamos atrás la piscina y nos introdujimos en el hall principal, fue donde conocí a Mara, la anfitriona, estaba de espaldas, noté que de no ser por una tanga enterrada en su culo y unos zapatos tacos altos hubiera estado completamente desnuda.

Néstor dijo

Buen día Mara!

Hola!!! Néstor! tanto tiempo!!!

Ella giró sobre si misma para saludar, tenía el cabello platinado, los ojos delineados y los labios con evidente botox pintados en un crema rabioso, sus pechos estaban desnudos t para ella parecía ser lo mas natural del mundo, aparentaba treinta y pico de años, Mara tenía todo el perfil de esas mujeres bien putas, incluso noté que tenía mucho por aprender de ella.

Mientras observaba ella reparó en mí y me dijo

Hola! vos debes ser Janete! Cierto?

Y sin decir mucho vino sobre mi como si fuéramos viejas conocidas, me apretó y me dio un fuerte beso en la boca, me aparté por instinto, sorprendida, ellos se rieron y Mara dijo

Ja! ja! ja! tranquila… no seas tímida… bien bien, ponte cómoda… relájate…

Sobre un costado había decenas de botellas con bebidas, de todos colores, de todo tipo, a elección…

Me seguí cruzando con desconocidos, dejamos las cosas un lado y volvimos al sitio donde estaba Mara, Néstor preparó un par de tragos, uno para mí, otro para él, yo no quería beber, pero me insistieron, no sé qué era, pero estaba fuerte, y entre risa y más risas, bebí otra cosa extraña que ni idea de que se trataba…

Me puse un poco festiva, y fue cuando Patricio me sorprendió, con la alegría que sentía lo besé profundamente, mientras no podía dejar de reírme tontamente…

Perdí de vista a Néstor, y a Maira, solo quedé con Patricio y más extraños, hizo que lo siguiera a otra habitación…

Fue mi primera y última vez, parecía una escena de película, como veía en las películas, sobre una mesa varias líneas cortadas de esa mierda blanca, chicas y chicos aspirando, metiendo eso por su nariz, Patricio tomó uno de esos tubitos y aspiró profundamente, luego me lo dio, me dijo que era mi turno, y al igual que las bebidas, no quería, pero insistieron y solo aspiré…

Tiempo después era otra persona, estaba alegre, desinhibida y sentía que todo era posible, bebí mas alcohol y también algunas pastillas, el mundo me daba vueltas y estaba dispuesta a cualquier cosa, fui al patio, la música estaba fuerte y había varios chicos en la piscina, divertidos, bebiendo tragos, algunas chicas había improvisado un desfile sensual caminando al borde, y quise ser parte del juego.

Dejé el short y la remera a un lado, me quedé con el diminuto traje de baño que estrenaba y fui derecho a esa pasarela improvisada, fui una más…

Todo lo que había metido en mi cuerpo, y el permanente aliento festivo de los chicos me indujeron a más, solté el sostén y desnudé mis pechos, luego la tanga, y fui la primera en desfilar completamente desnuda entre abucheos y silbidos...

Mara a un costado me animaba a más, y yo quería más, estaba perdida e hice una locura, fui sobre ella y la besé profundamente boca a boca, refregué mis pechos con los suyos y entrecrucé mis piernas con las suyas, acaricié mi vagina desnuda contra su piel y tomé sus nalgas entre mis manos, un show que solo hizo que los chicos aullaran como lobos hambrientos, era todo un descontrol…

Mara era de mayor contextura física que yo, me apretó por la cintura y me levantó en el aire, caminó hacia la piscina con sus labios pegados a los míos y terminamos las dos en el agua, yo estaba totalmente denuda, sumergida, era la carnada para esos tiburones hambrientos que olían sangre, pronto estuve rodeada de hermosos chicos musculosos que empezaron a tocarme por todos lados, besé a uno, a otro, no sabía quiénes eran, no sabía a quien besaba, todo era descontrol, empezaba un todos contra todos con final impensado…

Divisé a Néstor a un costado, sentado al borde con los pies en el agua, una pelirroja en medio de sus piernas le chupaba la verga, y ahí fui yo, a unirme, llegué y sin decir nada me hice lugar, solo empecé a chupársela y se dio un trio, al sentado al borde y nosotras paradas en el agua, la colorada empezó a acariciarme, y me dejé acariciar, yo no dejaba de chupársela y los dedos de la joven recorrieron mi espinazo, bajaron por mis glúteos y al final como una daga los introdujo en mi concha, mierda… que rico!

Dejé por unos instantes la pija de mi amigo para devolverle a ella un terrible beso en la boca, estaba perdida en ese juego, pero alguien se acercó por detrás, un rubio tatuado, solo empezó a cogerme bajo el agua…

Tenía tal desinhibición que no me importaba nada, que un extraño me cogiera, masturbar a Néstor y besar a la pelirroja…

Néstor me dijo

Te gusta putita… sabía que te gustaría…

Al tiempo me convidaba algo de lo que él estaba tomando, más alcohol…

Otro muchacho musculoso vino por mí, digamos que me arrancó del lugar, me tomó de los brazos y tirando con fuerza hacia arriba me sacó de la piscina, es que más o menos según había calculado los chicos triplicaban en cantidad a las chicas…

Me llevó a un costado, y me hicieron aspirar otra línea de esa basura, esa basura que me hacía poner loca…

Me tiró de costado y mientras mi piel se secaba empezó a cogerme, con fuerza, con locura, tenía una verga grande y hermosa y me arrancaba hermosos orgasmos…

Mientras la metía y la sacaba tomé su carne entre mis dedos e intencionalmente se la saqué de mi conchita, me dio gracia porque el muchacho parecía un perrito caliente moviendo su cintura por instinto, sin acertar en el agujero…

Solo la apunté en el otro, y después de tres o cuatro intentos fallidos, su carne se había metido en mi culito…

Y siguió, sensualmente había cambiado de agujero y le había encantado…

Otro extraño, porque salvo mis dos amigos y Mara, que era con quien mas palabras había cruzado, el resto eran todos extraños, viendo la situación, vino sobre nosotros y sin pedir mucho permiso, sin muchas contemplaciones, solo me giró, abrió mis piernas y me la enterró en la concha… ahhh!!! Otra doble penetración, esa que había dicho no volver a hacer, y en toda esta locura no podía evitar…

Solo miraba el cielo celeste y las hojas de un frondoso árbol que la brisa mecía en las alturas, sentía en mi oído la respiración excitada del que estaba por debajo, el que me la daba por el culo, y el peso del que tenía arriba, el que me cogía… bramaban como toros, y yo, la puta, no podía dejar de gritar, sintiendo esos machos llenando mis agujeros…

Nos interrumpieron dos muchachos más, con una chica, pequeña, delgada, de ojos rasgados, y se produjo un ‘todos contra todos’, no sabía quién me cogía, quien me la daba por el culo, no sabía a quién se la chupaba…

Y en esos cambios improvisados de posiciones, quedé en cuatro patas cerca de la conchita de la joven, y me indujeron a ella, y empecé a chupársela, nunca había hecho algo así, pero su conchita depilada estaba rica, y chupaba una pija, y se la chupaba a ella, y alguien me la daba por el culo, y chupaba otra pija, y alguien me cogía, y ella chupaba otra pija, y yo le chupaba el sexo a ella, y alguien la cogía, y luego hacía que yo se la chupara… así era todo en ese momento…

Uno de los tipos se vino de repente… apuntó en su sexo y su pubis se empezó a llenar de semen, donde yo estaba chupando, y como si fuera un manantial empecé a limpiarla y a beber los jugos masculinos a medida que la iban bañando…

Y ella me besó en la boca, para probar lo que yo estaba probando…

Uno de los tipos la arrancó de mi lado, sentí primero que alguien me acababa en el culo y en la concha, y luego solo observé como ahora era su turno se limpiar mi piel…

Alguien se acercó, medio un nuevo trago y unas pastillas de colores, también pitaba un porro, que compartió con mi casual compañera.

Y así seguimos toda la tarde… aburriría contara todas las locuras y depravaciones que hicimos, honestamente, en adelante mucho no recuerdo lo que hicimos…

Y de todo ese paraíso pasé al infierno… a la noche ya estaba sola en casa, fue Patricio quien me había traído de regreso porque Néstor no podía conducir, me dejó cuando la luna ya iluminaba la negrura de la noche…

Y empecé a sentirme mal, estaba sola, entré en pánico, angustia, se me había terminado la euforia, preparé algo de cenar, pero solo tenía sensaciones de asco, se me terminaba el efecto de todas las basuras que había metido en mi cuerpo y era desesperante…

En ese momento recapacité, no había probado bocado en todo el día, solo había aspirado basura, y mi estómago solo había recibido una mezcla de pastillas multicolores, bebidas alcohólicas y cantidades inimaginables de esperma de desconocidos…

Llamé a un médico a domicilio, no sabía bien para qué, pero el seguro sabría mejor que yo que hacer…

Y fue toda una mierda… recuerdo entre luces y sombras que me revisaba, luego pedía una ambulancia, y casi nada del traslado, apenas las sirenas rompiéndome la cabeza…

Al abrir los ojos pensé que estaba en el cielo, estaba acostada, a un costado un amplio ventanal por el que se colaba la luz del sol y me dejaba ver su contorno en impecable blanco, me tenía de la mano y me hablaba, pero no alcanzaba a comprender…

En mi divague pensé que era un ángel, poco a poco comprendí que era mi médico, que estaba internada y que el blanco era en verdad su guardapolvo.

Poco a poco volví a la realidad, tenía los ojos azules, tan azules como el mar, y una sonrisa pícara, de esas en las que las chicas naufragamos, me dijo que me habían lavado de todas las basuras que tenía, y que me tenían sedada, con suero y medicamentos, que ya era miércoles…

Y de ser mi médico, en un tiempo pasaría a ser mi esposo, mi salvavidas, le dije adiós a mis antiguos amigos, basta de excesos, basta de drogas, alcohol y coger con extraños, era una nueva mujer…

Acá termina mi historia, vivo feliz junto a mi hombre, mi doctor, pero claro, no le fui fiel mucho tiempo, la fidelidad no está en mis genes…

Si eres mayor de edad, puedes escribirme a con título ’Putita’ a [email protected]

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