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Amor a ciegas

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Sin dudas el nueve es mi número de mala suerte, día nueve de setiembre, mes nueve… y solo tenía nueve años, habíamos ido con mis padres y Alejandra, mi hermana de seis años a disfrutar unos días de vacaciones, a una pradera, lejos de la gran ciudad. Ese día papá había alquilado unos viejos caballos para hacer una tranquila cabalgata, por unos caminos de tierra entre los árboles del monte, algo que no suponía ningún peligro.

Todo era paz, el animal caminaba a paso tranquilo, el mío era color negro y el de papá colorado, tenía una sonrisa en su rostro, y nada hacía suponer que ese día cambiaría para siempre mi vida…

Una maldita serpiente rastrera se cruzó, en nuestro camino, los equinos se asustaron y se pusieron indomables, papá pudo controlar al suyo, pero no puedo ayudarme con el mío, el animal corcoveó entre relinchos y no pude mantenerme asido a la montura…

Mi siguiente recuerdo me lleva a la cama del hospital, tenía un fuertísimo dolor de cabeza y un vendaje molesto que me aprisionaba la misma. Sentí las voces de papá y mamá, charlaban esperando que recobrara el conocimiento, pero mi sorpresa fue que podía sentirlos hablar, pero no podía verlos...

Me asusté, me puse a llorar, no podía verlos… estaba ciego… y sentí el miedo en la voz de mis padres cuando se enteraron por mis palabras lo que estaba sucediendo. Llamaron al médico con urgencia, me revisaron, buscaron explicaciones y asumieron que era momentáneo, seguramente por el trauma del fuerte golpe que había sufrido al caer del caballo y golpearme con las rocas que estaban al costado del camino.

Pasaron las horas, los días, los meses, y con ellos mi esperanza de recuperar mi vista, estudios, médicos, más estudios, más médicos, hasta confirmar lo que yo ya sabía, el daño era irreparable, jamás volvería a ver.

En mi mente quedaron grabadas como fotografías esos paisajes de vacaciones, la última cara de la luna, un cielo con estrellas, el color del sol y mis seres queridos, la juventud de mis padres y el rostro de mi hermana, a mis ojos, ella siempre sería una niña de seis años…

No fue fácil mi nueva vida, me volví retraído, introvertido, mi carácter se tornó irrisible, y tuve enojo con el mundo.

Me fui encerrando en mi mundo, en las sombras de mi cuarto, no quise tener amigos, quien quisiera tener por amigo a un ciego?

Y mi computadora se transformó en mi alidada, poco a poco aprendí a escribir guiándome solo por mis dedos, aprendí con algunos maestros y el teclado fue mi mejor amigo.

Crecí, pasé mi adolescencia perfeccionándome en lo que sería mi vida, escribir, en especial ciencia ficción, thriller y policiales.

Y si no quería amigos… menos quería mujeres, psicológicamente no estaba preparado para una relación, peor alguien cambiaría mi vida.

Tenía ya veinticinco, mi madre había fallecido, seguía viviendo en casa con papá y mi hermana, había publicado varios libros y era un tanto conocido en el ambiente.

Alejandra solía venir a casa con algunas compañeras de facultad, las que siempre sentían pena ‘por su hermano el ciego’, situación que no dejaba de mortificarme, pero habría alguien diferente… Macarena…

Hacía un par de años que la conocía, y ella me pareció diferente, al menos al primer contacto, esa primera vez ella me dijo

Al fin conozco a Roberto Padilla! mi escritor favorito! he leído varias obras tuyas y cuando supe que Ale era tu hermana… pues no dude en querer conocerte!

Un beso suyo en la mejilla me tomó por sorpresa, y un perfume distintivo llenó mi nariz.

Con el correr del tiempo, ella rompió mis defensas y sentí un interés especial, una atracción inusual, tal vez porque ella no sintió lástima por mí, por el contrario, ella me admiraba…

Maca se transformó en mi alegría, cuando sentía su voz, cuando sentía su risa, cuando sentí su perfume.

Alejandra se dio cuenta de lo que pasaba, siempre me hablaba bien de su amiga y me decía que no pasaba día en que ella no preguntara por mí y la verdad que esto me ponía de buen humor

Nueve de setiembre, cada vez que se cumplía un aniversario me desplomaba, ese día en especial me deprimía mucho. Media mañana, Ale, mi hermana me dijo mientras terminábamos de desayunar

Roberto, me haces un favor? tengo que ir al centro por unos apuntes, se me pasó por alto, está por llegar Maca, la haces pasar y le dices que me espere?

Pero… y que hago con ella?

Nada, nada, no te preocupes, tenemos que hacer un trabajo de la facu… ella sabrá que hacer…

Mientras seguía poniendo excusas, mi hermana se cambió rápidamente, tomó sus cosas, me dio un beso y la sentí cerrar la puerta.

Media hora después golpearon la puerta, fui a abrir, Macarena me recibió con un beso y me dijo

Buen día Roberto…

Buen día Maca…

Oye… como abres la puerta así como así… sin preguntar…

No me hace falta preguntar, conozco tu perfume…

Pero que atento! Que detalle!

Sabes Maca… el no ver me ha enseñado a desarrollar otras habilidades…

Mientras me sentaba en una de las sillas del comedor y Maca dejaba unas carpetas sobre la mesa, presentí que estando a solas, tendríamos una conversación un poco más privada, ella se ofreció a cebar unos mates, así que la sentí caminar hacia la cocina y poner a calentar agua sobre una hornalla.

Hablamos algunas cosas, mientras preparaba la infusión, luego volvió y entre mate y mate empezó lo bueno

Así que conoces mi perfume… muy audas… y que más conoces?

Mmm… conozco mucho de voz, muchos detalles que solo un no vidente puede conocer…

Ella se río un tanto incrédula y me pidió que enumerara algunas cosas, a lo que empecé a monologar

Pues bien… ya te dije que tu perfume es exquisito, cuando llegas a casa lo adivino antes que toques la puerta, además sé que sos una chica que cuida mucho su persona, lo sé por el perfume, el ruido de las pulseras de tus brazos golpeando entre sí, y el tic que tienes en jugar con la gargantilla y el dije, correcto? Se que el dije es la M de Macarena, pero eso solo me lo contó mi hermana…

Qué más? si… adivino que tienes complejo con tu altura, también me lo contó Ale, pero es llamativo que siempre estés con zapatos de tacos, el ‘tic tic’ de tus taquitos al caminar sobre los cerámicos es inconfundible, además tienes un tono de voz calmo y pausado, eres tranquila y reflexiva, de las personas que le gusta escuchar antes que hablar. No te vas tanto por la belleza, ni por el dinero, eres de las que le impresiona el intelecto…

Macarena puso un mate en mis manos, hice una pausa para chupar, y ella tomó la palabra

Guau… me dejas sin palabras… sabes que siempre te admiré, eres mi escritor favorito, y tienes razón… me voy por el intelecto… pero no me explico cómo sabes tanto de mi persona…

Deja ya de jugar con esa gargantilla – le dije adivinando lo que hacía

Y ambos nos reímos cómplices, la había atrapado, una vez más.

Perdí la cuenta de los minutos, en sui compañía el tiempo no tenía importancia, me sentí un chiquillo, un tonto, un bohemio… Maca me dijo

Tienes unos ojos muy bonitos, sabes? Y no es por hacerte sentir mal, pero que pena que no puedas verme…

Ja! ja! pero no me hace falta verte… para eso tengo los ojos de mi hermana…

Ambos volvimos a reir, en una complicidad única, ella desafió

A ver… te animas a describirme?

Por supuesto… a ver… no llegas al metro sesenta, si? tus cabellos son castaños claro, aunque se ven rubios al sol, son largos, poco más de media espalda, lacios pero conforme bajan se te haces grandes rulos, tu piel es morena, tienes una nariz pequeña y un tanto aguileña, labios gruesos, ojos negros, con un brillo especial, siempre usas alhajas, ya lo dije, y también aros… se te hacen hoyuelos en las mejillas cuando te ríes, sos de contextura normal tirando a delgada, tiene pechos grandes, demasiado para tu gusto, y si bien tienes cola bonita, a vos te gustaría tenerla más grande, en resumen, menos tetas y más cola… cierto?

Macarena me interrumpió

Espera, espera… como sabes tanto de mi… hasta los hoyuelos… eso solo lo haría alguien…

Alguien que sientes que eres especial…

Especial… algo mas señor detallista?

Bueno.. a ver… Ale me dijo que tenes un tatto especial, en un sitio especial, algo muy íntimo… puede ser…

Maca se rio con ganas

Hasta eso te conto Alejandra! Ja! si… un hipocampo, cerca de mi pubis, locura adolescente…

Ella me alcanzo otro mate y lo puso entre mis manos, apretando las mías con las suyas preguntó

Y el tacto? Supongo por ejemplo que la temperatura del mate te da muchas sensaciones… a ver… en mi caso… me describiste por los ojos de tu hermana, pero te ayudaría el tacto?

No dije nada, notaba por donde iba la charla, ella sacó el mate de mis manos y lo dejó sobre la mesa, tomó mi mano y puso la palma en su rostro, su piel era suave, y la sentí acurrucarse en ella, macarena estaba demasiado cerca, percibía su respiración excitada por el juego, tomando grandes bocanadas de aire, luego la puso en su rodilla, hice un tanteo se sus huesos, su piel estaba desnuda y me hizo subir por su pierna lentamente, acariciando su piel, hasta llegar a medio muslo para encontrar una pollera en tela rústica al tacto

Que te parece? – preguntó ella

Que tienes una piel muy suave, una rodilla huesuda y un muslo duro y fibroso, lástima que esa pollera no me dejó seguir explorando

Maca se largó a reir, con una risa mezcla de pecado y deseo, luego puso mi mano en su cintura, palpe con discreción, tenía una camisa abotonada, por el frente, a esa altura tenía terrible erección que seguro se notaba a simple vista, ella subió lentamente mi mano hasta apoyarla en uno de sus pechos

Y?... que te parece… son grandes?

Su teta era realmente grande, completando la imagen mental que tenía de ellos, lo apreté dulcemente notando un sostén armado bajo la camisa, unos lindos y ricos minutos…

Maca tomó la iniciativa, la sentía arrodillarse entre mis piernas, soltó con premura la hebilla de mi cinto, metió la mano y sacó mi verga dura, aspiré profundo, le tomó entre sus dedos y la metió en su boca, empezó a chupármela con locura, a metérsela en la boca, bien profundo, a lamerla, a comerla, fueron segundos preciosos, que rico sentía!

Acaricié sus cabellos, tan suaves, como brisa de primavera…

Ella pareció disfrutar con esa lamida, realmente pude notar cuanto lo había deseado, pude notar que lo estaba haciendo con el corazón…

Ella se paró y se sentó sobre mis piernas, para cabalgarme, la dejé hacer, solo la sentí correr su ropa interior para sentarse sobre mi pija dura, haciendo que se metiera por completo en su conchita, largando un contenido gemido de placer.

Sus brazos rodearon mi cuello y empezó a moverse, a hamacarse, a perder el control con mi sexo dentro del suyo.

Mis manos ahora liberadas habían tomado la iniciativa, recorrí sus fuertes muslos libremente, desde la rodilla, subiendo, ya no estaba la pollera, avancé, llegué a sus glúteos y la acompañé en sus movimientos, mis dedos inquietos notaron esa pollera casi en su cintura, recorrí las eróticas formas de su ropa interior, luego llegué a mi propio sexo, palpé mi pene entrando y saliendo, los labios de su vagina depilados, suaves, y su miel de mujer chorreando hasta embardunar mis testículos.

Y si mis manos atacaron por debajo, mi boca fue por delante, por la posición mis labios quedaron a la altura de sus pechos, Maca tenía la camisa semiabierta, y su sostén me impedía llegar con facilidad, era un cuadro muy erótico, porque me esforzaba por llegar entre telas a sus punzantes pezones, ella había desnudado mi torso intercambiando beso, gemidos y caricias.

El perfume de sus cabellos se mezclaba con el aroma de su sexo, la suavidad se su piel contrastaba con la rugosidad de sus prendas, y la cedencia de sus curvas me llevaban a la locura.

Cada tanto Macarena me obligaba a soltar sus pechos para besarme profundamente, insuflando aire en cada movimiento, con los besos más profundos y dulces que jamás me hubieran dado, acariciando mis cabellos, dejando sus gemidos de mujer en oído, buscando un solo objetivo, que llegara al final…

Y Maca solo siguió moviéndose, con cadencia, y al notar como mi verga se ponía más dura en su interior solo empezó a gemir más, más fuerte, noté que me apretaba, ciertamente yo también había clavado mis manos en sus nalgas, de una forma tan loca como inconsciente…

Sentí el placer de largar mis jugos en su interior en un placer eterno e infinito, que arrancó en mi glande para recorrer cada célula de mi cuerpo…

Estábamos exhaustos, sentí a Maca buscar oxígeno como un pez fuera del agua, apoyó sus pechos semidesnudos en mi pecho, sentí su corazón latir con fuerza, tomó unos minutos en reponerse y me susurró al oído

Me tenías loca con esto, me encantó, realmente lo disfruté… pero debe estar por llegar Ale…

No dije nada, ella salió de donde estaba y nos acomodamos, luego sacó su perfume de su cartera y aromatizó el ambiente, no dije mucho, no sabía que decir…

Minutos más tarde llegó mi hermana, así que no hubo mucho por hacer, ellas siguieron con sus cosas, yo con las mías…

Y esta historia no hubiera tenido un final feliz de no haber sido justamente por ella…

Esa tarde le di muchas vueltas al tema, até cabos y saqué conclusiones, Alejandra no había salido por casualidad, Macarena no había llegado por casualidad, era obvio que lo habían preparado, y era obvio que su amiga quería tener la oportunidad única de hacerlo con una persona diferente…

Le hice todos estos planteos a mi hermana, ella me miró, me tomó de las manos y me dijo

Basta Roberto, que vos estés peleado con el mundo no implica que el mundo esté peleado con vos, basta de ponerte en el papel de víctima, Macarena está realmente enamorada de vos, yo lo sé hace tiempo, pero vos estás ciego de corazón… sos muy triste y patético…

Y si… ella me hizo ver, pude ver la luz en mi negro y resentido corazón…

Pasaron años, Macarena es mi querida esposa, me dio tres hijos, dos varones y una niña, ellos son la luz de mis ojos…

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