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Mi vida con Arturo

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Empezamos a salir más seguido mi hijo se identificó mucho con Arturo y ya los tres lo querían bastante y lo extrañaban cuando no iba a vernos. Poco a poco nos fuimos identificando mas y a veces nos quedábamos en su casa, hasta que un día me dice que había visto un departamento con dos recamaras y quería que viviéramos juntos le dije que si, y ahí empezó nuestra vida como familia, él seguía muy atento con los niños pero si era muy autoritario sobre todo en cuestiones como donde ir a comer o pasear y que debíamos pedir, no me agradaba mucho pero lo dejé pasar, y ahora me arrepiento porque esa fue una de las causas de nuestros futuros problemas.

Teníamos una vida sexual satisfactoria no con la pasión de Juan o de Alfonso pero bien, además que lo justificaba por su edad ya que me llevaba 14 años (hasta que conocí a mi amante que me lleva 12 años y nada que ver, una persona super apasionada).

Mi vida con Arturo cambió radicalmente, es una persona muy seria, muy responsable, pero a nivel pareja, no le gusta la variedad ni cambiar de posturas, ni hablar de sexo anal, llegue a pensar que mi vida ya sería asi muy tradicionalista y me empecé a adaptar a su forma de ser.

Juan Carlos regresó a México por cuestiones de la empresa me quedé como su asistente y mi atención ya era más directa con las empresas cliente y no tanto con clientes de menudeo y refaccionarias que era lo que llevaba con Arturo.

Contrató una nueva secretaria de unos 35 años bastante guapa y exuberante, siempre tuve mis dudas de si me era infiel con ella, nunca pude comprobar nada pero sus actitudes daban que pensar, empezó a salir más tarde y yo me tenía que ir sola a casa y a veces sus camisas olían a perfume de mujer, además que nuestras relaciones sexuales eran más espaciadas.

Un día me llamó Juan Carlos a su oficina para presentarme a dos personas que eran las encargadas de pedir las refacciones para bimbo y marinela, UBALDO de marinela y LUIS OVANDO de bimbo, Eran dos señores como de unos 35 o 40 años más o menos, Ubaldo era poco más alto que yo medio gordito, moreno de sonrisa agradable, Luis Ovando era más alto como de 1:75 complexión media con una manos fuertes y dedos muy gordos. Estuvimos hablando sobre sus requerimientos y la forma de envío cuando ellos no pudieran ir a recoger las piezas.

Nos fuimos a comer los 4, yo llevaba como siempre mi ropa muy ajustada al cuerpo resaltando mi figura, en esa ocasión llevaba una camisa con mangas a 3/4, una falda lisa azul fuerte que me llegaba como una cuarta arriba de la rodilla ceñida al cuerpo, medias claras y zapatillas; estuvimos degustando y Juan Carlos pidió una botella de whiskey para brindar por el éxito de nuestros futuros negocios, nos tocó una mesa tipo las de vips, de asiento circular corrido, quedando Juan Carlos en la orilla izquierda, Ubaldo, después yo y al final Luis Ovando, eran dos señores muy simpáticos que por cualquier cosa bromeaban y todos reíamos de sus ocurrencias, entre broma y broma sentía como me tocaban los brazos o apretaban mi mano, yo no le daba importancia hasta que sentí como Luis me ponía su mano en mi pierna al decir algún chiste, a la tercera vez me le quedé mirando y él como si nada solo sonrió y la retiró de mi pierna, que por lo corto de mi falda la posaba directamente en la media y Juan Carlos con su carácter tan afable les hacia segundas.

Salimos del restaurante se despidieron de mi con un beso muy cerca de mis labios y Ubaldo posó su mano muy cerca de mis nalgas y se fueron, Juan Carlos y yo nos regresamos a la oficina caminando.

Como a la semana me dijo Juan Carlos que bajara con Luis para que le surtieran su pedido y así lo hice, verificamos todo, y al subir vi a Arturo que llegaba con su secretaria de comer y me llamó para decirme que me adelantara a la casa porque tenía inventario y no sabía a qué hora saldría le comenté que prefería esperarlo ya que oscurecía temprano, me dijo que mejor tomara un taxi, al ver mi gesto Luis le ofreció que me podía acercar a mi casa sin ningún problema y Arturo aceptó.

Yo miré a Arturo con cierta molestia, pero se volteó y siguió su camino con su secretaria quien según me pareció se sonreía. Seria y molesta me subí las escaleras por delante de Luis quien seguramente aprovechó para ver bajo mi falda, ya que sentí su mirada en mí.

Recogí mis cosas y le dije a Juan Carlos que ya me iba, el me dijo que si me pedía un taxi y le dije que me iba a acercar Luis, llegamos a su camioneta y me ayudó a subir sin despegar la vista de mis piernas que al sentarme se subió bastante dándole una buena vista de mis piernas, iba tan furiosa por Arturo que no me importó; fuimos platicando durante el camino y me fui relajando su plática era muy amena y con sus ocurrencias me hacía reír, distraídamente rozaba mi rodilla al cambiar de velocidad o al hablarme posaba su mano en mi pierna, diciéndome que era una mujer muy atractiva y que le agradaba mucho platicar conmigo que por eso procuraba ir él directamente por la mercancía.

Me preguntó si podíamos pasar a dejar las refacciones y que después para compensarme me invitaba a tomar algo, sino llevaba prisa.

Acepté a acompañarle y mientras descargaban las piezas nos pusimos a platicar en su oficina, en la plática salió el tema de la música y que me gustaba mucho el baile, pero que tenía tiempo sin bailar pues a Arturo no le gustaba, me dijo mira te propongo algo, hay un salón de baile cerca de donde vives si gustas ahí tomamos algo y te quitas las ganas que tienes de bailar, y como me sentía a gusto en su compañía le dije que sí pero sólo un rato pues quería llegar temprano y prepararle algo a Arturo para cuando llegara.

Llegamos justo a la hora del amigo y al pedir las bebidas nos sirvieron doble, nos quedamos viendo y dijo él encogiéndose de hombros ya que y se rió. Estuvimos bailando muy agradablemente, la verdad era un buen bailarín y me dejaba llevar por él.

Recordarán en mis anteriores relatos que si hay algo que me excita es las fragancias de hombre muy varoniles y para mi desgracia Luis usaba una de ellas y me estaba poniendo nerviosa entre su aroma y los roces propios del baile que al calor de las copas sentía que él los prolongaba un poco más de lo debido.

En una de las piezas que bailamos, sentí que me apretaba mucho hacia él, tenía su pecho pegado a mis senos de tal manera que los sentía aplastarse y cómo acariciaba mi espalda mientras al compas del baile sentía su pene pegado a mi pierna y como iba despertando lentamente dentro de su trusa, la tela de mi falda era tan delgada que sentía los bordes de su trusa tras la tela, se notaba un bulto muy grande y me estaba ya humedeciendo un poco, él puso una de sus manos en mi nalga derecha y yo se la retiré meneando la cabeza, pero el roce de su paquete en mi pierna y en mi pubis estaba lentamente venciendo mis posibles barreras, le dije que ya tenía que irme, él me dijo que solo esa pieza y me llevaría a mi casa.

Seguimos bailando y él seguía apoyando su paquete en mi ingle y pierna al grado que ya sentía cómo se humedecía mi sexo, quería separarme para que no lo notara pero me tenía bien apretada a él, que tenia que separar un poco mis piernas para no perder el equilibrio, cosa que aprovechó para juntar mas su sexo al mío, lo sentía palpitante y muy caliente, golpeando levemente con su pene mi vagina al querer salir de su prisión, mientras con su dedo medio jugaba acariciando la unión de mis nalgas, uff ya no me aguantaba estaba a punto del orgasmo con tantas sensaciones juntas, pero me resistía a soltarlo por miedo a que se notara mi humedad en la falda por el tipo de tela.

Salimos del lugar, mas acalorados de como entramos jiji, nos subimos me acomodé un poco la falda pues por la altura de la camioneta se subió de mas y creo que vio hasta lo que no debía, al sentarse al volante se acomodó sus partes de una forma muy ostensible que me hice la disimulada prendiendo el radio, el puso su mano en mi pierna y antes de que pudiera protestar me dio un beso tan fuerte y prolongado que hasta el aire me faltaba, comenzando su mano a avanzar hacia el interior de mis muslos, apreté mis piernas para evitar su inminente ascenso hacia mi intimidad, me recargó en el respaldo del asiento y acercándose más a mi sentí el roce de su pecho en mis pezones que tanto por el frio al salir como por la excitación ya estaban erectos, quise separarlo de mi pero era más fuerte y pesado que yo, y al bajar la mano hacia su cintura roce su entrepierna que ya había humedecido su pantalón con liquido pre seminal, se sentía muy duro y grueso, se apretó mas a mi de forma que mi mano quedó entre mi pierna y su paquete, sin dejar de avanzar por entre mis piernas y alcanzando a tocar por encima de mi pantimedia mi pubis, presionando mi clítoris y con su otra mano se bajó el cierre, dejando su potente miembro en libertad, lo sentía palpitar en el dorso de mi mano y al querer sacarla de ahí, toqué su glande que salía por encima del resorte de su trusa, era una cabeza chata y redonda, con el orificio rebosando ese liquido viscoso, y perdí ya cualquier resistencia al sentir mis jugos fluir en mi primer orgasmo , abrí levemente mi boca y él aprovecho para enlazar su lengua a la mía; no me daba tregua besándome, acariciando mi entrepierna y con su mano libre sobando mi seno.

Le dije que no podíamos seguir, que mis hijas me esperaban en casa, me preguntó que si no tenía ganas de estar con él que sería un momento, le dije que si estaba excitada pero no era correcto, que por favor me llevara; me pidió que no lo dejara así que sentía su pene reventar y me lo enseñó yo por ya no perder más tiempo le dije que lo aliviaría con mi mano pero que ya nos fuéramos, se estacionó más adelante debajo de un árbol en una calle secundaria, entonces le agarré el pene y empecé a masturbarlo, ya mi mano se adormecía y el no terminaba, le dije que ya terminara o me iba en taxi, el me desabrocho la blusa y me dijo que viendo mis senos terminaría más pronto, me lamenté el brasier y el acariciando mis pechos mientras seguía masturbándolo se corrió en mis manos de manera abundante lanzando dos fuertes disparos que dieron en el tablero. Me quité el brasier y en una copa deposité todo el semen que tenía en mis manos, me limpie y le limpie el pene con un pañuelo, me cerré la blusa y dejé su pañuelo y mi brasier en el piso de la camioneta él guardó su pene y nos fuimos, al llegar a mi casa, se estacionó en la esquina como le pedí, me dio un beso dándome las gracias. Me bajé iba a tomar mi brasier pero detuvo mi mano y me dijo que era su recuerdo, cerré la portezuela y me fui hacia mi casa, sin voltear.

Entré mis hijos ya estaban acostados menos Vero que me esperaba en la sala, la acosté y le dije que su papá tenía mucho trabajo que llegaría tarde y que yo apenas había salido, me cambié y me acosté, pensando en que pasaría la próxima vez que viera a Luis.

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