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La isla (6)

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Mandy cayó del sofá con los ojos cerrados justo tras escuchar el nombre de Roger, ella le había matado, pero porque él la había violado como si fuese una simple esclava, la cazadora era de las pocas mujeres libres de la isla, no tenía todos los derechos de los hombres pero era ilegal violarla, aunque a juzgar por el veneno que acababa de beberse la condena ya estaba decidida.

―¿A qué esperais? No va a sonar ninguna campanilla, esto no es boxeo, mataos ya – les animó Kyle.

Kevin estaba sorprendido por lo que le había sucedido a Mandy, que ahora estaba tendida en el suelo bocabajo, y no vio llegar el puñetazo de Markus, que le impactó en una ceja, devolviéndole a la realidad, el señor Koru, se separó un momento de su enemigo y se quitó la parte de arriba del mono, anudando las mangas en su cintura para dejar al descubierto un torso musculoso machacado en el gimnasio, nada que ver con la barriga de su rival, ni con sus pectorales cubiertos por el sujetador de seda rojo de Paula, que miraba luchar travestido a su marido sin poder hacer nada por él.

Los hombres se enzarzaron en la lucha, Kevin se limitaba a esquivar los golpes de Markus mientras se reía de él y le ridiculizaba haciendo alusión al vestuario que llevaba y a lo guapa que estaba Ashley, así desnudita y expuesta a los ojos de quien la quisiera mirar, Ralph, que no quitaba ojo de la pelea, acababa de colocarle las pulseras y tobilleras a la rubia, que estaba hecha una bola intentando tapándose las tetas con las rodillas y el coño con las dos manos. Cuando acabó con ella, se fue hacia Paula y repitió la operación, la mujer, consciente de lo que eran capaces estos hombres, imitó a Ashley y tampoco opuso resistencia.

El combate siguió su curso, Kevin esquivaba y se reía mientras se movía por el salón, cuando estaba al lado de Ashley le acarició una mejilla con la palma de la mano, lo que no hizo más que enfurecer a Markus, que avanzaba torpemente con los taconazos puestos, de repente, Kevin sintió una sacudida eléctrica que le paralizó un segundo, el tiempo suficiente para encajar un potente puñetazo de Markus, que estaba enfurecido por las caricias a su hija desnuda. Kevin recibió el golpe y se fue al suelo, más dolorido por la electricidad que por el propio puñetazo.

―¿Pero qué coño? ― protestó Kevin mientras miraba a Ralph, que estaba manipulando su brazalete.

―Si no, la pelea no tiene emoción amigo mío – le contestó el capitán – pero tranquilo, te he jodido a tí, ahora me toca joderle a él. ― finalizó mientras esbozaba una cruel sonrisa.

Los gritos de Ashley interrumpieron la pelea por unos segundos, Ralph la levantó del suelo agarrándola sin ningún tipo de consideración por su melena rubia, luego se sentó enfrente de ella y se sacó la polla del pantalón, con un rápido movimiento, cerró su puño en torno al corto vello que cubría el coño de la chica, y tiró de él fuertemente, obligándola a sentarse en el regazo de Ralph, que, sin ningún miramiento se agarró el miembro con la mano que tenía libre para que Ashley, al caer, se ensartase en su polla. El grito de Ashley mientras la desvirgaban bruscamente fue desgarrador.

Kevin desde el suelo aprovechó el momento y derribó con facilidad a Markus, que ya de por sí no tenía mucha estabilidad, Ashley estaba en el regazo de Ralph, con la espalda erguida intentando encontrar acomodo para el intruso que tenía dentro de ella, un intruso que le provocaba un intenso dolor pues le habían metido casi toda la polla de golpe, el capitán le pegó un puñetazo a Ashley en la espalda, doblándola en el acto.

―Niñata bájate un poco que no me dejas ver, y si no empiezas a moverte pronto voy a patearte esa cara tan bonita que tienes hasta que no te quede ni un diente en su sitio, ¿entendido? ― exigió Ralph. ― y procura dejarme ver la pelea.

Ashley sintió como las pulseras de sus manos se unieron a las de sus piernas haciendo imposible que se pudiese sentar con la espalda erguida, además esa postura limitaba sus movimientos y hacia aun más insoportable el dolor de su vagina, aun así ella comenzó a moverse torpemente haciendo que la polla de su interior saliese de vez en cuando aunque nunca toda, tras unos minutos haciendo eso, el capitán le agarró la cadera con las dos manos y comenzó a mover a la chica con una fuerza descomunal, sacando su polla de todo y provocando un alivio en Ashley, sólo para enterrarla de nuevo en el coño de la rubita haciendo que ésta gritase sin parar, las paredes vaginales de Ashley estaban tan estrechas y ella estaba tan poco lubricada que Ralph estaba disfrutando muchísimo pero ella estaba sufriendo lo indecible; un hilillo de sangre procedente de su interior llegó hasta el sofá.

Kevin continuaba disfrutando de su superioridad en esta lucha desigual, seguía esquivando todos los golpes y todavía no le había dado ninguno a Markus, salvo la patada que le había derribado minutos antes, el gordo por su parte le había conseguido dar un puñetazo, que dejo una leve marca en su cara.

―Vamos a hacer esto más intersante – dijo Kyle mientras miraba a Ralph buscando su aprobación, el capitán que seguía follándose violentamente a Ashley, hizo un ligero gesto de asentimiento y Kyle continuó. ― Paula, te voy a dar la oportunidad de ayudar a tu marido, ¿quieres?

Paula, que estaba en el sofá hecha una bola igual que estaba antes Ashley e igual que está Marta ahora, se levantó rápidamente y asintió.

―¿Cómo puedo ayudarle? ― preguntó deseperada, Kevin en ese momento lanzó un puñetazo que impactó de lleno en la ceja de Markus, haciendo que brotase sangre de ella, al retroceder víctima del golpe, uno de sus tacones se rompió, consiguiendo que el gordo cayese estrepitosamente ante la carcajada de Kevin que se mezclaba con los contínuos gritos de Ashley que seguía siendo penetrada sin descanso.

―Si consigues que me corra, haré que el abusón de Kevin reciba las suficientes descargas como para que tu marido pueda darle unos cuantos golpes – dijo Kyle sonriendo.

―Vale – dijo Paula que como un rayo se puso de rodillas delante de él y le sacó la polla, que aguardaba tiesa como un palo la visita de la atractiva mujer, que la acercaba hasta sus labios.

―Eh eh eh, pero no puedes usar la boca, solo tus tetas pueden tocar a mi polla directamente. ― finalizó Kyle.

Paula levantó sus grandes tetas por la base e intentó envolverle la polla a Kyle con ellas para pajearlo así, pero era más complicado de lo que parecía, Kyle de vez en cuando movía a propósito la polla para darle unos golpes en los pezones con ella, y así le dificultaba la operación, además no podía evitar girar la cabeza de vez en cuando para ver a su marido, que ahora se había quitado un zapato e intentaba clavárselo sin éxito a Kevin. Ralph por su parte se cansó de mover a Ashley y ahora estaba con sus brazos detrás de la cabeza, totalmente relajado mientras ella se movía empalándose con su polla, Ashley pensaba que cuanto más se moviese menos tiempo necesitaría para hacer brotar el semen del capitán y su tortura acabaría antes, no le faltaba razón, solo que Ralph era un maestro del sexo tántrico y podía correrse casi en el momento que él quisiera, y él ahora no quería.

Markus cada minuto estaba más cansado, pero los desgarradores gritos de su hija pequeña y la visión humillante de su mujer pajeando a otro hombre con las tetas le daban fuerzas para seguir adelante y blandiendo el zapato de tacón que aún estaba entero logró hacerle sangre a Kevin, mediante un corte en la mejilla, el señor Koru se enfadó muchísimo por esa herida, y le agarró la muñeca al gordo mientras se la retorcía para obligarle a soltar el zapato, luego tiró de la muñeca hacia él y con el otro brazo le propinó un tremendo codazo en la nariz, haciendo que brotase abundante sangre de ella, y provocándole un dolor enorme, estaba casi seguro de que se la habia roto.

Esta vez fueron los gritos de Markus y no los de Ashley los que consiguieron estremecer a Paula que ya tenía la polla de Kyle entre sus tetazas y poco a poco parece que conseguía pajearle a base de apretarse los pechos e intentar moverlos hacia arriba y hacia abajo rítmicamente, Kyle imitó a Ralph y se recostó más en el sofá con los brazos cruzados detrás de la cabeza, igual que su hermano. Y se dedicó a ver la pelea, que tras enfurecerse Kevin, estaba bastante entretenida.

―Vas bien pequeña – le susurró Ralph al oido de Ashley ― ahora sube un poco el ritmo o me cansaré de este agujero y probaré con otro – le dijo mientras pasaba un dedo por alrededor del ano de la rubia, que estaba completamente cerrado. Instantáneamente Ashley se movió mucho más rápido pese a que cada embestida era un suplicio, Ralph retomó su postura y siguió disfrutando.

Marta mientras tanto, comenzó a acariciarse mientras recordaba las vejaciones y abusos a los que esta familia la había sometido, no era una persona vengativa, pero no le entristecía ver al cabrón de su jefe recibiendo la humillación y la paliza de su vida vestido de seda, ni a la prepotente de su esposa intentando que otro hombre se corriese usando las tetas, sin embargo Ashley no se había portado demasiado mal con ella, y ahora estaba siendo desvirgada de la manera más bestia posible, ya llevaba un cuarto de hora intentando en vano que se corriesen y la dejasen en paz, todo eso excitaba muchísimo a Marta, que pasó de las caricias a meterse dos dedos en su coño, comenzando a gemir mientras se apoyaba en el cuerpo de Mandy, que seguía en el suelo bocabajo.

Markus veía borroso por culpa de los golpes y de la sangre de su ceja que no dejaba de caer provocando que de vez en cuando tuviese que cerrar el ojo, y no vió venir otro puñetazo directo a su rota nariz, haciendo que tuviese que tapársela con las dos manos buscando algún tipo de alivio, Kevin al ver que se estaba cubriendo la cara, le propinó un rodillazo en el estómago haciendo que se doblase hacia delante, y cogiéndole por el hilo del tanga, y por el pelo, lo lanzó contra la pantalla de la televisión rompiéndola y dejando su cuerpo quieto en el suelo.

Ashley gritó y trató de correr a abrazarle, pero olvidó que sus tobillos estaban unidos a sus muñecas , cogió mucho impulso para levantarse y sacar la polla de Ralph de dentro de ella pero evidentemente no logró ponerse de pie, solo consiguió caer sobre la alfombra sin poder poner sus manos para mitigar el golpe por lo que aterrizó con la cara en el suelo, se dejó caer hacia un lado y lloró desconsoladamente. Ralph se rió y se levantó del sofá apuntando con precisión comenzó a correrse sobre la chica, derramando semen por su pelo su costado y sus muslos, tras eso guardó la polla satisfecho por estrenar el coño de Ashley. Marta, estaba ahora descansando mientras tomaba aire con grandes bocanadas se había corrido aunque sus gemidos habían pasado desaparecibidos tras los agudos chillidos de Ashley, Paula dejó de masturbar a Kyle, y éste la llamó tetona inútil y le dio una bofetada, mandándola a la alfombra junto a las otras 2 antes de ponerse en pie.

―Es hora de acabar esto. ― dijo Kevin jadeando, la herida de su mejilla y el sudor de su cuerpo era lo único que evidenciaba que había estado luchando durante veinte minutos.

Kevin cogió al gordo por los pelos y lo puso de rodillas, Markus ya casi no tenía fuerzas ni para abrir los ojos, lo situó mirando hacia el sofá, entre la mesita y la tele destrozada. Se quedó mirando a Ralph.

―Acaba con él, te lo has ganado. ― dijo fríamente el capitán.

Kevin agarró con las dos manos la cabeza del gordo y la estampó contra la mesita de cristal, rompiéndola al recibir el golpe, después hizo con la cabeza de Markus sobre un gran trozo de cristal y consiguió que el cristal cortase el cuello de Markus, que se quedó inmóvil.

El salón quedó unos segundos sumido en un silencio sepulcral, que se vio interrumpido por un mensaje que llegaba al móvil del difunto Markus, decía:

“Papi, venme a buscar, la fiesta ha acabado.

Besos

Lucy”

Ralph le devolvió a Kevin el revólver y le felicitó por su pelea, luego cogieron 3 barras más como las que ya llevaban las chicas de la furgoneta y colocaron a las de la alfombra en la misma postura, Ashley fue la primera, y no tuvo oportunidad de limpiarse por lo que llevaba tres corretones de semen en su cuerpo, uno en el pelo, otro en el costado y otro en en el muslo justo bajo su culo, aunque su piel era bastante blanca, se podían ver bien los chorros. Paula sufrió mucho al colocarse en esa postura, ya no era una niña y la edad había resentido sus articulaciones, Marta tras correrse aceptó de buen grado la nueva postura, no parecía molestarle.

Kevin cogió a Marta con por la barra y siguió a Kyle, que había hecho lo mismo con Ashley, llegaron hasta el garaje, era bastante amplio, en él estaba un descapotable negro y su furgoneta, que ahora era azul. Kyle abrió la parte trasera del furgón, ante ellos se encontraban 5 pares de piernas semiabiertas esperando pacientemente en el interior del vehículo, el señor Koru no pudo evitar echar un vistazo a Claudia, que tenía el coño como esperando a que se lo follasen, tras ese tanga blanco.

―Tranquilo, en la isla tendrás la oportunidad de probar ése y muchos como ese – le dijo Kyle, que había notado como la Kevin se imaginaba a su hijita siendo follada como lo había sido antes Ashley. ― Ten, coge esto – le dijo mientras le acercaba un bidón de gasolina que había apoyado en una pared; Kevin lo cogió, le sonrió a Kyle y volvieron al salón.

Cuando no vieron a Paula ni a Ralph, tan sólo estaban los cuerpos de Mandy, tendida sobre la alfombra y Markus, de rodillas apoyado en la mesita, oyeron voces en la cocina por lo que fueron hacia allí.

―¿Seguro que no sabes donde era esa fiesta? ― le preguntó Ralph a Paula, que estaba tendida sobre la mesa, en la postura inmovilizada que tenían todas las chicas.

―No te diré nada, bastardo, no cogeréis a Lucy... ― dijo valientemente la mujer.

Ralph se fue a otra habitación y volvió rápidamente con una plancha de la ropa en la mano, la enchufó delante de ella, y la dejó encima de la mesa.

―Otra oportunidad tetona, ¿Donde está la otra putita? ― dijo Ralph que comenzaba a impacientarse. No obtuvo respuesta.

El capitán acercó la plancha enchufada hacia la cara de Paula y comenzó a acercarla. Paula veía como el hierro del electrodoméstico avanzaba implacablemente hacia ella y no pudo más.

―Está esperándonos en la plaza Hill, siempre la recogemos allí... ― gritó desesperada Paula.

―¿Ves? No era difícil... ― finalizó Ralph mientras le acariciaba el pelo a la tetona.

Kyle levantó a Paula por la barra y la metió desnuda en la furgoneta, ya tenían 8 chicas cazadas, Claudia( la hija de Kevin), Maky (la rubia de rizos), Lory (la calladita), Amy (la joven tetona), Sandrine (la francesa), Ashley , Marta y Paula. Cerró con llave la furgoneta y volvió a la casa.

Llenad de gasolina este sitio, le prenderemos fuego y con la bomba que pusimos al inhibidor de frecuencia destruiremos las pruebas que hayamos dejado, nos llevamos el descapotable, no creo que la gorda lo necesite ya, aseguraos de empapar con gasolina a la traidora de Mandy, yo llevaré la furgoneta, tú – dirigiéndose a Kevin – conducirás el descapotable con Kyle y nos llevarás a la plaza Hill, os espero fuera, ¡en marcha!

(continuará)

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