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LUJURIA

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Y si es el deseo desordenado por el placer sexual. Y los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito divino, entonces cada paso que doy,
cada palabra que entrego,
cada movimiento, cada pensamiento
es una conspiración para seducirte.
Sólo quiero que lo sepas
en esta noche honesta
de vino rojo como tu vulva.
Brindemos entonces
por el milagro de tu cuerpo
y que el amor no sea el dique
que detenga mi crudo deseo.
Déjame poseerte libre
como una honesta fiera lujuriosa.
Déjame sentir tu mágico cuerpo incandescente,
consumir por los siglos de los siglos
mi loco placer terrenal.

 

“El humo espeso del cigarro salía nuevamente entre mis rojos labios mientras  recordaba”

 

El frío del invierno golpeaba la ventana del sexto piso en “Upper East Side  de Manhattan”. El enorme piso de la quinta avenida  mantenía entre sus paredes a una de las familias con mejor posición de la zona. El señor David Waldorf De Barzón se colocaba por segunda vez ese día los gemelos en el smoking. En la recamara del último piso una mujer de 21 años dejaba escapar el espeso humo de su cigarrillo, resbalando por sus carnosos labios  rojos. Francamente, no recordaba la última vez en la que en esa enorme casa se produjera tanto movimiento; no estábamos en ninguna fecha festiva; no teníamos un cumpleaños que celebrar… ¡jamás se festejaba nada en esa casa!

Soy Vanessa, Vanessa Waldorf Van Woodsen, y el hombre que me ve bajar las escaleras de madera con un vestido de noche  rojo es David, “mi padre”.  No soy su hija de sangre,  pero  en todos los sentidos él es mi padre, pues jamás conocí  al hombre que me engendró y a los cinco años el primer hombre al que pude llamar de esa manera fue a David , un excelente hombre  y dueño del mejor bufete de abogados en New York .

―¡Vany, hija, estás preciosa! ―me dijo mi padre, abrazándome entre sus brazos mientras tomaba mi mano y simulaba un vals de salón.

―¡Padre! Déjame decirte  que esta noche estas hecho todo un galán. Cualquiera de las señoritas de esta fiesta se pelearía por poder pasar a la pista con tan magnífico mozo. ―David  me miraba dulcemente con un brillo especial en sus ojos grises.  Las facciones de su rostro y su sonrisa eran como las del día que lo conocí. Vagamente recuerdo como tomó mis pequeñas manos entre las suyas, sonriéndome de la misma forma que lo hace  ahora. Me sentía tan segura  junto a él,  que inmediatamente  pensé que el hombre que tanto había buscado en esos años solo podría ser David: él era “mi padre”.

Ya pasaba de media noche mientras Recordaba mis primeros días en esa casa.  Tomaba una copa de vino blanco viendo como una pareja a lo lejos  se deslizaba sobre la pista. Mi madre Lily  a sus 44 años era una mujer de bandera,  con su cabello castaño elegantemente recogido en un chongo francés, con su fino cuerpo y blanca piel luciendo un vestido  gris perla  hasta los tobillos, dejando en su espalda un generoso escote en “V”  hermosamente adornado  con perlas  blancas . Debo admitir  que mi padre no se quedaba atrás aparentando menos años de los que en verdad tenia,  dejando a alguna que otra chiquilla con la boca  abierta. Las pocas canas que adornaban su cabeza le daban un aire de experiencia y juventud  mezclado con esos hermosos ojos grises contrastando su piel morena.

Todo marchaba tranquilamente  esa noche. Incluso, por mi mente pasó la remota idea de que él no llegaría. Siempre era igual, mis padres se emocionaban tanto al creer que efectivamente regresaría de nuevo a su hogar para quedarse y ser una familia feliz.  Eso pensamientos ocupaban mi mente hasta que  mis ojos azules quedaron petrificados en un punto específico. Por la puerta principal, con una mirada  altanera y llena de superioridad, unos hermosos  ojos pardos  enfundados  en una hilera de pestañas negras y espesas buscaban entre la masa de gente algo perdido. Su nariz fina y perfilada, y sus labios carnosos y firmes sonreían soberbia y burlonamente  dejando ver la hilera de  dientes blancos y perfectos. Su cabello negro crespo  sin ser muy largo llegaba ligeramente hasta su nunca y se deslizaba suavemente sobre su frente.

¿Quién era ese hombre? Sería uno de los socios de mi padre pero lo dudo, era demasiado joven para pertenecer a su bufete.

¿Quién le había invitado?  ¿Por qué vestía de esa manera tan informal?

Era muy guapo, debo admitirlo. Además su piel morena  resaltaba más sus hermosos ojos. Su mirada encontró la mía tras una búsqueda insistente. Mientras seguía sonriendo caminaba directamente hacia mí. ¿Acaso nos conocíamos de alguna parte? Porque el parecía conocerme muy bien y yo ni siquiera le recordaba. Pero antes de encontrarnos frente a frente, mi madre lo envistió,  tomándole entre sus brazos para abrazar a tan imponente ejemplar. ¡Qué pequeña se veía la mujer del vestido gris entre el cuerpo de 1:85 mts  que la rodeaba!

¡Lilian, tú  no cambias! ¿Acaso nos ves que ya no soy un niño?

―¡Hijo! ―Escuché a mi padre gritar mientras se unía al abrazo. Yo no podía creérmelo. Era Demìann, era mi hermano.

Septiembre 1998

Mi madre me colocaba un vestido azul a juego con un par de medias de invierno mientras mi cabello negro se acomodaba en un par de coletas amarradas con listones rojos.

―¿Adónde vamos, mami? ¿Por qué estás tan contenta?

―Tranquila, Vanessa, hoy te presentaré a unas personas muy especiales.

Entrabamos en una residencia muy grande y lujosa,  con personas que limpiaban y nos atendían nerviosamente, mirándonos cada que podían. La mano temblorosa y delgada de mi madre se posaba sobre la mía. Mis ojos azules estaban fijos en una foto que se encontraba sobre la chimenea, en un marco de madera  y que representaba a la torre Eiffel adornada con fuegos artificiales de colores. Frente a ella, un hombre muy guapo sonreía cargando aun niño en sus hombros. Pero el niño mostraba un  rostro frío y sin expresión alguna. Yo miraba insistentemente la imagen,  sumergida en mis propios pensamientos.

―Hola Vanessa. ―Me sonreía el hombre de la foto con su mano estirada hacia mí.

―Soy David, e imagino que tú eres Vanessa, ¿cierto? 

― Sí señor, soy Vanessa Van Woodsen 

―¡Mucho gusto, Vanessa! Quiero presentarte a mi hijo. ―De la nada un niño de aproximadamente once años salía de detrás de él. Sus ojos pardos lucían tristes, pero eran tan hermosos.

―Mucho gusto.  Soy  Demìann Waldorf .

Mis ojos quedaron fijos en los suyos. Era el ser más hermoso que había visto y desde entonces… mi gran amor. 

―¡HEY,Vanessa!  ¿Te quedarás como boba todo el tiempo o vas a saludar a tu hermanito?

― Lo siento,  mi mente estaba en otro lugar.

― Eso es evidente, hermana. Tu mente siempre está en otro lugar.

Se inclinó ante mí quedando justamente a mi altura mientras yo ni me inmutaba por levantarme del sofá donde seguía con mi copa de vino. Sus labios rozaron la comisura de los míos rosándome con su espesa barba obscura mientras su mano derecha hurgaba  suavemente entre mi largo cabello negro

―Sigues teniendo un aroma exquisito, Vanessa.

Su loción chocó contra mi rostro dejándome aspirar su aroma  exquisito y varonil. Deslizó su mano discretamente sobre mi cabello, quedando sobre la parte descubierta de mi espalda y llegando hasta las caderas para recorrerlas completamente con su dedo índice. Un escalofrió  se apoderó mi delgado cuerpo, provocando que respirase más profundamente  antes de que se levantara  y me  mirara con una sonrisa de triunfo grabada en su rostro.

¡Lo odiaba! ¡Lo aborrecía! En estos momentos era el único sentimiento que albergaba por mi hermano mayor. Desde que tenía cinco años viví enamorada de  Demiann y él lo sabía y jamás le importó. Siempre me miaba con cara de desprecio, burlándose de mí. La primera vez que se fue de casa tenía 19 años  y jamás lo volví a ver hasta hoy,  tan soberbio e independiente. Aun no sabía por qué regresaba de nuevo a nuestras vidas. La suya estaba en Londres y ahí tenía que haberse quedado. Lo único que sabíamos en la familia es que después de concluir la carrera de administración y dirección de empresas  realizó una maestría en negocios internacionales,  gracias a que mi padre solventó un préstamo para que pudiera montar su propia empresa. ¡En fin!, lo que todos sabían… nada más.          

   Los actos que mantenía con migo para él eran sumamente normales a comparación de lo que para mí un simple rose podía llegar a ser, juegos nada más  simulaciones en mi estúpida mente de sentirme querida. Desvié la mirada enojada con migo misma deseando concluir de una vez por todas esta estúpida farsa familiar en la que me encontraba, me levante ofuscada con dirección al tocador solamente para mirar en el inmenso espejo a una mujer de mirada triste mis ojos azul profundo  se adornaban alegremente con mis pestañas espesas y negras  mientras mi cabello negro colgaba  entre mis hombros hasta mi  espalda media , sonreí desganad amente a la imagen que se postraba frente a mi  arregle mi vestido rojo que contrastaba exquisitamente con mi piel blanca y respire profundo. Secret de  Marron five  sonaba como música de fondo y aun la noche era joven para divertirme, me acerque a la barra y pedí un   “Rusty Nail”  inmediatamente el sabor a miel inundo mi lengua para darle paso a las sensaciones de relajación y frescura en mi cuerpo.

―una bebida muy  ardiente  para una mujer tan frígida, no crees Vanessa puedes darle una idea equivocada a cualquiera de los caballeros que hoy admiran tu belleza. Sus ojos pardos miraban directamente mi escote mientras bebía su scothc.

―agradezco el consejo Demiann aunque sinceramente no fue solicitado, dudo que al menos conozcas algo sobre tu hermana ya que han pasado nueve años en los que jamás te intereso lo que bebiera , además lo que dejen o no de pensar los caballeros de esta sala me pasa desapercibido en su totalidad de igual manera agradezco tu preocupación “HERMANO”

Su sonrisa burlona se reflejaba entre el  cristalino hielo del baso  mientras sus ojos seguían en su recorrido perfilando todas mis curvas.

―¡woow! Pero que fogosidad  se nota que la carrera de abogada te sienta magnifico sin duda tus argumentos me han dejado esta noche sin palabras  Vanessa

―entonces esta noche es un gran triunfo Demiann , es complicado dejar a un hombre como tu sin palabras, si me disculpas tengo que relacionarme con la sociedad no quiero que piensen que una persona tan frígida como yo tan bien sea maleducad . Levante mi coma y me despedí de Demiann  dedicándole una sonrisa burlona.

―adelante Vannessa de cualquier manera nosotros tenemos demasiado tiempo para continuar nuestra conversación…en un lugar más privado

No recordaba cuantos “Rusty Nail”  había bebido pero el alcohol ya hacia efecto poniéndome algo alegre y desinhibida, mire el reloj de la chimenea y marcaba las 3:39 después de despedirme de Demiann no volví a encontrarlo en toda la noche  la mayoría de las personas ya se habían retirado solo quedaban unas 9 personas la mayoría amigos muy cercanos y familia entre los cuales estaba Daniel  un abogado de 30 años muy amigo de mi padre y mío trabajaba en su bufete y sinceramente era uno de los mejores para ser tan joven , Dann  tiempo atrás había confesado sus sentimientos pero la verdad es que aún no entendía por qué  le había negado la oportunidad  si era el único hombre por el cual me había interesado de algún modo además de la gran admiración que mantenía por el debo admitir  es un hombre muy atractivo con su 1:80mts cabello castaño y ojos verdes era en la oficina el sueño de más de una mujer sin duda una persona agradable, inteligente, extrovertido además de ser una excelente compañía. En eso pensaba mientras me dirigía a mi habitación acompañada de Dann era demasiado tarde y mi padre le sugirió quedarse por esa noche en una habitación de huéspedes que se mantenía frente a la mía.

―bueno Vanessa  debo ser claro, aun me mantienes con la incógnita de si algún día podre tener una oportunidad la verdad soy un hombre muy paciente pero esta situación es demasiado frustrarte, sentirte tan cerca y no poder ir mas haya con esto sé que lo has estado pensando porque la oportunidad que yo te pido es clara y mis intenciones muy serias.

―tienes muchas razón Dann soy una persona demasiado egoísta me encanta tenerte cerca pero no doy paso a que tú me sientas cerca de mi utilizando la manera en la que me quieres para que no te alejes y sigamos con esta tonta fantasía de adolescentes.

No sé si fue el alcohol o la necesidad de sentirme querida por alguien o quizá fueron las dos me sentía confusa y un poco mareada mientras me costaba caminar el aturdimiento de mis pensamientos recorría mi mente de un extremo al otro preguntándome porque no me perdía en el cariño que Dann me ofrecía y me entregaba completamente. Tome su mano instintivamente mientras llegábamos a las habitaciones su mirada verde menta quedo a juego con mi azul profundo mientras acercaba mi rostro al suyo y entre susurros muy cerca de sus labios  le confirmaba lo que tanto anhelaba , mis carnosos labios rojos chocaron contra sus firmes labios rosas dejando escapar nuestras respiraciones cálidas  sus firmes brazos tomaron con delicadeza mi cintura enfundada en esa ceñida tela roja en cambio las mías tomaron con firmeza su cuello  aferrándome a él jugando con sus cabellos castaños, el rose de nuestros labios ya no era suficiente su lengua se hizo paso entre mis labios para abrirlos el permiso fue otorgado y le entregue completamente mi boca  dejándome a su merced nuestras lenguas calientes y desesperadas chocaban en un juego le poder podía saborear la sensación de menta mientras su saliva se mezclaba con la mía, nuestras respiraciones ya eran más trabajosas su mano izquierda se dirigió hasta mi nuca forzándome a fundirnos más en ese beso la otra en cambio se deslizo por mis caderas hasta a la abertura que tenía el vestido en el muslo  ya casi no respiraba solo me aferraba más a su varonil cuello  ,sus hombros anchos me gustaban y su loción mareaba mis sentidos en un momento sus labios ya no estaban con los míos buscan entre mi largo cuello besando y succionando pedazo por pedazo mientras lo tomaba de los hombros para no caer.

―no sabes  cuánto tiempo he esperado esto Vanessa, cuanto me has hecho sufrir tu ausencia. Lamio mi clavícula hasta llegar a mi oído para morder suavemente haciéndome suspirar.

Éramos todo calor y respiraciones acompasadas hasta que un ruido en el pasillo nos hizo trastabillar  desequilibrando nuestros pensamientos del objetivo.

―¡que fue eso!

―será que alguien nos vio. Dije un poco aturdida y espantada  

―no estoy seguro pero por el momento será mejor que me retire a mi habitación estoy en la casa de tu padre, de mi futuro suegro  y no quiero causar una mala impresión.

―lamento si me he pasado en este momento Vanessa me aproveche del momento discúlpame.

―no tienes por qué disculparte Dann este momento se dio y créeme que si me hubiera desagradado de alguna manera yo misma te hubiera detenido.

Los dos sonreímos nerviosamente como dos adolescentes que han sido descubiertos por sus padres en una acción indebida, Dann tomo mi mano y deposito un beso sobre ella despidiéndose de mí.

Entre a mi habitación deshaciéndome de los tacones y el vestido en el camino al cuarto de baño deposite mis bragas en el piso mientras me miraba al espejo alegrándome de lo que veía mi piel blanca adornada con unos pechos firmes y turgentes  a juego con un par de pezones rosados un vientre plano y delineado terminando en unas caderas bien proporcionadas, retire lo que quedaba del maquillaje y me introduje en la regadera dejando que el agua caliente recorriera toda mi espalda relajando mis músculos  mi largo cabello se tornaba más obscuro mientras lo lavaba dejando resbalar el espeso liquido por todo mi cuerpo , después de enjabonar mi cuerpo solo deje que el agua retirara todo el jabón sobrante no sabía por qué pero mantenía la sensación de que alguien me miraba era estúpido de mi parte seguramente me quede con la impresión de ser descubierta con Dann me deshice de ese pensamiento y envolví mi cuerpo en una toalla seque rápidamente mi cuerpo y mi cabello entre en mi habitación y busque entre los cajones algo nerviosa por la sensación que tenía, me mire por última vez en el espejo de cuerpo completo llevaba una pijama de seda de dos piezas la playera casi cubría en su totalidad el tipo short  color ciruela  termine de hacer la coleta en mi cabello y me dispuse descansar del agotador día.

El miedo surco mi rostro cuando mire una figura masculina en la puerta de mi habitación, desde cuando estaría ahí.

―¿Dann eres tú?  Dije apenas con un  hilo de voz que sonó espantoso

El hombre se acercó impidiéndome verlo en la obscura habitación alumbrada solo con la lámpara de noche.

―¡Dann si esto es una broma termína ya! No me está gustando

Sus ojos pardos quedaron ante mis furiosos y sin expresión, Demiann se postraba frente a mí  con un rostro frió

―Demian ¿Qué haces aquí?

―lamento desilusionarte Vanessa, no soy Daniel y por lo visto lo estabas esperando muy ansiosa mente

Se acercó más dejándome al filo de la cama, tomo con su mano mi quijada levantando mi rostro para verlo directamente, las piernas me temblaban y la respiración se me entrecortaba al sentir su tacto  nuestras respiraciones estaban tan cerca  que podía casi saborear su olor a almizclé y canela.

―dime Vanessa ¿Qué es de ti Daniel?

―por qué pensaste que era el cuándo me viste en la puerta, acaso lo estabas esperando

―claro que no , y lo que Daniel y yo tengamos no es de tu incumbencia. Dije algo eufórica.

―¿Por qué lo besaste? .Dijo cada vez más cerca de mi 

―¡no tengo por qué darte explicaciones a ti! De cualquier manera no sabes que es de mala educación espiar a las personas, así que eras tú el que nos vio en el pasillo.

― así que el abogado te gusta. Sus pupilas ahora estaban más dilatadas y sostenía con más firmeza mi rostro

Golpe su mano para retirarla de mi cara y me dirigí hacia la puerta esquivando su imponente cuerpo. – te he dicho que no es de tu incumbencia ahora retírate

Su cuerpo camino hacia la puerta y por un momento pensé que había ganado  pero me equivoque tomo el pestillo y cerró la puerta con seguro sujetando  mis muñecas inmovilizo mi cuerpo.

―te he hecho una pregunta ¿Por qué lo has besado?

―por qué me apetece, porque me gusta y por qué él se merece eso y más, contento

Antes de decir  alguna otra cosa tapo mis labios con los suyos introduciendo su lengua sin piedad, mi cuerpo tembló en su totalidad al sentir por primera vez el calor de su piel cerré mis ojos y respire profundo encerrando en mis pulmones su aroma, trate inútilmente de resistirme su fuerza era mayor y por dentro era lo que mas deseaba aunque no quisiera demostrarlo, no quería ser débil ante el pero su boca se fundía deliciosa mente con la mía su saliva con sabor a almizclé chocaba con la mía más dulce su firme pecho respiraba agitado estrujando mis senos excitándolos y presionando dolorosamente mis pezones erectos sus manos ya no presionaban mis muñecas sino aprisionaban mi nuca con fuerza y la otra apretaba mis caderas con firmeza pegándome más a su cuerpo masculino , tiro de mi cabello negro liberándolo de su encierro levanto mi rostro dejando mi cuello totalmente al descubierto  para besar donde beso Daniel para chupar donde chupo Daniel succionaba y lamia frenéticamente como quien quiere borran una huella inexistente  mientras yo suspiraba a cada movimiento dejándolo hacer mordía mis labios hinchados, su mano se deslizo ágil mente por mi espalda hasta llegar a mis glúteos estrujándolos  poseyéndolos fuertemente y tan ágil como llego levanto mi cuerpo entre sus manos para recostarme sobre la cama , tumbo todo su varonil cuerpo sobre el mío cubriéndome totalmente volvió a besar mi clavícula hasta llegar al canalillo de mis senos yo ya no pensaba ni siquiera era capaz de moverme mientras sus manos  deslizaban la suave seda sobre mi piel nívea mis senos quedaron al descubierto y su boca no se hizo de rogar para aprisionar mis pezones ente sus labios arque mi espalda cuando recibí el primer mordisco erizando toda mi piel ya mi ser era completamente suyo  al momento que apretaba las sabanas de la fría cama la mano derecha de mi amante hurgo entre mis piernas sobándolas y jugando con ellas mientras la otra atendía mi otro seno apretando y pellizcando ,deposite mis manos sobre sus hombros pero el detuvo mi acción y de nuevo tomo mis muñecas aprisionándolas sobre mi cabeza

―de… detente Demiann

Ignoro mi suplica y siguió devorando golosamente mi blanca piel, la mano que antes estaba en mis piernas ahora recorría completamente mi intimidad humedeciéndola a cada movimiento mientras una enorme erección rozaba frenéticamente mi pierna

―¡Tú no puedes ser de el! Tú no puedes ser de nadie, tu cuerpo solo tiene que tener mi aroma

Sus movimientos cada vez eran más rápidos mientras mordía pedazo a pedazo mi sensible piel ya enrojecida, tomo mi mano derecha y la guió ágil mente hasta que choco con ese pedazo de carne caliente

―esto es obra tuya, desde que te vi desnuda en el baño ya tenía esta dolorosa erección  

Y después de decir esto coloco mi palma sobre su miembro dejándome recorrer toda la extensión de piel caliente, sentía como palpitaba entre mi mano mientras resbalaban entre mis dedos restos de líquido pre seminal sentía como suspiraba sobre mi cuello y yo hacía lo mismo mientras me seguía tocando metiéndome suavemente su dedo corazón ,mordí mis labios en un gemido ahogado al sentir la llegada de mi tan esperado orgasmo recorriendo todo mi vientre bajo mientras su dedo seguía sobándo y con su mano frotaba ferozmente Demiann se derrumbó sobre mi delicado cuerpo mordiendo mi hombro mientras un bufido salía de su garganta 5 chorros de espeso semen caliente llenaban mi mano  dejándonos agotados suspirábamos mientras nuestros cuerpos rojos y sudorosos golpeaban uno contra otro

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Espero que este relato haya sido de su total agrado. Es mi primer relato en esta página y me gustaría que los comentarios o dudas me los enviaran a mi correo [email protected].Si les agradó, con gusto seguiré escribiendo y colocaré anteriores relatos para que conozcan más sobre mi trabajo.

Besos HOLDA

 

 

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