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Oral en mitad de la calle

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Mi nombre es Berto, mi chica se llama Claudia.

La verdad es que somos una pareja bastante activa: hemos practicado sexo vaginal, oral, anal, hemos hecho vídeos practicando sexo para nuestra autosatisfacción.

Pero la escena que les voy a relatar no se me olvidará en la vida. Estábamos en una calle repleta de pisos de pijos (gente de dineros), y nosotros estábamos en el coche tranquilamente bebiendo y pasando un rato agradable.

Era ya de noche, pero no dejaba de ser un sábado. Conforme pasaban las horas el mamoneo era mayor, y lo típico era irnos de ahí para follar en otro sitio.

Ella empezó a tocarme la polla, no solo por fuera del pantalón, también ya por dentro, y me estaba poniendo muy cachondo. Tanto que le saqué las tetazas que tiene disimuladamente y empecé a comérselas.

-Mmmmm, cómo me gusta que me comas las tetas.

-Y a mí comértelas, viciosa.

-Tengo ganas de comerte la polla, como aperitivo -me dijo.

Yo accedí, me encantaba como me la comía, y como iba a ser un rato nadie nos iba a ver.

Yo estaba en el asiento del conductor, y ella en el del copiloto. La sacó del pantalón, se agachó y empezó a meterse la polla en la boca despacito. Le cogí el pelo para que no le molestara y empezó a mover el cuello de arriba abajo.

-Mmmm, guarra, que bien lo haces.

-Mmmmm, me encanta tu polla, nene, está deliciosa. -Me dijo.

Entonces sacó la lengua y me puso la polla en la lengua pajeándola fuerte como si estuviera esperando algo. Su cara de viciosa y de guarra me pone malísimo.

-Ohhh, Claudia, qué esperas, mi lechita?

-Mmmmm, tu lechita calentita tiene que estar muy rica.

-No creo que seas capaz.

Ella seguía mitad pajeando cerca de la lengua mitad metiéndosela hasta la garganta, lo que también me ponía muy burro. Así se tiró un largo rato, yo ya empecé a jadear como un cerdo porque veía que me corría en toda su boca.

-Ohhhhhhh, me encanta.

-Mmmmmm, nene, no grites tanto, que nos van a oír.

-Ufffff, uffffff, voy a correrme.

Estaba a punto pero, de pronto, por el espejo, ví que venía gente por detrás andando. Una pareja estaba por ahí en un banco sentada y la muchacha iba a mear por lo visto.

-Ohhhhhh, Claudia, viene gente -Me dio tiempo a decirlo por los pelos.

-No jodas.

Claudia se incorporó cuando pasó la chica justo al lado. Al rato, se ve que al acabar de mear pasó otra vez para volver a su sitio. Claudia, vergonzosa, me abrazó como si no pasara nada. La chica pasó y yo creo que ni se imaginaba que ella me la estaba comiendo y que yo estaba a punto de correrme. Hubiera sido la leche, nunca mejor dicho.

Nosotros seguimos:

-¿Qué hacemos? -le dije.

-Están borrachos, que les jodan -dijo ella.

Se agachó y siguió. Me pajeaba la polla en la boca y se la metía hasta la garganta. Yo jadeaba, me quedaba poco.

-Ohhhh, ohhhhh.

-Mmmmm, que polla tienes.

-Ahhhhhhhhhh.

Notaba que me corría, el placer era cada vez mayor, y noté como salió todo el semen llenando su boca. Ella hizo un gemido de placer (mmmm) y siguió comiendo hasta que no quedó nada.

-Mmmmm, guarrito, qué has hecho? -me dijo.

Ohhhh, ohhhhhh, guarrita tú -le dije, aunque lo máximo que podía hacer era jadear.

Fue increíble, se nos fue la cabeza y lo hicimos en un sitio lleno de pisos, Quién sabrá si nos vio alguien desde la ventana…

Un saludo, Berto.

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