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El Factor X

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  • La explosión se aproximaba de manera inevitable, y fue entonces que Yahaira mencionó -he hizo realidad- la fantasía de todo hombre al momento de tener un orgasmo.....

    Tarde tras tarde llegaba en mi pequeño Peugeot a la tienda departamental donde trabajaba Yahaira, ¡ah Yahaira¡ esa hermosa chica con cuerpo suculento y de nariz afilada que llenaba de obscenidades mi sucia mente; Era un jueves cualquiera, yo salía de la universidad y en vez de llegar directo a mi casa me pasaba un rato por la enorme plaza comercial que estaba a poca distancia, me deleitaba ver el delicioso arsenal de traseros que se contoneaban por los pasillos de dicho lugar. La primavera ya causaba estragos en mis necesidades físicas –y no me refiero a las que se quitan cuando simplemente vas al baño- tenía que ver a Yahaira, aunque sea tan solo contemplarla, en esta ocasión no había pensado que estupidez comprar para cruzar palabra con ella, ya había llevado utensilios para aseo personal, plomería, libros, revistas, chocolates, todos los días ocupaba “algo nuevo” para mi hogar y Yahaira me atendía con una sonrisa divina.

    El vibrador de mi teléfono se sintió a través de mi pantalón, al instante lo tomé y leí el mensaje. <<Hola bebe, disculpa el malentendido, espero verte hoy en la noche para cenar>> Era Regina, mi novia, enseguida guarde mi móvil y suspiré; Regina Canseco es mi pareja, una chica de 23 años –como yo- que tiene su vida perfecta y completa, la verdad es hermosa –esa fue la razón del primer acercamiento a ella- pelo castaño, piel blanca, un cuerpo trabajado en el gimnasio, buena familia, excelentes modales, sumamente inteligente, popular en la universidad, cualquiera diría que me gané el premio mayor,  de hecho, en términos de redes sociales soy “una bomba”, mira que tener una mujer así, eso solo está reservado para “los elegidos”, sin embargo, ella carece de algo que no puedo explicar, ese Factor X que produce una especie de ansiedad en el hombre; Ese mismo día, intenté besar a Regina en la explanada de la universidad y ella me alejó con ambas manos. -¿Qué tiene de malo que quiera besar a mi novia?- exprese extrañado,  segundos después me contesto -¡hay mucha gente alrededor, o sea que pena¡- Lamentablemente, esta era la vigesimonovena vez que me hacía lo mismo –en un mes-

    Deambule por las cajas registradoras de la tienda departamental y no pude localizar a Yahaira, un nudo en la garganta y un hueco en el estómago me invadieron repentinamente. Estaba a punto de preguntar por ella cuando su silueta danzaba por el pasillo número 3, inmediatamente me dirigí hasta allá con una seguridad que no había presentado en los últimos meses; Allí estaba, colocando productos sobre unos estantes altos, su hermoso cuerpo se estiraba casi al máximo y pude divisar a la distancia su esbelta cintura, su camisa se encogía debido al esfuerzo realizado y dejo descubierta una pequeña parte de su espalda, solo podía contemplar su riguroso y bien torneado trasero que desembocaba en esos dos excitantes “hoyuelos de venus” justo arriba de su cintura, sus jeans obscuros estaban sumamente apretados, lo cual ayudaba a denotar la esbeltez de sus antojosas piernas; Era morena, de pelo negro y mirada penetrante, siempre tuve una fijación por las morenas, representan algo exótico para mí, de pronto me postré delante de ella.

    -Hola Yahaira- de inmediato se dio la vuelta y me contestó un tanto sorprendida. –Hola Javier, ¿necesitas algo?- <<si mamita preciosa, te necesito a ti>> sopese un tanto excitado pero reaccione dando otro tipo de respuesta –sí, de hecho necesitaba verte- Yahaira se cruzó de brazos y observó al piso, pude notar que sonreía y de pronto respondió -¿necesitabas verme?- Conversamos por un par de minutos, la pude convencer de invitarla a cenar, la cuestioné sobre su hora de salida y me explico que para las 11:00 de la noche estaba libre, en ese instante mi respiración se duplico y mis latidos aumentaron, no podía dejar de revirar hacía las hermosas tetas ajustadas que mostraba con su pronunciado escote, de esa manera, decidí esperarla hasta su salida; Durante un par de horas analicé la situación para lograr “algo más” que solo cenar así que me la tuve que jugar <<un paso en falso, una palabra mal dicha y todo se va al carajo>> pensé.

    Las 11 de la noche y vislumbré su delgado cuerpo por la puerta frontal, yo estaba en el estacionamiento justo enfrente de su tienda, de pronto, mi móvil de nueva cuenta. <<Javier, ¿o sea no me vas a contestar?>> era mi novia nuevamente, sin embargo cuando observé el texto mi respuesta mental fue inmediata <<¿y tú no te dignarás en llamarme?, ¿solo texto?>> no obstante, no era lo suficientemente grosero como para contestar eso, así que lo deje en mis pensamientos. Yahaira se encontraba a unos cuantos metros, me enfoque en todo su cuerpo, pero su nariz afilada me causaba una rara excitación, <<esta mujer es un completo forro>>.

    -¿Listo Javier?.. ¡vámonos a cenar¡- expresó Yahaira jubilosa, y fue en ese instante que implementé mi Plan, -¿Qué te parece si pedimos la cena para llevar?- ella me observó dubitativamente y en seguida me cuestionó -¿y donde comeríamos?- la miré sereno y conteste con una falsa calma. –en mi casa, aquí vivo muy cerca- de inmediato consideré las posibles respuestas  1 .- <<¿A dónde quieres llegar Javier?>> 2.- <<¿estás Loco?, ¿apenas nos conocemos y ya me quieres llevar a tu casa?>> 3.- <<creo que lo único que buscas es sexo, mejor me voy a mi casa>> pero de manera increíble me respondió diferentemente -¡hay que pena con tus papas¡- mi excitación se volcó desde mi pene hasta mi pecho, esa era la respuesta perfecta para lo que seguía. –no te preocupes, mis papas viven en otra ciudad, yo estoy solo aquí- unos segundos tensos se vivieron en ese instante, no obstante, su sonrisa embelleció su cara y esa nariz afilada que me cautivaba se encogió por un momento. – me parece bien, sirve y nos conocemos mejor- Yahaira no había terminado su frase cuando mi “paquete” se mostró a través de mis vaqueros.

    Le abrí la puerta de mi casa y ella entró plácidamente, deje la comida sobre la mesa y observé como cruzó sus apetitosas piernas mientras se acomodaba en mi sofá, no podía contener más mi excitación y mi deseo, por lo cual me posicioné justo en frente de ella y le extendí mis manos, ella me observaba con curiosidad y obedientemente me proporcionó las suyas, en seguida la jale para que se incorporará y así lo hizo, no podía dejar de observar su hermoso rostro, pero más que nada su singular y perfecta nariz, mis manos recorrieron su cintura mientras poco a poco se posicionaban en sus nalgas, de pronto, ella acercó su pelvis sobre mi tieso miembro y se regodeo uno segundos, la bese apasionadamente y ella respondió al mismo nivel, nuestras lenguas se masajeaban con ritmo al momento que nuestras respiraciones se turnaban para inhalar oxígeno, de pronto su mano se incrustó sobre mi verga y la toqueteó juguetonamente mientras yo apretaba morbosamente sus jugosas nalgas;

    -¡dime que te encanta de mi Javi¡- expresaba entre susurros una sumamente excitada Yahaira al momento que yo me comía su cuello y mis pecaminosas manos tentaron sus preciosas tetas. -¡todo Yahaira, me encanta todo sobre ti¡- respondí, al momento que logre desabrochar su blusa por completo y la arroje al vació de la sala, segundos después la recosté sobre el sofá y mi lengua comenzó a pasear alrededor de sus pezones durante el mismo instante en que mi mano derecha escarbaba dentro del ajustado jeans hasta encontrar lo más hondo de su sexo; -¡aahhhhh¡- un fuerte gemido acompañado del inevitable temblor corporal era la señal para entrar en acción, sin embargo, la suculenta y cachonda chica seguía preguntando –se mas especifico, dime que es lo que más te encanta de mi – tomé el fondo de sus jeans y los jale con prisa y desespero, ella sonreía pícaramente mientras pataleaba para ayudarme en mi labor. –¡me encanta tu pelo largo y terso..¡- eso explicaba mientras me deshacía satisfactoriamente de sus jeans -¿ah sí?.. ¿y que más te encanta de mí?- insistía Yahaira mientras se incorporaba lentamente hasta quedar sentada frente a mí, yo me encontraba parado y fue en ese momento cuando tomo mis vaqueros –ya desabrochados-  y me los bajó con precisión. -¿Qué más te encanta de mi?- repitió, segundos después, mi mente trataba de encontrar alguna respuesta acertada cuando inesperadamente mi cuerpo se estremeció por completo. -me encantan tus labios carnosos… ¡ahhhhhh¡ - no pude terminar de expresar mi opinión, Yahaira se había tragado absolutamente todo mi pene erecto mientras que sus manos atraparon mis nalgas como trampas; Observé hacía abajo y note como mi pene desaparecía en la boca de ella, fue entonces que empecé a mecer sus cabellos con delicadeza mientras gemía alaridos excitantes.

    -¡ahhhhh.. me encantan tus tetas redonditas y bien formadas… ahhh¡- Yahaira continuaba en su intensa labor. – me encanta tu trasero, tiene forma de corazón y es un imán para mi ahhhhh¡ - la intensa chica apretaba mis nalgas con tal fuerza que provocaba calambres en mis piernas mientras succionaba con maestría cada centímetro de mi miembro, de pronto, sentí fuertes espasmos, era tiempo para detenerla, sin embargo ella lo hizo por su cuenta .<<¡diablos, esta zorra sí que sabe lo que hace¡ ………. “Ese es el famoso Factor X que le falta a mi novia”>> se recostó sobre el sofá e inmediatamente abrió sus piernas para después invitarme a continuar con un sexy ademan. Como rayó me tumbe sobre ella, note que estaba sumamente húmeda, por lo cual la penetración se dio como cuchillo en mantequilla. –¡ahhhhhhhhh¡- un fuerte alarido retumbó la sala de mi casa, Yahaira parecía disfrutar tanto o más que yo, fue entonces que la observe con reserva <<¿estará fingiendo?>> sin embargo, mi teoría se refutó por si sola cuando sentí unos notorios temblores alrededor de mi pene, increíblemente, ella estaba teniendo un orgasmo a las primeras “inyecciones”, eso elevó mi excitación a niveles no experimentados anteriormente, la tomé de su pelo fuertemente y nuestras respiraciones se compaginaron, la humedad en nuestras partes íntimas era infame, no obstante, el instinto animal en nosotros floreció de manera imparable.

    -¿Qué… te… encanta… de … mí..?- expresaba entrecortadamente la sobre excitada chica mientras las penetraciones eran sumamente duras, sus pezones parecían pequeños faros acuáticos y su rigidez era notable, alcancé a lamer por unos segundos mientras la acción continuaba, fue entonces que respondí.- ¡lo que más me encanta de ti es tu hermosa nariz¡, esa nariz afilada que tiene simetría perfecta con tu bello rostro..- la explosión se aproximaba de manera inevitable, y fue entonces que Yahaira mencionó -he hizo realidad- la fantasía de todo hombre al momento de tener un orgasmo.- ¡Estoy operada¡..- instantáneamente, mi sonrisa alcanzó niveles del “guason” y aceleré la velocidad de la monumental “cogida”, sus gritos se confundieron con mis alaridos y entre confusas expresiones como “¡Ya..Ya.. me vengo, me vengo” el descomunal grito final anunció la culminación del gran acto.

    1 Año despues..

    Allí me encontraba, recargado en mi “imponente” Volkswagen, justo a las afueras de la tienda departamental donde aún trabaja Yahaira, la puerta electrónica se abrió y pude divisar su lento caminar, se dirigía hacia mi sin la decisión de antes, con la mirada perdida, contemplando el cielo; De la misma manera, yo observaba impacientemente el reloj <<¡puta madre¡ ¿no puedes caminar aún más despacio?>> sopese para mí mismo, no obstante, no soy lo suficientemente vulgar y grosero como para mencionarlo en voz alta. Yahaira llego con un par de bolsas enormes y las colocó en la extraña cajuela frontal de mi vehículo, fue entonces que me miro con fastidio y solo se dispuso a ordenar la retirada. -¡ya vámonos¡- le regrese la mirada con la misma intensidad, cual si fuera un alguacil del viejo oeste y analice la situación de mi infructuosa capacidad para interpretar  las señales.

    -¡cuántas veces te he dicho que no dejes al niño solo en el asiento del carro.. carajo¡- exclamó airadamente Yahaira.

    -¡no le pasa nada, ya súbete..¡- expresé de manera molesta.

    Tengo que reconocer que no debo de culparla, ella nunca me mintió, todos los días recuerdo aquella ardiente noche de pasión cuando me observó directamente a mis ojos y sonriendo me dijo: “Estoy Operada” y en efecto, si pasó por cirugía, pero para ajustarse su “Puta Nariz”

    -¡A comprar pañales¡-

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