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Cuento de Fachas y Rojos

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Las peripecias de un facha en su viaje a Marbella con parada en Córdoba.

España vista por los foros de Internet parece que está a punto de despedazarse; las posturas de unos y otros que leen o escriben en el medio indicado así lo proclaman.

Los fachas y los rojos se definen sin ningún tapujo ni disimulo, lanzan sus opiniones a los cuatro vientos y sus posiciones son claras, no admiten dudas.

Mira por donde, que este puente tenía previsto pasarlo en Marbella. Me encanta esta localidad malagueña la cual conozco muy bien. Y me dije: Voy a ver sin consigo averiguar a través de mi agudeza visual fuera de los foros quienes son los fachas y quienes son los rojos, y me dispuse a esa tarea los siete días que iba a permanecer allí.

Tenía reservas en el Hotel Melia Don Pepe, de cinco estrellas. Ante el temor de que el "rojerío" no se alojara en un hotel de tanta categoría, pensé cambiarme a otro más propio acorde a lo que buscaba, pero desistí, no merecía la pena sacrificar mi comodidad por esa causa.

La primera duda que se me planteó fue en la inmensa caravana de vehículos que invadían la autovía. Si once millones votan a la izquierda y diez a la derecha, la mitad más o menos de todo este gentío serán de una ideología o de otra. ¿Pero como saberlo si todos los coches que circulan son de equivalente cilindrada y precio? ¡Imposible! conocer la tendencia política por el coche que portan. Mi primo es de IU y tiene un BMW de ocho millones, por lo tanto desistí averiguar a través del coche la identidad política de cada cual.

Hice una parada en Córdoba para comer. Me apetecía hacerlo en el Caballo Rojo. Recomiendo esta local para degustar el rabo de toro. ¡Exquisito!

Tenía que haber ido a Casa de Paco Acebo, frente a la Torre de la Mal Muerta, es más popular y el rabo lo ponen igual de exquisito, y las manitas de cerdo ¡de fábula! Pero pensé lo mismo sobre lo del hotel: no merecía la pena cambiar de restaurante.

El local estaba completo de comensales. Me disponía a degustar mi segunda ración regado con un tinto de Rioja, (sabido es que los tintos de Córdoba son foráneos) y no me apetecía un Moriles o un Montilla, ya que no son apropiados para la carne; cuando me llamó la atención en una mesa de al lado como dos señores pedían un Vega Sicilia reserva especial. Orienté mis "antenas" para aquella onda con la seguridad de que iba a sintonzar con los primeros "fachas". ¡Pero cojones! ¡Qué es lo que oigo!       

-No veas de "la hosti" que estoy Manolo. Habló uno de aspecto de ejecutivo de multinacional a juzgar por sus atrezos.

-Ya me he enterado ya. -¡Qué cabronazo! Dijo el otro que portaba una carátula similar. -De los 60 millones de euros que me corresponden por el "pelotazo" de "Cerro Murtiano" se me van a quedar en 50 por culpa de mamón de Lopetegui.  

-¿Ese mamón del PP?

-!Ese! ¡Ese!

-¡Coño! Me quedé perplejo. Pero si no son fachas, son rojos. Seguí pegando la oreja.

-Que a pesar de que los de "Zocata Reunida" somos mayoría en el Consistorio, quiere el muy pedazo de cabrón cobrar la misma parte que nosotros, que de lo contrario "levanta la liebre"

-¿Y qué vais a hacer? Pregunto otro.

-Hemos quedado en sacrificar cada uno "diez kilos" para que él también se lleve 50.

Salí un tanto contrariado del restaurante. No me importaba demasiado que fueran rojos millonarios, lo que me jodía de verdad es que entendieran de vinos tan selectos; esos caldos siempre han estado reservados para paladares exquisitos como el mío. A este paso, cualquiera va a tener acceso a las malvasías retenidas para los dioses. 

Me disponía seguir mi viaje rumbo a Málaga, cuando en el parking del local un señor trataba infructuosamente de poner en marcha un Volvo. Una señora de aspecto impresionante se apeaba del coche de muy mal humor. Al ver como abría mi Mercedes 500 dispuesto a seguir mi viaje, me espetó, así de repente.

-No irás para Málaga, ¿verdad? Me quedé por un momento "parao" al ver tanta desfachatez en la forma de abordarme, pero sólo supe decir:

-Sí.

-¿Me llevas? Es que voy volada.       

-Suba, suba. No supe decir otra cosa.

-Pascasio. Te espero en Málaga, ya sabes, en el hotel Curro. Procura arreglar pronto la avería que se nos va el puente. Dijo muy resolutiva a aquel que seguía intentando arrancar el Volvo.

La dama era de categoría, de marquesa para arriba la catalogué. Olía a facha que apestaba, por lo que me satisfizo la idea, la hora y pico que nos separaban de nuestro destino se haría más amena.

-¡Oh! Qué bien, Joaquín Sabina; me pirria.

Un Cd de Sabina estaba sonando en mi radio. Debo reconocer que de Joaquín me hacen gracia sus denuncias sociales, por eso cuando me quiero reír un rato, le pongo. No me apetecía escuchar a Albinoni en compañía de una desconocida.

-Seguro que eres más rojo que yo. Me dijo la morena a la vez que me rozaba el muslo derecho con su mano izquierda.

-Bueno. Balbucee -Paso un poco de política la verdad.

-Ese olor a Loewe te delata. "El facherío" antes usaba esa esencia, ahora es patrimonio nuestro.             

-¡Ya! ¡Ya! Estaba otra vez desconcertado. ¡Pero cómo un rojo puede usar Loewe! Si la mayoría son albañiles. Pensé para mis adentros.     

Me alojo en el Hotel Curro. Te invito a una copa cuando lleguemos. Me dijo muy resuelta.

-Me encantaría, de verdad, pero es que voy volado

-¿Tanta prisa tienes? Me dijo a la vez que se subía la falda hasta la mitad de los muslos.

Su actitud no me dejó ninguna duda de que le apetecía echar "ese polvo" que a todos nos apetece después de comer. Y a ellas más, (si han comido rabo). Pero desistí, no me apetecía en ese momento follar con la interfecta.      

Pero la muy "puta" seguramente al notar en mi expresión que no estaba por la labor, me echó mano a la polla de una forma que di un respingo.

-¡Pero que haces!

-Nada cariño, sólo quiero comprobar como tienes "la palanca de cambios".

La tía con una destreza inaudita, ya me había bajado la cremallera der la bragueta y metido la mano dentro de la "jaula".

Aquí si que ya no pude resistir. Sentir una mano femenina abrazando la polla, o hay que estar muerto o ser maricón para no empalmanse; y juro que no soy maricón; por lo que se me puso "el pajarito" la mar de contento.

-Para, para... que nos podemos estrellar.

Estábamos en las proximidades de Lucena, paré el coche en una zona peatonal y pensé:

-Si me espero llegar a Málaga para echarla un par de polvos me va a compremeter todo el día y la noche, y no puedo porque me esperan en Marbella esta noche.

-¿Qué piensas, cariño?

-Haciendo planes. Mira, le dije muy serio. Me apetece que echemos un par de polvetes. Son las cuatro y media y tengo que estar en Marbella antes de las doce, de lo contrario pierdo un gran negocio. Paramos aquí en Lucena, nos vamos al Hotel Ciudad de Lucena...

-¿Conoces este hotel?

-No, no.

Es un hotel precioso, con su jacuzzi y todo. Nos "pegamos un par de polvos", y ...

-¿Pero podras echar dos en tan poco tiempo? me preguntó con cara de guasa.

-Te echo dos polvos aunque me hagas una mamada aquí y ahora mismo. Le dije muy resolutivo. (Pero era un "farol)

-Va a ser que aquí no. Mejor vamos al hotel que la jacuzzi me mola.

-Vaya. Dije poniendo cara de mohín. Creía que era mi polla lo que te molaba; pues no la sueltas para nada.

-Anda tontín... ¡Por cierto! no nos hemos presentado. Me llamo Rosa. ¿Y tú?

-Félix, me llamo Félix. Encantado Rosa.

-Mas encantada estoy yo Félix, eres un amor.

Sacó Rosa su mano de mi bragueta, (que como ya he apuntado todavía la mantenía dentro de "la jaula" y me extendió para que se la estrechara). Entre sus dedos portaba  el líquido prostático que inevitablemente se derrama en esas situaciones.

-¿No te dará asco, verdad? Es tuyo.

-No-mujer, ¡Cómo me va a dar asco! Además, es una muestra de lo cachondo que me has puesto.

-Pues no lo parecías.

-¡Mujer! Es que estaba preocupado por motivos de un negocio; pero soy todo tuyo hasta las diez de la noche; cinco horas para amarnos intensa e inmensamente. ¡Por cierto! ¿Y ese tal Pascasio que has dejado en Córdoba?

-Es un amigo, podrido de millones. Me ha invitado este finde y estoy arrepentida de haber aceptado. Me encanta follar, pero con tíos como tú, no como ese...

-¿Un facha? me figuro.

-¡Facha Pascasio! Pero si más rojo que el Lennin ese...

¡Joder con los comunistas! Comiendo en el Caballo Rojo y con Volvos. Pensé. En esta España ya no se sabe quien es quien

-¿Y por qué has aceptado?

Porque me he enfadado con mi marido... Una de las peleas que tenemos cada dos por tres.

-¡Coño! ¿Y cuando os peleáis te da por follar con otros?

-Lo mismo que hace él; así que ya le pueden ir dando por el culo.

Corté el rollo. Al fin y al cabo a mi que me importaba. Estabá aparcado en parking de una gasolinera, a unos 30  metros de los suridores, no había nadie por los alrededores...

Le subi la falda del todo, (me facilito la labor aupando el culo del asiento). ¡Joder! que muslos... Y además con la braga roja y transparente. ¡Mi delirio!

-Toma mi amor... Le dije a la vez que me la sacaba...

Al preparar su boca para la fellatio, le paré a la vez que de dije: Espera, espera que me la limpie un poco... que por tu culpa la tengo mojada. Me parecia una guarrada que me la chupara mojada.

-No te preocupes amor, me encanta "el caldo de polla".

La mamada que me hizo fue de campeonato. Sorbía de mi polla como si se fuera en helado de fresa y nata; los lametones era escalofriantes..¡La madre que la pario...! ¡Pero que bien la mamaba..!

Pero lo que son las cosas. Salimos del coche con la higiénica intención de lavarnos, y miren ustedes por donde, en ese preciso instante, Pascasio, (ya saben el amigo comunista de Rosa, que se quedó en Córdoba porque no le arrancaba el Volvo) aparcaba en uno de los surtidores. Rosa, iba delante de mí como unos cinco metros

-¡Vaya Rosa! Qué bien, te suponía ya en Málaga.

No pude ver la cara que puso Rosa porque no se la veía, pero me lo pude suponer por la que puso Pascasio que estaba frente a mí. Pondría cara de decepción.

Me quedé allí quieto, no era de mi incumbencia lo que trataban, por lo que les dejé donde estaban mientras me dirigí a los servicios.  Suponía que los vería en la cafetería, y al menos me despediría de ella, y le saludaría a él.

¡Pero qué va! No creo que tardé más de quince minutos en mear y asearme un poco; tiempo suficiente para que desaparecieran del lugar. Parecia que se les había tragado la tierra a los dos.

-Mejor, así me quito el compromiso; igual me lío con la tal Rosa, y doy plantón a los coleguis que me esparan en Marbella.

Pero no pude dejar de pensar en sus muslos, sus braguitas rojas transparentes y en la "gran mamada" que me hizo, y en ese polvo que le hubiera echado; mientra conducía hacia mi destino.

Llegué a Marbella un tanto dubitativo. No me había percatado que la nueva ola de tecnócratas son en la mayoría de izquierdas. ¡Claro! es que mi entorno es más Franquista que Franco. Me temo que estoy un tanto desubicado de la realidad actual de España. Perdón, de este País.

Menos mal, que en el Hotel Don Pepe me iba a encontrar con Nacho, Piluca y Cuca y me desintoxicaría de tanto rojo.

Al llegar a la recepción del hotel, un conserje me dijo a la vez que me entregaba un sobre.

-Don Félix, esta nota la han dejado para usted hace un momento.

-¡Coño! ¡Pero de quién será esto! Me sobresalté un tanto. -Si nadie sabe que estoy en Marbella.

Abrí aquel sobre algo disgustado, intuía que me iban a joder estas mini vacaciones de este puente de Noviembre.

-Felisín: Vuelve inmediatamente para casa que nuestros padres nos desheredan como no asistamos con ellos a la misa en el Valle de los Caídos por el descanso eterno de nuestro excelso Caudillo Francisco Franco Bahaamonde en el treinta y cuatro aniversario de su fallecimiento. -¡Cojones! pues claro, (dándome un golpe con la palma de la mano derecha en la frente). Cómo no voy a encontrar todo lleno de rojos, si los fachas están todos en Cuelgamuros.  Tomé mi Mercedes500 y salí echando leches para Madrid. ¡Menudo es mi padre! No tiene mala leche "ni ná".

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