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Un ardiente estreno 2

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Mientras mi fantasía de estar con él crecía, el tío parecía sospechar las pasiones que en mi despertaba, en cierta ocasión note que me vio justo en el momento que clavaba mi vista en su verga, levante la mirada y me sonrío yo me sonroje pero el caballerosamente no dijo nada y me sonrío tiernamente, pero empecé a notar que nuestras miradas se cruzaban más frecuentemente  a escondidas de la tía, él miraba mis piernas, mis nalgas y mis pechos, pero no pasaba de ahí, esas miradas me enardecían y a el parecía gustarle el juego.

Un día al salir de la prepa descubrí un nuevo juego, el del exhibicionismo, sucedió por accidente, normalmente no uso ropa recatada sin embargo en la prepa nos exigían uniforme que constaba de chaleco falda y blusa ( mi falda no es muy corta pero como mis pompas son algo grandecitas se me ve a unos 5 cms. de la rodilla) en fin nada fuera de lo normal, estaba en la parada del transporte público, soportando las mirada lujuriosa de alguno que otro señor que se clavaban en mis nalgas, pronto llego un camión, venía muy lleno, no me importó pues quería llegar temprano a casa, subí y detrás de mí subió un chavo como de 19 años, me hablo en voz baja y me dijo que se me veían las pompas, el chavo estaba abajito de mí en las escaleras, me vi se me había atorado la falda con la mochila, la acomode y  le dije gracias, al tener el accidente intenté irme en medio del camión, la mayoría de la gente eran trabajadores, obreros, conforme pasaba sentía rozones con las manos (el camión iba llenísimo y la falda se me levantaba) conforme pasaba, lo más alto que subió fue a media pierna y tapaba un poquito más que las pompas, por fin llegué a la mitad, me sentía rara, había sentido rico con los rozones.

A espaldas de mí iba un señor como de cuarenta años que veía como podía una y otra vez mis nalgas, noté como se acomodaba para intentar palpar mi trasero vigilando que los demás no lo vieran; yo al ver lo que tramaba me quite la mochila y la puse en el piso recargada en mis pies para dejar el camino libre, les juro que nunca había hecho eso antes, pero me sentía rara, caliente, poco a poco sentía en las vueltas del camión como una mano acariciaba una de mis nalgas sobre la falda.

Yo ardía, al sentir la mano una y otra vez, me empecé a humedecer. Pero quería algo más, entonces me agaché con pretexto de buscar algo en la mochila, la falda se me levanto un poco más, quería que me tocara y no hacía nada; me agache una vez más  y de pronto sentí una mano grande en una de mis nalgas dándoles un gran apretón, yo reaccioné y me acomodé, el señor al parecer se asustó (pues pensaría que lo iba a delatar), volví a agacharme y el señor sin pensarlo me volvió a agarrar una nalga por debajo de la tela se reacomodo y no la soltaba, yo no usaba tanga por lo que llevaba solo mis pantis a media nalga (verticalmente) ¡mi bajada se aproximaba! El señor se acomodó como si fuera a bajar también, pase por delante suyo a propósito y le repegue mi trasero a la vez que pasaba la mano atrás para dizque protegerme las nachas, pero lo que quería era sentir su miembro, en lo que llegaba a la parada, se bajó discretamente el cierre del pantalón y pude meter mi mano para agarrar su pedazote de carne, que estaba dura y caliente, sentí un gran bulto que no me cabía en la mano, un par de jalones bastaron para que explotara en el pantalón, me mojó la mano y enseguida bajé y no volví a ver al señor.

Camine por las bodegas (en las que a todas horas hay cargadores y están medio solas) para llegar a casa pero quería más, de pronto vi en una de las banquetas a un grupo de señores sentados; había poca luz pero los podía ver y ellos a mí, murmuraban y uno a uno volteaban a verme, pase tranquila y me decían piropos, crucé la calle y sentí como veían el movimiento de mis nalgas, di vuelta y  me detuve, pensé que tenía la oportunidad de enseñarles mis nalgas como por accidente, así que me regrese y aproximadamente a dos metros provocando que se me cayera el dinero suelto, no dejaban de mirarme, entonces me agaché sin doblar las rodillas, dejando ver mis enormes nalgas, tarde unos segundos en recogerlas para que vieran bien. Escuchaba que me gritaban como locos “cachetona” y otras cosas, volteé de reojo y vi que uno de ellos se masturbaba, al ver eso me calenté más, pero seguí mi camino y por fin llegue a casa.

Estaba tan excitada que me encerré en mi recamara para satisfacerme sola. Me gusto lo que paso y en mi mente cruzó la idea de practicar esto con el tío, así que la siguiente vez que estuve en su casa, me fui bien armada, con pantalones súper  ajustados, blusas escotadas y ceñidas al cuerpo, faldas cortas y de alto vuelo, shorts de mezclilla deshilados que dejaban ver el nacimiento de mis nalgas, tangas de hilo dental, y sostenes de media copa semitransparentes en fin toda la ropa más sexy que tenía a mi alcance, llegue a su casa con una minifalda blanca entallada que dejaba ver mis nalgas como dos globos recortados por una tanguita tipo brasileña que con intención escogí roja, una blusa que se amoldaba perfectamente a mi cuerpo bien entallada y con un generoso escote que dejaba ver casi la totalidad de mis pechos, así como unos brassieres diminutos y casi transparentes que dejaban ver mis empitonados pezones, medias blancas de licra que hacían lucir mis piernas y por ultimo unas Zapatillas  altas, cuando nos vimos ninguno bajo  la mirada, como retándonos.

Él me saludo intentando disimular su nerviosismo y desviar la mirada de mis tetas pero irremediablemente volvía a mirarlas, yo me quede paralizada, pues sentía por primera vez como sus ojos me miraban diferente ya no era aquella mirada cotidiana e indiferente, ahora era una mirada llena de deseo, que me estaba calentado, sus ojos recorrían palmo a palmo mis tetas, mis piernas, mis nalgas en fin todo el cuerpo, yo gozaba, experimentando la sensación de ser acariciada tan solo con su mirada, que seguía recorriéndome como queriendo eternizar el momento, eso fue todo el día, cada que podía escapar de la vista  de la tía y yo súper caliente, hacia movimientos dizque accidentales para mostrarle un poco mis formas, giros repentinos para dejar ver lo que había escondido debajo de mi falda, agachaditas para que pudiera ver mis nalgas etc.

Mi plan estaba dando resultado, empecé a usar  unos diminutos shortsitos que dejaban ver muy sutilmente la parte final de mi culito y cuando subía la escalera él se  me quedaba mirando, primero lo hacía escondido hasta que un día no pudo más y se paró al inicio de las escaleras para verme mejor, yo volteé y me limite a sonreírle pícaramente, mirando como el bulto de su pantalón había crecido.

 

Hola espero sus comentarios, me pueden aconsejar como seducir a mi tio, me tiene locaaaa...

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