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Doble por tres

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No era nuestra primera vez haciendo un trío. El primero nos salió sin querer pero la experiencia nos gustó y algún día lo contaremos. Resolvimos volver a intentarlo pero ésta vez lo estuvimos planeando cuidadosamente. Organizamos el nuevo encuentro descartando a varios candidatos entre los que respondieron a un anuncio en un portal de clasificados. Lo llamaremos Alonso. Después de algunos correos pudimos ver que Alonso era maduro y respetuoso. Demostró entender su papel como tercero en un trío así que dimos el siguiente paso y lo invitamos a un chat de WhatsApp. Finalmente después de algunas semanas de juegos de intercambios de mensajes, quedamos de vernos en un bar para ver si en persona había química. De camino al bar ella me preguntó:

"¿qué tienes en mente?"

A lo que yo contesté:

"quiero que hagas precisamente lo que se te antoje. Yo te sigo a donde digas".

Acordamos que ella llegaría primero al bar para que rompieran el hielo y que yo arribaría más tarde. La dejé afuera y pasado un rato le pregunté cómo iban las cosas.

"¿Quieres una cerveza?" Fue su respuesta.

Dicho lo cual me dirigí al bar. Los encontré en un extremo de la barra. Alonso iba de pantalón y playera. Ana iba de blusa negra de manga corta. Minifalda de encaje con motivos florales y zapatos de plataforma. Me uní a la plática dejándola a ella en medio de los dos. Estuvimos tomando varias cervezas. Alonso no dejaba de mirar las piernas de Ana de reojo. Finalmente fue Ana la que tomó la iniciativa:

"pues ya pedimos la cuenta y nos vamos ¿no?" Obviamente no hubo la menor resistencia de nosotros.

De camino al carro íbamos despacio los tres como disimulando la ansiedad. Yo ya iba sintiendo en el pene esa deliciosa tumefacción que sentimos los hombres ante el sexo inminente. Cuando abrí los seguros Ana abrió la puerta trasera y se subió mirando a Alonso:

"súbete acá conmigo".

Apenas estuvieron solos atrás Alonso no perdió el tiempo y puso su mano en la pierna de Ana que le quedaba más cerca. Ella reaccionó inmediatamente echando su cabeza para atrás y acercando esa misma pierna a él un poco más. Alonso entendió la invitación y deslizó su mano hacia la entrepierna de Ana mientras ella dejaba escapar un incesante jadeo. Alonso dijo en voz calma:

"creo que alguien ya está un poco agitada por aquí atrás" mientras seguía tocando la entrepierna de Ana que gemía cada vez más rápido y más fuerte.

Estuvieron besándose y acariciándose allá atrás mientras yo manejaba al hotel mirando la acción por el retrovisor y los espejos de las visceras. Ella pasó una pierna para adelante sin dejar de trabajarse a Alonso para dejarme acariciar su pie. Al llegar al motel había una larga fila así que la acción siguió en el auto mientras esperábamos. Ella comenzó a tocar el pene de Alonso por encima del pantalón hasta que desabrochó el cierre de su pantalón para dejarlo salir. Hecho lo anterior Ana se reclinó para besar ese pene y darle algunos lengüetazos. Luego comenzó a masturbarlo con su mano mientras él metía sus manos detrás de la blusa para levantársela y tocar sus pechos por encima del sostén. Después de esto Alonso delicadamente comenzó a separar las piernas de Ana y ella captando el mensaje las abrió mientras se reclinaba hacia atrás. Alonso comenzó a darle lengüetazos por encima de su pantaletas. Yo había comenzado a tocarme casi desde que nos subimos al carro pero al ver a Alonso hacer aquel oral ya no aguanté, me saqué el pene y comencé a masturbarme excitado por los jadeos y gemidos de Ana. Las cosas bajaron un poco de tono mientras pagaba el cuarto y pasábamos a estacionarnos.

Yo me bajé a bajar la cortina eléctrica del aparcamiento del cuarto y después de encender las luces dentro me senté en un sofá esperando a que Ana decidiera qué hacer. Después de un rato recordé que traíamos el seguro contra niños en las puertas traseras y no podían bajarse. Regresé al carro y encontré a Ana sentada encima a horcajadas sobre Alonso, ya no traía ni la blusa ni la minifalda, ya estaba descalza y enfundada sólo en su bikini blanco de flores de colores. Alonso ya no traía su playera y ella se dejaba besar en el cuello mientras acariciaba el tórax  de Alonso. Cuando se dieron cuenta que había regresado se bajaron y entramos al cuarto. Fue genial verla caminar desde el auto semidesnuda.  Una vez dentro yo volví a sentarme en el sofá para dejar que Ana diera el siguiente paso. En ese instante ella, muy insinuante se me acercó y se reclinó a besarme en la boca lo que fue aprovechado por Alonso para frotarse contra el trasero de Ana que volvió a comenzar con sus jadeos y gemidos que tanto me gustan. Dándose vuelta Ana comenzó a despojar a Alonso de su pantalón mientras él le quitaba al sostén y yo literalmente le arrebataba la pantaletas de su bikini.

Ella llevó a Alonso hacia un extremo de la habitación y recargándose de espaldas contra la pared jaló a Alonso para abrazarlo por la espalda y acariciar su pecho y su abdomen con una mano mientras lo besaba en la espalda acariciaba ansiosamente su pene con la otra. Estuvo así un momento antes de señalarle que se tumbara sobre un sillón Kama Sutra de esos que no faltan en un buen motel.

"Los ponen para usarlos" le dijo.

Una vez que lo tuvo recostado sobre el sillón lo masturbó un poco más mientras se acomodaba encima y comenzó a frotarse el clítoris con el pene de Alonso dejando escapar unos gritos deliciosos. Yo desde donde estaba podía ver lo mojada que Ana estaba. Poco a poco lo dejó ir penetrando con su pene en su vagina no sin dejar escapar gritos de dolor (era muy grande). Ya que lo tuvo dentro comenzó a moverse encima de él cada vez más fuerte. Mientras ella estaba regalándome tan soberbio espectáculo yo ya me había despojado de toda mi ropa y me masturbaba cuidando de no llegar al clímax. En eso Ana se levantó y se inclinó a besarme en la boca y luego se inclinó para chupar mi pene lo que fue aprovechado por Alonso para acercarse a penetrarla por detrás. Cuando ocurrió eso Ana me susurró al oído:

"no puedo creer que me consiguieras un pene tan delicioso sólo para verme coger".

Después de varios empujones de Alonso desde atrás nos levantamos. Mientras yo me quedaba de pie masturbándome junto a la cama miraba con placer como ella se recostó sobre su espalda abriendo sus piernas para invitar a Alonso a penetrarla. Alonso se arrojó encima de ella arremetiendo repetidamente hasta que Ana se vino en tremendo orgasmo. Ya más tranquilos nos recostamos los dos junto a ella y estuvimos acariciándola mientras ella se relajaba. Ni Alonso ni yo habíamos eyaculado aun. Comencé a hacerle un oral a Ana que seguía bastante mojada. Ella comenzó a masturbar a Alonso con una mano mientras empujaba mi cabeza para que metiera mi lengua más profundo en su vagina.

"Penétrame" le dijo a Alonso que inmediatamente le dio la vuelta para ponerla en 4 mientras yo la dejaba hacerme una rica mamada que duró lo que ella tardó en volver a tener otro orgasmo tan intenso que el condón de Alonso acabó totalmente reventado hecho jirones en la base de su pene.

Luego de otra pequeña pausa Alonso comenzó a fajar con Ana para finalmente volver a ponerse encima de ella. Mientras se ponía otro condón ella se tocaba su entrepierna ansiosamente invitándolo a penetrarla. Aunque ya tenía puesto el condón Alonso se puso a tocarla metiendo sus dedos para luego llevarlos a su propia boca saboreando ese delicioso sabor de Ana que conozco tan bien. Comenzó a penetrarla en esa misma posición haciéndola venirse una vez más. Alonso detuvo su movimiento un momento y mirándola le preguntó si ya podía terminar a lo que ella respondió:

“¡Nooo! Unas veces más, no acabes aún” a lo que Alonso respondió con nuevos empujones que desencadenaron una nueva serie de orgasmos de los que perdimos todos la cuenta mientras ella le pedía más y más.

Al mismo tiempo yo estaba a un lado de ellos bien masturbado por Ana. Entre una arremetida y otra ella se me acercó a susurrarme al oído:

"quiero que acabes en mi mano".

Alonso interrumpía sus movimientos dentro de Ana para preguntarle si era suficiente a lo que ella le pedía más sin dejar de masturbarme a mí con su mano izquierda y empujando a Alonso con la otra mano para que la penetrara más y más. Finalmente acabé explotando en la mano de Ana en uno de los orgasmos más intensos que recuerdo en mi vida. Fue tal el caso que prácticamente los tres tuvimos ese orgasmo simultáneamente. Pasamos el resto de nuestra estancia en el motel acariciando entre los dos a Ana, dejándola que fuera relajándose poco a poco. Fue tan intensa esa sesión que Ana duró una semana para que pudiera siquiera volver a tocarla allá abajo y sigue siendo una de nuestras mejores experiencias de intercambio que hemos tenido.

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