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Los pequeños problemas de mi hijo (2 de 2)

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  • Los días pasaban muy agradablemente a mi hijo no le volvieron a crecer más los pechos se quedó con la talla 90 los tiene muy bonitos, llevaba también los tacones con mucha naturalidad sin importarle lo que murmuraba la gente, se atrevía a ir con las prendas un poco más ceñidas insinuando los pechos

    —Soy del mismo gremio que tú —dijo Olga a mi hijo.

    —Del mismo gremio que yo? —Dijo mi hijo— no te entiendo Olga.

    —Ahora lo vas a entender —se subió la falda y acto seguido se bajó un poquito las braguitas enseñando una bonita polla depiladita,

    —Eres un chico? —Comento mi hijo.

    —No cariño soy una chica —le dijo Olga— cuando nací en lugar de tener una vagina como todas las niñas nací con una polla, físicamente y mentalmente soy una mujer pero con una polla.

    —Esto es fantástico —le comente a Olga, repitiendo la misma frase mi hijo— si siempre dijéramos la verdad estaríamos todos mucho mejor añadí yo.

    —Gracias a los dos, solo lo saben mis padres y otra persona muy cercana a mí, bueno ahora lo saben dos personas más.

    —Seremos dos tumbas —comentamos los dos.

    —Gracias —nos dijo mientras se subía las braguitas y se bajaba la falda.

    —La otra persona que lo sabe es tu compañero? —Le pregunto mi hijo.

    —No cariño mi compañera.

    —Dos chicas que se aman que cosa tan bonita y romántica, estáis muy enamoradas?

    —Si cariño, estamos muy enamoradas —le contesto Olga— tu hijo y tu soy amantes verdad? —Me pregunto Olga.

    —Si desde hace cosa de un año también estamos muy enamorados —le dije a Olga cogiendo a mi hijo por la cintura.

    —Nos queremos muchísimo —replico mi hijo.

    —Os felicito a los dos, haces una pareja muy bonita os doy la enhorabuena.

    —Gracias —dijimos los dos.

    —Se te pone la polla dura Olga?

    —Por supuesto cariño que se me pone dura no me puedo quejar, cuando mi compañera me hace una mamada veo muchas estrellitas.

    —a mí me pasa lo mismo cuando mi madre me la chupa también veo muchas estrellitas. —nos pusimos los tres a reír.

    —Enséñale tus pechos a Olga —dije a mi hijo.

    —Muy bien mama —se quitó la chaqueta y la camisa acto seguido se quitó los sujetadores enseñando los bonitos pechos a Olga.

    —que bonitos y que bien formados los tienes realmente son de mujer, enhorabuena cariño.

    —Gracias Olga —mientras mi hijo se volvía a vestirse comento— al principio de llevar sujetadores tenía la talla 80 pero han ido creciendo y mi madre me ha tenido que dejar unos de los suyos, los dos llevamos lleva la talla 90.

    —Vaya cariño tener la 90 ya es presumir de pechos —le dijo Olga.

    —Cuando salgamos de tu tienda iremos a comprarme unos cuantos conjuntos de lencería en una tienda que hay en la esquina.

    —La lencería que hay en la esquina dices? La chica que hay en la lencería es mi amada decidle que venís de mi parte y contarle el encuentro que hemos tenido, es una chica amable y sabe guardar secretos. Se llama Silvia.

    —Ha sido un placer de haberte conocido Olga eres una persona encantadora y gracias por tu sinceridad, ya nos volveremos a ver.

    —Seguro —dijo Olga— que contenta que estoy de haberos conocido —mientras nos daba un beso de despedida a los dos.

    —Ahora vamos a ver a tu compañera para comprarle unos cuantos conjuntos de lencería para mi amado hijo.

    Solo tuvimos que andar unos cuantos pasos, nada más entrar nos saludó una chica muy guapa y simpática.

    —Buenas tardes que desean?

    —Eres Silvia?

    —Sí, encantada de conocerles.

    —venimos de parte de Olga la chica de la zapatería.

    —la conozco, les conozco de algún sitio sus caras las he visto en algún lugar pero no sé dónde.

    —Vivimos en este mismo edificio, claro de pasar por delante de la lencería, hemos ido a comprar unos zapatos y hemos tenido una conversación con Olga. —Entre mi hijo y yo le contamos toda la conversación que tuvimos con Olga sin dejar ningún detalle incluido los nuestros.

    —Que contenta estoy de haberos conocido, pues si, Olga es mi amante la conocí un día que fui a comprarme unos tacones adoro los tacones.

    —Yo también —dijo mi hijo enseñándole los que se había comprado.

    —Son muy bonitos cariño sabes elegir bien, has llevado alguna vez?

    —No, pero no es nada difícil he andado unos cuantos pasos en la zapatería y es como si hubiera llevado siempre.

    —Qué hijo tan simpático y agradable tienes —me dijo Silvia— cuanto tiempo hace que soy amantes?

    —Un año más o menos, enhorabuena y que estéis unidos muchos años.

    —Gracias —dijimos los dos a la vez— has sido siempre lesbiana? —Pregunto mi hijo a Silvia.

    —no cariño, tenía novio pero no sé qué me pasaba que no estaba a gusto con él, hasta que un día conocí a Olga cuando fui a comprarme los tacones y hasta hoy estamos muy enamoradas las dos, que puedo desear mas es una chica es muy guapa tiene una polla muy hermosa y unos pechos encantadores tengo todo lo que me gusta en una sola mujer —nos dijo riendo.

    —nos ha enseñado su polla la tiene muy bonita —dijo mi hijo.

    —Realmente la tiene muy guapa siempre que se la chupo me dice que ve estrellitas.

    —A mí me pasa lo mismo cuando mi madre me la chupa —nos pusimos los tres a reír.

    —Siempre has tenido pechos? —Pregunto a mi hijo.

    —Hace cosa de unos ocho meses empezaron a salirme pero no quiero operarme me gusta tener pechos y lo que diga la gente me da igual me tienen que gustar a mí y a mi querida madre y también llevare tacones por la calle porque me gustan paso de las habladurías.

    —Vaya tu hijo sabe hablar muy bien, si la gente hablase siempre así estaríamos mucho mejor —me dijo.

    —Adoro a mi hijo y lo quiero mucho —dije a Silvia.

    —Quisiera unos cuantos conjuntos de lencería con aros y sin relleno y con un poquito de blonda, quiero tener mi propia lencería los sujetadores que llevo son de mi madre como tenemos la misma talla, usamos la 90.

    —que encanto de hijo tienes —me dijo— acercaos que tengo lo que buscas —dijo a mi hijo— que tal? Te gustan? Son muy bonitos y tienen lo que a ti te gusta, aros, blonda y sin relleno, no os preocupéis por el precio os hare un precio especial.

    —Son realmente muy hermosos, finos y elegantes Silvia, la braguitas también van incluidas?

    —Por supuesto.

    —Qué opinas mama?

    —Tienes toda la razón son verdaderamente hermosos hijo, toma estos blancos y te los pruebas ya me dirás como te sientan.

    —Ven con nosotros Silvia y así me veras los pechos.

    —Lo vuelvo a repetir tienes un encanto de hijo —me dijo Silvia.

    Entramos los tres en el probador, mi hijo empezó a quitarse la chaqueta y la camisa, quedándose en sujetadores.

    —qué cosa más bonita dijo Silvia.

    —espera aun no lo has visto todo dijo mi hijo.

    Acto seguido se quitó los sujetadores, enseñando los pechos,

    —que pechos más hermosos y bien formados que tienes si solo enseñases los pechos en una foto no se sabría distinguir si la persona es un hombre o una mujer, puedes estar orgulloso de tus pechos.

    —muchas gracias Silvia.

    —toma cariño pruébate los sujetadores a ver cómo te quedan.

    Mi hijo se probó los sujetadores componiéndose bien los pechos en las copas y mirándose en el espejo.

    —que tal me quedan los sujetadores chicas?

    —Te quedan muy bien hijo la talla 90 es la que tienes que llevar, verdad Silvia.

    —Realmente le quedan muy bien y le hace un pechos muy hermosos, sabéis lo que me gusta también? El canalillo, a vosotras no os gusta insinuar un poquito el canalillo?

    —Por supuesto —dijimos las dos al mismo tiempo, después de que mi hijo se volviese a poner los sujetadores que llevaba y vestirse salimos del probador para elegir los colores.

    —Cuantos conjuntos me puedo comprar mama?

    —De momento cómprate seis conjuntos más adelante ya te compraras más.

    —de acuerdo mama —mientras me lo decía me lo agradeció dándome un dulce beso en los labios.

    —no me cansare de repetirlo tienes un encanto de hijo, —me dijo Silvia— que colores quieres?

    —dos blancos, dos negros, rojo, color carne, estos son los colores que quiero Silvia.

    Unos minutos después nos dio la bolsa con los conjuntos de lencería.

    —como os comente os he hecho un descuento especial, sois un encanto de personas y muy simpáticos.

    Antes de irnos nos dio un beso a cada uno volviendo a decirnos que éramos unas personas muy simpáticas y que seguro nos volveríamos a ver muy pronto.

    —Estas cansada mama? Te apetece ir a dar una paseo y sentarnos en alguna terraza?

    —Me apetece hijo, te pondrás tacones?

    —Prefiero llevarlos algunos días por casa para que el pie se adapte al zapato, tú lo haces mama.

    —va mucho mejor tienes toda la razón.

    Después de subir al piso las comprar nos fuimos a dar un paseo y después fuimos a sentarnos en una agradable terraza. Mi hijo me pregunto si mientras los dos estábamos en la calle me podía abrazar hacerme carantoñas y darme besos, yo le conteste que por supuesto, yo opino como el, no me importa lo que comente la gente o que nos miren. Pasamos una tarde muy agradable y hermosa, a ratos mi hijo me ponía la mano en el trasero acariciándolo hacia mucho tiempo que nadie lo hacía -me refiero en la calle- tuve una sensacional muy agradable, aquella noche follamos con mucha pasión durante unas cuantas horas.

    Los días pasaban muy agradablemente a mi hijo no le volvieron a crecer más los pechos se quedó con la talla 90 los tiene muy bonitos, llevaba también los tacones con mucha naturalidad sin importarle lo que murmuraba la gente, se atrevía a ir con las prendas un poco más ceñidas insinuando los pechos y el canalillo, tiene como he comentado anteriormente el pelo muy rubio y lo lleva largo algunas veces lo confunden con una chica si lo ven por detrás. Seguimos comprando los tacones en la de zapatería de Olga y los sujetadores, las braguitas y complementos en la lencería de Silvia. Lo vuelvo a repetir y lo diré las veces que haga falta amo y quiero a mi hijo con todo mi corazón.

    Nos hemos hecho muy amigos de Olga y Silvia son dos chicas muy agradables y sinceras se quieren mucho, algún que otro fin de semana nos reunimos en muestra casa o en la de ellas pasando unas horas muy agradables. Un fin de semana cuando terminamos de comer nos dijeron que tenían que hablar de un tema que a lo mejor nos interesaba, era el siguiente: como la zapatería es de Olga y la lencería de Silvia, nos propusieron lo siguiente: que podríamos trabajar para ellas los dos a jornada partida y ellas tendrían más tiempo para sus cosas y estar más tiempo juntas, nos dijeron que nos lo pensásemos unos días, un segundo después dijimos los dos a la vez que sí, se pusieron muy contentas diciéndonos que podríamos elegir donde queríamos estar, yo me decante por la lencería y mi hijo por la zapatería. Olga y Silvia no pararon de decirnos lo bien que estaríamos en la zapatería y en la lencería y que no nos preocupásemos por el dinero. Siempre va muy bien que entre un dinero extra en una casa, así podríamos ahorrar un poquito y tener para nuestros caprichos.

    Unos días después ya estábamos trabajando unas veces teníamos el turno de mañana y otras veces el de tarde. Nos adaptamos muy rápidamente, a mi hijo le encantaba trabajar en la zapatería y yo en la lencería, las chicas y mujeres que iban a comprarse los tacones siempre querían que estuviese mi hijo y si no estaba volvían cuando él estaba decían que les aconsejaba muy bien sobre las alturas de los tacones y como tenían que llevarlos y toda estas cosas, siempre querían que les contase lo de sus pechos y por qué llevaba tacones quedando ellas muy acorde con sus ideas, les decía si tenían que comprarse lencería acudiesen a mi tienda quedando ellas encantadas de que yo les atendiese sabiendo que el chico de la zapatería era mi hijo.

    Unos meses después estábamos los dos completamente integrados en nuestros respectivos negocios mientras Olga y Silvia estaban encantadas con nosotros diciendo que el negocio iba muy bien, siempre nos daban más dinero del que teníamos que ganar. Mi hijo ya tiene una buena colección de tacones, lencería y complementos, estoy encantada que se compre estas cosas porque le veo muy feliz, yo también me compro mis cosas por supuesto.

    Una noche después de haber cenado estábamos viendo la tele cuando de pronto mi hijo me dijo:

    —abrázame mama.

    —te pasa algo hijo? Estas bien? Tienes los ojos que te saltan las lágrimas.

    —lloro de felicidad, te quiero mucho, no quiero que nunca nos separemos.

    —yo también te quiero y nunca nos vamos a separar, estaremos juntos para siempre hijo de mi corazón. Vamos a follar?

    —Si mama vamos a follar y así estaremos todavía más unidos.

    PD: Este es un relato de ficción pero podría ser perfectamente real, hay que leerlo despacio y entre líneas la historia y vivencia de cada personaje: la madre, el hijo, Olga, Silvia.

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