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Confesiones de Laura. Mi perverso amante 8

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Hola soy Laura, mi tio y yo vivimos una noche maravillosa, llena de pasión, sexo y lujuria, la noche más intensa de mi vida, la noche en que me hice su esclava sexual.

Después de esa rica cogida que me dio mi tío, me acomodé la ropa, descansamos un rato abrazados siempre, siempre besándonos, siempre mirándome con esa sonrisa que me vuelve loca y me enamora cada vez más, su mirada clavada en mis ojos, en mis labios, en mi cara, sus manos movedizas acariciando mi cuerpo, rozando con ternura mi piel, sus manos inquietas recorriéndome toda, explorando mi cuerpo, tocando puntos que hacen encender mis sentidos, que encienden mi cuerpo, casi incendiándolo, manos suaves, manos expertas que saben llevar al límite todos mis sentidos.

Mi cuerpo tiembla al contacto de su piel, mi respiración se agita, mis labios tiemblan sin control, su cuerpo cubre mi cuerpo, él ha iniciado una nueva batalla sexual que sin duda alguna será exquisita, una batalla en la que yo soy su presa y seguramente sabrá conquistar y hacerme suya totalmente.

Aun no estoy desnuda, creo que le gusta verme así, con el corset y las medias, creo a él le excita más tenerme así, porque su mirada, se vuelve más intensa, llena de deseo, llena de morbo, sus manos no dejan de tocarme, su boca no deja de besarme por todos lados, mi piel se eriza, mi vulva me envía corrientes eléctricas, mis pezones ya están durísimos, mis piernas se abren para recibirle, todo mi ser desea que me posea nuevamente, en este momento me tiene a sus pies y yo deseo fervientemente ser suya, entregarme a él completamente y abandonarme a su placer, abandonarme a su lujuria.

Sus manos me tomaron de las muñecas y las fue llevando por encima de mi cabeza hacia la cabecera de la cama, mientras me besa en la boca, luego siguió besando mis brazos hasta llegar a mis manos, lamió las palmas de mis manos, metiendo mis dedos a su boca los empezó a mamar,  provocando en mi sobresaltos de excitación, de pronto me di cuenta de que mi tío, me estaba atando a la cabecera de la cama, primero un brazo y luego el otro, esto me sorprendió un poco pero lejos de asustarme la situación me agrado, supuse un nuevo juego erótico, pensé en una nueva forma de amar y de coger, llena de curiosidad lo deje hacer, deje que hiciera conmigo lo que quisiera.

Mientras me ató, él clavó su mirada en mí, en mis ojos, atento a mis reacciones, siempre con su sonrisa, siempre mirándome excitado, esto hizo que yo me relajara, vio mi aceptación en el rostro, me besó apasionadamente, luego besó todo mi cuerpo, ahora dirigiéndose a mis pies, siguiendo el mismo proceso que con los brazos hasta dejarme atada de piernas y brazos haciendo una cruz en la cama, se puso de pie, fue por una bolsa al closet, luego regresó con ella en las manos, la reconocí de inmediato, era la bolsa de la sex-shop al que entró ese día, sacó una serie de objetos que fue acomodando alrededor de mí, al final se quedó con una mascada de seda de color rojo en la mano.

Pasó la tela jalando de una esquina por entre los dedos de su otra mano, como si de un mago se tratara, probando la suavidad de la tela, luego anudó ese extremo entre sus dedos agitándola. Inició a pasarla por mi cuerpo, dando una especie de latigazo, la tela golpeó ligeramente mi cuerpo, yo sentí el golpe levemente, luego la deslizó suavemente por mi cuerpo, acariciándome  con ella, mmm que suave caricia, cerré los ojos para concentrarme en este nuevo placer, concentrándome en las sensaciones que la tela me está brindando, todo mi cuerpo fue recorrido por la tela, mi tío saco mis pechos del corset, nuevamente, pasó muy lentamente la tela sobre mis pezones, eso era riquísimo, es como una caricia suave larga, extremadamente sensual, es algo difícil de expresar, pero a cada roce de la tela mi corazón se agita, mi respiración se acelera y todo mi ser vibra, mis pezones están tan duros, que duelen y se vuelven sumamente sensitivos y mi vulva envía sensaciones locas que me hacen agitar el cuerpo, esto me hace arder de inmediato.

Me está volviendo loca de deseos, más cuando empezó a chuparme con vehemencia mis pechos después de pasar la tela, en uno y en el otro alternando sus mamadas y caricias, me está matando de placer mi vulva esta por explotar en un nuevo orgasmo, pero él para, me ha dejado con ganas, me quise morir en ese instante.

Pero luego sacó otra mascada y me vendó los ojos con ella, nuevamente pasó la tela por mi cuerpo, por mis pies, por mis piernas, acariciándolas por encima de las medias, que placer, caricias suaves seductoras, caricias prolongadas, caricias desquiciantes, sobre todo porque al no ver lo que me hace,  siento más las caricias, que sensación que locura, empecé a mover mi cuerpo las ataduras me lo impedían estaba ardiendo en deseos ya quería que me cogiera de una vez, me está volviendo loca, mi cuquita está pidiendo a gritos verga, mucha verga, me está torturando, estoy ardiendo como plancha, mmm pero al llegar a mi conchita, aaahhh que placer, la sensación es maravillosa al rosar mi vello púbico, a veces atorándose en mi mata de pelos, dando pequeños tironcitos, avivando mi deseo, provocándome, enervando todos mis sentidos.

Sentí la tela por el interior de mis muslos, como pude levanté mi pelvis buscando el contacto de la tela en vulva, mi tío no me hizo esperar mucho adivinando mis deseos, con la mano libre tomo mis labios mayores abriéndolos, dejando expuesto mi clítoris, que ya estaba duro para esos momentos, mi vulva dejó salir mis jugos producto de la calentura, acarició de abajo hacia arriba con la tela, suave y delicadamente, lento muy lento, mi cuerpo se sobresaltó, hizo que me agitara toda, un estremecimiento me invadió al sentir la tela deslizarse por mi clítoris hasta llegar al final de la tela. Esto lo hizo varias veces, a estas alturas ya me tiene fuera de mí, volviéndome loca de placer, mi tío ejerció presión con sus dedos atrapando mi clítoris y sacándolo de su funda, asomando la cabecita, quise brincar al sentir la tela, un gritito de placer salió de mi garganta, ¡aagghhh!!!

Grito que se ahogó en mi garganta pues el empezó a meter la tela con los dedos en mi puchita, la fue metiendo toda, mm el frotamiento de esa tela y los dedos remolineando dentro de mí, hizo que me mojara toda, sus dedos entrando en mi dejando, cada vez más tela dentro de mí, sentí cada movimiento de sus dedos cada pliegue de tela dentro de mí, hasta que me entro toda solo quedo la puntita de la tela, luego jalo lentamente la tela sacándola de mi interior y rosando toda mi vulva por fuera, frotando mi clítoris, aahhhh que placer tan bestial, el rose de la tela en mi vagina hizo que todo mi cuerpo se pusiera chinito de placer y vibrara a mil por hora, esto ha desatado los infiernos del placer en mi me estoy corriendo como loca, ardiendo en fiebre sexual, empiezo a sacudirme violentamente, hasta el punto de lastimarme brazos y piernas por las ataduras, tratando inútilmente de soltarme y cogérmelo yo a él, de violarlo si es necesario, así me tiene de caliente y desesperada.

Lágrimas rodaron de mis ojos, un grito desesperado broto de mi garganta pidiéndole que me metiera su verga ya, afortunadamente para mí el inmediatamente empezó a cogerme, me metió la verga de una sola estocada, sofocándome de placer, ¡aaaghhhh!!!, sus arremetidas son violentas, lanzando estocadas llenas de furia, me hace doler me hace gozar, dios mío que rica cogida me está dando, me hace gritar como loca pidiendo más verga, que me coja con más fuerza y hasta el fondo, lo quiero todo dentro de mí, que me rompa la cuca si es posible y me llene de placer, dios como me hace delirar de placer, lo siento arder dentro de mí, mis gemidos, mis gritos de pasión se mezclan con la música ya no puedo más voy a orgasmar ya mismo, no doy más de placer, siento que reviento, la cogida es brutal, el ruido del golpeteo de nuestros cuerpos se escucha muy fuerte, escucho fuerte el chapaleo de su verga entrando en mi panocha anegada entre tantos jugos que derramo.

Ahora sus jadeos y gritos me acompañan nuevamente, está por acabar como deseo que acabe dentro de mí, he soñado tanto este momento, ambos movemos nuestros sexos yo mordiéndolo con mi vulva como sé que él le gusta, el martillándome con todo su poder, gotas de su sudor caen en mi cuerpo, siento la cama mojada, nuestros cuerpos son una hoguera de pasión, el ritmo se vuelve frenético, al fin dios mío me vea llenar del leche, me la va dejar dentro me la está enterrando hasta el fondo de mi ser ¡aaahhh!!!, demonios me está quemando por dentro, siento los chorros de su leche llenándome, siento su verga palpitar, siento su cuerpo convulsionar de placer, siento mi cuerpo estallar en mil pedazos ante la llegada de un brutal orgasmo que me hace doler piernas y brazos, de tanto tirar de ellos, llevándome al placer más intenso de la noche, el más bestial de los placeres, un grito de placer broto de su garganta.

—¡Nena mía te amoooo!!! −lo escuché gritar.

Mi tío cayó sobre mí nuevamente, dejándome sentir todo su cuerpo aun ardiendo, sin sacar su verga de mí, cubriéndome de besos y caricias, desatando mis brazos, inmediatamente me abrace a él, besándolo apasionadamente, así duramos un rato. Me terminó de desatar las piernas y me dio un suave masaje en piernas y brazos, me puso boca abajo, siguió dándome el masaje en hombros y espalda, me trató con mucho amor, se recostó a mi lado atrayendo mi cuerpo al suyo. Me sentí protegida, me sentí amada, nos miramos a los ojos sin decir nada, acariciándonos la cara el cabello, su hermosa sonrisa dibujada en su rostro me dijo cuanto me ama, juntos reposamos un rato entre miradas, besos y caricias, con nuestros cuerpos unidos.

Se paró de la cama, mientras arreglo mi ropa, me dedique a ver su cuerpo desnudo, a la luz de las velas luce hermoso, recorrí su cuerpo con la mirada, él está de espaldas, sus hombros y espalda son amplios, su cintura proyectando sus hermosas nalgas redondas y un culo precioso, sus brazos no son gruesos pero son fuertes y cuando estoy en ellos me siento cobijada en ellos, sus piernas tampoco son gruesas pero si son muy firmes, se sienten duras cuando me siento en ellas, me gusta lo que veo, me gusta todo de él, el vuelve con dos copas de vino, se sienta al lado de mi cama y yo me siento recostada en su espalda, lo abrazo desde atrás me dio una copa de vino. Me cayó muy bien estaba sedienta, después de tanto coger, bese sus hombros confortándolo, él me tomó de los brazos y me jaló hacia delante de él, sentándome en sus piernas, abrazándome.

—Mi nena hermosa, ¿estás bien, no te he lastimado?

—estoy bien amor, estoy muy feliz de estar contigo, te amo —me tomó de la barbilla y me dio un beso.

—te amo mi vida, dime cielo ¿estás disfrutando la noche, te ha gustado lo que hemos hecho?

—si tío, todo esto es hermoso, me has hecho la mujer más dichosa, es más de lo que había soñado, tus besos tus caricias, tu forma de cogerme me tiene loca, hoy me has hecho correrme como nunca, te adoro tío.

—te amo mi nena, esta noche luces muy hermosa mi niña, tienes un cuerpo muy sexy y con esas prendas toda tu belleza resalta, eres muy sensual y bella mi cielo, te estás hecha toda una mujer y me vuelves loco de amor y pasión, te amaré toda la vida.

—ayyyy tío te amo, te amo —nos besamos tiernamente.

—¿nena, te molestó que te atara y te vendara los ojos?

—al principio me sorprendió, me asusté un poco, pero luego al besarme y acariciarme como lo estabas haciendo, comprendí que era una nueva forma de hacer el amor. Luego me vino la curiosidad de experimentar y probar, sentirme tu presa, sentirme atada y sometida a tus deseos fue algo que me excitó mucho, esas caricias con la mascada fueron tan suaves y delicadas, fueron una tortura delirante, tío, fue desquiciante, me volvió loca de placer, deseando que me tomaras y me hicieras tu mujer, con todo mi ser. Luego cuando me vendaste los ojos, el no saber qué va a pasar me puso inquieta, todos mis sentidos se despertaron, pude sentir el contacto de tu piel y de la tela, por más leve que fuera, la hermosa música que elegiste para esta noche, el olor afrutado en el ambiente, todo, todo, tío fue maravilloso. Al ser acariciada por la tela con esa delicadeza y su suave tacto francamente me tenía fuera de mí, no sé explicar bien, pero me gustó mucho esa sensación, esas sutiles caricias me pusieron al borde de la locura, me tenían ardiendo. Casi me orino de placer cuando tomaste mi clítoris y jugaste con él, pero el colmo de mi calentura fue cuando me metiste la tela en el coño y la sacaste, casi rompo las cuerdas con las que me ataste, estaba desesperada para que me cogieras ya —le dije mostrándole las marcas de las ataduras en mis muñecas —fue intenso y memorable, el placer que me diste, luego cuando me la clavaste, la forma tan fuerte que me cogiste, hizo que me arrancaras un orgasmo increíble, al sentir tu leche ardiente en lo más profundo de mi concha tío, es algo que siempre había deseado. Fue lo máximo de la noche, tío, te amo y no temas, toda esta experiencia me gustó y mucho, fue sumamente placentera y excitante, eres maravilloso mi amor.

—por cierto, amor, tienes que tomarte estas pastillas por precaución, son para no embarazarte —me dijo con una sonrisa nerviosa.

—no es necesario tío, tome mis precauciones, me he estado inyectado anticonceptivos, según lo que leí son más efectivos para evitar el embarazo, sin decirle nada a nadie he visto a una enfermera amiga mía que me los facilitó y me dio las indicaciones pertinentes.

—¡fiuuuu!!! Nena que bien, ya eres toda una mujer mi amor, que bueno que te estas cuidando, perdón, pero no habíamos tenido tiempo de platicar de esto y era algo que me inquietaba.

—si desde que empezamos a tener sexo, busqué a mi amiga, porque yo quiero disfrutar contigo todo el tiempo, si fuera por mi todos los días sería tuya —le dije tapándome los ojos, roja como un tomate y llena de vergüenza por lo que le acababa de decir.

El me atrajo más hacia él y me beso tiernamente.

—eres maravillosa mi nena linda, te amo, si hay algo que te moleste o no te guste de lo que hemos hecho hasta el momento házmelo saber, porque quiero experimentar más cosas contigo, si tú me dejas y lo deseas, juntos haremos que nuestros encuentros sexuales sean intensos, variados, llenos de mucho erotismo, amor, pasión, placer y lujuria. Pero ten en cuenta que te amo, que jamás haría algo por lastimarte, que en todo momento te cuidaré, porque tu seguridad es primero y lo más importante para mí, haré lo posible por guiarte todo el tiempo, que todo lo que haga lo haré procurando que goces de los placeres más intensos que sea capaz de proporcionarte, que siempre haré las cosas pensando en ti y en hacerte feliz, que seas mi mujer y sientas lo mucho que te amo.

—wow tío, suena muy emocionante, yo estoy dispuesta a hacer todo lo que me pidas te amo y sé que me amas, hasta el momento me ha gustado todo lo que hemos hecho, no tengo queja alguna de ti, al contrario, quiero aprender de ti, a ser tu mujer perfecta, quiero sentir tu amor, sentirme tuya, porque amo todo de ti, tu forma de ser, de hacerme el amor, amo tu sonrisa, amo tus ojos, amo como me tratas, estoy dispuesta a todo por ti.

—te adoro mi cielo, todo lo que hemos hecho hasta hoy, ha sido por amor y a si será siempre, nosotros nos amamos pase lo que pase, así que ambos tendremos que aprender a respetar ese amor, que es una parte muy nuestra y nada hará cambiar eso, tendremos que aprender a separar el amor del sexo, que aunque van de la mano uno y el otro, habrá ocasiones que al tener sexo, pudiéramos tener contacto con otras personas que serán un apoyo o una herramienta para obtener nuestros placeres solamente y nada más, como cuando tenías la curiosidad de saber de qué tamaño era le verga de tu papá, recuerdas lo excitante que fue esa vez.

—jijiji, si lo recuerdo tío, te confieso que lo disfruté mucho y más porque me sentí segura que tu estuvieras ahí cuidándome, guiándome en todo momento.

—ves, fue divertido mi nena, esa tarde aprendiste el arte de la seducción y veo que lo has explotado muy bien, ¿fue maravilloso no crees?

—si fue intenso, tío, me gustó mucho, ahora comprendo a lo que te refieres, podríamos intentarlo si tú quieres. 

—ya veremos nena según vayamos progresando con nuestro amor, hemos hecho cosas locas como hacerlo en lugares públicos y con riesgo de ser vistos ¿dime que sentiste en esas ocasiones?

—mucho miedo, pero a la vez, esa sensación me provocó una gran excitación y mucho morbo, todos mis sentidos alterados por la adrenalina que me provocaron esas cogidas, miedo, placer, vergüenza, todas esas emociones fueron muy, muy intensas y placenteras.

—vaya, en verdad lo disfrutaste mi nena hermosa, eso me encanta ¿recuerdas la vez que perdiste tu virginidad, lo que sentiste?

—si tío, recuerdo cuando me rompiste el himen, recuerdo ese dolor intenso, luego ese placer, pero hubo momentos que no sabía si era dolor o placer, que no sabía definir qué sentimiento era mayor, pero juntos fueron maravillosos.

—sí, recuerdo tu angustia y tu placer, tus gritos y el aullido cuando te entró y ese orgasmo fue maravilloso, te sentí desfallecer de placer. Recuerdas la primera vez que te cogí por el culo ¿Cómo fue para ti esa vez, Laura?

—¡!!uuuyyy  siii tío!!!, esa vez sí que dolió, bueno cada vez que me coges por el culo duele y mucho y a veces no deja de doler, pero el placer que me provoca es aún mayor, que cuando me coges por la vagina, pero además ese sentimiento de vergüenza, de miedo al ser poseída por el culo, de ser sometida es algo morboso y lujurioso, pero lo más intenso es esa mezcla de dolor y placer que te da, es única, ese día en la ventana fue muy intenso lo disfruté mucho.

—veo que disfrutas mucho y eso me gusta ni nena ¿entonces el placer puede ser doloroso y el dolor puede ser placentero y la mezcla de ambos para ti es agradable?

—si tío lo es, tanto que no sabes diferenciar que te gusta más.

—¿estarías dispuesta a practicar sexo con situaciones de dolor, en un ambiente seguro para ti?

—si tío, confió en ti plenamente, estoy segura de que no me dañarás, ni lo harás por maldad ni deseos de lastimarme, confió en que solo buscarás el placer para ambos. Podemos probar tío si es tu deseo.

—bien nena, vamos a probar un poco, he notado que tú tienes el umbral de dolor un poco alto, es decir que soportas mucho dolor y eso es algo que debo medir y tener siempre en cuenta. Alcánzame una vela y bájate el corset deja libres tus pechos. Ahora mi amor, “rojo” es la palabra clave para decirme que no siga, que te estoy lastimando, recuerda que tu seguridad es primero así que no intentes soportar más dolor del que puedas resistir.  

De inmediato saqué los pechos fuera del corset, estiré mi brazo en busca de una vela, él me bajó de sus piernas, nos pusimos de pie. Él limpió la mesa, puso algunas cosas en ella, tomó una especie de látigo parecido a un matamoscas negro, azotó sus piernas con el midiendo la fuerza de los golpes, vi como su piel se ponía roja, el sonido del látigo al romper el viento y golpear su carne me estremeció, pero no escuché un solo gemido ni noté muestras de dolor en él.

Eso me dio más confianza —¿quieres probar? —me dijo con su sonrisa encantadora. Tomé el látigo y golpeé mi muslo derecho como lo vi hacerlo a él, primero golpes débiles y aumentando gradualmente la fuerza, hasta poner roja mi piel. El látigo al golpear se siente frio y dolor, luego sientes un hormigueo, sientes correr la sangre al punto del golpe, se adormece un poco la piel y luego sientes ardor y dolor, eso me llamo la atención pues hasta cierto punto, el dolor es agradable, luego es dolor, entonces comprendí lo que mi tío me acababa de decir.

—¿Qué te parece nena, estas dispuesta a seguir?

—si tío, es algo inquietante e intimidante tu látigo, duele, pero sé que serás prudente con él ¿con respecto a las marcas que deja se quitan?

—si, se quitan, depende de la piel de cada uno, a veces tardan dos o tres días en quitarse o pueden durar semanas, pero solo lo haremos en lugares donde tu ropa los oculte ¿lista?

—si tío, estoy lista, puedes empezar, soy tuya.

—bien amor, recuerda que tú puedes en cualquier momento parar todo esto, solo tienes que decir “rojo” y ahí terminaremos esta actividad, yo estaré siempre pendiente de ti, atento a tus reacciones y si considero que debo detenerme lo haré. Empezaremos solo con tus pechos, pues son muy útiles para medir tu umbral de dolor, porque son especialmente sensibles al dolor y al placer, solo relájate un poco, no estés tensa, vamos a empezar mi amor.

Me tomó en sus brazos, me cargó hasta un lado de la mesa, se sentó en una silla y me depositó en sus piernas, con mis piernas abiertas quedamos frente a frente, me abrazó y me besó, nos besamos, él metiendo su lengua hurgando cada rincón de mi boca, yo le correspondí apasionadamente, atrapó con sus dientes mi labio inferior y empezó a morder delicadamente, mordiendo y chupándolo, mmm que rico sentí ese beso lleno de pasión, mi piel se puso chinita. Siguió hasta que brinque de dolor, él lo sintió y bajo la intensidad de la mordida, seguimos besándonos así rico, estos nuevos besos me están gustando mucho, así seguimos por un rato.

Besó mi rostro, besó, mordió, lamió y chupó mi cuello, provocando en mi un creciente estado de excitación. Con sus manos atrapó mis pechos, inició con caricias suaves, al mismo tiempo que su boca se entretuvo en mis hombros, mi cuerpo se movía sin control sobre su cuerpo, cada beso, cada caricia, cada mordida, cada lamida, todas esas sensaciones mezclándose estaban incendiando nuevamente mis sentidos. Dejó de besarme, con sus dedos atrapó mis pezones, que ya para estos momentos estaban duros como fresas verdes, aplicando presión gradualmente, pellizcándomelos, mi cuerpo se tensó de inmediato, mi cuerpo brincó de dolor, él dejó de hacer presión y con su lengua los acarició suavemente, apretando cada pezón con sus dedos, pellizcaba y lamía, provocándome dolor placer dolor placer.

Con una mano atrapó uno de mis pechos y lo apretó fuertemente, su boca atrapó mi otro pecho y lo mamo delicadamente. Luego mis caderas empezaron a rotar al ritmo de sus mamadas, pellizcos y apretones, alternando una cada pecho dolor y placer, cuando mamaba dulcemente mi pecho con su mano apretaba fuerte o pellizcaba el pezón, cuando acariciaba tiernamente con su mano el pecho y el pezón, su boca chupaba y mordía más fuerte el otro pecho, empecé a gritar de placer, empecé a gritar de dolor, esto es delirante, es enloquecedor.

Él se puso de pie, me llevó de nuevo cerca de la mesa, me puse de pie, puso mis brazos en forma de cruz, luego los palpó a los dos, explorándolos detenidamente como buscando algo, cuando vio que todo estaba bien, ¡zaaazzz! me dio un azote con su mano en uno de mis pechos, me lo dejó ardiendo, luego otro en mi otro pecho. Debo admitir que el dolor fue intenso al principio, pero él atento a mis reacciones los acarició, mitigando mi dolor y causándome placer, note que después de sentir el ardor en mis pechos, las caricias sutiles son en extremo placenteras.

—¿te lastimé amor? Si quieres podemos parar aquí mi cielo.

—no tío, no es eso, si dolió, pero nada para lastimar, solo fue la sorpresa del momento, no me esperaba algo así, pero he comprendido lo que buscas, siento arder mis pechos, se vuelven sensibles como me dijiste, así que cuando me acaricias después, se sienten más placenteras las caricias, tienes razón en lo que me dijiste y lo estoy disfrutando. No sé porque, pero esta sensación de dolor y la forma en que me haces sentir tuya me llena de excitación y morbo, es placer, dolor y deseo, es enloquecedor y mi cuerpo se ha vuelto una hoguera de pasión y fuego, toca mi concha y te darás cuenta, así que podemos continuar, yo te diré “rojo” cuando sea necesario no te preocupes tío.

Lo besé y me puse de nuevo en mi posición, con mis brazos en forma de cruz, lo miré y le dediqué una sonrisa coqueta y maliciosa, sin dejar de verme a los ojos dio más golpes en mis pechos, hasta dejarlos rojos, cuando vio que estaban al rojo vivo, los acarició y besó delicadamente. Cada beso, cada caricia, fue en extremo placentera, mis pezones no daban más de si de lo duros que los tenia. Empezó a mamármelos alternadamente y acariciarlos fue tan grande mi placer que no pude más, me vino un orgasmo intenso, lo sentí recorrer mi cuerpo, como una descarga de electricidad, que explotó en el centro de mi ser, mis piernas flaquearon y él me tuvo que sostener, para no caer al piso, yo lo miré sonriendo.

Le dije con voz suave —estoy bien tío, fue un orgasmo muy fuerte, podemos seguir.

Me recostó en la mesa, recargó su cuerpo al mío y me besó desde atrás, sentí su verga entrar en mi concha, eso fue de agradecer, pues mis deseos de ser cogida ya están al máximo. Duró un rato cogiéndome así, cambiando de ritmo, alternando sexo duro y suave, gemidos brotaron de mi garganta, gemidos que se volvieron gritos, a cada metida de verga, yo lo recibía gustosa, lo sentía entrar muy profundo en mi cuca, el me conoce bien, sabe que me está volviendo loca de placer. En ese momento me la sacó y de una estocada se clavó en mi culo, hasta estrellitas vi, el ramalazo de dolor fue intenso, no pude articular palabra alguna, me sentí sofocada, perdí la noción de todo.

Hasta que sentí un azote en una nalga, esto me trajo a la realidad nuevamente, sentí otro, sentí su verga entrando y saliendo pausadamente de mi culo, en un suave movimiento, el ardor en mis nalgas me hacía sentir claramente cuando su piel las rozaba al entrar su verga, lo más profundo que podía en mi culo. Empecé a rotar mis nalgas en busca de su verga, al escuchar mis jadeos de placer, él me dio más azotes, mis nalgas empezaron a arder, claramente sentía como mi sangre se agolpaba en la piel, sentí mis nalgas al rojo vivo. Él dejó de azotarme entonces y se dedicó a culearme arreciando sus embestidas, enviando estocadas como si quisiera atravesarme toda.

Sus movimientos vigorosos pronto me llevaron a un clímax del placer. Sentí claramente deslizarse su verga en mi recto, llenarme el culo de verga, su verga dura como de acero, su verga palpitante, su verga ardiendo, apreté los dientes para no gritar con todo mi ser, me aferré a la mesa fuerte con mis manos, empecé a morderle la verga con mi culo, a aflojarla cuando salía y apretarla fuertemente cuando entraba. Él reaccionó a esto moviéndose más violentamente, sin duda esto le estaba dando un inmenso placer a él, lo escuché jadear, lo escuché gritar, lo acompañé con mis gemidos y gritos. Nuevamente el concierto sexual se mezcló con la música, vi venir su orgasmo, sentí venir el mío. De pronto sentí una fuerte estocada, la más fuerte de la noche, sentí clavarse toda su verga en mi ardiente culo, llegando juntos al orgasmo, sentí la ardiente lava inundar mi culo, chorros y chorros de leche llenando mi culo, apreté el culo lo más fuerte posible para no dejarlo escapar, lo quería dentro de mí lo más posible. Mientras terminé de orgasmar, ordeñando su verga, quedé tan sensible que sentí como los chorros de mis fluidos se deslizaron por mis piernas.

Fue maravilloso, sentir el contacto de su piel en mis nalgas que quedaron muy sensibles al tacto de su piel, sentí su verga latir en mi culo, sentí su cuerpo cubriendo mi cuerpo, sentí su cuerpo vibrar junto con el mío. Nada más de acordarme de esa cogida me mojó de nuevo.

Descansamos un rato en esa posición, hasta recobrar el aliento y los sentidos. Él seguía clavado en mí, se levantó, su verga salió de mí, me tomó en sus brazos levantándome, me llevó a la cama, me acostó y se acostó muy pegado a mí por detrás, acariciando y besando mi cuerpo. Lo tomé de los brazos y lo crucé con los míos abrazándonos, así nos quedamos un largo rato. Él me besó desde atrás, sentí su respiración en mi nuca aun agitada y un —te amo mi nena linda –musitado, –te amo tío hermoso –le contesté entre suspiros.

Nos quedamos abrazados así, escuchando la música. Sonaba un aria de ópera que claramente hablaba del amor:

L'amour est un oiseau rebelle, Que nul ne peut apprivoiser, Et c'est bien en vain qu'on l'appelle, S'il lui convient de refuser. Rien n'y fait, menace ou prière, L'un parle bien, l'autre se tait; Et c'est l'autre que je préfère Il n'a rien dit; mais il me plaît. L'amour! L'amour! L'amour! L'amour! L'amour est enfant de bohême, Il n'a jamais, jamais connu de loi

Fue lo último que recuerdo, así me quede dormida en los brazos de mi tío hermoso. Aún llevo conmigo el recuerdo de esa noche maravillosa, llena de amor, entrega, pasión y lujuria, la noche más más intensa de mi vida, en la que me convertí en la mujer de mi tío y en su esclava sexual. Después de esa noche, mi vida sexual cambió por completo, llevándome a situaciones llenas de morbo con personas con quien jamás imaginé tener sexo, claro está de la mano del amor de mi vida, mi maestro, mi amo, mi perverso amante, mi perverso tío.

Continuara…

Hola de nuevo, gracias a todos por leerme, por sus comentarios que son mi motivación a seguir escribiendo. Los invito a leer mis relatos, solo dale clic a Gala_eros ahí están todos mis relatos.

Espero tus comentarios o al menos tu valoración, así sabré si te gusta mi forma de escribir, si eres mujer me gustaría saber tu punto de vista.  

Si lo deseas escríbeme a mi correo:

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Con especial dedicación a mi amada Melissa, mi mayor motivación y mi más grande inspiración. 

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