Sueño

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RESUMEN

Hace ya tiempo te conté mi sueño, y como me desperté una noche buscando tus labios. He aquí como imagino seguiría ese sueño... Cuando lo leas sabrás que es para vos.

Estás frente al espejo maquillándote. Tú tienes una toalla arrollada alrededor del cuerpo como única vestimenta, yo me encuentro desnudo. Me acerco a ti lentamente y me detengo a tus espaldas. Nos miramos reflejándonos en el espejo y nos sonreímos.

Comienzo a besarte tu hombro izquierdo y tu cuello, mis manos te toman de la cintura.

Con tu suave voz me dices —No lo hagas, sabés que no tengo tiempo, debo irme.

Mientras lo decís, inclinas tu cabeza un poco hacia la derecha, permitiéndome mejor acceso a tu cuello para seguir besándote. Mis besos van subiendo por tu cuello hasta que alcanzo tu oreja.

—Quedate un rato más —te digo al oído.

Vos respondés —No puedo.

Tomo el lóbulo de tu oreja entre mis labios y lo mordisqueo levemente, haciendo que un suspiro escape tus labios.

Alzo mis manos hacia el frente de tu cuerpo, al hacerlo la toalla se suelta y cae, mis manos alcanzan tus pechos. Tomo tus pechos con ambas manos palpándolos suavemente.

—Mmm... —ronroneas como una gatita.

Me apoyo a tus espaldas sintiendo el calor de tu piel en mi pecho y la suavidad de tus nalgas presionando mi miembro semi-erecto.

—Quedate —vuelvo a susurrarte al oído.

—Sabes que no puedo —me respondes, tus palabras dicen no, pero tu cuerpo dice si, ya que comienzas a menear tus caderas lentamente en círculos masajeando suavemente mi miembro con tus nalgas, en las palmas de mis manos siento tus pezones endureciéndose.

Comienzo a descender mi mano derecha acariciando tu vientre, mientras mi mano izquierda continúa jugando con tus pechos.

Mi mano derecha desciende lentamente hasta alcanzar tu monte de Venus. Presiono con la palma de mi mano tu vulva, siento el calor y la humedad de tu sexo en mi mano.

—Por favor, no... —murmuras entre dientes, pero al mismo tiempo apartas tus piernas un poco permitiéndome tener mejor acceso a tu sexo.

Continúo presionando con mi mano empujando tus caderas hacia atrás, mi miembro erecto queda atrapado entre nuestros cuerpos y anida en el valle entre tus nalgas. Tu respiración se va acelerando poco a poco.

Los dedos de mi mano derecha comienzas a acariciar lentamente los labios de tu vulva. Estás mojada y mis dedos se deslizan suavemente.

—No... —vuelves a decir en un murmullo casi imperceptible. Pero yo no me detengo, continúo jugueteando con tus pezones con mi mano izquierda y acariciando tu vulva con la derecha.

De pronto tomas mi mano derecha con tus dos manos... pienso que me quieres detener... ¡pero estoy equivocado! Con tus manos presionas la mía fuertemente sobre tu vulva. Mientras una de tus manos me mueve en círculos sobre tu vulva, la otra guía mis dedos hacia tu interior. Dejo que me muestres el camino y pronto uno de mis dedos penetra tu vagina. Continúas moviendo mi mano en círculos, mi dedo entra y sale de tu lubricada y ardiente vagina.

Mueves mi mano al ritmo de tu aliento y comienzas a murmurar —Ah... ah... ah... —en sincronismo.

Presiono entonces mi dedo sobre tu clítoris y esto desata todo tu deseo contenido. Gritas —¡SI! —y soltando mi mano te separas de mi cuerpo, girás y te lanzás contra mí. Tus brazos alrededor de mi cuello, tus pechos presionados sobre mi pecho. Te pones en puntas de pie para besarme mientras empujas tus caderas contra la mía, mi miembro erecto presiona sobre tu vientre. Nuestras lenguas bailan entre nuestros labios en un beso apasionado.

Me empujás hacia atrás y voy retrocediendo hasta que mis piernas tropiezan con el borde de la cama y caigo de espaldas sobre la misma... y vos sobre mí. Nuestros cuerpos no se separan, pero si se separan nuestros labios. Echás tu cabeza un poco hacia atrás y mirándome a los ojos me dices —Sabés que no tengo mucho tiempo... pero no me puedo ir así... me pusiste muy caliente... ¡hagámoslo rápido!

Nuestros labios vuelven a encontrarse en un beso apasionado... y hacemos el amor desenfrenadamente.

Ambos sentimos deseo y pasión incontenibles... que nos consume y nos empuja a seguir. ¡Los dos queremos más!

No creo que podamos hacerlo muy rápido.

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