Mi marido descubre desliz: prostituida y humillada

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Mi marido descubre desliz: prostituida y humillada

RESUMEN

Mi marido descubrió mi único desliz y en lugar de perdonarme decide humillarme.

Después de mi único desliz matrimonial, me puse con todas mis fuerzas a preparar el viaje en el que debía reconquistar a mi marido. Contrate un viaje a la isla de Ibiza pensando en pasar los días con mi marido en alguna cala tranquila y allí poder demostrarle lo mucho que lo quería.

Sin embargo, aunque mi marido accedió a realizar el viaje, creo que desde un principio tenía otros planes para mí.

Ya les conté en mi primer relato “Mi marido descubre mi única infidelidad” como mi marido se enteró de forma casual de un pequeño desliz que tuve. Llevábamos 6 años casados, pero él no me perdonaba aquello y quería divorciarse, yo por mi parte le quería demostrar que solo fue un desliz.

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El viaje seria mi última oportunidad para reconquistarlo, así que estaba dispuesta a todo, en un principio todo iba muy bien. Estamos en un gran hotel, por las mañanas íbamos a las calas de la isla y poco a poco parecía que mi marido iba recuperando la confianza en mí. Durante los primeros días disfrutamos de días de playa, de puestas de sol e incluso en el sexo parecía que habíamos recuperado la pasión de novios.

El tercer día, durante la cena bebimos más de la cuenta y estábamos los dos con el puntito, mi marido estaba muy cariñoso, así que decidimos irnos a la habitación a tener una noche de pasión.

De camino a la misma nos cruzamos con un grupo de 6 o 7 chicos que tendrían entre los 19 y 20 años, iban con botellas para beber antes de salir de fiesta, estaban justo en la habitación de al lado, aunque hacían ruido no nos molestaban porque nosotros tampoco pensábamos dormir por el momento.

Llegamos a la habitación y mi marido comenzó a desnudarme y besarme con pasión, sentía como lo había reconquistado y quise premiarlo, así que tome la iniciativa y comencé a besarle el cuello, el pecho y poco a poco fui bajando hasta su pene. Quería premiarlo ya que desde novios no se la había chupado… pero cuando comencé, mi marido me freno en seco.

Creo que aquello le recordó mi infidelidad con Alex, se puso muy serio y me dijo:

-Ya se me había olvidado que te gusta chupar pollas, verdad??? La de tu marido también te gusta o solo la de otros???

-Porque dices eso, sabes que fue un desliz, haría cualquier cosa porque me perdonaras.

-Cualquier cosa?? Está bien, vamos a ver si eso es verdad. Me prometes que harás lo que yo te diga.

-Lo prometo, sabes que te quiero y haría cualquier cosa por ti.

Mi marido salió de la habitación, se fue a la habitación de al lado donde estaba los chicos reunidos para salir de fiesta y les dijo: “Chicos queréis comenzar bien la fiesta esta noche? si me dais 5€ cada uno les dejo que le hagan un bukake a mi mujer, hare que os la chupe a todos y luego podéis correros en su cara, pero no quiero ninguna foto ni que nadie se pase de ahí”.

Pude escuchar como los chicos ser reían, al principio no se lo creían pero cuando vieron que mi marido iban en serio se pusieron como loco, le dieron los 5€ y pasaron todos a nuestra habitación. Yo estaba muy asustada, como todavía estaba algo bebida no era muy consciente de las ideas de mi marido, no sabía qué hacer, como les dije soy bastante tradicional en el sexo, y jamás se me había pasado algo así por la cabeza. Primero entro mi marido y me dijo:

-Demuéstrame qué harías cualquier cosa por mí, quiero ver como chupas todas estas pollas.

No entendía nada, yo en mi vida solo había chupado la polla de mi marido y la de mi ex novio Alex dos veces, no sabía que quería demostrar con aquello, pero sin saber porque, me arrodille y me puse en el centro de la habitación.

Los chicos se fueron desnudando, se notaba su juventud porque solo bajarse los pantalones ya podía ver todos sus penes empalmados, me fueron rodeando y ayudada por los efectos del vino de la cena comencé a chupársela. Al principio estaban tímidos y la cosa iba bien, pero poco a poco la cosa se fue calentado, empezaron a animarme “Vamos puta chupa” “Esta zorra esta buenísima”, me agarraban de la cabeza metiéndome sus pollas enteras dentro de la boca, alguno estuvo a punto de hacerme vomitar.

Yo estaba en estado de schock, nunca había visto tantas pollas, ni podía imaginar aquella situación, escuche como le decían a mi marido:

-Vaya suerte tío, tener una mujer así de puta, como la chupa tu mujer, ojala mi novia fuera así de puta.

No sé porque pero esa frase en lugar de enfadarme me excitaron y comencé a chupársela a todos con más fuerza, chupaba una y otra polla sin parar, estaba siendo humillada pero cada vez disfrutaba más con aquello...

Poco a poco todos fueron corriéndose, se notaba su juventud porque alguno se llegó a correr dos veces, tuve que tragarme una buena parte de las corridas pero fueron tan abundantes que el semen estaba por todo mi cuerpo, mi pelo, mis ojos, mis tetas…

Al terminar se marchaban dándole las gracias a mi marido y felicitándolo, cuando salió el último se acercó mi marido y me dijo:

-Vamos límpiate, para ser que a mí no me la has chupado en 5 años, la chupas como una puta.

Fui al baño a limpiarme, me sentía sucia pero estaba muy caliente me hubiera gustado que alguna de aquellas pollas me hubiera follado y eso todavía me hacía sentir más sucia y más puta.

Al llegar a la cama mi marido me dijo:

-Ahora termina lo que habías empezado o voy a ser el único hombre al que no se la chupas?

Hice lo que me ordeno y comencé a chupársela estaba tan caliente que no podía más

-Cariño follame, métemela por favor, necesito que me folles

Pero él se limitó a correrse mientras se la chupaba, se dio media vuelta y se echó a dormir. A la mañana siguiente, ninguno de los dos comentamos nada, fuimos a la playa, por la tarde a la piscina y por la noche salimos a cenar a un restaurante. Durante la cena, no podía más así que le pregunte porque me hacía esto. Él me dijo:

-Sandra yo te quiero, pero si quieres que te perdone tendrás que hacer lo que diga estos dos días, lo necesito para poder perdonarte y saber que puedo confiar en ti.

No entendía nada, pero acepte, quería recuperar a mi marido y al día siguiente ya nos íbamos a casa. Además pensé después de chúpasela a 6 chicos, que más podía pasarme?

Estuvimos hablando de nosotros, de los planes de futuro, todo parecía volver a la normalidad y al terminar de cenar nos fuimos hacia el hotel, como era ya tarde cogimos un taxi. El taxista era un hombre mayor de unos 55-60 años, pesaría unos cien kilos y creo que tenía algo descuidada la higiene. No hablo en todo el viaje, únicamente al llegar al hotel nos dijo que la carrera costaba 12€, entonces justo cuando yo iba a sacar el dinero para pagarle, mi marido le dijo:

-Jefe que prefiere los 12€ o que mi mujer se la chupe???

-Chaval sabes lo que dices??? Si me la chupa os doy dos vueltas a la isla.

-No hace falta, dormimos en este hotel, pare ahí delante que hay menos luz y mi mujer le pagara la carrera con una buena chupada.

Yo me quede helada, quería gritar y salir corriendo, mi marido se giró con una sonrisa y me dijo:

-Tranquila cariño ya sabes que tenemos un trato...

No sé de donde saque las fuerzas pero salí del coche para sentarme en el asiento del copiloto y como si fuera una puta de carretera baje la bragueta de aquel hombre y comencé a chupársela. Su polla no era como la de los chicos de la noche anterior, le costó ponerse dura, además tenía un olor y sabor muy desagradable, mezcla de sudor y orina...

El taxista me metió la mano por la blusa comenzó a sóbame las tetas, ahora sí que hablaba mientras yo seguía chupando:

-Vaya puta de mujer tienes, es la mejor chupapollas que he visto. Y que bien educada la tienes, así me gustan a mí las mujeres, putas y obedientes.

Cuando ya se iba a correr me dijo:

-Sobre todo puta trágatelo todo no vayas a macharme el taxi y soltó una carcajada. Me lleno toda la boca y tuve que tragarme hasta la última gota.

-Chicos ha sido un placer, si durante estos días quieren ir a cualquier sitio llámenme

Al llegar a la habitación, me di cuenta que poco a poco esto se me había ido de las manos y empecé a pensar que cada vez estaba más lejos de recuperar a mi marido y que el solo quería humillarme, esta idea comenzó a atormentarme pero estaba tan cansada que me quede dormida.

Seria sobre las 4 de la mañana, cuando alguien llamo a nuestra habitación pensé que se habían equivocado, mi marido se levantó y fue hacia la puerta, eran los dos de los chicos de la noche anterior.

-Perdónenos señor no queríamos molestarles, mañana termina nuestro viaje de estudios, somos los únicos del grupo que no hemos ligado y nos preguntábamos si nos dejaría follar a su mujer, si quiere podemos pagarles hemos juntado 80€

Mi marido se echó a reír diciendo:

- Sandra mira que dicen esto chicos!! Creo que el otro día les gustaste y además quieren pagarnos, como si fueras una puta. Pasar chicos, creo que ella también se quedó con ganas de que la follarais. Hacemos un trato yo dormiré en vuestra habitación y os dejo aquí con mi mujer, pero me tenéis que prometer que la follareis toda la noche sin descanso, la quiero mucho y quiero que ella disfrute.

-Claro claro se lo prometemos, haremos que lo pase muy bien.

-Estoy seguro, si vuelvo y no habéis aguantado nos pagareis el doble.

Yo estaba resignada, no dije nada, después de lo del taxista esto era lo mínimo que podía pasar. Al fin y al cabo eran dos chicos jóvenes, cuando los vi los recordé rápidamente, si del grupo eran los únicos que no habían ligado era porque no eran muy guapos y además eran algo tímidos. El más lanzado era algo gordito y el otro todo lo contario estaba flacucho pero tenía el pene más grande que había visto en mi vida.

En cuanto salió mi marido se lanzaron sobre mí sin apenas decirme nada y comenzaron a besarme como dos locos en celo, yo al principio quise rehuirlos, pero la verdad es que estaba halagada de cómo me besaban y como me repetían una y otra vez lo buena que estaba, eran los únicos que me habían tratado bien en toda la semana.

Empecé a desear que me follaran, me sentía culpable por estar disfrutando con aquello. Primero me la metió el gordito yo mientras le chupaba la enorme polla al flacucho, no podía dejar de pensar en que quería tener aquella enorme polla dentro de mí. En cuanto se corrió el gordito, sin parar ni siquiera para limpiarme me acomode en la cama para que el flacucho pudiera meterme toda aquella polla. Cuando me la metió pese que me iba a partir en dos, creo que hasta mi marido pudo oír los gritos desde la habitación de al lado, me la metido con cuidado y termine con un gran orgasmo. Los chicos se portaban como dos caballeros.

Yo pese que ya había terminado todo, no había sido para tanto y en el fondo había disfrutado con aquello. Pero los chicos no pensaban igual estaban encantados con tener que cumplir el trato con mi marido para no pagar el doble. Su juventud hacia que siempre tuvieran uno de los dos la polla erecta, se iban intercalando y no pararon de follarme en toda la noche, yo no podía más, no se las veces que se corrieron, me follaron de todas la formas, mi coño no paraba de chorrear semen.

Al final cuando ya debían ser las 9 de la mañana entro mi marido, el gordito se había quedado dormido y el más flaco terminaba de correrse por cuarta vez, me vio exhausta con el coño totalmente chorreando de semen.

-Muy bien chicos veo que han cumplido su promesa, seguro que lo habéis pasado mejor que vuestros amigos los ligones de discoteca...

-Cariño seguro que tú también lo has pasado bien, eh??? Bueno haz las maletas que tenemos que irnos para el aeropuerto.

Me duche, hice las maletas y me quede dormida, pero cuando llevaba dormida media hora mi marido me despertó para ir al aeropuerto. Bajamos con las maletas y ya nos esperaba un taxi. Aunque entre medio dormida en el taxi, enseguida pude ver que era el mismo taxista que la noche anterior.

Durante el viaje no hablamos, al llegar al aeropuerto el taxista se giró y le dijo a mi marido:

-Son 40€ pero ya saben chicos, si me dejan que folle a su mujer carrera gratis.

-No gracias, mi mujer ya ha cumplido su promesa -dijo mi marido.

Yo sentí que me quitaba un peso de encima, había pagado por mi infidelidad con creces, pero entonces el taxista insistió:

-Si me deja follarla, les invito a la carrera y les doy otro 100€ más, esta puta me dejo muy caliente el otro día, nunca me la habían chupado así.

Mi marido se echó a reír, creo que la palabra chupar lo transformaba y me dijo:

-Mira cariño tus chupadas ya son famosas en toda la isla. Está bien aceptamos, verdad cariño?

-Vayan dentro a la sala de facturación, el aeropuerto nos cede un cuarto a los taxistas y siempre esta vacío, aparco el coche y voy a buscarla

Yo no tenía ni fuerzas para quejarme, pero le dije a mi marido:

-Eres un cabrón, voy a llamar a la policía, yo no voy a follar porque tú me lo mandes. Solo quería recuperarte y tú lo que quieres es convertirme en una puta.

Pero mi marido, siempre sabía que decir:

-Cariño no digas eso, yo te quiero, pero tienes que demostrarme que estas dispuesta a hacer cualquier cosa para recuperarme, lo de ayer fueron dos chicos jóvenes pude oír como disfrutabas con ellos. Si follas con el taxista todo está olvidado y mañana empezaremos en Madrid como si nada hubiera pasado, además solo serán 20 minutos.

Al terminar me dio un beso y sin poderle contestar llego el taxista me cogió del brazo y se me llevo, yo no opuse resistencia solo quería terminar con aquello. En uno de los pasillos había una pequeña sala, solo había una mesa y una cafetera, cerró por dentro y dejo la llave puesta para que nadie pudiera abrir.

-Vamos putita, que te pasa?? me has costado 100€ así que vamos a disfrutar.

Me empezó a manosear, me desnudo y me tiro en el suelo, se puso sobre mí y yo casi no podía ni respirar, olía a sudor, empezó a besarme, yo solo quería morirme.

Me lamio las tetas, y comenzó a lamerme el coño, estaba a punto de echarme a llorar pero él seguía chupando mi clítoris, poco a poco me estaba excitando… Esto me hizo sentirme como una puta, me excitaba con un viejo de 60€, me habría convertido en un puta??? Me sentía culpable por disfrutar con aquello, me excitaba pensar como aquel hombre me comía el coño chupando mis fluidos mezclados con el semen de los dos chicos. Esto me puso muy caliente.

Después de un rato, me dijo:

-Bueno putita, ahora sí que estas caliente, ahora te toca a ti.

Decidí tomar la iniciativa a ver si se corría pronto y terminaba con aquello, me subir sobre el me coloque su polla en mi coño y comencé a cabalgarlo, pero a su edad no fue tan rápido como esperaba y tuve que estar tanto rato hasta que se corrió.

Cuando se corrió me levante y comencé a vestirme, pero él me agarro del brazo y me dijo.

-Dónde vas puta, todavía no hemos terminado me ha dicho tu marido que tengo 1 hora hasta que embarquéis, ahora quiero follar tu culito.

Mi marido me había vuelto a engañar, yo corrí hacia la puerta para salir pero él me agarro y me tiro sobre la mesa, me tenía de pie con la mitad del cuerpo reclinado sobre la mesa, me puso la mano sobre la espalda para impedir que me incorporara. Con la otra mano abrió mis piernas, yo comencé a suplícale que dejara mi culo, que era virgen, nadie había penetrado mi culo.

-Como una putita como tu va a tener el culo virgen? Eso hay que solucionarlo ahora miso.

Me metió un par de dedos en mi coño, los unto con el semen que aun chorreaba y comenzó a hidratar y estimular mi ano, poco a poco me introdujo uno de los dedos. Yo seguía intentando levárteme pero el tenia demasiada fuerza, él estaba disfrutando con aquello.

-Tranquila putita, seguro que tu marido me lo agrade, ya verás cómo te gusta.

Siguió estimulando mi ano y metiéndome el dedo, pensé que no me dolía tanto como había imaginado, pero justo entonces saco su dedo y de un solo golpe me metió toda su polla. Creí morir del dolor, empezó a empujar poco a poco.

Yo gritaba de dolor y el seguía empujando, no sé cuánto rato estuvimos así, pero poco a poco aunque el dolor continuaba comencé a sentir algo de placer. No me lo podía creerme estaban fallándome el culo y comenzaba a disfrutar.

Sin saber porque me lleve la mano a mi clítoris y comencé a estimularlo al mismo tiempo que me follaba el culo, el taxista se dio cuenta y aflojo las mano de la espalda.

-Ya te dije que te iba a gustar, conozco a las putas como tú.

Estas palabras me excitaron, el comenzó a follarme más y más rápido y al mismo tiempo me daba cachetes en la nalgas mientras me gritaba.

-Vamos puta muévete, voy a romperte el culo, haz que me corra. Vaya culazo tienes!!!

En medio del dolor, llegue al orgasmo disfrutaba de sentirme penetrada, note como su polla se hinchaba más y soltaba todo el semen dentro de mi culo. Saco su pene, estaba todo manchado de una mezcla de heces, semen, y sangre, al el parecía no impórtale, se limpió un poco con un pañuelo y mirando el reloj me dijo:

-Vamos puta termina de limpiármela, ahora si hemos terminado ya puedes vestirte rápido y sal corriendo porque si no vas a perder el avión y tendrás que quedarte conmigo hasta el siguiente vuelo.

Me obligo a chupársela déjensela bien limpia, me vestí y salí corriendo, llegue a al embarcar de milagro, no había podido ni limpiarme, al llegar mi marido me dijo:

-Qué pasa?? Le has dado propina al taxista?? Casi no llegas.

Yo no conteste, solo quería llorar, no cruzamos ni una palabra más en todo el viaje. Llegamos a nuestra casa, cenamos y nos fuimos a la cama. Mi marido me dijo:

-Cariño por mi parte está todo olvidado y la infidelidad esta perdonada.

Yo no le conteste, había conseguido que me perdonara, pero a un precio muy alto. Yo tenía la sensación de haberme convertido en una puta.

Al día siguiente fuimos a trabajar, como si nada hubiera pasado, al regresar por la tarde vi que las cosas de mi marido ya no estaban y sobre la mesa había una carta, que decía:

“Cariño te quiero mucho porque he visto qué harías cualquier cosa por mí, incluso convertirte en una verdadera puta, pero entenderás que no puedo seguir viviendo con una puta. Estas hecha toda una profesional y no dudes que si quieres puedes ganarte la vida con este trabajo.”

Debajo estaban los papales del divorcio y una foto del bukake que había hecho a los chicos, con una notita que decía: “Firma los papeles del divorcio y estas fotos no llegaran a internet”.

Me eche a llorar de lo tonta que había sido, pero con el tiempo me di cuenta que mi marido me había hecho descubrir todo mundo de placer y quizás un nuevo trabajo.

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