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Compartiendo a mi mujer

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Hugo y María estaban haciendo un 69, él le metía la lengua en la vagina y ella gemía y gritaba al mismo tiempo que metía su pene en la boca.

Durante mis estudios en el colegio siempre tuve amigos pero fue al terminar cuando me hice inseparable de Hugo o bueno fue al revés, él se convirtió en mi sombra pues me buscaba a todas horas y así fuimos compartiendo experiencias.

Siempre salíamos con chicas y apostábamos quien saldría con la más guapa en fin cosas de muchachos las cuales son normales entre todos los chicos de esa edad, Hugo tenía la suerte de ser el hijo de un famoso hombre de negocios el cual siempre la daba dinero y le realizaba todos los caprichos que este tenía, al cumplir los 18 le regalo un coche deportivo y nunca le faltaba efectivo.

Yo por mi parte ya había empezado a trabajar en un banco y las cosas no me iban mal, yo soy moreno de 1.80 de estatura y bastante bien parecido, me gusta el gimnasio y me conservo muy bien. En cambio Hugo era un poco pequeño quizás 1.70 muy moreno y un poco gordito pero como ya les conté con la cantidad de dinero que manejaba ese no era problema para ligar.

Así continuamos durante mucho tiempo hasta que conocimos a las que serían nuestras esposas, María era una mujer hermosa, el pelo castaño y ondulado y una cara preciosa, quizás los pechos no eran perfectos, pero tenían un tamaño normal, lo que si era espectacular eran sus piernas y sus nalgas, las piernas contorneadas y firmes y unas nalgas redondas y duras la cintura pequeña y se notaba lo respingón del culo. Juana era totalmente distinta esto no quiere decir que fuese fea ni nada por el estilo, ella era al igual que María de casi 1.70, pero al contrario de María era muy delgada, eso si sus formas eran lindas no era la típica delgada que no tiene nada, esta tenía un culito lindo pequeñito pero formadísimo, los senos pequeños pero paraditos y siempre se le notaban los pezones.

Estuvimos saliendo como amigos casi un año y luego me casé yo, al poco tiempo se casaron ellos, luego tuvimos hijos y alcanzamos una estabilidad económica, nunca dejamos de vernos y siempre salíamos los fines de semana a bailar y a pasarla bien.

Algo que siempre me llamaba la atención era la atención que le ponía Hugo a mi mujer pues muchas veces lo sorprendía mirándole las nalgas en fin no me llamaba la atención pues es normal ya que todos lo hacen, así que algunas veces al hacer el amor con mi mujer conversábamos de esto, ella me decía que también lo había notado y para excitarnos fantaseábamos sobre ellos dos, a María le encantaba que le dijese cosas eróticas y que imaginásemos situaciones en las cuales Hugo la follaba, luego de terminar de hacer el amor no hablábamos más de esto.

Así que siempre me imagine que no había razón para preocuparse.

Hasta que una noche sucedió lo nunca pensé que sucedería, habíamos quedado con ellos para ir a bailar así que contratamos una chica para que hiciese de canguro y cuidase de todos los niños hasta el otro día pues siempre nos amanecíamos bailando y bebiendo.

Fuimos a una discoteca muy buena y empezamos a beber muchísimo. María esa noche se había puesto un vestido pequeño que le llegaba hasta encima de las rodillas lo que le dejaba ver esas hermosas piernas y al bailar y moverse se notaba como sus nalgas se movían de un lado a otro en fin era una delicia el contemplarla, en cuanto a Juana también estaba bellísima tenía un vestido de gasa que le dejaba ver su ropa interior pues le traslucía todo.

Después de bailar durante un largo rato Hugo propuso ir a su casa de la playa y terminar ahí la velada. Las dos estuvieron de acuerdo y a mí también me parecían una buena idea, llegamos cada uno en su coche y luego de limpiar y acomodar un poco la casa nos sentamos a conversar y a beber. Nos reíamos mucho recordando historias pasada y anécdotas de unos y otros.

Poco a poco fuimos emborrachándonos hasta que María y Juana decidieron preparar algo para picar se levantaron y se dirigieron a la cocina y en ese momento vi a Hugo ya mirando a María de una forma descarada, medio en serio medio en broma le dije:

-que buenas que están estas dos no.

El me respondió:

-Juana es guapa pero María es impresionante, que suerte la tuya el poder hacerle el amor debe de ser una delicia el hacerlo.

-Juana también debe de ser muy buena -comenté.

En eso regresaron las dos y se sentaron frente a nosotros.

-que hablan de nosotras –dijeron.

Entonces Hugo no sé cómo empezó a decirles que estábamos comentando lo buenas que estaban y que a él le gustaba María y a mi Juana. Ellas se rieron mucho con esto pensando que era una broma, a lo que él dijo que no que la verdad era esa y que si fuésemos más modernos deberíamos de hacer un intercambio pues había mucha gente que lo hacía y siempre salía bien. Los tres nos miramos sin decir nada hasta que mi mujer dijo:

-Lo único que yo pediría es que siempre lo hagamos delante de la pareja del otro no me gustaría el que os engañásemos.

Juana la mujer de Hugo parecía que esto no le gustaba y varias veces trato de cambiar de tema, y al igual que yo se resistía a compartir a su pareja.

Entonces Hugo le decía a María:

-estos dos son muy anticuados hay que llevarlos a un asilo pues ya están mayores. -Y soltaban unas carcajadas tremendas, entonces María sin quitarme la mirada me dijo:

-tu qué opinas, estarías de acuerdo en hacer un intercambio?

-María si quieres hacerlo hazlo, depende de ti, eso si después no te arrepientas de nada, además acepto si es que Juana también participa -le contesté.

Entonces Hugo comenzó a decirle a su mujer:

-anda flaquita solo una vez no seas tonta además somos como hermanos y nadie se va a enterar de nada.

Juana dudaba hasta que a regañadientes acepto para esto yo tenía una erección descomunal y solo miraba a Juana siempre me había imaginado como sería el hacer el amor con una mujer tan delgadita.

Hugo se puso de pie y sin más le dijo a María que lo acompañase a una de las habitaciones, Juana se quedó sentada al lado mío pensando en todo lo que estaba pasando, le propuse el ir a otro de los dormitorios, fuimos y nos sentamos en la cama, se metió en el baño y al rato salió con una bata de dormir me dijo que le daba vergüenza y que le diese tiempo.

Yo me moría por besarla pero me controlaba, para esto claro entre que la miraba y por otro el imaginarme en la otra habitación con Hugo estaba con el pene a la máxima potencia.

Juana se puso de pie y me dijo:

-Mira Luis esto no está bien, además quizás ellos tampoco lo están haciendo, vamos a verlos y mejor lo dejamos.

Yo me sentí desilusionado pero por otro lado me dije "quizás sea mejor además si ellos no lo han hecho estoy tan excitado que seguro nos metemos con María a la cama de inmediato y arreglamos esto”.

Nos fuimos en dirección a la otra habitación y al final del pasillo la puerta estaba abierta, Juana dijo:

-ya ves que no hacen nada tienen la puerta abierta, si es que esto no está bien -pero al llegar al final del pasillo nos quedamos mudos, encima de la cama estaban los dos.

Hugo y María estaban haciendo un 69 él le metía la lengua en la vagina y ella gemía y gritaba al mismo tiempo que metía su pene en la boca. Hugo tenía la polla más larga que la mía, en cambio yo la tenia de un tamaño normal pero muy gruesa, bueno lo cierto es que María no dejaba de lamerle los huevos le pasaba la lengua por cada milímetro de los huevos y luego subía por el tallo hasta la cabeza al llegar ahí abría la boca y se tragaba todo.

Estuvieron buen rato así, como les digo, Juana y yo estábamos en la penumbra del pasillo mirando lo que sucedía creo que tanto ella como yo no atinábamos a decir ni hacer nada el ver a nuestras parejas haciendo el amor nos dejó helados a los dos.

Aparte que el muy cabrán le decía -desde que te conozco te he querido comer el culo, Juana lo tiene pequeño, en cambio tú tienes unas nalgas riquísimas. Ella se reía y le besaba con más fuerza los huevos, él se puso al lado de ella y la tomo por las nalgas -que ricas que las tienes, no sé por dónde empezar quisiera tener dos penes para no perderme ninguno de tus huecos. Ella le decía -eres un arrecho, siempre me miras el culo no?. -Si mi amor siempre te miro y cuando me follo a mi mujer me imagino tus nalgas. Ella sonreía mientras él le metía un dedo en el culo y la acercaba más a él.

Entonces ella besándolo se aproximó, subió una pierna encima de la de él y con una de las manos se acomodó la polla en la puerta de su vagina el solo tuvo que jalar un poquito y le metió la punta de la verga entonces ella se convulsiono y sin salirse comenzó a moverse muy despacio, “que rica polla tienes, me gusta mucho porque no me la has metido antes". Él se volvía loco, se subió encima de ella y comenzó a cabalgarla, ella abría las piernas lo más posible y dejaba que él le introdujese toda la polla.

La verga entraba y salía de ese orificio que hasta ahora solo había sido mío, el besaba las tetas y no sabía ya que hacer ella era tremenda hembra y a mí también me sucedía lo mismo cuando la follaba, es ese tipo de hembras con la cual no sabes que hacer y al final terminas como loco besándola y sobándole la verga por todo el cuerpo.

Ella comenzó a gritar y a pedirle que se la metiese más fuerte, él ya no podía más, jadeaba y le rogaba para metérselo por el culo, ella no quería hasta que accedió, el muy salvaje no espero a que ella dijese más le dio la vuelta y sin más le puso la polla en el culo y se la metió "eres un animal” grito María. En un momento pensé en intervenir, ese salvaje me la iba a dejar abierta por todos sitios.

Luego de un rato de estarla bombeando vi. Como le daban unos espasmos y comenzó a eyacular dentro del culo de mi mujer, ella se quedó quieta, se dio la vuelta y lo beso "quiero que me lo hagas toda la noche” le dijo. “No solo toda la noche te lo voy a hacer siempre, tienes el culo más rico del mundo” le dijo él.

No pude escuchar más pues en ese momento Juana se iba a su habitación, yo deje a mi mujer con Hugo y fui detrás de ella, llegamos al cuarto y estaba llorando.

-has escuchado dice que el culo de María es el mejor de todos y yo que?

-Mira Juana, yo me como ese culo todos los días y en verdad ahora mismo si me diesen a escoger te escogería a ti, hace mucho que te deseo, eres una mujer muy bella.

Ella me miro y yo le di un beso, nuestros labios se unieron en un beso tierno y rico, su boca pequeña, era una delicia. La senté en la cama y me arrodille delante de ella, comencé a levantarle la bata y me encontré con sus largas piernas, las acaricie y las bese apasionadamente, poco a poco fui subiendo hasta su sexo.

Lo tenía depilado y esa visión me puso a mil, abrí sus piernas y contemple su vagina era pequeña y muy rosada, sentí unas ganas tremendas de meter mi lengua ahí, lo hice y fue una experiencia exquisita, cada vez que pasaba mi lengua por dentro de sus partes ella tomaba mis cabellos y me los apretaba en sus frágiles manos, la tuve un buen rato así entonces la eche completamente en la cama levante sus piernas y quedo ante mi aparte de su linda vagina el ano más lindo que he visto en mi vida era pequeñito y se notaba no tenía mucho uso, así que cada vez que le lamía la vagina también le pasaba la lengua hacia atrás y se lo metía en el culo luego de un rato me quede solo lamiéndole el culo.

De su vagina empezó a salir muchísimo líquido lubricante, ella casi ya desmayada de placer me levanto de los cabellos hasta la altura de su cabeza y me beso. Me puse de pie, me saque la ropa y deje al aire mi pene "que gruesa la tienes” me dijo. Me eche encima de ella y la verdad que el meterla dentro de ella fue una sensación sin igual, se agarró fuerte a mí, se cogió de mis hombros y su boca en mi pecho cada vez que empujaba gemía y me daba pequeños mordiscos, esto me tenía súper excitado, tenía miedo de moverme mucho y terminar pues quería quedarme toda la noche metido en su vagina, pero era tal el placer que poco a poco comencé a metérsela más fuerte, ella no dejaba de gemir, comenzamos a cambiar de posturas casi de una forma mecánica, cada pose solo la hacíamos durante un par de minutos y luego cambiábamos.

Se sabía muchísimas posturas y todas y cada una eran mejor que la anterior, su cintura tan delgadita y sus largas piernas se adaptaban a todas las posiciones. Estuvimos haciendo el amor mucho rato hasta que le pedí que me diese el culo, "nunca me han dado por el culo, Hugo siempre quiere pero a mí no me gusta". Esto me excitó más, me puse detrás de ella y le empecé a besar en las orejas, le hablaba ahí y al mismo tiempo le tocaba la punta de los pezones, "dámelo por favor, quiero ser el primero en hacértelo" se quedó callada, la bese y entendí que aceptaba, le puse la polla en la puerta del culo y se lo comencé a meter despacio, ella grito y trato de zafarse de mí, la detuve me aferre a ella y de un empujón le metí la mitad de la verga.

Escuche un "ah" prueba de que le dolía muchísimo, así que decidí terminar, le di otro empujón y se la metí toda, me quede quieto por unos segundos hasta que se acostumbrase al grosor de mi verga, luego poco a poco empecé a moverme, desde atrás se veía algo hermoso, un culito tan pequeñito y redondo atravesado por una polla gruesa, si no lo hubieses visto no lo hubiese creído era increíble como ese pequeño hueco podía soportar semejante polla. Luego de unos minutos comencé a moverme más y más. ella solo se agarraba de mis brazos y me los besaba yo le besaba en los hombros y no dejaba de moverme, mis huevos chocaban contra ella una y otra vez hasta que sentí dentro de mi como que iba a desmayarme se me estaba saliendo toda la leche en uno de los polvos más salvajes que había hecho, me di el gusto de terminar dentro del culo y ahí me quede hasta que la tuve flácida, mi respiración se mezclaba con la de ella mire hacia abajo y vi que del culo le salía un poquito de sangre en medio de un manantial de leche, en verdad era virgen por el culo nos abrazamos y nos besamos apasionadamente, luego lo hicimos varias veces más hasta que amaneció.

Ya de mañana salimos a la cocina y encontramos a Hugo y María tomando desayuno nos sentamos a la mesa y nadie hablaba nada, era como si recién nos diésemos cuenta de lo que habíamos hecho, tomamos cada uno a su pareja subimos a las coches y nos fuimos a casa en busca de nuestros hijos. Llegamos a casa, subí a mi habitación, entro María en ella y nos besamos, hacía mucho no lo hacíamos.

Se agacho y me la chupo desesperadamente, "esta verga es la mejor” decía ella, yo le decía “eso no decías ayer, eres una puta te vi chupándosela". Ella se arrechaba más, prácticamente me estaba comiendo los huevos, la subí en una mesa que tenemos en el dormitorio le di la vuelta y sin más le arranque las bragas, ante mi quedo ese culo maravilloso, le lamí todo las nalgas, el ano, dentro del ano, la vagina, no quedo nada sin pasarle la lengua, "desde ahora voy hacer que me follen todos, y Hugo va a venir acá y me lo va meter y tú no vas a decir nada” me decía. Esto me ponía a mil, me baje los pantalones y sin más se la metí, la verdad que quería destrozarle el culo y al mismo tiempo me moría de placer era una sensación extraña, mi mujer había sido follada toda la noche por otro y ahora estaba yo loco de excitación comiéndole el culo.

No pude aguantar mucho así se la saque y se la puse en la boca, me corrí en ella, María se tragó hasta la última gota, luego me beso. Luego de esta noche vinieron muchas más con otras personas.

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