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Mi cuñado. Mi deseo

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A los 24 años, me siento en la plenitud de mi vida, mi cuerpo responde a lo que yo quiero de él, 1,71 de altura, 54 kilos, alta delgada, pero con mis músculos firmes, me hacen sentir deseada, será porque terminé mi carrera de abogacía y trabajando en los tribunales, como dice mi cuñado Mario (32, marido de mi hermana Silvia (30) me rodea un halo protector y a la vez me condena a la soledad, ser secretaria de un juez, de sesenta años, muy lejos del sexo, no han permitido que "explote" con mis ganas, que solamente pude darle curso en mi último año del secundario.

Recuerdo ese viaje de egresados, donde con mis compañeras pese a ninguna ser debutante, hicimos de los diez días un promedio de tres relaciones diarias con cualquiera de los chicos que avanzaban del grupo o fuera de él, en ese momento creía que iba a ser siempre tan puta, pero al llegar a mi ciudad, el "control" de la familia, mi hermana, el entorno todo, dejo esos días de lujuria fuera de mi vida, no fue el caso de Antonella que se transformó en la organizadora de salidas y tomo de compañera a Clara, haciendo la envidia de varias de nosotras, creo que con razón nos decían que éramos putas deprimidas, la autosatisfacción de los consoladores, nos retenía, a Lidia y a mí en ese grupo que con ganas queríamos y no nos animábamos.

Tanta represión, explotó esa tarde, el calor de noviembre en la ciudad de Santa Fe, mi hermana había viajado a Rosario, la pileta nos unió a tomar sol, siempre lo hacíamos, pero mis padres mi hermana y yo, mi cuñado ese día no trabajaba, su cuerpo mantenido en el gimnasio, verdaderamente se me fue una mirada, de esas de malos pensamientos, creo que por sus ojos entreabiertos me vio.

No sé si fue ese el disparador, o fue cuando él se fue a duchar y mordí mi labio inferior, para contenerme, pero al verlo entrar a la pileta, fui a ducharme y me tiré, calculando chocar con él.

Ese fue el momento de la verdad, justo toque su miembro con mis manos, al subir, choque con su cara, entreabrió sus labios y un beso nacido de ambos nos unió, tome su falo con mi mano, pidiéndole que siguiera, sin hablar nos secamos, mi dormitorio tiene baño en suite, nos duchamos sacándonos el cloro con agua caliente, sus manos, precisamente sus dedos entraron a jugar en mi vagina para dejarme totalmente a su disposición, mi ¡NO, NO! seguro que sonaba como ¡SI! porque me sentía entregada de cuerpo y alma, me penetro en borde de la cama con mis piernas arriba, ambos sabíamos que él era yermo, por ende su piel gozaba totalmente con mi desnuda vagina, sin protector alguno.

Después de la primera vez, seguí con otra cabalgando sobre él, ahí si le dije que era su puta, que no me dejara, que lo hagamos, todas las veces posible, fue mi entrega y mi renacer, terminamos esa tarde, mamando ese viril falo, lambiendo el asta en todo su recorrido hasta succionar y exprimir esos flujos, no había dudas me gustaba y a él también, dos horas de desenfreno, terminaron con un dialogo de hacerlo otra vez, naciendo los códigos entre nosotros, no quería que mi hermana se enterara...

Los acontecimientos, se fueron repitiendo, mes a mes, poco a poco, nuestras vidas dependían como hacer el amor y de qué manera era la mejor, los juegos nos hacían cada vez más pareja, del goce, pase a la pasión y creo que a enamorarme de él.

Ya el verano se estaba yendo, el calor seguía y los horarios de sexo de mi cuñado eran perfectos, después de mi trabajo, en un departamento que yo tengo para alquilar (hoy desocupado), en una quinta que heredo de sus padres (hoy fallecido), en casa, cuando se daba la oportunidad, parados en la cocina, es increíble las posibilidades que aprovechábamos.

Ese día me quede paralizada del miedo, un atraso en la menstruación me hizo usar un test de embarazo, la sorpresa fue imposible de describir, ¡Estaba embarazada!, el único era mi cuñado, hacía meses que mi único amante era el, más solamente había mantenido relaciones con un chico dos semanas después de la primera vez con él, hecho que creo más seguridad en tomarlo como amante único al compararlo.

¡Era mentira que fuera estéril! al preguntarle dijo muy tranquilo que los análisis siempre dieron que tenían espermas insuficientes, pero no inmóviles y que por eso no quedaba Silvia embarazada, esa tranquilidad me preocupaba, ¡Yo estaba encinta de mi cuñado!

Le comunique que me haría un aborto, su cara se transformó, me pidió que me casara con él, yo le dije ¡Y mi hermana! yo era incapaz de quitarle su marido (pero se lo había robado), era incapaz de un hijo adúltero, incestuoso, natural eso era lo cierto.

Hable con mi madre, no diciendo quién era el padre, fue ese un trago amargo, mi madre me exigía saber quién era el padre, mi padre se enteró por su boca y dijo en su practicidad fuera de sentimientos -- Parido dalo en adopción.

Mi hermana al enterarse dijo:

—Lo voy a tener yo. Nosotros no podemos tener hijos y si figuro yo como madre, todo será mejor vos serás la madrina sentencio, salvo que el padre piense distinto mirando a su marido.

Fue la mejor solución, al hablar con mi hermana a solas, sus palabras me consternaron.

—Yo sabía lo que ustedes dos hacían, pero sabía bien que al yo no poder tener hijos por un aborto de un embarazo intrauterino a los 17 años. ¿No te parece mejor así? Si quieres, seguí todo lo que quieras con él, de esta manera tendré un hijo para retenerlo y no me importa compartirlos a ambos con vos.

Madre soltera, Tía, incestuosa, hermana, lo único seguro que era una puta, que mi amante lo puedo tener cerca y que no se si podré esconder a mi hijo la verdad, complicada e inverosímil.

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