INICIO » Categoría » Una semana inolvidable de sexo

Una semana inolvidable de sexo

  • 17
  • 13.346
  • 9,63 (19 Val.)
Viendo como cada vez sus caricias subían más arriba y casi tocaban ese triángulo tan rico que tiene mi mujer. Adolfo en un momento dejó su mano quieta sobre el tanga de ella y vi que con uno de sus enormes dedos trataba de apartar ese pequeño trozo de tela para tocarle la vagina

Después de habernos iniciado en el mundo del intercambio y las relaciones fuera del matrimonio María y yo pasamos a ser una pareja feliz cada vez que lo hacíamos con otra persona sentíamos que nos necesitábamos más y nuestra vida sexual era fabulosa.

Uno de esos años surgió la posibilidad de irnos de vacaciones al Caribe, habíamos ahorrado un dinero y decidimos darnos el gusto de pasarnos una semana en las playas y lejos de los problemas de trabajo.

El día del viaje estábamos súper emocionados, llegamos al aeropuerto y nos embarcamos, al cabo de unas horas estábamos ya en el caribe, nos trataron de maravilla, la villa vacacional era hermosa tenía un edificio principal el cual era el hotel en sí y apartado unos bungalow al frente de la playa, nosotros estaríamos hospedados en el hotel, subimos a la habitación y todo era perfecto, aire acondicionado, vista a la playa y una cama espectacular. De inmediato nos pusimos cómodos y bajamos a la playa, la arena era blanca y el mar era precioso nos bañamos toda el día, ya por la tarde nos acercamos al restaurante, comimos algo ligero y luego nos pusimos a beber unas copas.

María estaba hermosa, se había traído una ropa de baño preciosa, era blanca y eso dejaba que al mojarse en el agua se le marcasen los pezones, se notaba ese color marrón claro que tiene ahí, y del culo no sé qué decir era tan bonito el ver esas nalguitas paraditas casi desnudas pues el hilo del bañador se le metía entre las nalgas y dejaba ver esas nalgas maravillosas, y su bella vagina se comía el bañador se notaba esa rajita en la parte más baja, que rica estaba, hasta yo que me la follo siempre me quedaba mirándola y recreándome en ese cuerpo tan bello.

Estaba mirando a mi mujer y diciéndole que me la quería follar ahí mismo, cuando se sentó al lado nuestro una pareja, de inmediato empezamos a hablar, él se llamaba Adolfo era un tipo espectacular, al principio María y yo nos reíamos de su aspecto, parecía un jugador de fútbol americano, media casi 1.98, are altísimo, tenía barba y el cuerpo lleno de pelos, usaba el pelo largo y era bastante gordo, no era un hombre obeso, sino gordo, su presencia imponía, a pesar de su aspecto el cual imponía mucho solo tenía 26 años.

La chica que venía con él era todo lo contrario era delgada y tenía un cuerpo muy bonito, tenía unos senos espectaculares, y el culo era muy bonito era paradito y muy grande, más que todo ancho era muy ancho y apetecible, las piernas muy formaditas y gruesas, me gustaron mucho, ella se llamaba Susana y era la hermana de Adolfo, los dos eran hijos de un hombre millonario el cual les daba todos los caprichos que ellos quisieran, el dinero no era problema para ellos, y Adolfo lo gastaba en cantidades muy grandes, es más le divertía y le daba un aire de suficiencia el dejar ver su poder económico.

Nos hicimos amigos y pasamos todo la tarde juntos, el gordo era un chico graciosísimo y la verdad nos divertimos muchísimo, todo el tiempo se metía conmigo y con María, en cambio Susana era más callada, al final del día cenamos juntos y por supuesto Adolfo insistió en pagarnos todo, me abrazaba y me decía "Luis mientras yo este acá tu no pagas nada" yo no le replicaba pues me venía bien el ahorrar además para el eso no era nada.

Nos preguntó en que habitación estábamos hospedados, él estaba en los bungalow, nos prometió el llevarnos de visita y mostrarnos todo, nos despedimos con un beso y quedamos para el día siguiente muy temprano. Esa noche María y yo apenas pudimos hacer nada llegamos al cuarto rendidos y nos dormimos tocándonos pero no sucedió nada, nos prometimos darnos un buen polvo al día siguiente.

Apenas había amanecido cuando tocaron la puerta, era Adolfo, venía muy contenta, "Luis he decidido el que se vengan al bungalow con nosotros" me dijo.

Yo le respondí que eso era muy caro y que además ya habíamos pagado por lo otro, "no hay problema ya pague yo la diferencia, solo tienes que arreglar la maleta y ellos te la llevan para allá, ahora vístanse y nos vamos a desayunar luego vamos al bungalow, nos cambiamos y luego a la playa”.

María no salía de su asombro, aparte estaba medio dormido y se quedó callado, en ese momento pude ver como Adolfo disimuladamente le miraba por detrás, es que ella estaba con un camisón de cama transparente y solo tenía puesta las bragas así que sus senos se notaban perfectamente. Dude entre aceptar o no pero al final dije que sí.

Nos cambiamos y nos dirigimos al restaurante a desayunar, luego de esto fuimos a la cabaña de este, nuestras cosas ya estaban ahí, Susana que recién se había levantado nos había acomodado en una de las habitaciones, dicho sea de paso Susana estaba preciosa, era una chica hermosa, y tenía un cuerpo para comérselo, creo que siempre he te nido debilidad por ese tipo de mujer, de anchas caderas y tetas grandes. Ella se daba cuenta que me gustaba y sonreía cada vez que nuestras miradas se encontraban.

Luego de acomodar todo nos pusimos los bañadores y fuimos a nadar, lo pasamos bien, nos relajamos mucho y cada vez nos hacíamos más amigos. Incluso había momentos en que me quedaba en la arena con Susana hablando muy cerca mientras Adolfo se llevaba a María a nadar jugaban en el agua el la tomaba por la cintura y ella reía me sentía bien de que disfrutase estas vacaciones .a todo esto a cada momento nos traían por orden de Adolfo unos tragos deliciosos a la orilla de la playa, creo que cada uno debió de tomarse 7 u 8, después de beber todo eso estábamos bastante alegres los 4, la estábamos pasando de película.

En eso Adolfo tomo la palabra y dijo "ahora que lo pienso bien tenemos un problema los 4”.

Los demás a una voz contestamos ¿qué pasa?

Es que me acabo de dar cuenta que en el bungalow solo hay dos cuartos y que cada uno de ellos solo tiene una cama matrimonial, y como ustedes comprenderán yo no voy a dormir con mi hermana dijo el haciéndose el preocupado.

Nos miramos y creo que en ese momento todo pensamos algo parecido.

“Y tampoco voy a dormir con Luis” agrego mientras los demás reíamos.

Intervino María para decir "bueno y entonces que hacemos”.

Adolfo callo por un momento como pensando en la solución y sin más comenzó a hablar.

“ceo que la única solución es que hagamos un juego los 4, el juego durara toda la semana que estemos de vacaciones, vamos a hacer de cuenta que Luis es marido de Susana y que María es mi mujer, de esta manera vivamos una experiencia bonita y solucionamos el problema de la dormida.

Todos al principio reímos, luego poco a poco cada uno se quedó como sin saber qué hacer, en eso Adolfo agrego:

“además a mí me encanta María y sé que a ti Susana te gusta Luis, ¿sí o no? Le pregunto.

Susana dejo escapar un sí, y agrego, "yo no tengo problemas en hacerlo en verdad sería bonito tu que dices María”, mi mujer me sorprendió respondiendo "si Luis quiere yo estoy de acuerdo" no me dejo otra salida. “OK –dije- esta semana haremos de cuenta que somos parejas tú y María y Susana y yo”.

Quedamos de acuerdo y continuamos bebiendo, puede notar que Adolfo a los pocos minutos comenzó a decir que estaba un poco cansado y que prefería ir a casa, decidimos irnos a la casa así que Adolfo pago todo y nos dispusimos a caminar hacia nuestro Bungalow, tome a María de la mano para irnos y en eso Adolfo intervino, "perdona Luis pero María es mi mujer así que si le tiene que dar la mano a alguien es a mí", me sentí raro pero acepte, inmediatamente la sujeto por la mano y comenzaron a caminar delante, yo instintivamente tome de la cintura a Susana y comenzamos a caminar.

Al llegar a casa, comenzamos a cambiar la ropa de las habitaciones, María se llevó sus cosas a la habitación de Adolfo y Susana a la mía, estaban ellas haciendo eso mientras Adolfo y yo tomábamos otra copa viendo la tele, cuando terminaron de hacerlo vinieron a sentarse con nosotros, María tenía la lección bien aprendida sin decir nada fue y se sentó al lado de Adolfo Susana se sentó a mis pies y puso su cabeza entre mis piernas, comenzamos a ver la tele, yo para estos momentos tenía la verga totalmente dura, esta situación era excitante y rara, estaba disimulando el sentirme de los más normal cuando de reojo veo que Adolfo comenzó a recorrer con sus manos las piernas de mi mujer ella me miro también con el rabillo del ojo esperando mi aprobación yo hice como que no veía.

Pasaron unos momentos así viendo como cada vez sus caricias subían más arriba y casi tocaban ese triángulo tan rico que tiene María, Adolfo en un momento dejo su mano quieta sobre el tanga de María y vi que con uno de sus enormes dedos trataba de apartar ese pequeño trozo de tela para tocarle la vagina, María se movió solo un poco y se echó hacia atrás permitiendo que el hiciera lo que le diese la gana, vi. Desaparecer dos dedos debajo de la tanga, y le vi la cara de arrechura a mi mujer, el muy cabron ahora lentamente le tocaba los labios vaginales y ella estaba pasándolo de maravilla.

Susana para esto había puesto su cabeza más cerca de mi entrepierna pues al estar yo sentado en el sofá con las piernas abiertas ella había quedado entre mis piernas perfectamente y echaba la cabeza para atrás tratando de tocarme la polla, cosa que no le costó mucho dada la excitación que yo tenía al ver a María en esa situación.

Pensé que quizás la cosa tardaría un poco más pero Adolfo no estaba dispuesto a dejar pasar más tiempo, al mismo tiempo que le frotaba la vagina se volteo y le dio un beso, vi cómo le metía la lengua en la boca y la mano que estaba metida en la tanga bajo más y se puso como un asiento entre el culo de María y el mueble, ella estaba prácticamente sentada en las manos enormes de él.

La tuvo así un rato hasta que sin decir nada la tomo como un muñeco y la hice que lo montara, ahora ella estaba cara a cara con él, el muy cabron no dejaba de lamerle la boca, dicho sea de paso María para estos instantes ya se había olvidado de mí y lo besaba con lujuria, Susana viendo que las cosas estaban así de calientes se giró y comenzó a bajarme el bañador, Adolfo la miro y sonrió, fue la única vez que dejo de estar concentrado en mi mujer, sentí la boca de Susi en mi pene y me retorcí de placer, era una escena bellísima mi mujer estaba siendo a punto de ser follada por un hombre que parecía un oso por lo peludo y grande y a mí me la estaba chupando una niña que parecía un ángel por lo bella que era.

Yo ya no sabía que hacer sentía la lengua de Susi en mis testículos y echaba la cabeza hacia atrás y al hacerlo veía como Adolfo tenía sus manos dentro del tanga de mi mujer y le acariciaba las nalgas mientras con la boca le arrancaba el sujetador, vi las tetas de mi mujer saltar hacia adelante, sus pezones estaban duros y firmes parecían dos peras por la forma de las tetas tan puntiagudas y bellas, la boca de él se estaba dando un festín, mi pobre mujer tenía las tetas rojas a los pocos minutos pues este no dejaba de chupárselos de una forma salvaje.

Susana continuaba chapándomela, tratando de que me concentre en ella.

Era imposible, Adolfo aparto a María y se puso de pie se sacó el bañador y se quedó con el pene al aire, lo que vi me excito más, este chaval era una cosa increíble, tenía las piernas y el culo llenos de vellos y en medio de toda esa vellosidad sobresalía una polla inmensa quizás era el doble de la mía y eso es decir bastante pues la tengo bastante desarrollada, lo cierto es que mi mujer se quedó mirándolo maravillada de lo que tenía enfrente él no le dio tiempo a reaccionar la traja hacia él y la abrazo, la verga le llegaba casi a la altura de la barriga de ella, así que sin ningún esfuerzo se inclinó un poco y la tomo por las nalgas y la levanto se la puso a la altura de la polla y la penetro, vi como ella rodeaba con sus piernas ese culo velludo, reclinó la cabeza en el hombro de él, parecía una niña siendo cargada por su padre, la vi abrazada fuertemente a él.

La penetración había sido salvaje, el dio una vuelta y pude ver como la verga estaba metida hasta la mitad y aun así la sostenía en el aire a ella, esa verga era interminable el muy cabron le había metido dos dedos en el culo y la movía de arriba hacia abajo, desde donde estaba veía como la vagina se trataba de amoldar al tamaño de esa polla descomunal, la tenía abierta al máximo y cada vez que el la volvía a bajar ella le mordía el hombro tratando de no gritar por el dolor y el placer que le estaban dando.

Haciendo gala del poder y la fuerza que tenía hizo una pausa y sin sacarle la polla me miro y me dijo "bueno Luisito nosotros nos vamos a la habitación a disfrutar las vacaciones -al mismo tiempo que le daba un beso a María- quieres que nos vayamos adentro mi amor" le pregunto a ella. Llegue a ver el movimiento afirmativo que hacia ella con la cabeza. Sin sacarle la polla camino así con ella sujeta a sus caderas y se metió en la habitación esta daba justo al salón donde estaba Susana y yo así que no tuve que hacer ningún esfuerzo para ver como llegaban hasta la cama y la depositaba en ella, vi como el gordo acomodaba la verga dentro de ella y comenzaba a mover el culo, los huevos eran igual de grandes y chocaban contra la raja del culo de María, ella había puesto las manos en las nalgas velludas de Adolfo y lo empujaba hacia adentro al mismo tiempo que gritaba de placer las manos pequeñas de ella casi no se notaban entre los vellos de este oso.

El muy hijo de puta la embestía una y otra vez contra la cama, al mismo tiempo gritaba cosas como "puta eres una puta te voy a abrir el culo para que tu marido vea como te debe culear". Esto me excitaba así que en ese momento sentí que tenía que tratar de vengar a esa vagina pequeñita que estaba siendo violada por este salvaje.

Tome la cara de Susana entre mis manos y le bese la tumbe en el sofá y casi loco de arrechura por tantas escenas, comencé a chuparle la vagina como nunca se la había chupado a nadie, disfrutaba de cada milímetro de esa concha riquísima. Por ver a mi mujer estaba quedándome sin saborear este dulce tan rico, los líquidos que botaba de adentro era como miel, en verdad que cada mujer tiene un sabor distinto los que hemos tenido la suerte de follarnos a varias saben de qué hablo cada vagina y cada culo es distinto, esta niña era deliciosa y única, seguía lamiéndole todo le di la vuelta y saboree ese culo divino era pequeñito y cerrado, con las dos manos le abrí un poco las nalgas y con la lengua empecé a abrirme campo dentro de ese hueco tan delicioso.

No habían pasado muchos minutos cuando Susana tuvo su primer orgasmo, en lugar de gritar esta niña lloraba, el oír su llanto me descontrolo, me puse encima de ella y sin ningún reparo le introduje la verga con la misma fuerza que su hermano había introducido su enorme verga en la pequeña vagina de mi mujer. La cabalgue con una fuerza increíble y logre que tuviese una serie de orgasmos seguidos, Susana no paraba de gemir y de acariciar mi pecho.

Yo trataba de moverme más pues a cada movimiento ella volvía a correrse, me puse de pie y la acomode en el sofá arrodillada dando me la espalda y mirando hacia la habitación de su hermano, ella vio como este se follaba a mi mujer y una sonrisa asomo en sus labios, me arrodille en el sofá detrás de ella y empezó a sobarle la verga en medio de las nalgas, eran unas nalgas hermosas y grandes, apoye la cabeza de mi polla en ellas y empecé a empujar hacia adelante.

Susi comprendió que le quería llenar el culo e leche así que con una de sus manos me puso la verga en la puerta del ano, al principio no podía introducírsela, "despacio chiquito no me hagas daño” me decía amorosamente. Yo no quería mirar al frente pues solo escuchaba los gritos de mi mujer, me entro una especie de ira y de excitación y sin más se la metí de golpe hasta la mitad "ayyyy, no así no ayyyyy que dolor sácala sácala" repetía yo la tenía sujeta de las caderas y no la soltaba ella agacho la cabeza y se quedó casi desmayada del dolor yo sentía que era capaz de romperle el culo en ese momento, en estos dos días varias veces se me había puesto dura viéndole el culo cuando caminábamos en la playa y ahora me lo estaba comiendo, esas nalgas eran bellas y hermosas, y el culo era apretadito y pequeño se notaba que no le daban mucho por ahí.

Estaba follandole el culo y disfrutándola, sin querer mire dentro de la habitación y vi a Adolfo mirándome se había sobresaltado al escuchar el grito de su hermana, comprendió lo que había pasado, vi que me miro y sin dejar de hacerlo acomodo a María en la cama a 4 patas, el muy hijo de puta me quería devolver en el culo e mi mujer el dolor que había pasado el de su hermanita, estuve a punto de decirle que no que no lo haga pues esa verga era demasiado para el culo de María, me contuve y vi como empezaba a sobarle la enorme polla por las nalgas mi mujer comprendió que era imposible el soportar eso, se volteo y se metió la polla en la boca, la lamía y chupaba como si fuese un helado, bajaba hasta sus huevos y volvía a subir hasta la punta.

La muy puta estaba haciendo esto para que lubricase más, cuando la polla de el empezó a babear María comenzó a coger este líquido y se lo pasaba por el ano, sus deditos entraban y salían de él, Adolfo solo cerraba los ojos y permanecía arrodillado en la cama, cuando María sintió que estaba completamente lubricada se giró y sujetando con una mano la polla de este empezó a presionar su ano con la punta de esta barbaridad de pene, poco a poco iba entrando el apenas se movía era ella la que poco a poco se lo metía más y más, me miraba de costado y no me bajaba la mirada yo estaba punto de terminar dentro de Susana, esa visión era demasiado para mí.

No sé como pero en un momento la polla estaba dentro del culo de mi mujer hasta más allá de la mitad del tallo, Adolfo sintió esto y abrió los ojos me miro y mirándome fijamente termino de metérsela toda, si Susana había gritado con mi polla María dio un alarido que se escuchó hasta la playa, el para que ella no escape la tumbo en la cama y se echó encima al hacerlo le incrusto lo poco que quedaba de polla fuera de la vagina, la cama no la dejaba escapar si no lo hubiese hecho yo conozco a mi mujer y sé que lo estaba pasando mal.

Adolfo solo hacia movimientos repentinos le sacaba la mitad y empujaba otra vez hacia adentro con más fuerza que antes se quedaba así y empezaba a hacer movimientos circulares con sus caderas sin sacar ni un milímetro la verga del culo de María. Pasaron unos minutos y ella apoyo sus codos en la cama y ante mi sorpresa comenzó a aguantar esas embestidas, si no lo viese no lo hubiese creído, llego un momento en que María se follaba con el culo a Adolfo, el cabron se sorprendió y trataba de dominar la situación empujando más y tratando de hacerle daño pero ella había controlado esa verga, empezó a moverse y al cabo de 5 minutos de gritos de placer Adolfo se corrió dentro de ella de una forma animal le mordía la espalda y la babeaba toda con las manos le apretaba las nalgas hasta que se fue quedando quieto.

Saco la verga y se tumbó, ella se quedó echada con la cabeza metida en la almohada mientras le chorreaba el semen por entre las nalgas. No pude más y yo también me corrí dentro de Susi, fue una explosión de placer, sentía que me orinaba dentro de ella, era tanta la leche que me brotaba que ella también pensó que la estaba meando, nos abrazamos y nos besamos, Adolfo se parao en la puerta de la habitación y sonriendo me dijo, bueno nos disculpan pero mi mujer y yo vamos a dormir, cerró la puerta y nosotros también nos fuimos a dormir esa noche me sentí extraño.

Era algo raro mi mujer al lado con esa animal y yo acá con esta muñeca. Me quede toda la noche despierta mirando ese cuerpo precioso que esa semana seria para mí.

En verdad no podía creer que tenía tanta suerte, casi a las 6 AM empecé a quedarme dormido cuando un grito de placer de mi mujer me quito el sueño, Adolfo la estaba follando otra vez, el muy hijo de puta estaba aprovechando al máximo el jueguito, desperté a Susana y empezamos a jugar todos, esa semana fue increíble, vi a mi mujer follada de tantas formas y tantas veces que ya no recuerdo cuantas fueron, y yo hice el amor tantas veces con Susana que aun ahora me dan ganas de hacerme una paja pensando en ella.

  • Valorar relato
  • (19)
  • Compartir en redes