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En busca del aprobado en química

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Es mi primer relato, espero que lo disfrutéis tanto como yo escribiéndolo

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Camille salió de casa con prisa. Llevaba muy mal el examen de química y no tenía ni idea de cómo aprobaría la asignatura sin pasar este último examen, y si encima llegaba tarde... 

El joven profesor de ojos claros miró hacia el marco de la puerta con cara de desaprobación.

- Camille, nunca te cansas de llegar tarde? 

- Lo siento profe, es que he perdido el bus y... 

- Ya no me vale esa excusa, quiero que te quedes al final de la clase. Tengo que hablar contigo. 

Camille agachó la cabeza y se fue a sentar en el hueco de segunda fila que le había quedado. Pasó toda la clase pensando todo tipo de excusas y sobornos para que el profesor le aprobase la asignatura, al tiempo que intentaba concentrarse en el examen. Pero le resultaba casi imposible, cada vez que miraba hacia la pizarra y veía esos ojos verdes e intensos, ese cuerpo firme bajo la camisa añil claro, esos labios gruesos y esa espalda ancha que conformaba el aspecto de leñador de su irresistible profesor con 1'80 de altura. Todas las niñas del curso de segundo de bachillerato se derretían cada vez que las llamaba para corregir los ejercicios o los exámenes. Pero lo que a Camille le gustaba más era su voz grave y potente, eso le ponía... Le ponía demasiado. 

Todos acabaron el examen antes de lo que esperaba y no sabía si debía levantarse y entregar la birria que había hecho o quedarse sentada. Las ilusiones con su profesor habían provocado en ella una humedad que había traspasado sus bragas y no sabía si la falda de tabletas con la que había ido, había aguantado sin mancharse. 

- Es que me voy a tener que acercar yo a por tu examen también? Dijo Daniel, el profesor, sacándola de sus pensamientos. 

- Eh... No, ya me acerco yo, perdona…

- tenemos que hablar de tus notas. Has ido bien todo el curso, pero estas flojeando mucho este último trimestre y si no apruebas el examen. Tendré que llevarte a septiembre. Lo corregiré contigo en el recreo ¿Vale? 

- Esta bien. Aquí estaré- Camille tenía una hora más para pensar en algo, la suerte estaba echada, pero necesitaba un plan B. 

En historia no pudo evitar darse cuenta de cómo la miraban algunos de sus compañeros. Había engordado un poquito y la falda le quedaba más corta de lo que recordaba. Su gran culo apenas se cubría cuando se inclinaba y la camisa le quedaba bastante ajustada. El último botón hacia un esfuerzo por encerrar sus pechos y ella lo intentaba disimular colocando su pelo largo y rizado sobre ellos. Hasta al profesor se le iba la mirada cuando tuvo que levantarse a escribir el esquema en la pizarra. No era una tía buena, pero tenía su encanto y no dejaba a muchos indiferentes. 

Toda esta actitud le dio una idea, si no podía sobornarlo con dinero, quizás pudiese sobornarlo con otra cosa. Había estado con varios tíos, de hecho, Camille tenía un deseo para muchos insaciable y unas aptitudes más que buenas en el terreno sexual.  ¿Por qué no sacarles provecho como plan C?  

Toco el timbre y Camille hizo una parada en el baño para asearse y arreglar su falda y sus pechos, que habían quedado aplastados con sus intentos de ocultarlos. Atuso su pelo y se pintó los labios con un rojo intenso y fue a la clase del profesor. 

A Daniel no le era indiferente el encanto de esa muchacha, pero ni con todo el encanto podría convencerlo de rehacerle el examen, ya lo había ojeado y no estaba muy bien que digamos. Pero entonces entró ella y al girarse para cerrar la puerta pudo ver el borde de sus nalgas. Ese culo redondo le había proporcionado más de un despiste en clase. 

- Coge una silla y siéntate a mi lado. -Camille así lo hizo- buf... Este primer ejercicio tiene mal los signos... 

- En serio?... No estaba muy concentrada... 

La corrección continuó y Camille cada vez veía más cercano el plan C. 

- Camille, lo siento, pero tienes un 4... Si no hubieses sacado un 5 y medio en el anterior podría haber hecho algo, pero voy a tener que suspenderte. -Ella lo miró con carita de pena y se mordió el labio para reprimir una lágrima. Estaba deliciosa cuando hacia eso. 

- pero, no puede hacerme eso. Me he esforzado mucho, me he empleado a fondo en esta asignatura... No hay nada que pueda hacer para que me ayude? - en ese momento Camille apartó el pelo de su escote y a Daniel se le fue la mirada. Ella se dio cuenta al instante y vio el camino libre. 

- No... No creo que haya nada. - El vio como sus tetas se movían con su respiración y como abría un poco las piernas para acomodar su falda con la mano y notó como esto empezaba a calentarlo. 

- Puede mandarme algún trabajo o clases después del instituto, lo que sea. 

- Bueno... Puedo hacer algo. Esta tarde me quedaré hasta las 8 para corregir los exámenes. Si me ayudas y acabas unos ejercicios extra bien, puedo subirte el medio punto para que te haga media. 

- En serio?? Aquí estaré, de verdad. Muchas gracias- Daniel consiguió que se fuera rápido antes de notar su potente erección y el líquido pre seminal que empezaba a mojar sus pantalones. 

Al tocar el timbre Camille volvió a ir a la clase y aviso a su madre que llegaría tarde a casa. 

Se puso una silla al lado del profesor y comenzaron su labor, se dio cuenta de las distracciones de su compañero y eso empezaba a calentarla más de la cuenta. Notó como la silla se empapaba y el pulso se le aceleraba y encima tenía que ir al baño. Pidió permiso y se levantó. Él no pudo evitar fijarse en su culo al irse y apreció una mancha a la altura de su coñito... ¿De verdad estaba mojada? El solo pensarlo provocó en él la misma erección de esa mañana. 

- Le he traído agua, profe. -Dios, lo ponía duro ese tonito de niña buena con el que le decía "profe" 

- muchas gracias, Camille. Ya hemos acabado con los exámenes, ponte a hacer los ejercicios en esa mesa. Si no entiendes el enunciado, pregunta. -Ella se sentó delante suya, donde él podía ver perfectamente sus piernas y la parte interna de sus muslos. No pudo aguantarlo más y se recostó sobre su silla para verle las braguitas. Se quedó de piedra cuando vio una tremenda Mancha de flujos en la tela negra de algodón. Y ahí lo vio todo: su pulso acelerado, el temblor de sus piernas, el boli entre sus dientes y su lengua, su mirada clavada en él. En ese momento bajó la mirada, pero ya era tarde, él se había dado cuenta de lo cachonda que se ponía solo con mirarle. Daniel se levantó y se acercó por su lado, poniendo su paquete a la altura de la cara. 

- Vas bien?  ¿Necesitas que te ayude con algún problema? - Dijo él, con un claro doble sentido. 

- Hmmm bueno, no sé si me he vuelto a confundir con los signos. -Dijo ella mirando a su paquete y a sus ojos alternativamente. Parecía que estaba empalmado, pero no podía ser ¿no? 

- a ver, levántate. Deja que me siente. - ella se puso a su lado inclinándose sobre la mesa para mirar. Dejándole una primera plana de sus tetas- si, aquí te has confundido. Camille esto no puede ser, vamos a hacer el ejercicio juntos. Tu escribes y yo te guío ¿te parece? 

- Vale, cogeré una silla. -Dijo mientras se giraba, pero él la agarró de la cintura deteniéndola.

- si quieres puedes sentarte en mi pierna. El pupitre es pequeño para dos sillas. - Ella asintió y puso una pierna a cada lado de la suya. Apoyando la tela mojada que cubría su coño sobre su pierna izquierda. Él lo notó al instante, el calor, la humedad. Sus pantalones empezaron a ajustarle demasiado. Ella empezó a moverse ligeramente mientras escribía, el roce la ponía más cachonda todavía. Él colocó su mano en su cintura y empezó disimuladamente a bajar hacia sus nalgas.

- muy bien. Tienes que estar tranquila. Conmigo aquí lo haces bien y sin que yo te diga nada ¿Ves? Aunque te sigo notando nerviosa. ¿Te pasa algo? 

- N... no, nada es solo que no quiero suspender. - Dijo ella mientras se estiraba a por la goma levantando un poco el culo para dejarle vía libre a sus manos. 

-Bueno, quizás puedas mejorar algo más tu nota- Daniel agarró su culo con fuerza sacándole un gemido a ella. 

-Ah sí? ¿Y cómo? 

-Pues, ¿sabes qué? quería hacer un experimento. Quería saber cuánto puede aguantar una joven sin gritar al recibir estímulos sensoriales. 

-Si quiere yo puedo ayudarle, soy buena cerrando la boca- Dijo ella mientras se mordía el labio nuevamente al notar uno de los dedos del profesor rozándole el coño a través de la tela. 

Él asintió y le mordió el cuello con rudeza cosa que le puso la piel de gallina y tras esto la empujó para que se levantase. 

- Ya sabes, tu escribes y yo te guío. Quiero que tomes nota. - El dirigió sus piernas, abriéndolas y dejándola a cuatro patas frente a él.  Le dio un azote en el culo al que ella no respondió, le dio otro más fuerte y nada. Se sacó el cinturón y desabrocho el botón para que sus 22 centímetros de polla asomasen por ahí. Los pantalones ya no podían más. Daniel se agachó y le mordió el culo a lo cual ella no respondió, estaba empezando a mosquearse. Subió su falda y bajó sus bragas empapadas hasta los tobillos. Sacó su lengua y la pasó desde su clítoris hasta su culo recogiendo todos sus jugos. Entonces ella respondió con un respingo y mordiendo su labio fuertemente. Él sonrió.

- No te veo escribir.  

- Oh, sí. Es un poco difícil. 

- Te parece duro el experimento? 

- Aún no he notado nada duro... 

- Ah no? -Al momento él acercó la punta de su glande y se lo pasó por el coño y el culo. - esto no te lo parece?  

- Bueno... Podría ser más duro...- Ella quería picarlo, quería que siguiera azotándola. El reaccionó justo como ella esperaba. 

- Ven aquí. Hazlo tú misma. Sube la dificultad del experimento. - La agarró del pelo y la obligó a arrodillarse. -Sabes lo que tienes que hacer. 

- Hmmm no, no tengo ni idea la verdad- se hizo la tonta poniendo pucheritos- quizás me lo puedas explicar...

- no te hagas la tonta -Ella puso cara de no saber lo que él decía y se dio cuenta del juego- ves eso que asoma? -Asintió- tienes que chuparlo y ver hasta dónde llega. - Ella obedeció y bajó la cremallera haciendo que su gorda polla quedase al descubierto y le pegase en la cara. 

- Oh, es muy gorda. 

- Ah sí? Pues tienes que tragártela entera, mmmmmm sii... Justo así, déjala bien mojada - ella empezó a recorrerla de arriba a abajo. La saliva colgaba de su labio cada vez que ella se la secaba del todo. Lo miraba a los ojos mientras reprimía una arcada y pasaba su lengua haciendo círculos. -Mmm... te gusta? 

- Si... Esta muy rica y muy caliente. Pero está empezando a soltar un líquido. ¿Qué hago? 

- Trágatelo, haz que salga más, ese es tu premio por hacerlo bien. Coge las dos bolas de abajo y masajealas. Oh... así, así... 

Ella no podía hablar, comenzó a incrementar el ritmo. Dentro, fuera, dentro, fuera. Succionando hasta que el no pudo más y sujetó su cabeza, ahogándola. 

- Hmm me corro... Me corroo. Trágatelo todo, putita, que lo estabas deseando. Si, así aghhhh. - Él se corrió en abundancia. El semen brotaba por la comisura de sus labios y ella se relamía. 

- Eres una auténtica guarra. La chupas de miedo, siempre supe que lo harías así. Venga. Ponte sobre la mesa- Ella fue a la mesa del profesor y se quitó las bragas. Se sentó con las piernas abiertas esperando su polla pero él la sorprendió arrodillándose frente a ella y dándole lengüetazos a su coño que estaba hirviendo. 

- Que haces profe?  Hmmm que es eso 

- eso- lengüetazo- es -lengüetazo- lo que me pedía tu cara de puta- lengüetazo.- pero si no lo quieres puedo parar.- Dijo mientras hacia el amago de levantarse. 

- No no! Siga profe, me gusta mucho. 

- Que siga haciendo qué?  Si no hacía nada. ¿Qué quieres que siga haciendo? 

- Sigue comiéndome entera

- No te entiendo. ¿A qué te refieres?  

- A eso, a su lengua en mi coño. 

- Aah a esto - comenzó a darle en el coño y en el clítoris con más intensidad.

-  sii... Agh sii a eso. - El siguió chupándole el coño. Pasó su lengua por los labios haciendo círculos. Adentrándose cada vez más. La puso rígida para penetrar con ella su coño y luego la dirigió suavemente a su clítoris, yendo cada vez más rápido y succionando de a ratos hasta que ella empezó a temblar y notó que estaba a punto de correrse. Entonces metió dos dedos en su coño, lo que le hizo dar un respingo y lamio su clítoris con vehemencia- aghhh sigue, sigue por favor, me voy a correr. Siguee. Aghhhh 

-  mmmmm joder, como te corres. Tienes el coño palpitante y empapado. ¿Tienes muchas ganas de polla eh?  

-  Hmm si profe por favor. Métemela entera. Párteme en dos. 

-  uhhh no sabía que tenías ese vocabulario. Voy a tener que castigarte. 

-  Si castigame, hazme daño.

-  quieres esto?- Dijo mientras se agarraba la polla grande, gorda y venosa y le pegaba con ella en el coño aún sensible.- pídemelo. 

-  Joder, Métemela entera, hasta el fond......aghhhh - zas, de un golpe se la metió hasta el fondo como ella quería y le tapó la boca. 

-  Si sigues así va a fallar el experimento. No grites o dejaré de darte pollazos.- Ella se mordió el labio y le pidió que le tapara la boca. Él le puso las bragas en la boca y la agarró del cuello mientras la embestía una y otra vez. 

-  Joder... Que coñito tienes. Eres una puta te entra hasta los cojones. Estas perrisima. Seguro que llevabas mucho deseando esto. Tenías muchas ganas de polla. Eres una guarra, te gusta que te de fuerte. - Ella no paraba de morder. Le encantaba esa polla dura y le encantaba que la dominase y le dijese todo eso- asiente si te gusta- y ella asintió - lo sabía. Asiente si quieres que te de duro - y ella asintió - vaya putita me he encontrado ¿más duro? -Asintió -más?  -Asintió - Joder te voy a partir entera- quito la mano de su cuello y la agarró de ambas tetas y empezó a darle con todas sus fuerzas, rápido, duro, rápido, duro. Los jugos se mezclaban y rebosaban por los bordes de su coño. Se iban a correr a la ver y él lo notaba. Así que le quito las bragas de la boca. Mientras frenaba un poco el ritmo. 

-  Dime, puta, ¿quieres correrte? 

-  Tengo muchas ganas profe. 

-  Y quieres que me corra?  

-  Sí, quiero que me llenes de tu leche y me bañes en ella. Dámela por favor. 

-  Esta bien -comenzó a acelerar el ritmo a lo que ella respondió mordiéndose la mano.- correte guarra, correte para mí. Apriétame la polla con tu coño. - Y así lo hizo, se corrió en abundancia y eso provocó que él descargase dentro y sobre ella todo su semen. 

Daniel la agarró del pelo obligándola a arrodillarse y acabó el experimento con una última orden.-  Limpiame la polla, puta. 

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