Nuevos relatos publicados: 6

Descontrolando a una casada

  • 12
  • 36.417
  • 9,39 (41 Val.)
  • 0

Era una vieja amiga de mi madre, cuarentona, poco más de 20 años mayor que yo, tremendo cuerpo, piel morena, cabellera corta, tetas no tanto pero grandes y su hijo mayor es de mi edad, su esposo es ganadero, manejan mucho dinero pero son personas sencillas… todo comenzó en esa etapa en la que me fijaba muchísimo en las mujeres mayores y Ely con ese cuerpazo, obviamente iba a llamar mi atención.

Me enteré de sus problemas matrimoniales por sus muchas visitas y conversaciones con mi madre, por lo que entendía ella era muy “decente” para las peticiones “indecorosas” de su esposo, pero al fin y al cabo se notaba que no era una persona que hubiese vivido muchas experiencias sexuales. Estando de curioso escuchaba algunas de dichas conversaciones y me di cuenta que a ella le faltaba lo que de dónde vengo se le dice “calle”, para decir experiencias. Resumiendo no era muy dada a hacer sexo oral, algunas posiciones de “mujeres de la calle” y no aceptaba que la llamaran como a “una cualquiera”, esto tenía bastante incómodo a su esposo.

Desde ese tiempo me interese más en ella, pero no me atrevía a hablarle del tema, ni siquiera sabía cómo comenzar a tratarla que no fuera de la manera del hijo de su buena amiga o casi un sobrino.

Cierto día ella llegó a casa pero mi madre aún no estaba allá, pensé que sería mi oportunidad para acercarme más y no la desaproveché, le abrí la puerta la invite a pasar y comenzamos a hablar, al principio cosas triviales como que carrera cursaba, que me gustaba y cosas por el estilo, me hablaba de sus hijos y de que tenía mucho que no iba a compartir con ellos a su casa, era cierto pero le puse como excusa el que estaba muy ocupado con la universidad para no decirle que sus hijos solo pensaban en video juegos y eso no era de mi interés, aprovechando un momento que me preguntó si tenía novia le dije que no había por el momento, porque la chica que me gustaba era de mayor edad que yo y que estaba casada y no me había atrevido a decirle nada por dicha situación, ella no captó la indirecta y en ese momento escuchamos la puerta del frente, era mi madre llegando, me levante para abrirle mientras ella me dijo que era mejor si buscaba chicas de mi edad y que por supuesto no fuera casada, yo le respondí que si ella conociera a Ely (su apodo) seguramente hasta estaría de acuerdo en que me gustaran mayores, su expresión fue un poema, abrió sus ojos demostrando su sorpresa y yo me fui a abrirle la puerta a mi madre, luego subí a mi habitación sin decirle más nada pero cruzamos miradas mientras yo subía las escaleras.

Luego de un rato me puse a escucharlas de nuevo, hablaban de los mismos problemas, mi mamá le sugirió buscar ayuda profesional y dejé de escucharlas, cuando note que se despedía bajé con la excusa de buscar algo de comer, le pregunté que si ya se marchaba a lo que respondió que si, le dije que le diera mi número a su hijo para cuadrar alguna salida de amigos, ella me dijo que no lo tenía, algo que yo ya sabía, le dije que me diera el de ella para yo escribirle, así obtuve su número, me despedí y ella se marchó.

Recuerdo que para privar en bueno no le escribí ese mismo día, espere hasta la tarde del siguiente y la saludé presentándome inmediatamente, me saludó y me dijo que ya me pasaba el número de su hijo y yo le dije que yo ya lo tenía que solo quería tener el suyo, ella no me respondió, le envié un meme para obtener una respuesta, contestó con su risa y me preguntó que si la chica que me gustaba también se llama Ely, yo le dije directamente que ella es quien me gustaba, y lo que recibí como respuesta fue todo un sermón, que eso era normal pero que no estaba bien, que ella se sentía alagada pero que no me podía corresponder, que ella y mi madre son amigas, etc., etc…

Yo le dije que estuviera tranquila que el hecho de que ella me gustará no significaba que estuviera enamorado de ella y que solo quería conocerla más de cerca, le mencioné que había escuchado una que otra conversación con mi madre y ella me dijo que se moría de vergüenza al saber que yo sabía y yo como todo caballero le hice entender que de mi no saldría nada y que si quería podría hablar conmigo del tema, en un principio se negó diciéndome que le avergonzaba el tema y yo comencé a hablarle de otras cosas, entramos en confianza y al cabo de unos días ya me estaba hablando de sus problemas. Yo le contaba algunas experiencias que había vivido y ella me decía cuáles cosas les parecían incorrectas, yo le dije que tenía que experimentar, que para que su esposo estuviera contento ella debía ser abierta en cuanto al sexo y así entramos en confianza.

Para no alargar tanto la historia la primera vez que nos besamos fue un día que ella visitó a mi madre pero yo la convencí de llegar más temprano que la hora acostumbrada, una hora en la que mi madre solía salir a hacer ejercicios, ella llegó, entró y nos sentamos en la sala a hablar, yo en un descuido la besé y ella me correspondió, cuando intenté tocarle una de sus tetas se despegó y se puso histérica, que era lo que ella estaba haciendo, que no podría mirar a mi madre a la cara, que ella era una mujer casada, que podría ser mi madre, etc… yo trate de calmarla diciéndole que me encantó el beso y le pedí excusas por tocarla sin avisar, ella se quería ir pero le dije que se calmara que yo me iría a la habitación y que ya pronto mi madre llegaría, se sentó con los ojos llorosos y yo me senté a su lado, ya calmada me dijo que ella no era así, que no pensara que ella era una cualquiera, le dejé claro que sabía que no lo era y le dije que luego hablábamos tranquilos porque mi madre había llegado, subí y las dejé.

Más tarde ese día comenzamos a hablar por chat, me dijo que hasta dejaría de visitar a mi madre y mi contra oferta fue que habláramos a ver si se sentía más cómoda y que yo fui quien provocó todo y que no hablaría nunca con nadie de lo sucedido, me cortó la conversación diciéndome que ya no quería tocar más el tema y yo me di por vencido y le dije que estaba de acuerdo. Al cabo de unos días ella me escribió fue directo al grano, me preguntó que si yo había estado con alguna mujer mayor que yo, le respondí que si y que también era casada, me preguntó que quién era y que si era conocida de ella, yo le respondí que podría contarle todas mis experiencias, pero que como buen caballero no podría decirle con quienes fueron, ella me dijo que le gustaba mi forma de pensar y proseguimos a tener muchas y largas charlas de anécdotas, entonces supe que su esposo fue su primer hombre y que ella por su crianza era muy cerrada en cuanto a las cosas del sexo, era de tal manera que su esposo una vez la llamó su perra y esto fue tan ofensivo para ella que hasta pensó en el divorcio, yo le mostré los diferentes puntos de vista en cuanto a eso y que obviamente no lo debía tomar así.

Su siguiente visita fue igual, llegó una hora similar a la anterior y desde que entró a la casa nos comenzamos a besar, está vez fui más agresivo, fui a por sus tetas casi de inmediato, ella se dejó y comencé a chuparlas dejando ver las ganas que tenía de eso, ella sonreía y se tapaba los ojos, le dije que quería que me mirara a la cara y obedeció, estuvimos así un buen rato en la sala y acordamos que ella en cada visita haría lo mismo de llegar más temprano. Claro que no todo salió bien, algunas veces mi madre no salía a hacer ejercicios y otras no estuvimos solos.

Luego de un tiempo le propuse pasar de besos y caricias a tener sexo, ella se negó pero luego decidió intentarlo, fuimos a un motel y recuerdo su timidez al hacerme sexo oral, yo la detuve y le pedí me dejara hacérselo a ella, me dijo que su esposo casi no se lo hacía, pero que le gustaba la veces que se lo había hecho, al verla por primera vez desnuda yo quedé prendado, era espectacular, parecía una veinteañera como si nunca había tenido ningún embarazo excepto por sus estrías que de todas formas se veía muy, muy bien, la recosté en la cama y ella se tapó nuevamente su rostro, le hablé sobre eso, le dije que ya no debía ser así que quería que disfrutará todo lo que hiciéramos y que ya estábamos en el lugar, que se expresará a sus hachas y que soltara toda vergüenza conmigo, ella se esforzó pero desde que comencé a hacerle el oral se convirtió en otra, me sujetaba la cabeza contra ella, gemía bastante rico y se movía de arriba hacia abajo, hasta que logré llevarla al orgasmo, yo estaba con el ego por las nubes y ella estaba encantada.

Al cabo de más o menos 2 meses de está primera vez ya el vernos en moteles paso a ser frecuente, en un principio lo hacíamos cada que su esposo se iba al interior del país, y ya se había convertido en otra mujer, ya era ella quien me decía que era mi perra, me pedía que le acabará en la boca o que la tomara del pelo y fuera agresivo con ella.

Cierto día me pidió que fuera a su casa pero yo sabía que su esposo estaba en la ciudad, le pregunté sobre eso y me dijo que quería presentarnos, yo le pregunté el por qué de eso y que si estaba segura, me dijo que si así que yo fui a su casa, al ella ser amiga de mi madre y el conocerla aunque no tan de cerca, él tenía una idea de quién yo era, ella nos presentó y le dijo que yo le haría unos trabajos de diseño para el negocio del que ellos habían hablado que ella iba a montar, yo la verdad no tenía idea de que hablaba, el señor muy cordialmente me saludó, me brindó bebidas alcohólicas pero yo nunca he sido muy dado a beber, así que solo le acepté una cerveza, se sentó a hablar conmigo en el patio de la casa mientras me hacía preguntas como que donde había estudiado y cosas así, en eso recibo un mensaje de Ely diciéndome que sus hijos estaban de viaje y que el casi se marchaba al interior, que me esperaría en la habitación desnuda, yo entré en pánico, su esposo estaba aún en la casa, brindándome bebidas y hablando conmigo mientras su mujer me esperaba en su cama desnuda, le escribí diciendo que no me gustaba la idea, que mejor nos viéramos en otro lugar ese mismo día, pero ella me dijo que no, que había descubierto que él le era infiel en donde tenía su finca de ganado y que ella le iba a ser infiel en su misma cama.

Yo estaba sudando frío, claro que me excitaba la idea pero el aún estaba en la casa. El señor seguía bebiendo como si no se marcharía a ningún lado hasta que recibió una llamada, solo atinó a decir “de acuerdo” y se despidió de mi, le gritó a su esposa “Ely me voy” y se marchó, yo esperé a que saliera de la propiedad para entonces entrar a la casa, todo estaba en silencio, subí a los dormitorios y ella me llamó indicándome cuál era la habitación, yo vi la puerta abierta y tal como lo había dicho, estaba desnuda, me dijo “ves? Ni siquiera vino a despedirse” y se sentó en la cama, le pregunté sobre lo que me había escrito y me dijo que si, que se enteró que tenía una menorcita embarazada y que por eso quería que “le hiciera el amor en su propia cama” yo proseguí a acercarme y la besé, me desnudé y prácticamente salté sobre ella, nos besamos y comencé a hacerle sexo oral, me encantaba hacérselo, sus gemidos tiernos, su vagina con ese sabor tan exquisito, pero sobre todo ese cuerpazo que me volvía loco, no me dejó hacerla venir con la mamada, me dijo que la hiciera mi perra ahí y ahora, que quería que se lo hiciera duro y la hiciera gemir y sudar y así lo hice, fue la primera vez que no usábamos condón, desde que la penetré y sentí esa rica humedad me sentí poderoso, cogérmela en su habitación matrimonial ni me había pasado por la mente, al poco tiempo y teniéndola de frente al borde de la cama sentí que me vendría rápido, así que se lo dije, ella me dijo que no importaba que lo que quería era cogerme en esa cama, así que aceleré mis arremetidas, la tomé del cuello y le pregunté que quién era ella, ella con la voz cortada por los gemidos más mi mano apretando su cuello dijo “yo soy tu perra, dámela toda adentro amor” y no tarde ni 5 segundos para venirme y llenar todo su interior, sentía que el caliente en su vagina me iba a quemar, le di las últimas arremetidas antes de dejarme caer sobre ella, ella me abrazo, me besó apasionadamente y nos quedamos abrazados un rato.

Este es solo parte de lo que viví con Ely, más delante les dejaré leer más relatos con ella.

(9,39)