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El dildo humano (Capítulo 3): Las apariencias engañan

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Yonatan y María se encaran, él trata de calmar la situación, al mismo tiempo ella empieza a cuestionarse cómo su plan la llevó a terminar de esa forma con un desconocido.

Tercera parte del relato, para entender mejor la historia entra en mi perfil y allí encontraras los capítulos anteriores.

Aviso: Esta es una historia ficticia. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por la forma en que está escrito el relato los personajes a veces podrían decir expresiones que no entiendas, si te hace sentir incómodo, hay un glosario de términos coloquiales al final del anterior capítulo 2 que podría ayudarte. Gracias, y disfruta!

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Capítulo 3

Las apariencias engañan.

Una madrugada estrellada y fría, un hotel en una autopista, dentro de una de las habitaciones, una chica se halla acostada en medio de la cama, su respiración demuestra que hace unos segundos pasó por un momento de agitación. Ella, María, va recuperándose poco a poco de un poderoso orgasmo que acaba de tener, propiciado indirectamente por unas actrices porno y los juguetes de un hombre extraño. Ella, cuya personalidad era dura, que no cedía con facilidad, y no se dejaba “montar la pata por nadie”, se preguntaba qué había pasado para que una simple broma que había creado, la llevara a salírsele de las manos y terminar acostada en la cama de una habitación del hotel en el que trabajaba con un dildo entre sus manos y corriéndose como nunca en un acto que siempre consideró de depravación total, mientras era observada por un tipo que había conocido unas horas antes y que lo único que sabía de él era que se llamaba Yonatan, que llegó en un gran carro y en una actitud prepotente, que la hizo sentirse menos y querer cobrarse una pequeña venganza, que su amigo participaría con ella y que no pasó nada de eso, más que terminar a merced de aquel hombre que sin siquiera tocarla la había hecho llegar al clímax.

-Ahora, vamos a presentarnos de nuevo como debe ser, María

-¿Ah?

Miraba a Yonatan sin comprender, la mirada segura e intensa del hombre que llegó en el Mustang ya no estaba. Este, era otro. Aprovechó el instante de vacilación para buscar una vía libre en la habitación y lanzando el dildo hacia su izquierda, se levantó, fue hacia una esquina y luego giró y mantuvo su vista fija en él, el dildo había golpeado a Yonatan en la cara, el cual se recompuso del golpe y tocándose la cara con la palma de la mano se secó una humedad. Eran los flujos de ella, luego la observaba y esto impacientó a María poniéndola nerviosa de nuevo.

-¡PERVERTIDO! -gritó.

-¿Por qué?- siguió él tomando una de las toallas del hotel para limpiarse. Cuando al terminar, con una sonrisa cómica se la mostró y luego la acercó a su nariz y aspiró.

-Eso, eso es… ehhh, son mis, mis… ¡aaaghhhh!- gritó y corrió hacia él arrebatándole la toalla de las manos y se dirigió al baño histérica a tratar de lavarla en el lavamanos. Estuvo un rato en eso, mientras Yonatan la veía tranquilo sentado en el borde de la cama, hasta que después de un minuto alzó la voz diciéndole:

-Ya mija, si quieres te traigo el cloro para blanquearla

Reaccionó ella viendo que ya era una estupidez lo que intentaba hacer, y levantando la vista se miró en el espejo, estaba sudada y agitada, con el uniforme puesto, y después de analizar todo lo sucedido, no pudo menos que bajar la vista y respirar, cosa a la que se unió Yonatan que atrajo su atención y la invitó a que se sentara de nuevo al lado de él, haciendo que ella callara y lo mirara con una mueca de desconfianza.

-Ya tranquila, esta vez es en serio- le hizo señas y ofreció su mano-mucho gusto, soy Yonatan.

Ella miraba su mano con enojo, no se la estrechó.

-“Soy Yinitin” – respondió con sorna -¡Estúpido! ¡Animal!

-Shhh, deja la bulla no hace falta que grites boba-

-¡uy ¡ pero es que… ¡TU! Eres un… ¡aggg!- se le lanzó encima y lo golpeaba como podía, en realidad eran pequeños golpes como palmadas aunque sí un poco fuertes. Yonatan la fue sometiendo con suavidad para calmarla hasta que quedaron sentados uno al lado del otro con ésta recostada en su pecho, al pasar la rabia, empezó a llorar y Yonatan comenzó a consolarla apretándola suavemente y acariciando su cabeza, con un cariño que parecía paternal.

-Hey, ya. Shh, shh. María no llores, discúlpame. Tranquila ya por favor. -Le dio un besito en su cabeza- Perdón, creo que me pasé contigo de verdad, ya no llores.

Fue calmándose poco a poco hasta que dejó de llorar, el momento se puso incómodo y ella se removió buscando salir del abrazo. Yonatan la soltó en seguida y quedó tomando su mano izquierda.

-Ya quédate tranquila, vamos a hablar primero ¿sí?. Espérame un momento ya va

-¿Qué me hiciste?- dijo en voz baja.

-En realidad, yo no te hice nada… más o menos. Sólo quise seguir el jueguito en el que querías meterme

-Pero no debía terminar así. ¿Qué fue eso? Esa no soy yo

-Pues, hace unos momentos supe quien eras- bromeó él levantándose de la cama yendo a por la pizza y el refresco que quedaba.

Toma, -le ofreció-, y no lo rechaces que sé que lo estás deseando, es lo que viene después de esa sensación.

María iba a rechazarlo pero al momento su estómago rugió, aparte sentía la boca seca y una sed inmensa - Sudaste, liberaste líquidos, descargaste energía, ¿tengo que explicártelo?- dijo Yonatan con un ademán de entrega que prácticamente la obligó a agarrar las cosas. Al momento tomó el pedazo de pizza ya frío y al morderlo le pareció un manjar, comió con rapidez y al terminar miró a Yonatan.

-¿Queda? -le preguntó, éste sonrió y poniendo la caja en la cama le ofreció el resto.

-¡Umm, qué delicia!, está demasiado, sabrosa- masticaba y hacía pausas- no sé qué pasa pero siento que quiero comer más.

-Y que lo digas, te has hartado más de la mitad de mi pizza familiar tú sola - dijo él.

-Es lo que mereces por lo que me acabas de hacer, además, aún estoy enojada contigo

-¿Por qué, no te ha gustado?

-No te mentiría si te dijera que sí, pero igual me siento engañada y usada, y abusada…

-Hey, cálmate, eso no… Sólo fue cosa del momento, el nerviosismo y el tiempo tan corto en que te pasaron las cosas, además todo lo hiciste tú. Como te dije, solo disfrutaste du un rato de relax para tu cuerpo, como tocarte tú misma en tu casa, la única diferencia es que usaste un objeto que no conocías

-Exactamente, me toqué con ese, ese aparato tuyo, esa cosa, que es tuya… y… me veías…

-Disfrutando – la cortó- recuerda que yo te dije que ibas a gozarlo y que no te tocaría, además, me pareció muy lindo y cómico verte avergonzada al haber sido descubierta, y quise ahondar más porque déjame decirte que a mí también me sorprendieron los mensajes tuyos, y me entró la curiosidad de saber cómo una cajera con aspecto de chica correcta se atrevía a ver pornografía, y de paso lésbica, en su puesto de trabajo.

-Mira chico- dijo ella tomando a grandes tragos un vaso de refresco-, me estás preguntando mucho y todavía te tengo bronca, voy a hablarte claro. Lo del porno solo fue curiosidad, nada más, unas clientas que habían llegado en un plan extraño y luego supe que eran gays, que no me importa porque cada quien hace con su vida lo que quiere, pero me impresionó ver que había una jovencita con ellas, y luego me pidieron condones, que fue lo que me llamó la atención, pues por aquí he atendido bastantes parejas lesbis y nunca me habían pedido eso, si que protectores diarios, o modes y dulces aparte que sí me hacía una idea, más si es muy normal que las parejas heteros y los gays me los pidan.

-¿Por qué te pareció raro?, la protección ante todo, los condones no son solamente para evitar embarazos

-Obvio, pero la actitud de las chicas si me dejó un poco sensible, pues noté que me estaban coqueteando, lo cual me causó cierta gracia, pero la mirada de la chica me cautivaba, y cuando una de las mayores me pidió unos condones, señalándome incluso los largos, y yo como… o sea, ¿Qué?..., y la mirada de la chófer era penetrante, tanto que aquí te digo llegué a pensar que era un transfor, pero no, los reconoces fácil y casi siempre llegan solos o con un hombre, y para “matarme el piojo en la cabeza” que me dio por eso decidí dar sólo una miradita rápida en internet y terminé abriendo un video engañoso que resulta era un par de cachaperas donde una se estaba cogiendo a otra con un machetote de goma o algo así, lo cierto es que el video no tenía sonido al principio, pero saltó de repente a una escena donde había tremendo concierto de gemidos, y… sí, me pareció morboso.

-¿Y eso que tuvo que ver conmigo?

- Mucho. Justamente en ese momento llegaste tú

-Ah pero ya va… eso no tiene nada que ver, ya era coincidencia, además, sabes que no es mi culpa, yo vengo por un servicio normal, igual a como cualquier cliente que va a una panadería. Nadie se va a imaginar que la empleada va a darte el vuelto mientras se mete mano detrás del mostrador y menos si es un trabajo de atención al público. Ahora me haces dudar, de mi ejemplo de la panadería, dónde se llevará la mano el panadero mientras amasa la harina- arrugó el entrecejo.

-¡Ay chico!, Cállate. Eso suena asqueroso

-Jajaja- se carcajeó él, sacándole también una pequeña risa a María

Esto ayudó a romper el hielo, sintiéndose más en confianza los dos, y más María que era muy directa y de carácter fuerte, habló sin tapujos.

- Bueno como te decía. Si, tienes razón. Pero no me puse así contigo sólo por lo del porno, te lo digo aquí de frente, ya no hay que ocultar nada, me chocó que seas tan prepotente y sobrado, me cayó mal que me interrumpieras y me hablaras con un poco de altanería intentado silenciarme, y dejarme toda esa cantidad de dinero… lo siento. Soy humilde pero también tengo dignidad. Y no es envidia ni nada, simplemente me choca a veces la gente que pretende arreglarlo todo con plata pero haciéndose ver más que los demás.

-Ok, te entiendo. Pero ahora escucha, para aprovechar que ya estamos hablando sin pena, voy a pedir más pizza. “Avisao”. No será por despilfarrar enfrente de ti ni solo agasajarte para que aflojes, que veo es lo que piensas. Lo haré porque si no te has dado cuenta, ya han pasado casi dos horas, y te mandaste mi pizza y me dio hambre también. Si no quieres, bueno, pero no me importa si te provoca más, quiero conocerte mejor y qué más que hablar aquí en privado.

-Ok, dale, bueno como te decía no me gustó esa actitud, y quise jugarte una broma, pero se me cayó el plan completo, y terminé haciendo una locura contigo- dijo ella mirándolo como con resignación.

-Jejeje, si te digo la verdad, también es la primera vez que me sucede algo así- dijo él- aunque tengo años trabajando con esto, nunca me había encontrado en esta situación.

Yonatan marcó al servicio, ordenó una pizza margarita y esta vez un jugo, algo más suave por la hora.

-Bueno, eso sí me tranquiliza un poco, yo te creía un abusador

-No, ni cerca, simplemente viajo bastante, pero te diré la verdad. No soy millonario, el carro ni siquiera es mío, sólo que el jefe me lo presta para el trabajo.

-¿Pero cómo es eso?, ¡Coño! y discúlpame por la grosería ¿tu jefe se da el lujo de prestarte un carro de esa magnitud?

-Sí, aunque no lo creas este tipo de cosas mueve dinero. Pero es más para dar buena presentación. No lo entenderías, yo tampoco lo hacía, hasta que me salió la oportunidad, o me llegó por casualidad, te diría. Yo también vengo de un barrio humilde, pasé dificultades- tomó aire y mirando al vacío, siguió- encontré un trabajo en un periódico, no decía de qué se trataba, pero cuando llegué, lo tomé por necesidad, y no me ha ido mal. Descubrí sí, que este tipo de cosas está más ligado a la cultura citadina, más liberal, y por supuesto a gente con real.

-Yo también creo lo mismo, por los clientes que vienen, y las cosas que piden algunos-

-Claro, los placeres son caros, y por supuesto mientras estas tratando de sobrevivir te olvidas de tu propia diversión, a diferencia de esta gente, que ya tiene el dinero y tiempo de sobra para disfrutar, empieza a probar cosas nuevas y siempre quieren más.

Se escucharon unos golpes en la puerta- Debe ser la pizza- dijo él, cuando fue a abrir, se encontró a un tipo que lo miraba embobado y que además hacía interés por fijarse adentro del cuarto. Tenía la pizza en la mano, pero por su actitud se notaba que ni le interesaba entregar nada. -Es aquí, chamo, -dijo Yonatan.

-Ah perdón, es que estaba buscando a una amiga- contestó una voz chillona.

María se sobresaltó al escuchar a Pedro, se había olvidado de él, comprendiendo que todo el plan había fracasado, fue hacia la puerta.

-Ya pedro, dale su pizza, después te cuento, todo se cayó, tranquilo.

Pedro se la dio, y sin decir nada y con una cara de asombro se dio media vuelta y se fue.

-¿Tu amigo?

-si es mi compañero de trabajo, tranquilo, él sabía del plan y era quien iba a ayudarme

Se sentaron de nuevo y comenzaron a comer, esta vez María solo comió un poco, Yonatan escuchaba a María hablar.

-Mira tranquilo, aunque fuera parte de mi broma, él es dulce y noble, es un buen amigo.

-Y buen marico- dijo Yonatan.

-¿Oye qué te pasa por qué dices eso)? ¿Además cuál es el problema de eso?-

-Ninguno- Dijo él sonriendo. Simplemente me pareció cómico verlo delatarse al verme a mí. Tenía tu mirada cuando abrí la puerta.

-Ese Pedro… - dijo ella meneando la cabeza.

-Bueno, ya a lo importante, dime que tal te pareció esta experiencia.

-La verdad… la verdad, me siento liberada y un poco a gusto, pero aún no lo digiero. Es algo a lo que no estoy acostumbrada, que nunca en mi vida pensé que me pasara. Aparte que no tengo novio ahora. Solo en mi juventud, y lo que hice fue “el cebo” y besitos tontos de relaciones leves, no había llegado a nada parecido a esto.

-Lo que pasó, yo también me dejé llevar, lo siento María, ¿me perdonas?- dijo tendiéndole la mano.

-Perdonado- dijo estrechándola.

-Una pregunta- dijo Yonatan ya comiendo la pizza junto a María- ¿cómo así que no has tenido intimidad con nadie?

-No, Nada- dijo ella.

-Pero qué raro. Eres muy linda en verdad

-¿Te parece?

-Mírate. Eres morena, tienes un color de piel bello. Un cabello espectacular, y unos ojos preciosos. Pensaba que eras más suelta.

-No lo sé. Tal vez porque soy orgullosa y no me gusta que me toquen mucho, siento que invaden mi espacio. Y no sé, si será por cómo ha sido mi vida, pero no me interesó el sexo. Estaba más pendiente de otras cosas, recuerda cómo es la vida aquí, me ha tocado joderme y pelear por mis vainas, a aprender a confiar, o más desconfiar, de la gente. No supe si esos novios querían sólo sexo o algo serio, y tampoco pienso en entregarme así como así, quiero que sea especial.

-Entonces sigues siendo virgen, por eso lo que pasó te tomó por sorpresa.

-En realidad, soy virgen por no tener sexo. Pero yo creo que igual perdí el himen cuando era niña.

¿Cómo es eso?

-Epa quieto. No fue nada sexual, más bien un accidente. De pequeña manejaba una bicicleta en un mercado. Era muy alta para mí, y compitiendo con otros niños me la robé un momento y al manejarla tropecé y me caí de tal forma que terminé abriéndome de piernas con un pie atascado en la bici y el otro contra el suelo. Me dolió mucho y sentí algo adentro. En la casa me di cuenta que mi pantaleta estaba manchada de sangre y me asusté, le dije a mi mamá y creyó que era mi primer bajón. Mas sin embargo no volví a sangrar hasta unos años después.

-¿Nunca te has hecho chequeos médicos? Un ginecólogo te hubiera dicho.

-Precisamente, en mi primer chequeo me asusté porque la ginecóloga al verme me preguntó que cuantas veces había tenido relaciones, y yo contrariada dije que era virgen. Ella no me creía pues obvio se dio cuenta que no había membrana y tuve que porfiar y empezamos a indagar hasta que me comentó que estaba bien, que sólo fue una suposición, pero que el himen a veces puede ser tan delgado que se rompe por algún movimiento brusco. Le comenté lo que me pasó de pequeña y parece que fue por esa caída

-Wao, qué loco

-Pero mira, ya te hablé mucho, ahora cuéntame de ti. ¿De dónde eres?

-Bueno María, yo vengo de un pueblo del interior- Mi vida no fue tan fina, son cosas que prefiero no recordar

María se preocupó. Mientras decía eso Yonatan había fijado la vista hacia la pantalla del televisor, pero se notaba que era una mirada vacía. Sin ningún rastro de seguridad, ni ternura, ni enojo. Tenía la boca entreabierta, los ojos fijos sin parpadear, y empezaba a respirar con rapidez.

Pasaba un recuerdo por su mente. Un cuarto oscuro. Un pasillo con muchas puertas. Gritos. Entrenamiento. Trucos.

-Yonatan…

Voces en su mente “Reacciona al sonido, cuando escuches esto, debes responder”

-Yonatan…

Una mano acercándose y…

-¡YONATAN! ¡Hey! -Gritó María sacándolo del trance.

-¿Eh?-

-Eh qué. Eso digo yo. ¿Qué te pasó? Te quedaste en stand by.

-Es que… Nada, no es nada- dijo mientras se levantaba rápidamente y respiraba calmándose, tomó jugo agrandes tragos - debes estar cansada, yo también, me estaba quedando dormido.

-Eso se vió raro, pero en fin. Tienes razón y yo también estoy medio muerta, deja que me vaya. Ha sido un placer, más o menos…

-No, tranquila no te vayas. Lamento asustarte. Quédate, me gusta tu compañía, para serte sincero no tengo muchos amigos con los qué hablar, y menos amigas.

-No papito qué va, si a las desconocidas les haces esto qué no le harás a tus amigas -dijo ella con sarcasmo- además estoy toda sucia y quiero bañarme

-No pasa nada. Ven toma esto – se acercó al bolso de ropa, y sacó una camisa sin mangas y un short deportivo- sé que no es ropa de mujer, pero te quedará cómoda. Anda y báñate, yo espero aquí fuera.

-¿Seguro que no harás nada extraño?-preguntó ella viéndolo fijamente.

-No ya te dije que no.

-¿En serio?- Volvió a preguntar caminando lentamente hacia donde él estaba.

-Si de verdad- dijo él arrugando el ceño por la forma en que María se acercaba

-Si me meto a bañar, ¿no vas aprovechar armar un paro, de sacar no sé qué del maletín y de esperar tenerme desnuda y vulnerable? Dijo ella ya escasos centímetros de él.

-¿Qué te pasa?, Por qué ese camb…

-¿Lo harás?-Dijo ella arrinconándolo contra la pared.

-Ya te dijo que no

--¿No vas a aprovechar tocarme, encerrarte conmigo en el baño y ponerme contra el cristal de la ducha, mientras el agua caliente cae sobre nosotros, y yo me resisto, más sin embargo tus enormes músculos me toman y me dominan a su antojo, perdiendo mi libertad y rindiéndome a ti?- dijo ella viéndolo frente a frente

Por primera vez en mucho tiempo Johnny se quedó mudo.

-¿Lo harás?

-N… no M… María- dijo el acorralado.

-Perfecto, confío en ti- dijo María tomando la ropa como si nada y dirigiéndose al baño, cuando estaba por entrar, se dio la vuelta y soltándole una carcajada, le gritó:

-¡Bienvenido a qué locura locote!

Johnny palideció de enojo.

-Jajaja- decía ella - ¡Caíste! ¡Caíste!, ¡Caíste!

Johnny no pudo evitar sentirse atrapado y empezó a reír también.

Después del baño de cada uno, decidieron acostarse y charlar de cosas triviales. María pidió a Yonatan que le llamaran al servicio de lavandería para su ropa. Así estuvieron un rato más hablando y divirtiéndose Hasta que después de una hora más o menos, ambos estaban acostados en la cama.

María dormía plácidamente, Yonatan la observaba “Debe estar muy cansada, pobre chica”. Ahora vestida con su camisa y short se veía tan linda al dormir. La expresión un poco ruda de su cara se suavizaba, y su cabello negro liso caía como cascadas por sus hombros. Yonatan se levantó a tomar agua con cuidado de no despertarla, e iba a tomar su ropa cuando vio la ropa de ella sobre el mueble.

Habían hablado tanto que no se dieron cuenta que no vino el servicio de lavandería. Yonatan Caminó lento sin hacer ruido y las tomó. Sus bragas, rosadas, no eran de encaje ni transparentaban, pero seguían húmedas, Las acercó y aspiró. Qué olor. El olor de una virgen.

Yonatan soltó las bragas en su sitio y se acercó a la cama observando toda la figura de María. Sonrió viéndola por última vez y tomando la sábana la arropó y la dejó. Sentándose el en el mueblecito del cuarto, se quedó pensando un rato en todo lo que había pasado en esa noche “cuando Gaby se entere” se dijo. Al rato el cansancio lo venció, y acostándose de nuevo en la cama mirando al techo, se durmió.

[…]

Al día siguiente, una llamada despertó a María. Era su celular. Contestó bostezando y escuchó la voz de su madre.

Estuvo hablando un momento de cosas del hogar, la madre extrañada pues no la había llamado desde ayer y siempre lo hacía cuando le tocaba la guardia nocturna. Fue una conversación corta más o menos 5 minutos, despidiéndose cariñosamente de ella. Fue cuando cayó en cuenta que estaba sola. Se levantó y no vio a Yonatan por ningún lado, pero aún estaban sus cosas ahí, caminó hasta el baño y llamó. No contestaron. Tocó de nuevo, y nada. Entonces se decidió y abrió la puerta. Nada.

-¿Dónde se habrá metido este loco? Se preguntó.

-Fue a buscar su ropa y no la encontró. Entonces decidió llamarlo, pero sonó el celular, él lo dejó en el cuarto. Decidió salir a buscar su otra muda de ropa en los vestuarios de empleados.

Caminaba por la acera del hotel buscándolo y se dio cuenta que su carro no estaba. “Qué raro”, pensó. Decidió acercarse a la taquilla a preguntar. Pedro ya no estaba, fue reemplazado por la otra compañera.

-Hola Verónica buenos días

-¿Hola mi amor como estas?

-Bien mami. ¿Mira y Pedro?

-Debe estar en las habitaciones, terminó el turno hace poco. Me contó que andabas haciendo una locura

-Ese coñoemadre vale, a veces parece un radio. Oye te quería preguntar una cosa ¿No viste salir un tipo moreno en un Mustang? Huésped de la matrimonial No9

-Ah sí. Dejó pago que volvería más tarde

-Ummm, Ok gracias. Nos vemos

Se dirigió a buscar entonces su ropa en los vestuarios. Abrió la puerta y entró encontrándose a Pedro dormido en una de las camas. Pasó sigilosamente para no despertarlo, las jornadas de trabajo eran muy extenuantes. Abrió su gaveta y sacó un bolsito de flores donde había un pantalón blue jean, una blusa negra y ropa interior limpia. Decidió llevarse el bolso completo mejor. Al darse vuelta se encontró frente a frente con Pedro. Su mirada era de miedo.

-¿Quién eres?- preguntó él.

-¿Cómo que quien bobo?, deja de joder

-¿Qué le hiciste a mi María?

-¿Qué?

-Ay Dios-dijo Pedro fingiendo drama- Un tipo se comió a mi María y ahora se ve como un marimacho. ¡Suéltala carajo!-dijo lanzándole golpecitos falsos.

-Ay ya Pedro deja, jajaja. Mira tranquilo, ayer se cayó todo mi plan, y me pasó una locura.

-Tremenda locura fue de verdad, niña. Hueles rico. Y con esa pinta pareces una malandrita. Eso lo dice todo- dijo él guiñándole un ojo.

-Ya sé Pedro, ya sé. Créeme que fue algo increíble, pero aunque no lo creas, no me acosté con él

-¿Qué?- no me jodas se seria, ¿ahora aparte de marimacho payasa?

-No tonto. ¿cómo explicarte?. Verónica sería un ejemplo con sus cosas del tarot y los astros y las señales cósmicas y bla bla bla, que todo lo que me pasó fue como si lo hubiera contado Hermes en su programa

-Bueno ya nojoda habla

-Bueno, se cayó mi plan, cuando me mandaste los mensajes me puse nerviosa y te respondí al momento, y en vez de mandarte los mensajes a ti se los mandé a Yonatan equivocada. A partir de ahí fue todo como un combo, hubo porno en la tv, y juguetes sexuales- dijo ella guiñándole un ojo

-Cómo, habla habla dale.

-Si chico, el tipo trabaja con esas cosas de sex shop, y experimenté con una de esas cosas, un pipí de goma que vibraba, pero ya va, no pienses mal, no me desnudé y el tampoco, sólo terminé tocándome por encima del pantalón con el juguete, me pareció divertida la experiencia, pero deja me voy, que todavía tengo algunas cosas allá en la habitación, y esta ropa es de él que me la prestó anoche para dormir.

-No señora, no me vas a dejar con la duda

-Dale mi amor, después te cuento bien

-Ya mi vida ven y dame un abracito -se acercaron y estrechándose se dieron un abrazo amistoso.

-¿Sabes una cosa Mary?

-¿Qué?

-Te noto contenta y feliz. Tu semblante cambió un poquito- dijo tocándole la frente arriba de su nariz, no tienes esa mirada con su ceñito arrugado

-¿En serio? Jajaja, gracias

-Dale mi amor vete pues, sabes que espero reporte de todo

-Chismoso, jejeje

María salió otra vez a al área de estacionamiento. Mientras caminaba pensaba “tampoco te voy a contar todo Pedro, eres mi amigo pero también hablas más que una emisora de radio”. Mientras se fijaba a ver si estaba el carro de Yonatan por ahí, pero nada aún. De pronto se abrió la puerta de una de las habitaciones, y se fijó en la camioneta que tenía enfrente.

Era la “autana” de la mujer de anoche. En seguida llegó a su mente la imagen de la mujer pelinegra antes de arrancar hacia la habitación. Se detuvo un momento y observó. Salió primero la “vampira”. Llevaba puesta una blusa negra de tirantes con un escote impresionante, y un pantalón de blue jean que dejaba observar un tremendo culazo. Era obvio que tenía alguna operación estética, pero el cirujano armó un monumento de proporciones excelentes. La fantasía de todo hombre.

La mujer estaba abriendo la camioneta para prepararla, era obvio que gozaron como nunca. Al rato salió la negra en el mismo vestido de la noche anterior, y llevaba de la mano a la “pokemona”, que iba con unos monos de licra y una camisa. Llevaba aún la misma mirada de la noche anterior. Fueron acercándose a la camioneta hasta llegar y abrir una de las puertas traseras.

-Sube bebé- dijo la negra. La chica se acercó hasta quedar justo enfrente del auto con la negra a su izquierda, y justo cuando parecía que iba a subir, se giró súbitamente hacia la negra y parándose de puntillas pasó sus brazos colgándose del cuello de ésta, y con los ojos cerrados y la respiración acelerada. Lanzaba besos frenéticos que terminaban en cualquier parte del rostro de nuestra Serena, y se colgaba de ella como si fuera un monito. Su mirada ya no era de miedo, sino de excitación y deseo total. Deseo puro, en ese momento pretendía que su mujer la hiciera suya enseguida. La negra la tomó por las manos y respondió al beso juntándose por unos 5 segundos, y al separarse se quedaron viendo fijamente. La pelinegra se había acercado a ver por qué no subían encontrándose con la escena, la chica se había recostado del pecho de la negra y permanecía abrazada a ella, hasta que llegó la otra y brincó de la negra directo a sus labios. Se besaron con una pasión impresionante. A lo que se escuchó a la negra decir: “Me recuerda a ti cuando te tomé por primera vez. Mi bebé, estás prendada a nosotras”.

La chica cortó el beso sin perder el contacto visual con su vampiresa, su respiración se notaba jadeante, incluso parecía una especie de berrinche. En su rostro daba la impresión de que iba a llorar si no se “cumplía” su deseo. No hablaba, emitía gruñidos.

La negra preguntó a la mujer:

-¿Tienes compromiso más tarde?

La mujer pensó por unos instantes, antes de meter su cara en el cuello de la chica y dar un tremendo beso con chupón incluido cuyo sonido llegó a oídos de María. La chica dio un respingo y dio la impresión de que sus piernas fallaron y quedó recostada en su pecho.

-¡A la mierda con esa gente!, que se encargue su jefe de calle- dijo mientras le plantaba otro apasionante beso y esta se dejaba hacer.

-Ven bebé- dijo la negra tomando por el hombro a la chica haciéndola girar hacia ella. La muchacha estaba como en éxtasis, de un solo salto se montó a horcajadas sobre la negra que parada la mantenía cargada por su trasero. Riendo y llevándola por los aires comenzó a caminar de nuevo hacia la habitación.

-Anda y avisa en taquilla -dijo y se apoderó de los labios de la pokemona y entró a la habitación.

La mujer comenzó a cerrar su camioneta de nuevo con rapidez, lanzaba las puertas, estaba muy excitada, pasó al asiento del chofer para bajar su cartera. María pudo distinguir que era una cartera muy grande, de marca y muy cara. Al mismo tiempo del bolso sobresalía una especie de cinta con un broche parecido al de los bolsos escolares que colgaba de ella. La imagen de las mujeres había vuelto a acelerarla y sintió un fuego en su interior. “Esa chamita” –pensó- ayer estaba cagadísima. Ahora parece una diabla.

Sonó la alarma de la camioneta y bajaron los seguros. La mujer caminó con rapidez hacia la taquilla para alargar la estadía, pero tropezó con el bordillo que evita que los carros se montaran en la acera, y dando traspiés soltó la cartera y esta se desparramó. Allí en el suelo, entre un montón de cachivaches, perfumes y estuches de maquillaje Valmy y Channel, yacía un enorme consolador de goma.

María “peló” los ojos. “!mierda!” –musitó- ¿la chama se comió eso? Con razón está emputada con estas mujeres.

Era un dildo enorme y grueso, de color carne adosado a una base de cuero negro. Semejaba demasiado a un pene real, con glande y todo, venas marcadas. Enseguida volvió a su mente el video que vio en la taquilla.

La mujer apenada recogió las cosas con la mayor rapidez que pudo, mirando hacia los lados. Luego se levantó y se encontró con la mirada de María. Volvió a cautivarla por un momento, pero ya estaba más acostumbrada. Le respondió con una sonrisa, y le preguntó a la mujer:

-¿Cuánto mide?

-Son 20 centímetros -respondió enseñándoselo antes de devolverlo a la cartera.

-Es grandísimo, vas a mandarlas al ginecólogo

-No mi vida, con jueguitos previos y experiencia todo se puede, además no todo es este juguetico. Caricias, besos, hay de todo. ¿Te gusta?

-Jejeje es que me impresionó, ¿quién de ustedes lo usa?

-Este es mío. Lo uso yo. Mi amiga no le gustan mucho, pero ayer me lo robó la desgraciada. ¿Quieres tocarlo?

-No, déjenlo así. Ya está bien y sé demasiado jajaja. Pobre chica. Debió gozar bastante

-Jejeje gracias mi amor, bueno te dejó que voy a pagar de nuevo porque ya deben estar fajadas y yo aquí todavía, y una cosa más-dijo mientras se alejaba- era virgen.

María se desbordó. No sabía por qué pero en ese instante quería salir corriendo a la habitación y agarrar de nuevo el dildo con el que se corrió. Estaba asombrada por reaccionar así, pero al mismo tiempo ya no sentía la misma pena y rechazo de la noche anterior. Ahora se sentía como más en confianza y lo veía como algo normal, placer y nada más. Entendiendo la situación alzó la voz llamando la atención de la mujer y le dijo:

-¡Hey mira!- y cuando la mujer volteó: No te olvides de los condones- dijo con un guiño.

Al mismo guiño respondió ella con el gesto de lanzarle un beso con la mano y se fue a pagar.

“Qué mujer tan hermosa” pensó mientras la veía alejarse. Cuando cayó en cuenta que estaba caliente. Entró hacia la habitación y se encerró. Fue a acostarse en la cama y mientras se desvestía, no pudo evitar tocarse un poco. Fue bajándose el short de Yonatan hasta lanzarlo con sus piernas, y bajó su mano a su vagina.

Se tocó por encima y sentía la humedad, esa babita transparente y con su olor amargo característico. Llevó sus dedos a su nariz y aspiró. Hacía mucho tiempo no se tocaba así. Con su mano derecha masajeaba su vulva en círculos, con la otra su acariciaba el monte de venus sintiendo sus vellos erizados por las caricias, poco a poco comenzó a menear sus caderas y se mordió el labio. Su rostro era un poema de lujuria. Con la excitación aumentando y el placer acumulándose con las caricias, dejo de tocar su pubis y se quitó la camisa, quedando totalmente desnuda. Se vio en el espejo del techo por primera vez en mucho tiempo. Y se sintió orgullosa de su figura, que para mayor morbo era como una copia más joven de la actriz latina de aquella peli porno.

Con sus manos tomó sus senos y empezó a acariciarse, hundiéndose sus propios pezones con sus dedos cubiertos de su saliva, al contacto al frío del aire acondicionado se sintió espectacular. Comenzó a respirar muy fuerte y a halar aire por la boca, soltando hermosos gemidos suaves acompañados del sonido de sus dedos deslizarse con sus fluidos. Y al momento recordó el arnés que tenía la chica, sintiendo curiosidad de qué sentiría si tuviera eso adentro, y volteando la mirada dio con el maletín de Yonatan.

Sin dejar de tocarse se acercó y lo abrió. Para su sorpresa lo primero que apareció fue el mismo consolador con el que se masturbó anoche. Sin dudarlo lo tomó y se encaminó directo a la cama. Comenzó a tocar el dildo, a explorarlo y analizarlo. Aspecto liso, negro brillante y con venas marcadas. No tan grueso pero sí un poco largo. Acto seguido comenzó a pasarlo sobre su clítoris, usando la punta para moverla en círculos. Daba pequeños toques con él y presionaba suavemente como si fuera un botón. Comenzó a acelerarse, y sintió el calor proveniente de dentro suyo, saliendo en forma de fluidos. Lentamente se metió dos dedos en su vagina mientras se estimulaba el clítoris con el dildo. Probaba su lubricación y se dio cuenta que manaba a chorros, por lo que decidió mejor ir a darse placer en la ducha.

Se levantó y lentamente se metió cerrando la puerta de vidrio transparente, giró la llave y salió el agua fría. Fue un poco molesto al principio, dejaba salir el agua fría mientras su iba generando una atmósfera húmeda en el baño. Sosteniendo el dildo con la zurda se tocaba con la mano derecha manteniendo la excitación. Poco a poco la temperatura del agua fue subiendo gradualmente hasta ponerse tibia, y se metió bajo el chorro.

Una sensación de cosquilleo generada por la temperatura del agua la llevó a tocarse más, era muy agradable. Se pellizcaba un seno, mientras se llevaba el dildo a la boca imaginando que era un pene.

No pudo evitar pensar en Yonatan. Al tener ese miembro en su boca sintió como si estuviera siendo dominada por un hombre fuerte y varonil. La temperatura del agua cayendo por su espalda la hacía sentir como un macho la estuviera abrazando por la espalda llenándola de su calor, se apretaba una teta imaginando, que eran los brazos de ese hombre que pasaban desde detrás de ella para apretarla. No pudo evitar darse repasos rápidos por su clítoris esporádicamente, se frotaba con sus dedos mientras seguía con el dildo en la boca. Al fin se sintió lista, cuando al tocarse abajo su mano quedó llena de tanto flujo que ni el agua de la ducha evitaba que se impregnara. Así que con su mano derecha se decidió y puso el dildo en su entrada y se abría los labios con la zurda.

“Ahhh ay…” exclamó al sentir la barra frotarse en su raja, lo pasaba de arriba abajo haciendo una falsa presión justo cuando pasaba por la entrada de su vagina, no empujaba de más, ya que sentía un puntazo y un dolor pequeño cada vez que se afincaba ahí, pero al mismo tiempo era un dolor rico. Mezclado con placer que la obligaba a empujarse poco a poco contra su voluntad. Al sentirlo justo en la entrada decidió dejarlo ahí e iniciar un movimiento falso de mete saca, se agachó abriendo un poco las piernas y con su mano izquierda se apoyó de la pared. “Ay, ay” decía María cuando el roce y la presión se convertían en oleadas de placer.

Así estuvo por un espacio de 5 minutos, luego de los cuales sacó el dildo y empezó a manosearse con fuerza y rapidez, sintiendo que el manantial estaba por salir. En un momento tuvo la necesidad de sentirse poderosa, y a su imaginación llegó la imagen de la chica pokemona y su cara inocente. María comenzó a frotarse con más fuerza y rapidez el clítoris y pasó a penetrarse con sus dedos, usando el índice y medio, hasta alcanzar ese pequeño bulto de placer que se forma dentro de la vulva cuando el clímax está cerca. De pronto se formó en su mente la escena donde estaba ella de pie mirando hacia abajo, había alguien ahí. Este alguien levantó la vista y era la vampira, a la cual se imaginó sacando su cara llena de sangre “virgen” de la chica. La vampira se metía de nuevo y sacaba su cara pero esta vez ya no era la vampira, sino la negra que apretaba fuertemente las piernas de ella para que no se alejara mientras a sus largos dedos se adentraban en su interior y le decía “Aguanta bebé”. Lego ya no eran las mujeres, sino la cara de Pedro de cómo sería si la encontrara en una situación así,

Aquí fue donde se decidió, se colocó agachada con los pies abiertos en forma de Split y llevó el dildo a su entrada. Lo acomodó hasta que lo sintió justo en su centro. No hallaba cómo hacerlo, empujaba pero el pequeño dolor la detenía, era demasiado ya que obvio sus dedos no tenían ese grosor ni siquiera juntos. Ya decidida llegó a su mente la escena de la película de la rubia con el dedo en el culo de la latina lista para la invasión anal, así se sentía ella, pero con una mano invisible que pasaba desde atrás y le empujaba el dilo poco a poco, esta mano imaginaria tenía un brazo moreno fuerte y ,macizo, con algunos vellos y venas marcadas, el agua en su espalda la hacía imaginarse el torso desnudo de un moreno musculoso que se recostaba en ella para someterla, y la sensación de su cabello mojado pegado a su cuello se transformó en los pelitos de la barba de algún hombre, quiso ella imaginarse un rostro para ese macho imaginario, mientras empujaba más el dildo.

¡ahh! ¡ahhh! -gritó al sentir cómo la presión venció la resistencia de golpe y se adentró unos pocos centímetros, pero sintió un dolor mezclado con un cosquilleo que la detuvo de golpe, quitándole la fuerza incluso para intentar sacárselo. Se quedó ahí inmóvil aguantando las pequeñas contracciones de su vagina adaptándose al intruso de látex, de vez en cuando sus piernas se movía un poco dando la impresión de que iba a caerse. Cuando todo hubo pasado, volvió a imaginarse al hombre que la poseía, que le besaba su cuello y hombros, que le pasaba el brazo desde atrás, y que la mancillaba con un artefacto. Quiso ponerle rostro a ese hombre de fantasía, y llegó a su mente, el color moreno, luego ese corte militar estilo cuña, y cuando volvió a sentir el toque del cabello en su cuello se fue directo a la imagen de esa barba estilo candado. Listo, ya tenía en su mente al macho que la estaba dominando, el portento que le gustaba inconscientemente y que salió a la luz sólo al tocarse y explorarse. El hombre que la estaba volviendo loca, que quería que la tuviera en ese momento para que la hiciera suya, tenía la imagen completa, y ese hombre era… Yonatan.

-¡Qué, no no! -dijo para sí pero ya el placer que sentía la invadía más, prácticamente armó una escena de nuevo donde en vez de la gringa era Yonatan quien la tenía a punto para meterle el aparato, el dolor en su vagina no la dejaba reaccionar, su clítoris le dolía, y se imaginó a Yonatan diciéndole:

-¿Lista María? Tómala toda

Y se empujó ella misma el resto del dildo hasta su límite. Sus piernas flaquearon, su cuerpo se cimbró y sus fuerzas se fueron. Un dolor extremo pero al mismo tiempo delicioso se apoderó de ella haciéndola quedar inmóvil.

-Aaaa, aahh, ahhh. Nnngaaa. Ayayayay -dijo soltando el aparato dejándolo en su interior.

Su mano temblaba alrededor del dildo, cada vez que lo tocaba repelía al instante haciéndola apretar un puño tratando de aguantar la sensación mientras se mordía el labio inferior. Estuvo a punto de comenzar a llorar y no entendía por qué.

-¡Yonatan maldito! ¿Qué me hiciste?, ¿por qué tú? no. Él no me gusta, es un cabroncito muy mierda. No puede gustarme… Ay coño me duele, me duele, ay que dolor tan rico…

Trataba de disimularlo pellizcándose un pezón que mandaba un corrientazo a su clítoris que disfrazaba la sensación. El dolor fue disminuyendo y ya sentía mejor. Con firmeza y determinación tomó el dildo y contando hasta tres comenzó a halarlo para sacárselo.

-Ahhh- soltó al primer tirón, aún estaba muy apretado, y tiró junto con su vagina hacia afuera. No entendía por qué, pero sintió la necesidad de volver a introducir el dildo hacia donde lo tenía primero, así que despacito lo metió.

-¡Ay que rico se siente coño!

Luego de unos minutos ya tenía un poco de ritmo y cadencia, con su mano derecha, de vez en cuando se detenía y se maltrataba el clítoris con la mano izquierda, luego se penetraba de nuevo, y se halaba un pezón. Todo esto lo hacía ya fuera de sí, cuando sintió que ya venía el final, comenzó a darle con más rapidez, y empezó a gemir y chillar.

No pudo evitar sentirse poderosa en su mente, quería llegar al orgasmo con la necesidad de hacer que alguien debía llevarse una parte de ella. Por lo que cuando empezaron a llegar las contracciones, abrió más sus piernas agachándose casi hasta llegar al suelo, dejó el dildo en su sitio y plena de excitación, la agarró su orgasmo. Una descarga directa de le espina dorsal impulsada por su vagina la hizo trastabillar tratando de mantenerse en pie, al mismo tiempo un líquido caliente inundaba sus entrañas, rápidamente su imaginación coloco a la pokemona debajo de ella con la bocota abierta mientras Yonatan le mordía una teta y pellizca su clítoris. Y en su mente él decía:

“Dáselo, suéltalo en ella.

Imaginarse a la chica con la bocota abierta justo frente a su cuca, fue el detonante máximo, un chorro enorme de líquido salió mientras gritaba: ¡Tómala puta, trágatelo todo perrita! AHH. AHH

No pudo evitar dejarse llevar y coronar el momento con otra frase:

-dame Yonatan, maldito. Dame más duro, sácamelo todo, dale, empújalo papi-

-Pero ya va… si yo todavía no lo he metido- escuchó una voz.

Al levantar la vista y observar a través del cristal de la ducha, se encontró frente a frente con la mirada de Yonatan.

-Qué hermosa eres María- dijo Yonatan mirándola fijamente.

-Y. Yo. n… no -no podía ni hablar, intentando incorporarse sin fuerzas por el orgasmo, intentó levantarse a la fuerza. Al ver esto Yonatan se alarmó e intentó detenerla.

-¡Espérate María, ya va no te pares así, no te has sacado el…

-¡Cállate Yonatan. M…alparido!- dijo tratando de taparse y esforzándose para levantarse, al hacerlo sus piernas flaquearon y sus pies resbalaron como dos imanes que se repelen, y para su mala suerte se abrió de piernas dando a caer con todo su peso en la base del consolador que aún estaba en su dulce vaginita color ocre. Un grito desgarrador hizo que Yonatan corriera hacia ella.

-aaaggghhh

____________

Yonatan POV

-Me desperté temprano, en esta habitación fría. Poco a poco recuerdo todo lo acontecido la noche anterior. Ya se ve la luz a través de las cortinas.

María aún duerme, qué linda se ve. Todos sus rasgos fuertes se suavizan tanto que me recuerda a ella. No puedo evitarlo. Quise jugar un poco y mira donde llegamos, qué locura. Veo mi teléfono y le escribo a Gabrielle que voy a desconectarme un momento por batería y que aún estoy en un hotel, mi estómago ruge y me doy cuenta del hambre. Ya no hay pizza, pero basta de tanta mierda de comida sifri, unas buenas empanadas es lo que provoca carajo. Cojo mi teléfono y lo dejo cargando mientras salgo con mi cartera a buscar cerca un sitio para comprar desayunos.

Voy subiendo en mi Mustang cuando me fijo en una camioneta cerca, me parece conocida más no le doy tanta importancia. Al salir me atiende otra chica muy linda también. Ruedo aproximadamente unos 5 minutos y llego a un centro comercial. Mucha gente. Vaya… también tienen una lunchería aquí. Averiguo más o menos, pero la cola es interminable. Más adelante ubico una especie de tarantín con un chico que atiende ahí.

Recargas, chucherías, varias cavas. Y gente comiendo también. Está instalado al lado de una escuela, me recuerda a esos días. Cruzo la calle y llego preguntando qué hay.

-Pastelitos, pizzas caseras, y cachitos brother -me dice el chamo un chico de aspecto un poco gordito pero muy tranquilo y confiable. Veo además una enorme cava con refrescos y bebidas de todo tipo. No puedo evitar sentarme a tratar de conversar con él un rato. Mientras atiende con unos Cheese Trees y galletas a algunos muchachitos, pido un pastelito de pollo y una malta.

Me cayó como la gloria, en eso pido y pido mientras el chamo se desocupa y pregunto.

-Epa flaco (viveza mía, en realidad es gordo) ¿todo este trajín te lo lanzas diario?

-Sí, lunes a viernes viejo, todos los días, a mí a mi mamá o a mi hermano nos toca

-Vergación, yo no me aguanto esto pana, jejeje, todo el día bajo esta pepa e sol

-Nos toca jajaja, por lo menos sobrevivimos y podemos darnos lujitos, yo por mi parte los que puedo cuando estoy en el liceo, aunque más gasto es en comida.

-Si ya te veo, tas medio gordo chamo. ¿Cómo haces para llevarte todo esto?

-Con eso

Enfrente del tarantín, estacionado a un lado de la acera, estaba una pequeña camioneta verde Century ranchera. Me recordó mi niñez, esos eran los carros de lujo de esa época.

Veo que el mundo ha cambiado para vivir de apariencias.

-Por qué dices eso?- Me preguntó el chamo.

-Ese carro que tienen ustedes, era el carro de lujo en mi niñez. En especial la versión Full Injection. Mira dónde terminaron, y no lo digo por ustedes, más bien me hacen sentirme orgulloso. ¿Te explico por qué?

Me levanté un momento y señale al otro lado de la acera donde estaba mi Mustang.

¿Ves ese mostro de carro?

-Ajá

Como respuesta presione el botón del control y sonó el bip de la alarma con las luces.

-Señor, ¿ese es su carro? Nawebonaa e carro

No pude evitar reír por su reacción

-Sí, ese es mi carro, ¿y te explico el por qué me siento orgulloso más de tu camionetica que del mío?

-No entiendo, porqué, esa es una nave

-Por tu misma reacción, valorando solo la visual o el nombre y la verdadera utilidad de las cosas. Como te dije este es el nuevo carro de lujo. Esos rinsotes, la pintura y el rolo e motor. Solo para dar buena imagen y echar pinta. ¿Lo bueno? Todo el mundo se me acerca a tratar de conversar conmigo y las mujeres les pica la totona por él. ¿Pero cuál es la utilidad? Ninguna distinta a la de carro. Incluso el mío tiene menos. Dime, ¿has viajado lejos en tu camioneta?

-Una vez llegamos hasta Punto Fijo en Falcón

-Mierda, ¿desde aquí? Wao. Bueno ese es el punto. Tu carro llega igual que el mío. Pero imagínate ahora que aparte del viaje yo cargue todo lo que tú tienes aquí, ¿cual carro crees que sirva de verdad?

-Esto no cabe allá

-Exacto y son cosas necesarias, tú vives de eso. Por eso lo importante que si te quieren así como estás te quieren de verdad, y no como a mí que aman la apariencia. Por eso te digo, antes los lujos eran para cubrir la mayor cantidad de necesidades. Ahora los lujos son solo para cubrir necesidades absurdas. Bueno amiguito te dejo, ¿cuánto es todo?

Me sacó la cuenta rápido, saqué el efectivo, al menos el entendía mejor ese asunto de la reconversión, y pedí más para llevar a María. No pude evitar, cuando se iba a buscarme vuelto, meter varios billetes en su cavita de pasteles, el chamo y su familia le estaban echando bolas a la vida.

Y antes de irme le dije:

-Mira y la próxima vez que una vieja se te lance, juégate al inocente, y cuando menos se lo esperen te les vuelves un diablo.

-jajaja, gracias y a la orden pana, suerte

Volví al hotel, quería compartir un poco más con María antes de despedirnos. Al estacionar no pude evitar ver una mujer con ropa de marca correr hacia una habitación. Se me hacía como conocida, al abrirse la puerta sólo vi salir a una negra cuarto bate que le sonrió y la dejó pasar. Juraría que antes de entrar a mi cuarto escuché gritos.

No vi a María por ningún lado. Me pareció extraño, ya que también estaban sus cosas, entonces dejé los pastelitos en el mueble y me dispuse a acomodar unas cuantas cosas. Miré mi teléfono y nada aún, Giselle no había contestado. De pronto escuché unos gritos, jadeos fuertes. “Verga tan temprano”-me dije- asomándome por una ventana distinguí en un cristal 4 manos apoyadas en ellas, fácilmente distinguí los gemidos de una mujer y los jadeos y gruñidos de otra más la risa de una tercera. Esa risa…

No le di más importancia. Quise bañarme rápido, así que fui a preparar unas cosas, y cuando entro al baño.

-Es ella, es igual a ella…

Continuará.

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Hola que tal lectores. Al fin la tercera parte. Últimamente estuve muy atareado y no podía escribir mucho. María tiene un problema al parecer, y Yonatan se ve atormentado por algunos fantasmas del pasado.

Próximamente cuarto capítulo.

Para alguna inquietud de algún personaje o alguna frase que no entiendan por las variaciones del español venezolano escríbanme a:

[email protected] o dejen el comentario en el relato.

Suerte.

Irvic.

(9,40)