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Fantasías eróticas de ayer y hoy (Parte II)

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A: ¡Así, Luis así!

L: ¡Que nalgas! ¡Me encantas!

A: ¡Cógeme papi!, agh!

L: ¡Que rico aprietas mi verga!

A: ¿De quién eres nene, de quién?

L: ¡Tuyo, mi verga es tuya!

Aura Cristina, mi mayor fantasía, ahora estaba siendo mía en un Hospital ¿y cómo fue que llegamos a eso? ¡Pues se los cuento desde el principio!

Era un día de grabaciones como cualquier otro, Aura ya no me veía como su asistente si no como su “amigo personal”, ¡yo disfrutaba de la forma de ser de esa hembra colombiana!

Pero ocurrió algo inesperado unas luces cayeron y unos vidrios se enterraron en mi espinilla abriéndomela y mandándome al hospital interno que ahí hay.

Ya después de mi curación y todo, estaba yo reposando hasta que me dieran de alta, fue cuando ella entro, ¡me llevo unos chocolates y me abrazo y me dio un beso en la mejilla!

Cerro la puerta de mi cuarto y se despojó de su gabardina, ¡dios mío!, estaba solo en una lencería color blanco, una diminuta tanga y un cubre pezón, subió sobre mí y me empezó a besar.

Mordía sus labios carnosos como si fuesen manzanas, mis manos acariciaban sus piernas que me vuelven loco, subían despacio hasta apretar su firme trasero, ¡su mano acariciaba mi verga que poco a poco se endurecía bajo las sabanas!

A: ¡Mi vida me encantas!

L: Nena, ¡me vuelves loco!

A: ¡Te quiero comer bebe!

L: ¡Y yo a ti!

Me quito la sabana y la bata que traía puesta, mi verga ya estaba toda parada, lista para ella, ¡le quite su brasear y nos acomodamos para empezar con un 69! Le hice a un lado su tanguita y comencé a oler su rico tesoro, ella ponía mi verga en medio de sus tetas y le daba pequeñas lamidas a mi cabeza.

¡Su sexo oral combinado con una chaqueta rusa era maravilloso, mi pene era tragado y sobado de manera fenomenal, mi lengua entraba y salía en forma de taco de su húmeda vagina, mordía suave sus labios, le metía un par de dedos y también lamia su rico ano!

A: ¡Agh, Luis, dios, que rico!

L: ¿Te gusta baby, te gusta?

A: ¡Ah, me encanta papi!

La follaba duro con mi lengua y también movía mi pene para penetrarle su boca, sentía como su garganta rozaba mi verga, ella lo disfrutaba y no se quería despejar, quería seguir ahogándose en mi dura verga, ¡mientras tanto mis dedos entraban y salían de su vagina y de su ano!

A: ¡Ya métemela, ya quiero tu pinga!

L: Súbete nena, ¡déjate caer en mi verga dura!

Aura subió y se ensarto suave en mi verga, comenzó a cabalgarme muy rico, sus movimientos eran suaves dejándome entrar hasta el fondo de ella, me lamia los dedos y besaba el cuello, se aceleró u poco ya que comenzó a dejarse caer sobre mi muy rápido, ¡eso me hacía gemir de placer!

Estaba yo tan excitado que con uno de mis dedos empecé a penetrarle su ano, ella lo acepto gustosa, seguía moviéndose riquísimo, mi boca mordía sus pezones, ¡mi verga seguía dándole duro en su vagina y mis dedos estaban dilatando su rico ano!

A: ¡Agh, papi, así, así!

L: ¡Eres una diosa, que rico culo!

A: ¿La quieres meter ahí?

L: ¡Claro, sería un placer darte en tu culo!

A: Ok, dámela bebe, ¡métemela toda!

La acosté en la camilla, levanté sus piernas hasta su frente y ya con su ano dilatado, empecé a penétrala suavemente, era una no muy estrecho, estoy seguros que no era virgen de ahí, pero lo mantenía bien cerradito.

Empecé a moverme despacio, notaba en sus gestos el placer que le estaba dando, ella se mordía los dedos, y me arañaba las piernas, me recliné un poco hacia atrás para mover mi pelvis fuerte, eso la hizo gemir mucho, ¡me movía rápido y mi verga estaba ya casi por completo dentro de su ano!

A: ¡Ah, si, ah, mi culo, agh!

L: ¡Así perra, uhm, dios!

A: ¡Esta grande y dura!

L: Gózala chiquita, ¡goza mi verga mexicana!

A: ¡Me encanta, muévete, no la saques, no la vayas a sacar!

Me senté en la orilla de la cama, Aura acomodándose mi verga en su ano, comenzó a darme de ricos sentones, mientras ella se empalaba solita yo me deleitaba con sus ricos pechos, ¡le apretaba sus pezones y mi dedo estimulaba su clítoris!

La puse de perrito en la cama, me puse de pie y le penetré el ano muy fuerte, le jalaba el cabello y le daba de nalgadas, ¡ella también se movía y se empujaba para sentirla toda!

A: ¡Agh, que rico, agh!

L: Que hermoso culo, ¡me enloqueces Aura!

A: ¡Así, no la saques, uhm, que rico!

L: ¡Dios, no lo creo!

La penetraba tan fuerte que termino boca abajo en la cama, yo subido en ella, seguía moviéndome con todo, su vagina empezó a expulsar fluidos de un orgasmo, ella gritaba y movía su cuerpo, ¡yo disfrutaba mordiéndole la espalda y recibiendo con mis manos sus fluidos que le daba a probar haciéndola lamer mis dedos!

L: ¡Nena, me vengo, me vengo!

A: ¡Dámela, dame tu leche!!!

L: Si, ¿me dejas llenarte el culo?

A: ¡Llénamelo, llénamelo!

Expulse un chorro tremendo de semen, ella gritaba al sentir como su culo era llenado por mi leche caliente, ¡yo desvaneciéndome sobre ella le daba un beso pasional mientras nuestros orgasmos se juntaban para hacernos gozar un rico momento!

Terminamos recostados en la cama, mi herida había pasado a otro término y con un pasional beso se despidió de mí.

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