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La infiel directora del colegio

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A mediados del mes de septiembre se hace un tipo carnaval por la colonia donde vivo, feria, baile, cantantes, la verdad un muy buen folclor, vivo en una zona donde se une la clase alta con la clase media, por eso, aunque vivo en un lujoso departamento que el trabajo que desarrollo me ha dado, me agrada ir a ese carnaval.

María, una mujer madura, morena, de ojos miel, tetas grandes, un torso un poco graso, pero de trasero espectacular, es la directora del colegio que está en medio de la calle, ella vive en una casa a lado de mi departamento, todas las mañanas la veo salir caminado hacia la escuela, con sus vestidos mostrando sus deliciosas piernas o su calza negra que marcaba sus torneadas piernas, a lo lejos se notaba una mujer respetable, de principios, jefa de familia, tenía dos hijos adolescentes los cuales se veía educaba a mano dura y con valores, su esposo casi nuca estaba no se sabe a qué se dedica solo lo he visto unas tres veces, un hombre mayor que ella, canoso con cara de odio a todos y una actitud pedante.

Una mujer así jamás se prestaría para estar con un tipo como yo y aunque siempre la saludaba y ella me sonreía, sabía que de so no pasaría, así que me acomodaba en mi ventana todas las mañanas para verla lucir su maduro y deseable cuerpo.

Pero en el carnaval de septiembre pasado ocurrió algo que no me esperaba, yo salí para ver el baile y tomar algo estaba yo sentado con una cerveza y observando lo que pasaba, estaba atento por si me salía alguna chica, ¡pero de pronto sentí que toco mi brazo!

M: ¡Hola! ¿Cómo estás?

CA: ¡Hola!! ¿Bien y usted?

Era María, la verdad me quede mudo, ella no se me acercaba por lo general yo le buscaba la cara, estaba radiante, unas botas negras, medias y minifalda del mismo color y una chamarra roja, en su mano una cerveza, no imagine ver así a la directora del colegio.

CA: ¿Qué hace? ¿Cómo la pasa?

M: Háblame de tu, ¡no estoy tan vieja jajá!

CA: ¡Perdón! ¡Como estas y porque tan sola!

M: Pues estoy, así que vine a ver esto y no está mal, ya me aburrí de ser la señora directora o la mama de casa, ¡quería distraerme un poco!

En mi experiencia esas palabras, ¡aunque no directamente incluyen un mensaje de “ya estoy harta de mi vida y quiero experimentar algo” por eso su vestimenta y por eso la bebida y si no me creen solo analicen cuantas veces alguna mujer les ha dicho eso y que ha pasado!

Volviendo al tema, ella se sentó a mi lado y comenzamos a charlar y ver el espectáculo, tenía una manera de expresarse que me tenía domado, no podía dejar de mirar sus piernas y de re ojo su escote que mostraba sus carnosas tetas.

Sin darnos cuenta comenzó a pasar el tiempo, ambos estábamos sentados y ya habíamos bebido varias cervezas, ella ya me hablaba más cariñosa y se juntaba ms a mí y yo por supuesto que acariciaba sus rodillas y le tomaba la mano, mi corazón se aceleraba, pues cualquiera nos podía ver y reconocerla, pero por suerte no pasaba aún.

La invite a bailar, ella acepto ya que creo andaba más ebria que yo, ya que al principio no quiso, se movía riquísimo, me daba gusto tocándole su espalda y su cadera, cada que podía le arrimaba mi pene, ella no me decía nada al contrario parecía que s eme ponía más al propósito, ¡fue entonces que después de unos bailes me decidí a llevármela a coger!

CA: Oye, ¿te parece que no vayamos a otro lado?

M: ¿Así? ¿Y dónde me vas a llevar?

CA: A mi departamento, este lado de tu casa, ahí podemos tomarnos algo más sin que nadie moleste.

M: Uhm, no sé, ¡además estas a lado de mi casa!

CA: Si no, ¡no hay problema!

M: Si voy, sabes necesito fiesta jajá, vamos a tú departamento.

Cundo me dijo eso inmediatamente la tome de la mano para salirnos entre la gente, estábamos solo a la otra calle, por suerte no había nadie y pasamos desapercibidos frente a su casa, entramos y ella se sentó en el sofá y se quitó sus botas, no sé, pero esa acción me excito.

M: ¡Necesitaba descansar mis pies, uhm!

CA: Me imagino, ¡quieres una cerveza o algo más!

M: Una cerveza, ¡no quiero cruzarme!

Le llevé la cerveza al sofá, me senté a su lado y puse música de balda, algunas clásicas de los 80 y 90, eso le gusto, brindamos y ella contemplaba la casa, ¡mientras miraba sus piernas y sus pies cubiertos de sus finas medias!

M: ¡Me duelen mis pies, uhm!

CA: ¡Si gustas los puedo masajear!

M: Ay no que pena, ¡jajá!

CA: Por favor, ¡me gustaría ayudarte!

M: ¡Mmm! Qué diablos, ¡está bien!

Subió sus pies a mis rodillas recostándose en el sofá, comencé a sobarle la planta, me excitaba sentirlos así, luego los apretaba y sobaba en círculos, la directora sacaba ligeros suspiros cada que mis manos apretaban sus delicados dedos.

M: ¡Oh sí!!

CA: ¡Parece que esta funcionado!

M: ¡Uhm, que rico masaje!

Subía mis manos a su pantorrilla y poco, subiendo y bajando, ella cerraba los ojos, el panorama era fenomenal, veía lo rico que estaba debajo de su falda, ¡ella en un impulso se quitó su chamarra roja y se dejó en su blusa entallada que marcaba sus pezones duros!

M: ¡Que rico, uhm, ah!!

CA: ¿Oye nena?

M: ¡Sí!! ¿Qué pasa?

CA: Puedo sobarte las piernas, ¡se ve que están tensas!

M: ¡Si, hazlo!

Mis manos recorrían de su pantorrilla el inicio de sus muslos, la directora estaba excitada, poco a poco metí mi mano debajo de su falda acariciando los bien carnosos muslos que tenía, ahí noté que sus medias eran de liguero y luego haciéndome un poco para arriba le ponía mi verga dura en sus pies.

El calor subió, mientras le sobaba llegando ya casi a sus entre piernas me movía para que sus pies rozaran mi verga, que excitante, no soy fetichista, pero en ese momento estaba caliente amas no poder, ella comenzó a mover sus dedos, parecería que sabía que me gusta ya que más dura se me puso, sus gemidos empezaron a ser más altos, ahora mis manos bajaban a tomar sus nalgas y apretarlas, ella solo gemía, fue en ese momento que ya no tolere más y me lance encima de ella y comenzamos a besarnos.

Nos besábamos como locos, comencé a quitarle la blusa, ella cerraba los ojos, encontré unas tetas riquísimas, estaba supera prados esos pezones, le arranqué prácticamente el brasear y comencé a mamarle las tetas en círculos, a cada lengüetazo ella se estremecía y gemía, luego comencé a morder sus ricos pezones negros que desparecían en mi boca, ¡parecía un crio comiendo por primera vez!

M: ¡Ah!! ¡Uhm!

CA: ¡Estas buenísima mi amor!

Le quite la falda, se veía espectacular, su cuerpo erizado y notaba lo húmeda que estaba de la tanga, coloque mis dedos encima de su burrito y ella lanzo un grito enrome de placer, comencé a bajarle su tanga para ver su vagina húmeda, se veía riquísima con unos vellos cubriéndola, ¡se me hizo agua la boca!

CA: ¡Que rica la tienes María!

M: ¿Te gusta?

CA: ¡Quiero comérmela!

M: Pues hazlo, uhm, vamos, ¡cómetela!

Obedecí su petición y lleve mi lengua a su coño, comencé con lamidas de gato por encima de sus labios vaginales, dándole ligeras mordidas a su entre pierna, mientras entraba lento a su coño con mi lengua, mis manos apretaban su delicioso par de tetas, ella solo gemía y se retorcía cual si fuera un gusano en tierra caliente.

Con ayuda de mis dedos comencé a abrir su concha y meter y sacar mi lengua a máxima velocidad, la sensual directora estaba gritando y escurriendo más no poder.

M: ¡Ah!! ¡Que rico, uhm, que rico!

Aun no podía creer que estaba en mi casa con las piernas abiertas dándome su concha en mi boca, pero cuando metí dos dedos y comencé a palpar y jugar su clítoris, me di cuenta que era real y no estaba soñando.

CA: ¡Mami qué coño!

M: ¡Agh!! ¡Que rico!

CA: ¡Hermoso clítoris, uhm!

M: ¡Ah!! Esto es magnífico.

Su clítoris estaba hinchadísimo, ella se retorcía, la lengua ya la tenía escalda, que oral le daba, finalmente la directora comenzó a venirse riquísimo, su venida sabia a néctar, bebía como un sediento del desierto aquel fluido de esa veterana mujer.

M: ¡Oh!!! ¡Que rico!

CA. Uhm, eso es mi amor, ¡vamos!

Una vez que se le paso su orgasmo, me puse de pie y me quite los pantalones y la trusa, ella solo miro lo dura que tenía la verga y sin decirle nada se sentó en el sofá me tomo de las nalgas y comenzó a chuparme la cabecilla de la verga.

Se dio gusto devorando mi cabeza unos minutos para después recorrer con su lengua de la punta a mis testículos y viceversa, que rico, yo estaba todo estremecido acariciándole la cabeza, ¡ella me miraba coqueta y me daba una que otra mordida que a pesar de ser dolorosas eran muy excitantes para mí!

CA: ¡Uhm!! ¡Que rico!

M: Que animalote tienes, ¡uhm!

CA: ¿Te habías comido una así?

M: Nunca, uhm y no sabes como la necesito.

La tragaba enterita y movía su lengua, era una experta mamando, que idiota su marido, yo me al cogería diario pensé, mientras la sensual morocha se ahogaba metiéndose enterita mi verga.

Así estuvo unos 10 minutos, alimentándose de mi carne y bebiendo sus fluidos, yo estaba súper duro y caliente, ya quería perforarla así que la lleve a mi cama.

Me acosté y ella entendió que debía subir encima de mí, lentamente se la metía, ella cerraba sus ojos, mordía sus labios, era una mujer muy sexual, que amaba el sexo y estaba insatisfecha con lo que su marido no le hacía.

M: ¡Ah!! ¡Que dura, uhm!!

CA: ¡Así mami, uhm, así!

M: ¡Que rico se siente!

CA: Eso mami, muévete, uhm, ¡muévete!

María se hacía de adelante para atrás para después moverse en círculos, yo la tenía durísima, su coño apretaba magnifico, le mordía las tetas, las manos, le acariciaba los muslos que se veían fenomenal, ella continuaba meneándose como licuadora, me tenía jadeando como adolecente.

CA: ¡Que rico, uhm, que rico!

M: ¡Ah!, papi que verga más rica!

Sin sacársela la cargue y me puse de rodillas en la cama, nos besábamos frenéticamente, me jalaba el cabello, me mordía, yo disfrutaba de sus ricas nalgas tomándola de ahí y levantándola para después dejarla caer para que mi verga entrara por completo.

CA: ¡Aprietas riquísimo!

M: ¡Te tenía ganas escuincle!

Su declaración me puso más fiera, la avente en la cama, le levante las piernas y la penetre fuerte, ella lanzo un gemido que me dejo sordo, pero no me detuve, comencé a moverme fuerte, una y otra vez, apretando sus muslos, mordiéndole las tetas, besándole el cuello, acariciando sus piernas que como tenían medias me prendía más.

Luego en misionero normal continúe encima de ella, ella me arañaba la espalda, me apretaba las nalgas para que no la sacara y me la pedía al oído.

M: Así nene, uhm, que rico, que rico coges, ah, uf, ¡oh! ¡No pares papa, no pares por favor mi rey!

Levante sus piernas hasta que sus rodillas pegaban en su frente y levantándome un poco, se la clave rápido y fuerte, ella movía sus nalgas que rica sensación, la señora cogía como las diosas, sé que no cobraría nada, pero, ¡aunque ella me hubiese contratado me cae que le regalaba mil noches!

CA: ¡Nena, uhm, que rico!

M: ¡Ah!! ¡No pares, que fantástico, agh!!

Mi cama se movía como nunca, ella ya escurría teniendo su segundo orgasmo, nos besábamos, le mordí las tetas, ¡qué mujer!

M: ¡Ay papito que rico, uhm!

CA: ¡Nena, eres un volcán!

M: ¡Métemela por el culo!

CA: ¿En serio?

M: ¡Sí, quiero sentir ahí!

Ni lo dudé, al puse en cuatro, le abrí las nalgas y empecé a penetrarla, ella tomaba mi verga y se la encajaba sola, su culo apretado y casi sin dilatar se estaba tragando mi dura verga.

M: ¡Ah!!! Sí que rico, uhm, ¡que rico!

CA: ¡Que culo más rico!

No podía creer que esa directora fuera tan fogosa, la tenía en mi cama cogiéndomela de perrito y dándole por su culo, me excitaba la idea de que nos escucharan en su casa, así que más rápido se la dejaba ir y ella más gritaba y se movía rico.

M: ¡Oh!! Que rico, uhm, que rico, ya necesitaba una buena cogida, uhm, ¡ah!

CA: Eres un manjar, que rico coges, uhm, ¡me vas a sacar la leche!

M: Dámela toda, ¡quiero que me llenes mi culo de semen!

CA: ¡Pues haz lo tuyo mami!

Movía riquísimo sus nalgas, de arriba abajo y en círculos, mi verga seguía empalándola por completo, me aventaba como loco, la cama rechinaba ms fuerte, nuestros gritos estoy seguro que se oían hasta la calle, finalmente, ambos comenzamos a venirnos juntos.

M: ¡Sí!!! ¡Uhm, ah, que rico!

CA: ¡Toma mi leche, uhm!

Termino con el culo lleno de semen, tirada en mi cama sudada y satisfecha, nos abrazamos y besamos mientras reposábamos, ya más relajados ella se reía y me confesaba que su idea era solo seducirme, también que la estaba pasando mal y que seguro se divorciaría.

Volvimos a coger, pero esta vez más tranquilo, mi cama estaba llena de nuestros fluidos, ya en la madrugada se vistió y se despidió de mi regresando a su casa, como siempre me asome por la ventana para verla llegar y admirar sus ricas nalgas.

Hasta el día de hoy, inclusive en la cuarentena, nos vemos en mi casa y cogemos delicioso, no sé cuánto durara esta aventura, pero que rico es tener una madura como ella.

CORNEADOR ANÓNIMO.

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