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Lluvia bajo el sol

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Esta terraza soleada y escondida de miradas indiscretas es lo mejor de nuestro pequeño apartamento. Y pensar que ha sido necesaria la llegada de una pandemia para que supiésemos apreciarlo.

Poder tomar el sol desnudo y respirar a pleno pulmón es un lujo que no está al alcance de todos en los tiempos que corren. Pero hay algo que convierte a nuestra terraza en realmente excepcional e inmejorable y es tenerte a ti a mi lado.

Deseo repetir, deseo repetir una y mil veces lo que ha pasado hoy. Deseo que te acerques a mí desnuda, con tu cuerpo brillante y resplandeciente por la protección solar, únicamente con tus gafas de sol puestas y tu pelo recogido.

Quiero volver a fijarme en tus pezones erectos y desafiantes ante la suave brisa que los acaricia y quiero que al llegar a mi lado me tapes el sol con tu cuerpo mientras sitúas una pierna a cada lado de mi cabeza.

Me muero de ganas de mirar hacia arriba y disfrutar de la visión de tu precioso coñito descendiendo lentamente en dirección a mi cara, con la humedad delatora asomado entre sus labios ligeramente entreabiertos como si de una fruta almibarada y madura se tratase. Quiero sacar mi lengua y recibirte sediento cuando, sujetando mi cabeza, me restriegues la vulva húmeda y caliente por la cara. Quiero aspirar el aroma de tu flor, que mi lengua aletee entre tus pétalos y sentir el néctar resbalando por mi cara.

Quiero que seas traviesa y aplastes tu chochito contra mi cara dejando caer el peso de tu cuerpo y que me preguntes:

- ¿Te gusta?

-¡Me encanta!- Contestaré yo haciendo un esfuerzo por apartar tu exquisita carne de mi boca.

-Pues esto te va a gustar más.

Lentamente volverás a levantarte y mi triste lengua se despedirá de tu precioso coño con un último lengüetazo que perdurará mientras lo haga el hilo de flujo y saliva que cuelgue entre tu cuerpo y el mío.

Retrocederás sobre mi cuerpo y tomando mi dura polla con una mano descenderás lentamente hasta situar mi glande entre los labios de tu babeante chochito sin dejar de mirarme con una pícara sonrisa en todo momento. Notaré tu humedad en mi capullo y la suavidad de tu coño mientras lo restriegas arriba y abajo entre sus labios.

-Creo que me va gustar mucho.

-Yo te aseguro que te va a gustar mucho cariño. - Contestarás sensualmente.

Y entonces lo sentiré, sentiré como el líquido caliente salpica otra vez mi glande y desciende por mi polla hasta empaparme los huevos.

- ¿Es esto lo que tanto querías?

Me has preguntado mientras tu mano guiaba mi glande entre los pliegues de tu precioso conejito que lloraba y lloraba mojándome como tantas veces había imaginado y deseado.

-¡Muchísimo!- Te he contestado clavando mis ojos en tu coño que chorreaba y chorreaba sobre mi cuerpo.

-Disfrútalo entonces.

Será otra meada larga y abundante, se nota que has estado aguantando durante largo rato para darme este capricho y eso me hace desearte más que nunca. El líquido empapará otra vez mi cuerpo y el cojín de la hamaca sobre el que descanse mientras las últimas gotas de pipi se deslicen polla abajo.

Luego volverás a colocar mi capullo en la entrada de tu cueva y bajando muy lentamente te clavarás mi estaca en tu interior mientras dejas que un suspiro escape de tu boca.

-Ummm, yo también lo necesitaba cariño. –Me has dicho hoy mientras apoyabas tus manos en mi pecho y clavándome en la hamaca has comenzado a cabalgarme sin esperar otra cosa que sumisión por mi parte.

Embriagado por una sensación de humedad como nunca he sentido antes he disfrutado de mi polla se deslizándose arriba y abajo por tu lubricada vagina y siento anhelo de que tus gemidos vuelvan a ser música en mis oídos como ya lo han sido hoy.

He sabido que esta vez no iba a aguantar demasiado tan pronto como has comenzado a deslizarte hacia delante y atrás sobre mi cuerpo e inclinándote hacia delante tu boca ha buscado la mía. Mi excitación era hoy demasiada como para poder resistir mucho tiempo y te he avisado.

-Me voy a correr amor.

- ¡Y a mí que! –Me has contestado acelerando aún más el ritmo y tapándome la boca con la tuya.

Nuestras lenguas se han entrelazado, nos hemos mordido la boca y en unos segundos me he derramado abundantemente en tu interior sin que dejases de montarme con fuerza mientras me arrancabas gemidos ahogados con cada movimiento de tu cadera.

Quiero volver a sentirlo, y quiero que esta vez dure más. Quiero volver a sentir el peso de tu cuerpo sobre el mío mientras mi polla se afloja lentamente en tu interior y quiero que vuelvas a preguntarme si me ha gustado al oído para poder contestarte con otro beso en la boca.

Y quiero nuevamente una mezcla de tus jugos y me semen se derramen de tu coño cuando este abandone mi polla y por supuesto que lo volveré a comer y lamer cuando me lo ofrezcas con esas palabras que hoy me han vuelto loco por segunda vez.

- ¿Me lo comes? Quiero correrme ahora yo en tu boca.

Y lo comeré otra vez con ansia mi amor. Lo recorreré con la lengua recogiendo ese delicioso almíbar que rezumaba hoy tu caliente chumino, chuparé los labios y lameré tu clítoris mientras te follo con los dedos haciendo que tu caldo gotee de nuevo en mi boca y mi mayor premio será cuando, otra vez, sienta ese temblor que recorre tus piernas cuando te corres avisándome de que debo estar atento para no desperdiciar ni una sola gota de ese exquisito premio con que me brinda cada uno de tus orgasmos.

Tu lluvia hoy me ha regalado el mejor de los arcos iris. Sabes que espero con ansia a que llegue la próxima tormenta de verano a nuestra terraza.

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