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Me feminicé a mis 64 años

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Con 64 años mi mujer no quería saber nada con tener relaciones sexuales, producto de la depresión, mi verga rara vez se enerva, entonces me florecieron fantasías de mi adolescencia donde me sentía atraído por las características femeninas.

Comencé a comprarme lencería femenina, me depile todo el cuerpo me encanta la piel suave que tengo depilado y las caricias que meda la lencería de seda y me excita cada vez más, al punto que tengo sueños donde chupo vergas y soy penetrado y amanezco mojado tomo la suave baba de mi líquido seminal y me agrada.

Decidido el otro día, cuando estaba muy excitado, rompí mis ataduras culturales y entre a un sauna, me encanto ese ambiente lleno de lujuria, ya desnudo observe vergas divinas excitadas con su glande colorado y su tallo venoso, me acerque al que mas me gustaba y tome valor y le acaricie esa verga caliente, me miro y no dijo nada, pensé el que calla otorga, me arrodille frente a él y empecé a lamerle su verga ardiente que se enervó aun mas, eso enloqueció mis sentidos, lamia su tronco venoso con mi boquita sedienta, mis labios abrazaron su glande caliente, emitió unos jadeos que fueron para mí una melodía celestial porque me decía que le gustaba mi accionar, así que seguí disfrutando con mi boquita golosa de ese divino bocado, además haciendo realidad mi fantasía, cada vez mas excitado porque sentía que sus gemidos de placer eran más fuertes. Esa verga furiosamente excitada, tremendamente caliente, exploto en mi boca liberando potentes chorros de sabroso elixir que devore con pasión, esa crema ardiente era sabrosa y gustosa y aumento más mi excitación, mientras mi verga se babeaba de placer, me acaricio la cabeza como agradeciendo el placer brindado y se fue.

Yo continué hurgando en ese palacio del placer, cuando de pronto viene hacia mi un persona con una verga fenomenal era enorme me arrodillé y empecé a lamerla, me dijo.

- Te estaba buscando putito, te gusta, me encantan tus lamidas

Y empezó a jadear, mientras yo chupaba su glande bien rojo y brillante, intentaba meter su tronco venoso en mi garganta pero me daban arcadas, era enorme y grueso. Mientras degustaba esa verga deliciosa siento que me tocan las nalgas y me dicen

-A ver, para la colita blanquita que tenés putito, que quiero chupártela

Gustoso accedí al pedido sin desprenderme de esa verga que me encantaba y empiezo a sentir u boca jugosa y sus manos acariciando mis nalgas, poco a poco llego hasta mi ano y con su lengüita vibrante empezó a intentar penetrarme, mientras mi verga se babeaba por el placer vivido.

Siento que mi agujero se dilata y me mete un dedo lubricado con su saliva, por dios que placer me dio, era algo difícil de describir con palabras, luego me mete otro, hasta que dice.

-Ya estas a punto putito, prepárate y relájate porque te voy a penetrar

Allí sentí la cabeza de su verga empujando, poco a poco va entrando, pero me duele y él me dijo:

Aguanta porque después sentirás un tremendo placer, además eso es lo que quieres

El dolor no me dejaba degustar la verga que chupaba hasta que siento sus huevos apoyados en mi nalga, había entrado todo y se quedó quieto hasta que mi esfínter se acostumbró a su verga y empecé a sentir un nuevo placer y comenzó a bombear, sentía con enorme placer entrar y salir su verga ardiente, con mi esfínter sentía la rugosidad venosa de esa poronga grandiosa que me enloquecía de placer, mientras seguía chupando la otra verga, febriles sensaciones se adueñaban de mi cuerpo me estaban haciendo sentir la hembra soñada.

Me sentí bien puta y caliente gozando a pleno, de mi pene salían chorros de semen por la excitación lograda, hasta que explota en semen la verga que chupaba y también siento las contracciones de la verga que me penetraba y siento su semen caliente en mis entrañas mientras saboreaba el néctar delicioso de la verga que acababa en mi garganta mientras gozaba de orgasmos jamás sentidos.

Nos intercambiamos números de teléfono y salí del sauna completamente lleno de leche sabrosa y con la satisfacción del placer logrado, aun sentí que de mi culito dilatado brotaba ese semen que me había hecho sentirme hembra.

Si te gusto la historia espero tu comentario o sino al mail [email protected] para seguir contando historias de mi nueva vida de hembra puta.

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