Nuevos relatos publicados: 28

Mi crush y cogi-amiga

  • 21
  • 5.364
  • 9,25 (4 Val.)
  • 0

El día de hoy deseo compartir con los lectores, la relación que tuve con una chica que se convirtió en mi Crush desde que la vi por primera vez, cómo se convirtió en mi Crush, mi deseo y la mujer de mis más eróticas fantasías de esa época.

Había concluido mis estudios de la carrera profesional, y gracias a mi buena relación con los encargados del departamento de posgrado (ya que había realizado ahí mi servicio social para el are sistemas) teniendo muy buena relación con la mayoría de encargados y profesores de las áreas, estaba en el cubículo de sistemas con la encargada del área de sistemas la clau me quería convencer a inscribirme a la maestría, ella era una mujer madura solterona la cual a pesar de su carácter fuerte (era conocida en la escuela por ser muy estricta) pero conmigo era muy amable y en ocasiones iba a su casa ayudarle con su equipo de cómputo, pero este no es un relato acerca de ella, quizá mas adelante les cuente esa parte de la historia. De mi parte no estaba muy seguro de continuar con unos estudios de la maestría aunque lo nerdo y mis calificaciones pareciera que no se me iba a ser difícil tomarla, pero aún no estaba listo para tal decisión, yo quería acción hablando profesionalmente y no pasármela en la escuela.

Estaba platicando con las encargadas y la directora general del departamento, me felicitaban por haber concluido y recibido mi título de la licenciatura y me invitaban a inscribirme a la maestría en sistemas, cuando de repente llego una chica a pedir informes de la maestría en sistema, ella a primera vista me llamó mucho la atención su acento un poco jarocho y su forma de vestir.

En ese momento me sentí impactado por su presencia, algo de ella me atrajo desde que apareció en el umbral de la puerta, algo me decía que el destino me tenía algo preparado con ella. Como yo era casi de casa (Del departamento) me dejaron estar en el cubículo mientras le daban informes, por lo poco que pude escuchar en esa plática ella venía de otro tecnológico del sur país, y quería inscribirse en la maestría que se impartía de sistemas. Le solicitaron algunos de sus datos, y me enteré de su nombre. Se llamaba Cristina y en ese momento mi decisión al respecto a inscribirme a la maestría ya estaba hecha… esa chica me había impactado, así que de inmediato le dije a la profesora que me tomara en cuenta, ya me conocía y sabía de mi rendimiento, por lo que se alegró y me felicito por la decisión.

Salí del edificio deseando volver a toparme Cristina, la cual me la tope a la entrada del edificio, y me presenté con ella, aunque en ese momento de mi vida yo era más nerdo y tímido con las chicas, no sé dónde me salió valor para acercarme a ella y hacerle la plática al respecto de la escuela, le serví de guía por las instalaciones, y así poco a poco saber un poco más de ella, comprobé datos que ya había escuchado arriba en el edificio. Tenía un acento jarocho y me dijo que venia del Istmo, dentro de mí sabía que había algo sexual que me atraía de ella.

No la volví a ver hasta varios después en que empezamos a cursar las materias, llevamos casi siempre los mismos créditos, además estábamos esperando una beca, la cual a ella le caía como anillo al dedo por su precaria economía familiar, la cual era sostenida por su hermana mayor.

Cabe recalcar que seguía siendo mi Crush, en los meses que llevamos de clases, trate de ser su confidente, atenderla y estar cerca de ella en todo momento, fui su paño de lágrimas, su tapete, todo con tal de hacerle más fácil la vida tanto dentro de la escuela como fuera ya que a veces me decía que iba abandonar los estudios por problemas económicos o porque su cabeza no le daba y yo la animaba a no desistir, estaba loco por ella, desgraciadamente mi Crush suspiraba por su Crush, un tipo que nunca conocí, y el cual ella según añoraba que lo conoció en su ciudad de donde ella venía. Eso no me importaba mucho ya que él no estaba ahí, así que trataría de ganarme el corazón de ella.

Quisiera describirla antes de continuar, ella era una chica delgada, tez morena clara con un poco de imperfecciones en la cara debido al acné que le había atacado en años anteriores y aunque aún tenía ese pequeño problema, para mi era perfecta, era poseedora de un par de piernas de campeonato y que pusiera decir de sus nalgas y cintura, ella había sido integrante del equipo de atletismo en su anterior escuela y haber participado a nivel nacional en eventos deportivos, su cuerpo bien tonificado por el ejercicio, sus nalgas muy normales y nada extravagantes, su senos no eran grandes, labios gruesos sensuales, de una mirada de ojos tristes y de estatura mayor al promedio (Me encantan grandotas aunque me madreen jaja) era alta y espigada, toda una gacela.

Sabía que en algún momento sería mi oportunidad y no iba a quitar el dedo del renglón… Dedicamos nuestro tiempo juntos a las materias, por lo regular cuando había equipos para tareas o trabajos siempre pertenecíamos al mismo equipo, garantiza que estaría siempre cerca de ella y que no es por ser precioso pero que los trabajos que hiciéramos estuviera bien y que tuviéramos la calificación más que buena ya que estábamos esperando ser beneficiarios de una beca.

En la escuela, compañeros y amigos en común ya nos identifican porque día y noche estábamos juntos. Aparte de convivir los días entre semana a veces los fines de semana los ocupamos para pasear y enseñarle a ella lo mejor de la ciudad y su región, nunca le insistí ni le dije una palabra de mis sentimientos hacia ella, pero no era necesario que se los dijera, me había vuelto en su perrito faldero, y aceptaba cualquier cosa de mi Crush y ella lo sabía perfectamente no había necesidad de palabras y nunca las hubo.

¿Cómo inicio a ser mi cogi-amiga? he aquí la historia, resulta que hubo una reunión de graduación en otra universidad (llamada quema de batas) de alguien conocido que nos invitó y estuvimos un buen rato disfrutando de la reunión, ya en la noche hacia mucho frio cuando la lleve a su casa, y en algún momento durante el trayecto a casa, sin decir nada nos dimos un beso muy rico. Esos besos me supieron a gloria creía que era la recompensa a toda mi espera, lo que no sabía es que me habían tirado solo unas migajas, ya llevábamos más de un año juntos, ella conocía todo de mi, y yo creía conocer todo de ella.

Después de esa noche las cosas volvieron a la normalidad, teníamos pendiente un proyecto de la maestría, por lo que nos coordinamos para realizarlo, y recuerdo que ella insistió en que fuera en mi casa argumentando que tendríamos todas las facilidades, equipo y espacio para realizarlo, aunque eso a mi me daba chance de estar cerca de ella, poder oler su aroma fresco, pero también ese iba a ser mi gran tormento, tenerla cerca y no poder hacer nada.

Como siempre ella llegó fresca y puntual a mi casa para hacer el proyecto, por lo regular ella hacía uso de jean ceñidos a sus largas y bien torneadas piernas, y algunas veces usaba vestidos largos y de vuelo amplio de la cintura para abajo, con sandalias, se veía hermosa, su porte le ayudaba a vestir casi cualquier tipo ropa que le quedaba acorde a su bello cuerpo. (Varias veces después de esta experiencia, esos vestidos me ayudaron a poder tocar o chupar sus pezones o tocarle bajo la falda en situaciones comprometedoras).

Resulta que esa tarde yo estaba un poco achicopalado porque la verdad ya no aguantaba el ser su perrito faldero, quería más de esa relación de amigos, y para colmo un compañero la estaba pretendiendo, y eso me hacía sentir mal, porque yo había estado ahí para ella siempre que ella me necesitara, mas sin embargo no me atrevía a confesarle mi pesar y por lo que sabía ella tenía otros planes donde yo no estaba contemplado. (Como les comente mi actitud era muy introvertida de típico Nerd).

Ella noto esa tarde el malestar que me acongojaba, en nuestra relación ya no había palabras, sabíamos lo que queríamos sin necesidad de muchas palabras, solo nuestras miradas y unas pocas palabras daban a entender lo que queríamos, mis padres salieron ese día a ser sus actividades, por lo que básicamente estaríamos solos en la casa, yo me sentía como olla de presión con ganas de demostrarle todo mi amor hacia ella, y ella lo intuyo por lo que me pidió que paráramos un poco y habláramos que necesitaba hablar conmigo, dejamos la computadora en paz, mientras la música metalera de los 80s-90s seguía a un volumen medio en el equipo de audio.

Acomodamos bajo del escritorio de la computadora unos colchones del sofá de la sala como antes lo habíamos hecho para hablar, ese era nuestro “refugio” donde me contaba sus penas y yo la escuchaba y apapachar sin que yo le dijera mis sentimientos.

Esa vez, ella dio el primer paso (aunque estaba de más ella no era tonta y sabía cómo todo el mundo que yo estaba loco por ella), me pregunto qué me ocurría, ya que estaba raro ese día, yo negaba a decirle algo al respecto, seguía siendo aquel tímido nerd que no sabía cómo decirle que ella era un gran motivo para mi vida, que la amaba y deseaba con todas mis fuerzas.

Me pidió que la mirara a sus ojos, aunque yo me negaba porque sabía que ella ahí descifrar todo mi sufrir por ella, me obligó a que la mirara a aquellos pequeños ojos, y durante unos segundos de mirarnos ella confirmó lo que ya ella sabía, no pude más y tenerla así de cerca frente a mí, nos abrazamos y me cobijo en su pecho mientras yo en silencio sufría por ella, me sentía a punto de estallar todos mis sentimientos estaban al máximo, la tenía a ella mi cara en su pecho no sé qué me pasó pero empecé a besarle su pecho, y poco a poco mis manos recorrían sus senos sobre su ropa, no hubo resistencia de su parte así que la bese. Al principio ella se quedó pasmada por unos segundos, pero respondió a mis besos con intensidad, a veces quería negarse a mis caricias, pero estuvimos por largo rato besándonos ahí tirados bajo el escritorio, sin importarnos nada del mundo exterior, tirados en esa cama de colchones de sofá, solo la besaba y acariciaba su rostro que tanto tiempo deseaba hacer eso, la acaricie y bese su cuello desnudo, el vestido que llevaba era de los que ella acostumbraba utilizar por lo que su cuello y hombros siempre al descubierto los pude besar y succionar suavemente.

Su piel tonificada con crema de su baño reciente la hacía sentir, oler y saber muy sensual, nuestros besos y caricias se fueron intensificando, yo ya no podría parar si ella lo hubiese deseado, ya había tocado sus pechos con mis dedos, sus pezones se sentían erectos, la primera vez que tocaba sus pechos y tal como los había imaginado, se sentían firmes, pequeños de una consistencia agradable y sus pezones duros como un borrador.

Los acariciaba suavemente y mi tacto sentía la piel de gallina que ella estaba experimentando, yo ya quería dar el siguiente paso, así que torpemente busque la forma de besar aquellos suculentos pezones, no supe como lo hice pero lo había logrado, estaba saboreando la miel de sus pechos hermosos, los succione con vehemencia como si se los besara a una diosa, sabía que debía ser lo más agradable para ella, que no debía ser brusco para no echar a perder todo lo que ya llevaba ganado.

Mi experiencia sexual hasta ese momento no era tan amplio mi curriculum, pero las ganas de hacer las cosas bien y basándose en autoestudio y exploración (había estudiado un par de libros de sexualidad que mi padre tenía escondido junto a las revistas y películas porno de la época, habían sido mis mentores) y bueno la principal que fue mi gran mentora y con quien perdí la virginidad que después contaré al respecto pero fue una prima.

Por lo que de acuerdo con aquellos libros de sexología que aparecían en mi mente, las indicaciones de las zonas erógenas, los pezones, como debían tratarse, dónde hacer sentir a la mujer mayor placer, tratando de emular lo leído y visto en las ilustraciones de los libros de sexualidad, en fotos de revistas o escenas porno, dedique mi boca a recorrer todas aquellas zonas por las que suponía que ella iba a tener el mayor placer, y digo suponer porque con la práctica he aprendido que no todas las mujeres tienen los mismos puntos de referencia para su excitación, pero esa tarde yo estaba de suerte, Eros estaba de mi lado.

Con todas mis ganas deseaba que esa experiencia fuera más que solo algo pasajero, así que me dedique a complacerla completamente, repetí una y mil veces la “teoría” de las zonas erógenas y ella solo se removía ante mis caricias y besos, como pude me metí dentro de su holgado vestido besando todo los disponible ahí para mi solo, me tapaba la vista de todo al estar pegado como becerro a sus senos, a ella le gustaban las caricias cumpliendo mis eróticas fantasías que siempre tuve con ella, poder besar cada milímetro de su piel apiñonada, poco a poco trataba de poner en práctica de las películas eróticas de la época, tenía que sacar lo mejor del repertorio, 9 semanas y media, Sliver y las de más antaño como Emmanuel con su protagonista Sylvia Kristel tan sensual y erótica mujer, recorrí la dermis de Cristina con delicadeza, mis besos y caricias estaban funcionando, su tibio cuerpo se regocijaba ante mi actuar.

No dejaba un rincón de su piel sin besar y ser recorrido por mi lengua, llegue hasta ombligo, ante aquel plano abdomen, mis manos no dejaban de acariciar partes de su cuerpo por las que mi boca ya había pasado, eso era fundamental de acuerdo con el libro de sexualidad en el capítulo de zonas erógenas, los juegos previos besos y caricias en las partes más sensibles de la mujer, me repetía mil y una veces que no había que dejar puntos ciegos y reforzar aquellos que ya había comprobado que eran placenteros para mi Crush, así que mientras mi boca se hundía y jugaba con su vientre mis manos acariciaban su pezones duros y puntiagudos, así como acariciar esas piernas que siempre soñé con poder tener a mi alcance, esas piernas que utilizaba para el atletismo y yo deseaba poderlas tener a un lado mío o en mis hombros, como en tantos sueños húmedos que tuve, ahora eran acariciadas por mis manos, recorría aquellas piernas suscitando sensaciones en ella. Recorrí sus extremidades sin limitarme en darle caricias y recorrer lo más que podía de ese bello cuerpo.

No quise ser brusco, o hacerla sentir presionada, creía y pensaba que poco a poco iba a llegar a su centro de placer de acuerdo con la literatura, está indicaba que el mayor placer se encontraba ahí en su núcleo de placer, pero no podía llegar inmediatamente a este punto, una y otra vez había repasado y entendido que previo al coito, debía haber juegos y hacer uso de las zonas erógenas como lo marcaba la teoría, según había entendido que eso me iba a garantizar que ella se entregara sin problema alguno, seguíamos ahí tendidos en el piso en aquella cama improvisada con colchones del sofá, yo estaba bajo su vestido por lo que tenía su cuerpo casi desnudo ante mi, nada me impedía poder proseguir con mi incursión, por lo que seguí jugando con mi suerte ante ella, quería que lo deseara como nunca en la vida el siguiente paso, de vez en cuando trataba de no descuidar su labios, sabía que eso me había abierto las puertas por lo que no podía dejar que decayera el ánimo.

Regresaba al último punto que era su vientre podía jugar con el filo del elástico de su prenda más íntima, mi respirar entre sus piernas era para hacerla sentir deseada, besaba y recorría con mi boca el interior de su parte más intima, conservando aún su prenda íntima, yo respiraba el erótico aroma de su interior mientras ella se retorcía de placer, lengüeteaba lo que más podía de su prenda íntima, mi lengua como la de su perro fiel, lamia aquella prenda, recorrí el interior de sus piernas las besaba las recorría con mi lengua, chupeteaba lentamente su piel erizada, sus gemidos suaves para no delatar nuestros juegos ya que aunque mis padres no estaban, afuera había gente en la zona de lavado que compartimos con mis familiares.

La música de Guns N Roses, a un volumen medio se escuchaba de fondo para ocultar cualquier ruido extraño se supone que estábamos realizando el proyecto de la escuela, así que no íbamos a ser molestados, en medio de los acordes de alguna de sus canciones tan estridentes yo me sumergía entre sus largas piernas, besaba y lamia su interior ya inundado de sus aromas que me estaban llevando al climas, mi pene aún estaba guardado, ella lo acariciaba sobre mi pantalón pero yo ya lo tenía muy húmedo.

Era tiempo de realizar la siguiente jugada, así que poco a poco con mis dientes fui bajando su prenda, un calzón cachetero tipo encaje blanco en el que podía tras lucirse aquella bella panochita con la humedad que había bañado el puente de aquella prenda íntima y mi saliva que había usado para estimular su clítoris sobre su prenda, tuve ayuda de su parte para poder bajarlos hasta dejarlo más o menos a la altura de sus rodillas, mientras yo me sumergí a besarle ahora sí directamente de ese pozo ardiente del deseo, por primera vez tenía aquella hermosa papaya de mi crush ante mí, su vello púbico estaba muy bien arreglado, en esa época no era muy usual ver a una chica con poco vello en la pantufla, o al menos yo (aún era novato) solo había visto a una depilada previamente quien fue una gran maestra en mi sexualidad.

Aunque hubiese tenido el peor arreglo íntimo creo que no le hubiera hecho el feo, así que me dedique a darle lengua por todo su sexo mientras ella escurría sus jugos y me tomaba de la cabeza para no separarme de su entrepierna. me di una atascada de ella, metí toda mi lengua en su gruta mientras ella gemía del placer que le estaba dando mi lengua y dedos, era una posición un poco incómoda en aquella cama improvisada al ras del piso de la sala, pero eso era mejor que nada, así que me dedique a darle el mejor placer que ella pudiera sentir sin soltarme ni un solo momento solo sacaba mi boca para tomar aire, hasta que unos ruidos del patio nos hicieron volver a la realidad, por lo que ella solo se cubrió y yo sequé mi cara que estaba embarrada de sus jugos y de saliva de la mamada de panocha que le estaba dando, supongo que yo estaba todo despeinado, me pare y fui a ver por la ventana hacia el patio, no había peligro había sido una falsa alarma, por lo que volví a su lado y de nuevo la empecé a besar, y meter mis manos por su cuerpo, la acaricie, y ella hacía lo mismo conmigo.

Sus ojos pequeños y tristes estaban llenos de lujuria me miraba dándome autorización al siguiente paso, me pare de nuestro nidito y la invite a levantarse y llevarla al sillón individual que después se volvería icónico de nuestra relación, se sentó y estiró sus piernas para que nuevamente me volviera a meter entre sus piernas para seguirle dando su tratamiento en el que según la teoría ese era el núcleo de su placer, aquel botoncito que sobresalía entre sus labios vaginales, los cuales según las indicaciones deben ser muy receptivos a mis caricias, por lo tanto los trate con delicadeza los chupe como si se trataran de el mejor dulce empapelado, lo saboree sin miramientos y sin ascos, y como si se tratase del mejor postre que pudiera probar en mi vida, estuve mamando aquella papaya jarocha, bese sus largas piernas hasta sus pies, por indicaciones de ella me pare para que ella misma desabrochó mi cinturón y el pantalón, bajo urgida mis prendas y ahora ella tenía ante su cara mi falo circuncidado, enrojecido del glande, ya escurría gotas preseminales y se extendía erguida y con las venas saltonas alrededor del tronco, me dio una mirada cargada de lujuria para corresponder con una mamada muy llena de pasión, se veía que ya tenía experiencia en el sexo, casi me hace terminar por la maestría con que utilizó su boca, esos labios carnosos tragaban mi falo todo erecto, lo sacaba y recorría con la lengua y se le notaban las venas alrededor brillantes por la saliva de ella, chupeteaba y saboreando la cabeza, me miraban mientras los movimientos que ella hacía con su lengua en mi verga, me daban ganar de que mi falo penetrara ahora sí su rica papaya, con eso me daría por bien servido.

Estaba de suerte ya que esa tarde como sucedía muy seguido en la zona, era la época de intensas lluvias, de aquellos días donde la lluvia no deja de caer a veces por varios días continuos, eso nos daba oportunidad de que no llegara alguien a la casa sin avisar, ya que en las calles estaba cayendo un torrencial así que con esa gran ayuda de parte de mi ángel del sexo me coloque un preservativo que tenía en el escritorio, y me arrodille ante sus piernas abiertas que mostraba ante mi su pelvis desnudo con una pequeña mata de vello bien arreglado, sus labios morenos estaban húmedos por nuestros juegos previos, coloqué mi falo en la entrada de aquel bello capullo que se abría ante mí que no podía creer mi suerte, guiada por las manos de Cristina, mientras yo hacía malabares para mantenerse sobre el cuerpo de ella tratando de no ser un peso muerto sobre ella, la besaba y miraba a sus ojos pequeños, parecía que me miraba con ternura y amor, estaba en el paraíso, mi sueño más guajiro estaba haciéndose realidad ante aquella chica que se volvió mi crush desde el primer momento que apareció en el marco de la puerta de la oficina.

Nos acoplamos para poder copular sin mucho ruido porque estábamos frente a un ventanal de la sala que daba a la calle principal, y aunque en el día por lo regular se mantenía abiertas las cortinas, esta vez habíamos cerrado las cortinas pero la tela era tipo translúcida que podría verse al siluetas del interior de la casa, nos importaba demasiado ya que la lluvia limitaba el flujo de gente en la calle y a poca que pasaba lo hacía sin detenerse, yo de espaldas al ventanal, y ella si podría ver de frente cualquier que pudiera indicar que nos veían, después ella se paró y me senté yo en sofá y ella se sentó dándome la espalda, y cubriendo con su largo vestido ya que nunca nos desvestimos completamente para en caso de emergencia ella solo se acomodará su largo y amplio vestido y yo guardaría mi verga en el jean. Ella se movía frotando su pucha ardiente sobre mi sexo, con movimientos de arriba/abajo y a veces como si untara su sexo con el mío para todos lados, era intensa aquella fricción que ya me estaba doliendo cuando su pelvis pegaba con el mío, pinche flaca estaba bien sabrosa y sus ganas de coger me estaban matando, me estaba exprimiendo.

Por fin llegue al clímax, eran tantas mis ganas de cogerla desde que la conocí, esa tarde en la clandestinidad pude follar con ella, todas mis ganas contenidas por ella estaban depositadas en ese pedazo de látex como segunda piel de mi miembro, ella también cayó rendida al sentir mis espasmos de mi corrida en su interior, ella se mojó intensamente cayendo temblorosa sobre mi, pegamos nuestras cabezas, relajándonos mirando la gente pasar apresuradas por la lluvia que caía intensamente, la cual no podían quedarse a ver lo que pasaba hacia dentro de ese gran ventanal, pero nosotros sí podíamos ver todo el exterior. así nos quedamos relajados escuchando la caída de la lluvia, y con ese rico aroma a tierra mojada y mucho sexo o al menos yo tenía en mi cara el aroma de aquella papaya que me acababa de comer, nos acariciamos y besábamos sin palabras de lo que habíamos hecho minutos antes, solo nos miramos y sonreímos (yo en lo particular estaba que no cabía en felicidad), ya no podíamos seguir trabajando, ya que nos la pasamos besando y la tarde estaba cayendo, por lo que tuve que llevarla a su casa, y dejamos el proyecto en paz.

Era obvio que yo lo continúe, y fue terminado a tiempo para entregarlo a nombre de los dos, sería muy egoísta decir que me había utilizado, pero bueno yo lo vi de otra forma en ese momento, y como lo dice el título, ella se convirtió en mi crush y cogi-amiga, ya que aunque no fuimos novios, íntimamente nos compaginamos y cogíamos a escondidas de todo mundo.

En mi posterior relato con ella, les platicare como en un viaje académico al Instituto de Ingeniería Nuclear (ININ) que está en el estado de México por la zona de la marquesa, me la cogí en el autobús donde iban compañeros y maestros del instituto, cobijados por la penumbra de la noche en el retorno a nuestra ciudad.

Como siempre agradezco su lectura y si es posible sus comentarios y/o votaciones.

(9,25)