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Mi sueño con la secretaria. Encuentros reales (parte 1)

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Esta historia comenzó con un sueño de esos que al principio parecen imposibles o difíciles que lleguen a materializase. Deseo iniciar contando que como todo hombre siempre maquinaba en mi mente con las fantasías sexuales que me gustaría realizar en la cama. Es así como dentro de mis metas personales siempre estaba presente el deseo de cogerme a una secretaria, una de verdad que trabaje y viva día a día cumpliendo dichas funciones.

Quiero indicarles que ahora trabajo en una empresa multinacional, es una organización del sector energético con mucho personal a su servicio, mi persona cumple funciones fuera de la ciudad en distintas áreas exploratorias lo cual me lleva a ausentarme por largos periodos de tiempo fuera de casa. Ella Fabyta es una de las secretarias del área de recursos humanos, la conocí el primer día que entre a la empresa en mi entrevista de trabajo, ella me recibió y me condujo a la sala de reuniones y también me ofreció y preparo un delicioso café mientras esperaba a mis interlocutores, su amabilidad, su prestancia y demás está decir su cuerpo de mujer despertaron en mi esa lívido y ese sueño que me dije. Es ella con quien un día cumpliré mi desafío de llevarme a la cama a una dulce, encantadora y atractiva secretaria. Para entonces tendría 30 años, es una mujer delgada de piel blanca cabello corto y color negro natural, pechos medianos pero firmes al igual que sus nalgas, vestida con el uniforme de recepcionista se ve muy atractiva siempre de falda sobre la rodillas ceñida al cuerpo una blusa de tela delgada semitransparente y como toda fémina de su sector delicadamente maquillada en el rostro lo cual acentúa el brillo de sus ojos enormes y lo mejor sus uñas de las manos y pies siempre pintadas coquetamente como solo ellas lo saben hacer.

Para mi suerte se aplazó la entrevista una hora, ella vino a informármelo me hablo de mi nombre; don José Manuel me dijo con una muy delicada y dulce voz, me indican que por favor espere, desde luego aproveche para preguntarle su nombre y charlar un poco, le dije que si llego a trabajar aquí usted será mi amuleto de la suerte y le quedare en deuda, a lo cual ella simplemente dijo espero recuerde su promesa en el futuro. Todo salió bien y somos colegas de trabajo.

Desde ese día eche a rodar mi plan, la ocasión se presentó en una pequeña fiesta laboral cerca de fin de año mi departamento festejaba un logro y ella estaba ahí junto con muchos gerentes y demás trabajadores y muchas mujeres de RR.HH todas bellas y deslumbrantes, pero para mí solo existía ella, aproveche de saludarla, sentarme junto a ella y más tarde con la música la invite a bailar y tomamos un par de bebidas yo más que ella. Fui paso a paso, ella tenía mi información personal sabía que era casado y con dos hijos, me lo hizo notar cuando le pedí su número de celular personal, en principio me lo negó pero al final le recordé mi promesa que deseaba retribuirla por la buena suerte que me dio y la encantadora atención ofrecida, finalmente acepto y me dio su número, a partir de ahí la tecnología jugo a mi favor, iniciamos una tórrida relación de mensajes por wasap, así me enteré que era madre separada tenía un hijo de la misma edad que mi hijo mayor, también que era mi menor con ocho años, no me equivoque tenía 31 primaveras estaba madura, independiente y empoderada llevaba 8 años separada todo eso me animo más a soñar con ella cogiéndola frenéticamente, era la secretaria que cumpliría mis más recónditos deseos sexuales.

Nuestros chats más calientes se producirán cuando yo estaba de turno fuera de la ciudad, eran periodos largos de 3 y 4 semanas, esas noches solo en mi dormitorio del campamento hacían que mis mensajes hacia ella fueran cada vez más explícitos, y más aún cuando comenzó a responder con la misma tonalidad, le decía que desde el primer instante que la vi ella era la dueña de mis sueños y fantasías, que la imaginaba junto a mí en mi cama, que daría la vida por despertar juntos al amanecer en el mismo lecho, que en mi mente le hacia el amor de mil y una maneras. Ella mi secretaria también me seguía el juego, conocedora de que estaba fuera de mi hogar lejos de mi mujer me decía que se imaginaba lo reprimido y excitado que seguramente me ponía con el paso de los días sin sexo, me contaba que en su rol de madre separada le dedicaba mucho tiempo a su hijo pequeño, con la escuela, el trabajo y los líos con su expareja, no le quedaba mucho tiempo para ella, pero que como mujer igual necesitaba afectos y caricias y sobre todo sacarse de encima todo esos deseos íntimos reprimidos o postergados, que mis palabras y mis mansajes la hacían sentir deseada apetecida que la excitaban, sobre todo porque de darse sería una relación prohibida, ella la secretaria de mi trabajo y yo hombre casado con dos hijos, ella sabía que lo mío hacia ella era pura pasión puro deseo carnal; la química sensual de nuestro mensajes era inevitable, hicimos planes en muchas ocasiones, pero siempre era ella quien terminaba postergándolos, tal vez el hecho de saber que sería mía sin compromisos ni complicaciones sentimentales la hacían dudar, esos planes fallidos y las mil excusas que buscaba mi secretaria me ponían cada vez mas obstinado y cachondo, el desafío de tenerla desnuda un día dispuesta a ser mi diosa del placer me perseguía me martillaba la mente.

Sin darnos cuenta fue como un año de puros mensajes secretos y apasionados, la vida y la naturaleza confabularon en mi contra justo cuando ya parecía que todo se concretaría llego la pandemia del COVID a congelarnos y poner en cuarentena nuestras calenturas que a esa altura ya estaban a punto de explotar, fue otro año y algo más de reprimir y poner paños fríos a mi más orquestado plan que lo llame “Mi sueño con la secretaria”, a tal punto que nos dejamos y perdimos el hilo de nuestros mensajes por 3 a 4 meses. Como toda crisis también trae oportunidades, este fue el caso y así un día pasada la tormenta de la pandemia y 2 o 3 oleadas del virus, nuevamente como en los viejos tiempos estando yo fuera de la ciudad en turno de trabajo, revisando mis contactos de wasap y sin muchos mensajes más que los familiares, vino a mi mente la magia de su recuerdo y tímidamente la envíe un saludo para ver cómo estaba sobre todo de salud, fue el momento justo los planetas alineados, en resumen ella había tenido un año difícil estaba saliendo ya de su segunda caída frente al COVID, me conto que precisamente esa semana por fin dio negativo por segunda vez, en mi caso yo también sortee con suerte la nueva enfermedad en una oportunidad, le dije que después de tanto tiempo nos merecíamos festejar la vida, habíamos superado de distintas formas la situación, fui al grano le dije; tenemos que brindar por estar vivos que después de tantos planes nos merecíamos un encuentro y vernos a los ojos y saber que nuestros deseos no son solo más que palabras, quiero sentir el calor de tu piel la textura de tus manos entrelazadas a las mías, me respondió preguntándome si estaba en la ciudad si estaba en mis semanas de descanso, al saber que estaba fuera me dijo; me escribes de que estés aquí, mi corazón palpitaba como nunca y mi pene experimento una erección descomunal, faltaban 5 días para salir y disfrutar mi descanso era lunes y yo salía el viernes, como sabes fin de semana no puedo debo estar en casa le dije, veámonos el lunes le propuse: Mi secretaria asintió con gesto positivo de la manito, entiendo lunes no puedo mejor quedemos para el martes en la tarde me escribes para enviarte la ubicación y me recojas, por fin algo real concreto mi plan estaba en la etapa final.

Continuará.

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