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Náufragos (2)

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Dado que sabía que la encontraría en la tumba de la familia camine en esa dirección, a ratos corría un poco y luego volvía a caminar, quería llegar luego porque estaba preocupado tanto por la salud mental de mi madre, como por el estado de mi hermana. Normalmente nos demoramos casi dos horas caminando desde nuestra base, sin embargo creo que hice todo el trayecto en unos 40 minutos.

No me equivocaba ya que encontré a mi madre sentada cerca de la sepultura, me acerque lentamente, no quería asustarla por lo que cuando estuve a suficiente distancia le hable, ella sin darse la vuelta se secó las lágrimas y siguió con la mirada fija.

-mamá, ¿te puedo acompañar?- su silencio fue tormentoso, pero lo considere como un si, me senté a su lado y espere un rato- lo siento dije cosas que no debía, muchas cosas hirientes, también alce mi voz y te grite, perdóname mamá

La vi llorar, me partió el corazón no sabía que hacer por lo que solo atine a abrazarla y sobarle la cabeza, ella no rechazo mi abrazo sino que al contrario me abrazo con fuerza, hundió su cara en mi pecho desnudo y lloro de una manera desesperanzadora. Mis lágrimas también empezaron a salir no tenía control de la situación, no sabía que decir ni que hacer, no podía encontrar una salida a nuestro problema. Lloramos los dos abrazados durante un rato hasta que me calme un poco, empecé a besar la cabeza de mamá mientras mi mano acariciaba su hombro y espalda.

Por primera vez desde que llegamos a la isla me sentía sin fuerzas, sin esperanza, sin un camino al cual poder seguir, sabía que tanto mi hermana como mi madre pasaban por lo mismo. De pronto escuche un murmullo, venia de mi madre aunque era tan bajo que casi no lo podía escuchar, no quise interrumpirla por lo que solo la abrace fuerte. Cuando termino se enderezo y se apartó de mí, me miro a la cara y me dio una sonrisa, nunca olvidare esa sonrisa, era como algo triste pero al mismo tiempo podía percibir cariño, amor y tranquilidad en ella.

-tranquilo cariño, en parte no has hecho nada malo, tienes razón solo estabas ayudando a tu hermana. Siento todo lo que ha pasado, siento también que hayamos terminado aquí, todo es mi culpa.

-no digas eso, no fue tu culpa

-pero yo fui la que convenció a tu padre de hacer este viaje, sino hubiera sido por mi hubiéramos seguido teniendo nuestras vidas como antes.

-mamá te repito no fue tu culpa ni de nadie, fue solo el destino, no pudimos estar todos a salvo sin embargo aún estamos los tres, saldremos de esta de alguna forma u otra.

-pero aun así tienes razón no sabemos si algún día nos rescataran, ha pasado un mes y no hay señales de barcos y dudo mucho que los que navegaban pasen por esta ruta.

-nos ocuparemos de eso en su momento, aún tengo fe de que podamos salir de aquí.

-aun así me siento mal por todo, te has esforzado por mantenerte fuerte, por protegernos y cuidarnos y aun así te trate tan mal a ti y a tu hermana hace un rato.

-yo también lo lamento, te dije cosas muy hirientes aun sabiendo que estas de luto por la pérdida de nuestro padre y de mi hermano, perdí la cabeza en ese momento.- Las lágrimas empezaron a volver a salir, esta vez fue mi madre quien me abrazo

-no te preocupes por eso, y también tenías razón no tenía respeto porque ustedes estaban cerca cuando estaba con tu padre, así también que no te lo hemos puesto fácil ya que siempre estoy discutiendo con Jesica por algún motivo mientras tu llevabas esa pesada carga en tus hombros. Gracias cariño por ser nuestro pilar.

-mamá te prometo que cuidare de las dos hasta que podamos salir de aquí, no las dejare solas

-gracias, aunque lo mismo va para ti, no te dejaremos solo ni te haremos cargar con tanta responsabilidad.

Su abrazo se intensifico y podía sentir el dolor que estaba soportando. Estuvimos abrazados un buen rato hasta que fue ella que me indico que debíamos volver, estaba preocupada también por su hija y también su estómago empezaba a rugir. Emprendimos la marcha de regreso mientras caminábamos conversando de algunas cosas que debíamos mejorar para poder seguir sobreviviendo. El camino de regreso fue lento y nos demoramos, cuando llegamos a nuestra base estaba el fuego encendido pero no vimos a Jesica por ningún lado, le indique a mi madre que comiera algo por mientras que yo la buscaba, no me llevo mucho tiempo encontrarla, ya que había ido a hacer sus necesidades.

Espere cerca para darle un poco de privacidad y luego le indique que se acercara lo más posible, la cargue en mi espalda, podía sentir su pecho presionando por mi espalda, me recordaba cuando jugábamos los 3. Sentí algo viscoso en la parte baja de mi espalda, no hice comentarios ya que sabía que era debido a la menstruación de ella.

Cuando volvimos al campamento la deje cerca de mamá, les indique que quería darme un baño en el estanque antes que se hiciera más de noche, quería que tuvieran un tiempo a solas y que pudieran arreglar sus cosas, me quite la poca ropa, enjuague un poco mi espalda fuera del agua y luego me sumergí, podía ver algunos peces nadando por aquí y por allá, sabía que el estanque tenía una zona profunda por lo que me puse a bucear solo para ver hasta dónde podía llegar, cuando sentí que no podía más emergí, no solo salí a la superficie agotado y sin aliento sino que también me sentía mejor, como que si todas mis preocupaciones, pensamientos y nudos mentales se hubiesen ido con el agua.

Volví a la fogata y me encontré con ambas mujeres abrazadas y llorando, observe un rato en silencio y me volví alejar para darles su espacio, por primera vez desde que llegamos pude contemplar el cielo nocturno, pensar que en algún lugar mi hermano y mi padre nos observaban me hizo sentirme triste, le pedí a ambos que me dieran fuerzas para poder seguir adelante y cuidar a la familia.

Había pasado cerca de una semana y a mi madre le llego su periodo, sin embargo no le afecto tanto como a mi hermana, aun así trataba de que hiciera lo menos posible y le ayudaba cuando debía ir a hacer sus necesidades, estaba en sus cosas cuando le pregunte si ya estaba lista, ella al decirme que si me acerque, pude verla perfectamente mientras se subía su calzón, tanto sus glúteos como un poco de sus labios quedaron a la vista, no pude evitar tener una semi erección, me sentí incomodo ya que ella volteo a verme, quite la mirada pero aun así era muy tarde. Pensé que se iba a molestar nuevamente pero hizo como si nada había pasado.

Debe ser difícil para ella, ya que llevaba una vida sexual muy activa y de pronto una abstinencia total, yo por lo menos era virgen así que siempre podría recurrir al auto cariño, pero no era su caso. Cuando volvíamos lo hicimos en silencio, vi a mi hermana que aún conservaba mi polera atada a la cintura.

Nuestras ropas cada vez estaban más desastrosas y eso hacía que sus cuerpos quedaran más a la vista, por lo que mis escapadas debían ser más constante para poder disminuir mi deseo sexual. Nos sentamos a comer un extraño guiso que había hecho mi hermana con algo de pescado y algunas verduras comestibles, cuando mi madre inicio la conversación.

-hijos ¿alguna vez ustedes han tenido sexo?- nos miramos con mi hermana y contestamos al mismo tiempo que no

-ya veo, en tu caso Jesica ¿se debió a que no tuviste la oportunidad o algún otro motivo?

-¿estoy obligada a contestar?

-no, pero preferiría conocerte un poco más.

-mmm la verdad es que nunca lo había hecho porque me gusta un chico, sin embargo nunca pude confesarle mis sentimientos.

-claro por lo del accidente, que mal por ti hermanita- dije sin pensar en ese momento, recibí una mirada triste por parte de ella nada mas

-si claro por el accidente, aunque la verdad si nunca hubiera pasado tampoco lo hubiera hecho, no hubiera sido correspondida y es complicado decirlo ¿podemos hablar de otra cosa?

-tranquila cariño no pasa nada, ¿qué tal tu hijo?

-no se a dónde quieres ir mamá pero al igual que Jesica también soy virgen, más que nada porque nunca pude llegar a nada, solo quedaba en citas o besos con alguien y con las que a veces tenia chances de conseguir algo, Carlos terminaba quedándose con ellas. No lo odio por eso pero si me molestaba, ahora si estoy algo intrigado, ¿a que se debió la pregunta?

-mmm la verdad es que lo pregunte porque quería saber más de mis hijos, no hay motivo oculto o algo así, cuando estábamos en nuestras vidas normales antes de llegar aquí era poco lo que pasaba con ustedes, gran parte por mi trabajo y que ustedes también hacían sus cosas.

- no me molesta decir que soy virgen pero prefiero no dar detalles si no les molesta a ustedes.

-tranquila Jesica, por mi parte no te voy a presionar y no creo que mamá siga insistiendo

-no, tampoco me meteré mas

-¿y tú mamá? Como lo llevas con eso de la abstinencia tan brusca- la pregunta de Jesica me dejo intrigado, también quería saber

-no ha sido fácil, pero trato de alivianar la carga- la cara de mi madre se puso roja

-puedo imaginar cómo lo haces pero al igual que le acabo de decir a Jesica no estas obligada a decirlo.

-hay algo que quiero pedirle a los dos, pase lo que pase recuerden que son hermanos, sé que es difícil pero prométanme que no se dejaran llevar por sus instintos y que se respetaran.

-¿te refieres a no tener sexo entre nosotros cierto?

-así es

-mamá somos familia, como dices algo así, indispensable de nuestra situación no estaría bien, digo aunque los tres tengamos tensión sexual acumulada no por eso debemos cometer incesto, es como que yo te dijera que quisiera tener sexo contigo solo porque eres mujer y estamos en una isla desierta.

-no es para que te molestes tanto, solo estoy diciendo que no deben

-y me pides que no me moleste, ¿qué te pasa?- me gire a ver a mi hermana- ¡Jesica dile algo!

-nah no me voy a meter en algo tan molesto, aunque si te diré algo mamá para haber sido directora en una academia no tienes tacto para decir las cosas, nunca lo has tenido y la verdad no me sorprende que salgas con tus mierdas de la nada, iré a caminar ¡sola!

Mi hermana se levantó y se fue, yo me quede con mi madre, al mirarla tenía una cara de tristeza, la conversación me dejo cabreado, también quería irme pero quería respuestas.

-¿por qué dijiste esas estupideces?

-hijo lo siento, es solo que recordé una película y dado que estamos casi en la misma situación preferí tomar medidas

-¿Qué? ¿Me estas jodiendo?

-déjame explicarte mi punto de vista, por favor.

-te escucho

-bien primero como te comente hace tiempo, en la década de los 80 se estrenó una película llamada Laguna Azul, en la cual dos niños llegan a una isla desierta donde el tiempo empezó a pasar y obviamente sus cuerpos crecieron y fueron cambiando por lo que despertó en la curiosidad del otro para conocer más de su compañero. Hoy no pude evitar ver que mientras me acomodaba la ropa pudiste verme y eso provocó una reacción natural de tu cuerpo, sé que has visto a tu hermana y a mí también desnudas por el tema de nuestra biología y por qué nos has ayudado cuando estamos en nuestro ciclo, por lo mismo sé que en algún punto habrá una línea que marcara un nuevo inicio, por eso quise tomar medidas, porque no quiero que hagan algo que se puedan arrepentir.

-¿y tu mejor manera de abordar el tema fue disparando a quema ropa?

-preferí irme sin rodeos

-no me extraña que Jesica le haya molestado y concuerdo con ella, no tienes ni la sutileza ni el tacto para decir lo que piensas, aunque por un lado te entiendo ya que yo soy igual a ti.

-¿no estas molesto?

-claro que lo estoy, de partida estas insinuando que voy a perder la virginidad con mi hermana, segundo insinúas que no seré capaz de controlarme y tercero piensas que estaré pensando en su cuerpo o en el tuyo siendo que tenemos muchas cosas que hacer aun.

-pero son cosas que pasaran

-y por qué asumes que será así, y lo que más me sorprende es que asumes que será mi hermana, tú también estas en el mismo bote que nosotros y para ti es más difícil porque eres adicta al sexo.

Mi campo de visión se giró bruscamente hacia la derecha, la mejilla me ardía con fuerza y el dolor estaba apareciendo, mire a mi madre que seguía con el brazo cruzado debido a la cachetada, el enojo crecía dentro de mí, por lo que sin decirle palabras me levante y me fui, deje a mi madre sola en el refugio no se a donde habrá ido Jesica pero una cosa era segura, no tenía intenciones de volver esa noche, por lo cual me dirigí al estanque para lavarme la cara y calmar un poco mi mente.

Después de refrescarme fui a caminar, me estaba internando en la isla cuando escuche gemidos, al asomarme pude ver que era mi hermana quien se estaba masturbando, al igual que la vez pasada que también la descubrí esta vez también me llamaba, la escena era erótica a su manera, mi hermana abierta de piernas mandándose dedos en ese coño que ya estaba creciendo su vello púbico con sus tetas al aire y solo con una polera a la altura de la cintura.

Me empalme de inmediato y me quede contemplando como se lo hacia ella misma hasta que levanto sus caderas y se sacudía, supe que había llegado al orgasmo por lo que era mi señal para salir de ahí. También iba a hacer lo mismo pero quería privacidad por lo que camine al centro de la isla para poder relajarme y liberar un poco de acumulación sexual que tenía. Cuando pude descargar mis huevos, me corrí unos metros de ese lugar y me tendí en el pasto mirando las estrellas.

Recordaba las palabras de mi hermana esta noche, así como el nombre que decía cuando se masturbaba y tenía la sospecha de que estaba enamorada de mí, por más que trataba de convencerme de que no era posible más piezas aparecían para ir formando la imagen en mi cabeza. Estaba el hecho de que de cierta forma corría a las chicas con las que trataba de tener algo, o hacia lo posible para que se fijaran en mi hermano. Las horas que le gustaba estar en mi pieza aunque no hacía nada más que leer, el hecho de que me nombrara y el hecho de que no me rechazo cuando la bese. Todo eso eran sospechas y sabía bien que si quería la verdad debía preguntarle directamente a ella.

Pero no sería fácil, de partida no es un tema donde uno pueda ir directamente donde su hermana y preguntarle si siente algo por ti y el otro factor era la conversación que habíamos tenido hoy con mi madre. Ahora que estaba solo y estaba pensando en ello comprendí la preocupación de mi madre. No pude dormir esa noche por todas las cosas que tenía en la cabeza, ya a la mañana volví al campamento donde estaban las dos, me disculpe con mi madre por mis comentarios y actitud, así también como trate de evitar el tema lo máximo posible, pero aun así me sentía incómodo al estar cerca de mi hermana, ya que recordaba cuando la encontré y lo que vi.

Deje que el tiempo me indicara que hacer por mientras me dispuse derribar algunos árboles para hacer una cabaña, ya que Jesica encontró una pequeña hacha de emergencia tiempo atrás pero dado que era el único que podía hacer fuerza por ciertas razones era yo, me dedicaba a derribar uno o dos árboles diarios. Termine de adaptar la madera cuando sentí chillidos desesperados. Corrí rápidamente a la playa para ver a que se debían cuando me lleve la sorpresa que Jesica había atrapado dos pequeños lechones de los cerdos salvajes y los traía amarrados.

Nos dedicamos a hacer un cerco para que no escaparan, estábamos en la tarea cuando en uno de esos movimientos mi madre quedo sin blusa y sin sostén debido a que se había enganchado en una rama. Su primera reacción fue cubrirse, no había remedio ya que su ropa se había hecho tira, me extrañaba más que no pasara antes debido a que le hemos exigido al máximo a las prendas aunque hay algunas que se han ido perdiendo con el paso de los días, como el pantalón de Jesica que se rajo, los zapatos de los 3 y algunas otras más. Jesica miro a mi madre y se quitó la blusa y el sostén, al ver que su hija estaba desnuda de la cintura para arriba su cara palideció.

-¿te has vuelto loca?, ¿porque te desnudas?, ¿no ves que está tu hermano presente?

-ya basta mamá, no sabemos trabajar pieles, la ropa está hecha un desastre y somos los únicos aquí ¿Qué de malo hay en eso?

-¿pero es que no tienes decencia?

-si la tengo y bien puesta, pero mira a Antonio, sacrifico su polera solo para que pudiera taparme de la cintura para abajo cuando se rompió mi pantalón, anda con el pecho al descubierto, ahora tú te quedas también al pecho descubierto por que dudo que puedas arreglar esas prendas si no tienes agujas e hilo por lo que pienso que no debería haber problema si me desnudo la parte de arriba de mi cuerpo.

-pero aun así…

-¿aun así que? Estoy tratando de hacer las cosas más fáciles, crees que para mí es fácil que mi hermano me vea en bolas, o estar así frente a mi madre pero llevamos un poco más de un mes aquí, entre más pronto pase más acostumbrados estaremos.

-¡vístete inmediatamente Jesica!

Me molesto la actitud de mi madre, más que nada porque mi hermana estaba tratando de hacer las cosas justas para todos por lo que en defensa de ella también le argumente a mi madre.

-mamá al igual que Jesica esto es algo que va a pasar quieras o no, ya que el tiempo sigue pasando y la ropa no es eterna, menos con el trato que le hemos dado últimamente, entiendo tu punto y también el de Jesica, entre más tiempo pase, más nos acostumbraremos hasta el punto de verlo normal. Además es solo un par de pechos, la única diferencia que los suyos son un poco más grande, pero dejando eso de lado son igual, los tres tenemos pezones, tienen aureolas y son parte de nuestros cuerpos. Para mí no hay nada de malo si quieren andar así o completamente desnudas, no hay una sociedad que nos prohíba hacerlo. Ahora bien si vas a hacer un drama porque según tu podemos llegar a tener sexo entre nosotros porque Jesica esta desnuda de arriba para abajo déjame decirte que es estúpido. Pensé que te había dicho la otra vez que los tres estamos aquí en esta isla, de nada sirve hacer un escándalo o un drama por algo, así que si ella quiere andar así es su problema, a mí en lo personal no me molesta no veo por qué a ti si o es que tendrás los brazos cruzados eternamente, por que como sabrás no tenemos mucho cuero como para estar gastándolo en ropa, aún no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí o si esta isla se ve afectada por las estaciones, así que tú decides.

Se dio media vuelta y se fue caminando con los brazos cruzados, Jesica se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.

-gracias por apoyarme

-de nada, eres mi hermana es lo mínimo que puedo hacer

-y a ti no te molesta verme las tetas

-la verdad es que me encantan, las tienes muy lindas.

-jajaja gracias y si me di cuenta que te gustan- señalo a mi entrepierna que estaba despertando.

-perdona no quise.

-está bien no pasa nada, deberías bajar eso antes que vuelva doña simpatía.

-segura ¿y los cerditos?

-no pasa nada, tratare de hacer un corral y si por esas cosas de la vida de me escapan tendré que pillarlos nuevamente.

-ok, vuelvo en un rato

Camine un poco alejándome de Jesica lo que más pude, cuando encontré un sitio tranquilo me dedique a hacerme una senda paja con los recuerdos de ambas en toples, estaba concentrado en mi labor con los ojos cerrados, cuando escuche un ruido, al girar la cabeza me encontré cara a cara con mi madre quien me miraba sin siquiera pestañear, no sé si fue el calor del momento o que específicamente pero dispare una gran cantidad de mi leche. Mi madre no se perdía detalle de como vaciaba mis huevos, de pronto como saliendo del trance en el que estaba se dio media vuelta y se fue corriendo, yo por mi parte más que calmarme verla a ella con las tetas al aire hizo que me mantuviera firme por lo que tuve que volver a la paja de forma seguida.

Cuando fui a lavarme al estanque me la encontré de camino, al verme su cara se puso roja, no sabía que decir así que nos cruzamos sin decir palabra alguna, al parecer le dolían los brazos o simplemente no tenía ganas de taparse, la cosa es que ni siquiera se molestó en cubrir su pecho. Esas grandes tetas de un color crema junto a sus pezones de un color café claro hicieron que me quedara viéndolas como quien ve una pintura en un museo. Me fui a lavar tanto para refrescarme como para poder relajarme y volver a mis funciones diarias. Me equivocaba profundamente, si me importaba ver a ambas con sus pechos al aire y sabía que me costaría un montón verlas sin empalmarme, pero aun así debía hacer lo mejor posible.

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