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Open mine Barcelona

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Esa noche Luis, mi pareja desde hacía 10 años, estaba fuera, a 150km, en una reunión familiar de la que había podido escabullirme. Era sábado, como casi todos los fines de semana salí a cenar con nuestros amigos Pedro y José, también pareja, normalmente salíamos los 4, pero esta noche al no estar Luis decidimos salir los tres. Una buena cena regada con buen vino y unos chupitos con el postre hizo que los tres estuviéramos bastante alegres.

-Nosotros esta noche vamos al open mine, y tú te vienes, dijo José

-Jajaja que dices loco, yo a esos antros no voy

-Va venga tonto, si es como cualquier bar, me insistió Pedro

-De eso nada, por lo que contáis, allí todo son orgias y warreo, además estoy casado jejeje

-Bueno pero esta noche estás soltero no?, dijo Pedro

-No no, de soltero nada, insistí

Mira vamos a hacer una cosa, vamos a llamar a Luis, seguro que no le importa

-Sois muy insistentes no? Vale llámalo, le dije convencido de que a Luis no le haría mucha gracia el tema, hacía tiempo que éramos pareja abierta, pero dentro de unos límites, ya sabéis que cada pareja se crea sus normas

A Luis al teléfono, se le notaba también bastante alegre, y para mi sorpresa no puso ningún inconveniente, al contrario, me animo a pasarlo bien, así que ya no tenía escusa, pensé en ir, tomarme una copa, ver lo que se cocía allí dentro, porque la verdad es que curiosidad tenía e irme para casa.

Así que en menos de media hora, ya me veía dejando mi ropa en una taquilla, quedándome en calzoncillos y entrando a aquel parque de atracciones del placer. Sí, ya os podéis imaginar que él open mine es un sexclub, Pedro y José siempre contaban maravillas y en el fondo la curiosidad y el morbo me pudieron.

Entramos y como habían dicho, había una barra bastante grande, yo estaba cortado, eso de ir medio desnudo delante de la gente me avergonzaba un poco, pero me relajo que mis amigos directamente se desnudaran del todo y que casi todo el mundo estuviera igual sin ningún pudor. Nos sentamos en la barra y pedimos unas copas.

-Bueno, que te parece? -Me pregunto José

-Bien, por ahora bien, hay buen rollo, pero poca gente no?

-Es muy pronto, luego se llena más, porque no vas con Pedro a dar una vuelta y ves el local?

Dicho y hecho, Pedro me cogió de la mano y nos adentramos en el fondo de la sala, habían dos sling, no tuve que preguntar, sabía perfectamente lo que eran, y también habían tres cabinas sin puertas, con agujeros en las paredes para poder chupar al de al lado.

-Pero porque no tienen puertas? Le pregunté a Pedro

-Porque además del morbo de mamar la verga del de al lado está el morbo de que te vean hacerlo, en ninguna parte del local hay puertas

-Vaya vaya, yo soy un poco vergonzoso, no sé si podría, le dije

-Bueno, el morbo lo puede todo, créeme, me dijo

-Si, tú lo dices, conteste

Volvimos a la barra pasando antes por los wáteres y José seguía allí con su copa hablando con el camarero

-Mira, te presento a Jorge, nuestro camarero favorito, Jorge salió de la barra, me abrazo saludándome y me dio un pico, yo me quede un poco cortado, pero se lo devolví, con naturalidad para que no creyeran que era un cateto

-Pedrito Pedrito, mi niño ya te echaba de menos, dijo el camarero acercándose a Pedro y sin cortarse nada se dieron un morreo con pasión, intercambiando saliva y abrazándose.

-Qué bien besas, le dijo Pedro, ante mi asombro, mire a José para ver cómo reaccionaba al ver a su pareja besarse con Jorge el camarero y el viendo mi cara de asombro me sonrió y me guiñó un ojo, como diciéndome que todo estaba bien

-Estaba enseñándole el local a nuestro amigo, nunca había venido, le dijo Pedro

-Pues seguro que cuando lo vea, vuelve, jajajaja y se pusieron a reír los tres

-Vamos a la parte de arriba? Me dijo Pedro, volviéndome a hacer de guía

-Eso eso, ir vosotros que yo creo que estaré entretenido, dijo José mirando a un oso que estaba también en la barra

Fuimos hacia arriba Pedro y yo, yo pensando en lo fácil y buen rollo que se respiraba en el ambiente y sintiéndome tonto por no querer entrar otras veces, los tabúes que tenemos a veces nos hacen no disfrutar de las cosas.

Arriba la cosa ya era diferente, había más gente, lo primero que vi fueron unas literas, como militares, y sentados en la parte de abajo había dos tíos, estos chupaban las pollas de dos hombres que de pie delante suyo se apoyaba en la litera de arriba mientras los de abajo engullían sus pollas, eso ya me sorprendió, porque hasta ahora había visto el local pero sin gente haciendo algo. Continuamos y entramos en una sala con otro sling, y justo al lado otra sala con dos sofás grandes, uno enfrente del otro, allí una pareja follaba sin pudor, un oso fuerte y musculado se follaba a un chaval fibrado de buen culo que no paraba de suspirar mientras el oso le envestía, dos hombres más miraban la escena mientras se pajeaban con las pollas bien tiesas, Pedro y yo nos acercamos, la escena me puso cachondo y mi polla enseguida reaccionó a media asta

-Te gusta lo que ves eh? Me dijo Pedro mientras se masturbaba y miraba mi polla

-Jaja

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