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Preñada en Las Vegas por mi esposo ¿o mi suegro?

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Relato anterior "Hasta en vacaciones hago cornudo a mi marido", dejo el enlace al final del relato.

Llevaba cuatro años de casada, mi marido tuvo un ascenso y nos estaba yendo bien económicamente, habíamos pagado las deudas, la mayor parte de la hipoteca de la casa y teníamos dinero para algunos lujos, en la familia de mi esposo y en la mía ya nos insinuaban sobre el momento de encargar un bebé, lo cual sabía que a mi esposo haría muy feliz, pero me cuidaba por la situación que estaba viviendo con mi inquilino y mi suegro, no podía arriesgarme.

Mi esposo se entera que su hermano y su esposa iban de viaje a Las Vegas y que los acompañarían mis suegros y me pregunta si los acompañamos, inmediatamente dije que sí, me emocioné mucho y le di un beso feliz y contenta, si bien ir a las Vegas nunca ha sido mi sueño, no conocía esa ciudad y me encantaba la idea de ver todo lo que había visto sólo en películas, las luces, el lujo, el glamour, los espectáculos, compras, en fin, todo.

Preparamos todo para el viaje, pasaportes, visas, hotel, vuelos, etc, y muy poca ropa, ya que la idea era ir de compras desde el segundo día y comprar mucha ropa y algunas otras cosas, a consejo de la esposa de mi cuñado que me dio algunos tips.

Llegó el día y mi esposo y yo viajamos a la ciudad de México, allí pasaríamos la noche, al día siguiente nos encontramos a mi cuñado y suegro con sus esposas, los hijos de mi cuñado se quedaron con mi otro cuñado que no viajaría, llegamos tarde y nos fuimos a dormir cansados a un hotel cerca del aeropuerto. Antes de dormir busqué mis píldoras anticonceptivas y me di cuenta de que por la emoción del viaje las había olvidado, no me alarmé demasiado, ya las compraría el día siguiente.

Una vez reunidos todos fuimos a desayunar y a documentar el equipaje, el vuelo tenía un retraso de alrededor de una hora, abordamos y llegamos a Las Vegas alrededor de las 3 de la tarde, pasamos migración y ahí en el aeropuerto fuimos a comer, ya teníamos hambre, desde que aterrizamos me sorprendió la ciudad, en el mismo aeropuerto había decenas de máquinas de juego, nos alojamos en el hotel París, tal vez no el más lujoso hotel de las Vegas, pero muy romántico y con una ubicación envidiable, todo el hotel está ambientado en la ciudad luz y tiene inclusive una réplica del arco del triunfo y otra de la torre Eiffel, nos dieron una habitación a la calle y desde la ventana se podía ver el Strip, así como la réplica de la torre Eiffel, el hotel Bellagio estaba enfrente y se podía admirar desde la habitación el increíble espectáculo de fuentes danzantes, una vista inmejorable que me enamoró.

Desempacamos, nos dimos un baño, dimos un breve paseo por el hotel y casino y fuimos a cenar en un restaurante que estaba dentro de la réplica de la torre Eiffel, muy lujoso, romántico y con una vista maravillosa, todo parecía un sueño. Había sido un largo día, así que nos fuimos a nuestras habitaciones a descansar.

Nos dimos un baño antes de dormir, al salir me puse una bata de baño y fuí al enorme ventanal para ver la panorámica de noche, no me cansaba de ver el Strip, con sus miles de luces, estaba iniciando el show de las fuentes del Bellagio, tenía una vista envidiable y me quedé embobada, en eso siento que mi esposo se sitúa a mi espalda, me desata la bata y cae al suelo, siento su verga recorrer mis nalgas, sus manos en mi cintura, me tengo que recargar en los ventanales para buscar apoyo, sus manos acarician mis pechos y mis pezones se endurecen al instante, su aliento en mi cuello me estremece, succiona el lóbulo de mi oreja, arrancándome mi primer gemido de la noche, mi marido ya no era aquel joven inocente e inexperto que se casó conmigo, al contrario, con el paso del tiempo y tal vez con un poco de mi ayuda, cada vez era un mejor amante, me hacía vibrar con sus caricias, un temblor recorrió mi cuerpo, estaba desnuda frente al enorme ventanal, con mi marido repegado a mí, su dura y gruesa verga recorriendo mi rajita que empezaba a lubricar, contuve la respiración y abrí más mis piernas, se agachó y separando mis nalgas sentí su lengua tibia y húmeda recorrer mi rajita, desde mi ano a mi clítoris, acariciaba mis muslos, apretaba mis nalgas y metió un par de dedos dentro de mi vagina, mordió mis nalgas con suavidad y me nalgueó, fue muy excitante, me quedé quieta disfrutando el placer de sus caricias, así estuvo un rato, ignoro cuantos minutos pasaron, el tiempo se había detenido, entonces se levantó y apoyó sus manos en mi cintura, su lengua lamía mi cuello con pasión y sentí su verga nuevamente recorrer mi rajita, desde mi culo a mi clítoris, se sentía dura, babosa, empezó a jugar conmigo, sabía cómo excitarme, la ponía en la entrada de mi culo, presionaba y dejaba de presionar, masajeando mi entrada y cuando parecía que iba a entrar seguía de largo jugando ahora con mi vagina, sus hábiles dedos encontraron mi clítoris y lo masajeaba tan rico que estaba a punto de correrme, estaba ardiendo, sentía toda mi rajita bien resbaladiza, llena de precum y mis propios flujos, sentía un calor tremendo y ya no aguantaba, necesitaba su verga en mis entrañas, así que le supliqué:

- Cógeme ya, por favor, métemela, estoy muy caliente, la quiero dentro.

- ¿La quieres nena?, Pídemelo.

- Sí no aguanto más, necesito tu verga, dámelaaaaahhhh

Mi última palabra se convirtió en un gemido, centímetro a centímetro sentí como entraba por mi vagina, me empaló hasta el fondo, di un gemido agudo, su pecho quedó pegado a mi espalda y empezó a succionar el lóbulo de mi oreja, mientras se movía siguiendo la música, era de lo más delicioso, contemplaba el famoso show de las fuentes del Bellagio siendo empalada por mi esposo, con el morbo de estar desnuda frente a un ventanal a la vista de cualquier curioso y su verga entrando y saliendo de mi vagina al compás de la música, su pelvis chocando contra mis nalgas en un caluroso aplauso de nuestros cuerpos, gritaba de placer y empecé a moverme también apoyándome de la ventana, como una puta con experiencia, a cada embestida yo movía mi colita en círculos, me empezó a nalguear, cada nalgada me excitaba más, y empujaba y movía más mi colita, lo escuché gemir, exclamó:

- Aghhh, que rico, eres increíble amor, que rico me aprietas la verga, me vas a hacer correr, agghhh- y yo más empujaba mi cadera.

El Show de las Fuentes del Bellagio llegaba a su clímax, los chorros de agua llegaban a una altura asombrosa, quería sentir también sus chorros de semen ardiente en mi cuerpo y cerré las piernas, apretando todavía más su verga, ahorcándola, sentía como su verga frotaba mi interior con más presión, costaba avanzar, pero no desistió me la clavó hasta el fondo y siguió embistiendo, gruñía y gemía, me empujó más contra el ventanal y gritó:

- Toma, tomaaaa, toma verga, aggghhh, te gusta nena, te gusta tu trozo de carne en las Vegas.

- Si, sigue, agghhh, me voy a correr papi, sigueee, aggghh, me encantaaa, sigue, no pares.

Tomándome de la cintura empezó a darme con toda su pasión, literalmente me estaba taladrando, se retorció y sentí sus trallazos de semen ardiente inundando mi coño, vaya que tenía los huevos cargados, justo con los últimos chorros de las fuentes, se recostó sobre mi espalda y nos besamos interminablemente, una vez que recuperamos el aliento nos fuimos a la cama donde puso su cabeza sobre mis pechos y lo acariciaba con ternura, dormimos abrazados y agotados, pero con la felicidad que te da una buena cogida, en la madrugada me desperté para darme un baño y volví con mi hombre.

Mi primer día en las Vegas no podía haber terminado mejor, ser cogida admirando un espectáculo extraordinario.

El siguiente día nos separamos en dos grupos las mujeres nos iríamos de compras y los hombres se quedarían en el hotel jugando en el casino y disfrutando el hotel. Después de un agotador día de compras nos reunimos en el hotel para la cena. Terminando la cena los hombres de la familia querían seguir apostando, mi suegra y mi nuera estaban cansadas y se retiraron a sus habitaciones, yo me quedé un rato más con mi marido y fuimos todos al casino, estuve un rato jugando con una máquina, cuando llega mi suegro y me dice:

- Que rico culo se te ve, nena, ufff, me pones cachondo.

- Shhhh, suegro, calle, lo va a oír su hijo, mi esposo.

- Perdona, es que estás para cogerte con ese vestidito, estás espectacular, me enloquece tu hermoso cuerpo.

- Pues tendrá que desquitarse con mi suegra, ande, suba al cuarto y desquite su calentura.

Mi suegro se retiró un poco molesto por mi desplante y yo seguí otro rato jugando, no mucho, estaba cansada, fui con mi esposo y él si quería continuar jugando, estaba feliz, traía una racha ganadora, así que me despedí y me fui a la habitación.

Me di un rápido baño y me dispuse a estrenar un conjuntito de lencería muy sexy de Victoria's Secret que acababa de comprar, de tanga y sostén negro de satín semitransparente, medias de malla negra y portaligas del mismo color, me vi al espejo y me gustó lo que vi, muy sexy y provocador. Me recosté en la cama y me estaba quedando dormida cuando escucho que tocan la puerta, pensé que sería mi marido que olvidó su llave y poniéndome una bata semitransparente me levanté a abrirle, abrí solamente un poco para cerciorarme y observé la figura de mi suegro.

- Abre putita, apúrate- dijo.

Abrí la puerta, un poco indecisa, pensé que no era buena idea, el entró con ansia, me tomó de la cintura y me dio un beso cachondo al tiempo que cerraba la puerta con un portazo, intenté detenerlo empujándolo con mis brazos al tiempo que le decía:

- ¿Qué le pasa suegro?, Mi esposo puede venir en cualquier momento

No te preocupes putita, les acabo de dar a mis hijos un par de boletos para un espectáculo de bailarinas nudistas, tardarán un par de horas en regresar.

Seguí forcejeando, mientras le reclamaba:

- ¿Qué dices?, ¿sonsacando a mi marido?,

Siguió besando mi cuello, sus manos fueron a mis tetas, pellizcaba suavemente mis pezones.

- No te preocupes, es solo ver, no va a coger, ja, ja, aquí lo únicos que vamos a coger somos tú y yo.

Mi batita semitransparente cayó, lamía mis orejas y cuello y fue bajando poco a poco, encontró mis tetas y las fue lamiendo al tiempo que desabrochaba mi sostén, era insaciable, no me dejaba tiempo ni de pensar, aunque pensaba que era arriesgado me dejé llevar por sus caricias, me dio media vuelta y me llevó a la cama sin dejar de besar mi cuello y espalda, me recostó en la cama boca abajo y se fue desnudando, en ese momento me dijo.

- Mira nena lo que encontré en una de las tiendas del centro comercial del hotel.

Hasta entonces me fijé que traía una bolsa y fue sacando un paquete que tenía varias bolitas de diferente diámetro unidas por un cordón de látex y un gran anillo al final.

- ¿Qué es? - pregunté, no entendía el propósito de ese objeto.

Es un regalo para tu culito divino que tanto me excita.

Me hizo recostar boca abajo y puso una almohada que quedó bajo mis caderas, mi colita quedó levantada y expuesta, empezó a lamer mis nalgas, a chuparlas y mordisquearlas y sentí que me volvía loca,

Me fue quitando lentamente mi tanguita sin dejar de chupar y lamer mis nalgas, gemí de placer, al tiempo que decía:

- Que hermosa cola tienes putita, suave, redonda y firme, sueño con ella siempre, me vuelves loco de solo verla.

Abrió mis nalgas y sentí su lengua húmeda recorrer mi orificio, un calambre recorrió todo mi cuerpo, mis piernas se aflojaron y lancé un fuerte gemido, mi suegro era un experto para comerme el culo.

Comenzó a meterme la puntita de su lengua y sentí que me desmayaba de placer, me estaba cogiendo con su lengua.

- Ayyy, putita que cerradito lo tienes, me encanta, a pesar de que ya te cogido el culo tantas veces sigue apretado, parece que cada vez que te la meto por el culo fuera la primera vez, uffff

Uno de sus dedos se aventuró y masajeó la entrada de mi agujero, mi agujero se contrajo al contacto y di un respingo involuntario, volvió a masajear la entrada de mi culito, pero sentí su dedo con una sustancia viscosa, que le permitía resbalar mejor, masajeaba en círculos el arrugado orificio, como si quisiera borrar las arrugas e hizo un poco de presión, logrando introducir la punta de su dedo, siguió con su avance, movía su dedo en forma circular y lo sacó, lo siguiente que sentí fue el contacto de la primera bola en mi ano, el contacto era muy suave, aunque algo frío, me hizo separar más las piernas y abrió con la otra mano mis nalgas al tiempo que empujaba el dedo y la primera de las bolitas se colaba en mi interior, sentí un calor intenso y mi vagina se humedeció al instante,

- Mmmm, putita, me encantó ver cómo te comiste la bolita con tu colita, como se abrió y cerro tu culito, ufff, me excita tanto, ahí va la siguiente, es un poquito más grande.

Sentí su dedo empujar y la bolita abrió mis pliegues hasta que se coló dentro, costó un poco más pero no demasiado, mi culito estaba bien lubricado, una vez dentro sentí que empujaba a la que ya estaba en mi interior, y está última me entró más profundo y así siguió con las demás, hasta que me entró la quinta y última, y la más grande de todas, la sensación que me causaban era indescriptible, sentía como se deslizaban y acariciaban las paredes internas de mi ano, de pronto tiró del anillo que quedaba por fuera y di un gemido muy intenso, una corriente de electricidad recorrió mi cuerpo al tiempo que la bola más grande salía de mi culo, nuevamente tiro del anillo y salió la segunda bola, acompañada de otro calambre, una de sus manos fue a mi clítoris y lo empezó a acariciar con suavidad, mientras que con la otra tiro del anillo y salieron las tres bolitas restantes, causándome que mi cuerpo se retorciera y gritara de placer,

- Veo que te encantó mi regalito, putita.

- Siii, ayyyy, casi me corroooo, ufff

Me volvió a abrir las nalgas y uno de sus dedos comenzó a hacer círculos alrededor de mi ano y lo fue empujando lentamente hasta que metió la mitad de su dedo, al tiempo que su lengua recorría mi rajita, y ya no pude más, estallé en un orgasmo larguísimo gimiendo y gritando de placer, todo mi cuerpo se retorcía de placer, al tiempo que mi suegro lamía los fluidos que brotaban de mi coñito, mi suegro realmente sabía volverme loca de placer.

Una vez que terminó mi orgasmo, volvió a meter cada una de las bolitas en mi culo, una por una, desde la más pequeña a la más grande, me dio una nalgada y me dio vuelta, abrió mis piernas y se acomodó en medio de ellas, su verga frotaba la entrada de mi vagina sin llegar a meterla, me tenía en el éxtasis, gemía como una perra, esperaba la estocada y nada, le tuve que rogar:

- Anda papi, métela, estoy que ardo, ya no aguanto, no me castigues.

- ¿La quieres zorrita?, Pídela más fuerte, que todos escuchen.

- Pero papi, mi suegra y mi cuñada están en este piso, nos escucharán,

- Me vale verga, pide que te ensarte, pide verga si la quieres dentro nena.

- Dame verga papiiii, Méteeela- Grité sin importarme nada.

- Muy bien zorrita, te lo has ganado por ser tan buena putita.

Apuntó el capullo en la entrada de mi vagina y empezó a empujar, sentí como iba entrando poco a poco, amoldando mi conducto al grosor de su verga, el tener el culo lleno con las bolitas anales provocaba que mi vagina estuviera más estrecha, asimismo sentí que las bolitas anales frotaban la verga de mi suegro a través de los pliegues que separan la vagina del culo, la sensación era increíble, las bolitas acentuaban el roce de su verga en mi interior. el también disfrutaba porque lo anunció.

- Que rico, que apretadita estás, nena y que rico siento como me masajean las bolas en tu culito el tronco de mi verga, agghhhhh, eres fantástica nena.

Me sentía en el paraíso, a pesar de que mi suegro me había cogido muchas veces, la experiencia de las bolas en mi culo, mientras era penetrada por mi coñito me provocaba una sensación diferente, más intensa, me embestía lento pero profundo, la sacaba hasta dejar solamente la cabeza dentro y me embestía hasta el fondo, estirando mi coñito al máximo, haciendo presión en lo más profundo de mi ser.

- ¿Te gusta puta?

- Siiiii, agghhh, si papi, sigue, reviéntameeee.

- Aggghhh, si nena, te voy a reventar a vergazos, siente como te recorre mi verga por dentro.

Me estuve cogiendo lento como unos 20 minutos, haciéndome gemir y gritar todo el tiempo.

Empecé a mover mis caderas, involuntariamente apretaba más el culo y la sensación de las bolas en mi culo se incrementaba, estaba en otro mundo, le pedí que me cogiera más rápido.

- Vamos papi, dame más duro, rómpeme bien el coño, ábreme bien, soy tu puta.

Lo que dije le voló la cabeza, empezó a cogerme a un ritmo infernal, una y otra vez me embestía, haciéndome retorcer y gritar de placer, ya no me importó que mi suegra y mi cuñada estaban en el mismo piso y podrían oírme, o que mi esposo pudiera llegar en cualquier momento, todo mi cuerpo empezó a convulsionar, mis ojos se pusieron en blanco, mientras gritaba,

- Más, más, más, ahhh, más, reviéntameeee, soy tu putaaaa.

Me tomó de la cadera y me embestía con todas sus fuerzas, mi cuerpo rebotaba en su pelvis, abrí la boca lo más que pude en un gemido interminable, en un último embiste profundo que casi me metía las bolas en el coño sentí sus chorros de leche ardiente llenarme por completo, al instante me corrí también, mis espasmos apretaban su verga y las bolas dentro de mi culo haciéndome delirar de placer, sentí que desfallecía de placer.

- Toma, toma mi leche, gritaba mi suegro- gritaba mi suegro,

Se corrió como un adolescente, chorros y chorros de espeso y ardiente semen salieron disparados dentro de mi coño, llenándome de su esencia.

Una vez que terminó se desplomó sobre mi cuerpo y me besaba una y otra vez, abrazados y disfrutando los últimos embistes de su verga que poco a poco iba perdiendo rigidez.

Se levantó y viendo que todavía tenía las bolas anales dentro de mi culo, jaló el arillo y una nueva ola de placer recorrió mi cuerpo al tiempo que salían las bolitas de mi culo.

Me ayudó a levantar, nos metimos a bañar presurosos, habían pasado casi dos horas desde que llegó mi suegro y no tardaría en llegar mi marido.

Me dio un último beso de despedida y salió de prisa, me dijo que iría un rato al casino para no llegar recién bañado a su habitación.

Una vez que salió tomé las bolitas anales, las envolví en papel higiénico y las deposité en el cesto de basura, no podía encontrarlas mi esposo y me dio miedo de que en la revisión de equipaje de regreso a México pudieran abrir el equipaje y encontrarlas el agente de migración, que, si bien no era algo prohibido, hubiera tenido que dar alguna explicación a mi esposo.

Los siguientes días los dedicamos a visitar los diferentes hoteles, jugar en sus casinos ver los diferentes espectáculos gratuitos y dos shows: LOVE del Cirque Du Soleil en el Hotel Mirage y Le Reve en el Hotel Wynn, ambos altamente recomendables, mi esposo me dio un par de cogidas adicionales en esos días, y sí están en lo correcto, fue una semana muy ajetreada en dónde ya no me acordé de comprar mis pastillas anticonceptivas.

Se terminó el viaje a Las Vegas y regresamos a nuestra ciudad, mi esposo fue a laborar en su etapa de trabajo y pasó lo que temía, sufrí un retraso en mi siguiente período menstrual, por lo que compré una prueba de embarazo que confirmó mis sospechas, estaba embarazada, fui con mi ginecólogo quien me realizó un análisis de sangre y confirmó mi embarazo.

Esperé a que llegara mi esposo para darle la noticia, el cual se puso extremadamente feliz, e inmediatamente se lo comunicó a sus padres y hermanos, orgulloso y contento, ya no quiso que me quedara sola mientras él se encontraba laborando y contratamos a una empleada doméstica a fin de que estuviera siempre acompañada.

Dicen que un hijo te cambia la vida y decidí hacer un cambio radical en mi vida, ya no podía seguir con la vida que llevaba, no podía seguir siendo la misma puta e infiel, así que le dije a mi esposo que nos estaba yendo bien económicamente, ya no necesitábamos rentar el cuarto trasero y además necesitábamos un cuarto para la empleada doméstica, así que le pedimos a Don Fernando que desocupara el cuarto, hablé con él y le hice ver que la situación había cambiado y ya no podíamos seguir cogiendo, comprendió mi situación y pidió en su trabajo un cambio de adscripción, se mudó a una ciudad del Centro del país, lo cual pienso fue lo mejor, lo mismo hice con mi suegro, quien también entendió la situación, había un bebé de por medio, sería abuelo (o padre) y no podíamos seguir arriesgando la estabilidad familiar.

Así que por fin pude dar un respiro, nuevamente era sólo para mi marido y esperamos juntos la llegada del bebé, al poco tiempo tuve un hijo varón, hermoso, con las facciones de la familia de mi esposo.

Mis amistades dicen que es igualito a mi esposo, pero mis padres, mi suegra y mis cuñadas dicen que se parece más a mi suegro, mi suegro siempre me mira a los ojos cuando mencionan ese parecido, buscando alguna reacción en mi cara, creo que él debe tener la misma duda.

Me gustaría saber si mi bebé es hijo de mi esposo o tal vez su hermano, mi suegro no me lo ha planteado y ni loca le digo a mi esposo que se realice una prueba de ADN, además he investigado un poco sobre pruebas de ADN, y no sería suficiente realizar la prueba solamente a mi suegro, se necesitaría hacer la prueba a ambos y comparar con el bebé, con quien de los dos tiene mayor compatibilidad genética y aun así, debido a la cercanía sanguínea entre mi suegro y mi esposo, hay un margen de error.

Y así dejé mi vida de puta para convertirme en una madre ejemplar, dedicada a la crianza de mi bebé, pero no por mucho tiempo, no es que no ame a mi esposo, lo amo y mucho, pero una vez que has probado la chispa de la infidelidad, es difícil no caer nuevamente, tal vez sea simple deseo sexual, la emoción de una aventura, salir de la monotonía, la excitación o tentación de lo prohibido o simplemente es que tengo un alma de puta, no lo sé.

Doy gracias a todos los que han hecho algún comentario o me han escrito, y como siempre les dejo mi correo para hacerme saber si les gustó el relato: [email protected]

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Hasta en vacaciones hago cornudo a mi marido"

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