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Una exhibición inesperada

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Lo que había pasado esa tarde, simplemente no había pasado. Por lo menos eso era lo que se habían prometido los dos mientras André dejaba su departamento, pero entre el dicho y el hecho… así que todas las veces que a Pam le dolía el culo, por esa inesperada intrusión, no podía dejar de pensar en Andre: “puto portugués, por su culpa caminaré como pingüino toda la semana...”.

La semana pasó rápidamente, tuvo mucho trabajo, y además tenía que ver qué hacer con Marcos, que tanto se esmeraba para re-amistarse con ella. Al final, Pam era buena gente, y accedió a volverlo a ver y también a regresar con el. No que la cosa fuera llena de romanticismo, pero la pasaban bien y eso para ella era suficiente. Lo que Pam no había considerado, era lo difícil que iba a ser regresar al sexo rutinario con Marcos, después de la tempestad erótica del fin de semana anterior…

Se preparó meticulosamente, sacando un vestido apretado amarillo y unos tacos negros que la hacían sentir super sexy, para ver si por lo menos así su enamorado se volvía un poco más atrevido, pero realmente las cosas no fueron como ella esperaba…

Primero de inmediato se presentaron las fobias higienistas de Marcos, que como siempre se negaba al sexo oral abduciendo que era poco higiénico, y tampoco le dejó llevar sus tacos a la cama, siempre con las mismas fobias. Con esas premisas los 5 minutos de sexo rutinario, volaron aún más rápidos, y 15 minutos después, Marcos ya estaba dormido.

Salió a la terraza en busca de aire, ya que ese desastre de enamorado estaba mas dormido que una piedra y se fijó que el departamento de Andre estaba animado, se oían algunas voces y había luz, así que se detuvo un rato a ver que pasaba. Y en efecto en poco tiempo la atmosfera cambió: Andre no estaba solo en casa había una chica, y claramente los dos no estaban allí para ver un documental sobre los murciélagos, desde donde estaba podía ver muy poco, pero a cierto punto logró claramente ver la chica, era bastante joven, pelirroja, de poco seno pero con un culo y unas piernas despampanantes y no que ese hijoputa de André no la estuviera aprovechando, ya que podía escuchar los gemidos desde su terraza.

Siempre tuvo un poco de tendencias de voyeur, pero esta vez era distinto, esos gemidos la llevaron casi a un estado de trance, así que sin darse cuenta, se movió en la zona mas oscura de su terraza de donde podía ver claramente lo que estaba pasando en casa de André.

Sintió a principio un poco de celos, ya que hace una semana ella misma estaba en el lugar de esa chica, pero de pronto sintió un cierto calor en su ingle al ver como esos dos follaban a pocos metros de sus ojos. Ahora mismo André estaba lamiendo el coño de Sara (así se llamaba la “otra”..), mientras la penetraba con dos dedos, mirándola fijamente a los ojos, mientras Sara chillaba como una perra, si, Sara era mucho más gritona que ella..

En todo eso, se había apoyado a la pared, apartado un poco sus braguitas, comenzando a tocar su clítoris… despacio disfrutando de ese espectáculo improvisado, y su clítoris reaccionó muy bien, irguiéndose un poco, tanto que ahora ya sus piernas estaban mas abiertas y se estaba masturbando con mucho placer viendo como la verga de André desaparecía el coño de Sara.

Se estaba poniendo realmente hot, y en eso se le sale un pequeño gemido, casi imperceptible, pero suficiente para que André direccionara su mirada hacia ella, que estaba si a oscuras, pero evidentemente podía ser vista por su vecino... André no cambió su postura, solo que ahora ya no miraba Sara, si no que miraba Pam, también cuando aumentaba el ritmo de su penetración y cuando la llamaba “zorra” o “puta” es como si lo estuviera diciendo a Pam misma...

Eso ya era demasiado, su coño estaba completamente mojado, podía fácilmente meter dos dedos a dentro, y gozar, tanto que cuando André se corrió dentro de Sara, en simultanea Pam tuvo el orgasmo que Marcos no le supo dar hace poco minutos…

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