Cocina erótica con mi amante
Le dije “tranquilo, Eduardo, te enseñaré algo nuevo, mira toma una uva y ponte de rodillas, levanta mi vestido, y con tus dientes bajo mi tanga negra”. Eduardo estaba asombrado pero seguía las indicaciones, con mi mano le ayudé a dirigir la uva a mi clítoris y comenzó a frotar hasta romperla y sentir ese jugo en mi vagina derram...