Follando con la cincuentona que conocí en el supermercado
Me acerqué de nuevo y no dudé en abocarme, como un navío que llega por fin a puerto, a su depilado sexo palpitante. Fui succionando su clítoris al mismo tiempo que introducía dos dedos para estimularla más. Oía, al principio quedos, sus gemidos de placer, notaba el movimiento de sus caderas y de sus nalgas concertado con el de mi...