Una noche caliente
Pero no resistimos más, nuestro cuerpo quería sentir el clímax, comencé a besarle la verga, suave, jugando con mi lengua aumentando poco a poco la intensidad y sin parar de moverme sensualmente para él, hasta que no resistió más y se vino en mi boca, derramando su leche en mi lengua y labios. Inmediatamente después, delante de la ...