Bajo el tablero: Juego prohibido con mi cuñado
Mi hermana reía mientras jugábamos, ajena a que mi pie recorría el muslo de su esposo con lentitud y lujuria. El corazón me golpeaba las costillas por la adrenalina de que alguien me cachara. Cuando mis dedos rozaron finalmente ese bulto firme y caliente que se podía sentir bajo ese pantalón y en ese momento lo vi contener el alient...