La prima Sofía: Su juego
La atraje hacia la pared de azulejos con una delicadeza inusual. Mis manos recorrieron su silueta empapada, deteniéndose en la curva de su cintura y la suavidad de sus pechos. Me arrodillé frente a ella bajo la lluvia artificial, besando su abdomen antes de descender hacia su sexo, que lucía hinchado y vibrante. La lamí con una ternur...