Mi patrón, mi rey mago
Luego fue él quien se acercó para bajarme la tanga él mismo, despacio. Su dedo trazó la línea de mi cintura antes de tirar de la tela, y yo me giré, apoyando las manos en el colchón y poniéndome en cuatro. Lo vi reflejado, detrás de mí, con el cuerpo tenso y la mirada fija en mi culo. Se colocó...