Tengo dos amantes y mi marido no lo sabe aún
Me bajó las bragas de un tirón y me abrió las piernas ahí mismo, en el sofá de su oficina. Se arrodilló y me comió el coño con una experiencia que Alejandro nunca había tenido. Lengua lenta, dos dedos gruesos curvados hacia adentro, succionando mi clítoris hasta que me corrí temblando, tapándome la boca para no gritar. Cuando ...