La amiga de mi madre
Me coloqué encima de ella y comencé a besarle todo su cuerpo, empecé por el cuello y poco a poco iba bajando, mordisqueaba sus pezones los cuales ya se encontraban duros, parados y firmes. Cristina gemía de placer y con sus manos apretaba fuerte la sábana de la cama. Bajé a su estómago el cual llené de besos y hasta...