La perversión
—Mámalas, Fred. Chupeteame los pezones… Él no se resistió ya. La oleada de pasión apagaba todas las palabras. Las posibles quejas falsas y exculpatorias: deseaba emular lo que acaba de hacer su hermana: besar, lamer, chupar, succionar aquellas puntas rugosas, como si fuera a extraer el líquido lácteo y sabroso: besó y lamió, c...