De perrita con mi cuñado y mi hermana dormida a un lado
Sin previo aviso, él me atrajo hacia su rostro. Con una urgencia animal, empezó a lamer cada rincón de mi intimidad, desde mi panocha hasta mi culo, con una lengua experta que me hizo perder el sentido. El sonido de su lengua trabajando en mi humedad era lo único que llenaba la habitación. Sentí cómo las paredes de mi vagina...