Mamándosela a mi cuñado con permiso del chófer del taxi
—Disculpe, señor... ¿dejaría que mi novia me haga un oral aquí atrás? El silencio en el taxi duró un segundo que pareció eterno. El taxista nos miró por el espejo, sorprendido, pero luego asintió con una media sonrisa cómplice y dijo: —Claro joven adelante. Con el permiso concedido, me transformé. Como toda una puta entrega...