El sabor del Puerto
Sus dedos se unieron a su boca, explorando, provocando, llevándome al borde del abismo una y otra vez. Cuando finalmente caí, lo hice con un grito que se perdió entre el sonido de las olas y el viento nocturno. No recuerdo cómo llegamos al piso de arriba, donde tengo un pequeño apartamento sobre el restaurante. Solo recuerdo sus mano...