Cuando la luz tocó el mármol (1 a 4)
Sentí el aire pesado en la habitación, olí a trementina y a sexo, oí el susurro de sus labios. Y mi propio cuerpo reaccionó. Un calor se extendió desde mi estómago hasta mis piernas, una pulsación húmeda y urgente que me hizo abrir los ojos de par en par. Me miré las manos, como si no me pertenecieran. Y entonces...