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Entrevistando a mi tía (tía-sobrino)

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Cuan agradecido estoy que confíen en mi para publicar sus relatos, este, casi no hacía falta tocarlo, pero le di una vuelta de tuerca nomas, a pedido de quien lo envió.

Hola Luis, te cuento, mi historia se centra en dos personas, mi tía, la hermana de mi mamá, Judith y yo Marcelo.

Ya cursaba el último año de la carrera para Producción Audiovisual, en la cual debía hacer un video para aprobar, haciendo la producción, pre y post producción, la temática seria a sorteo.

El tema que me toco para presentar en el documental fue, “el sexo en los tiempos modernos” el cual pensé, sería relativamente sencillo. Que equivocado que estaba.

Comencé por la calle filmando parejas de enamorados, centrándome en aquellas que demostraban actitudes más que nada sexuales, toqueteos besos excesivos y hasta alguna pareja que en una plaza perdida en la ciudad, que algún paseante les cortaba el polvo o la mamada en la oscuridad reinante, cómplice, le hubiera permitido.

Con bastante material fílmico a disposición, más algunas escenas de películas eróticas, creí tener para comenzar, la dificultad se me hizo más grande cuando quise hacer el guion, no se me ocurría nada, mi musa me había abandonado, pero lejos de bajonearme edite las imágenes en lo que supuse podría ser un orden lógico, había quedado espectacular, solo faltaba poner música y algún dialogo o narración.

Me encontraba solo en casa cuando de repente suena el timbre, al abrir la puerta me encuentro con mi tía Judith, mujer de treinta y cinco años, que no descollaba por su belleza pero era agradable a la vista de los hombres, algo rellenita, con dos voluminosas tetas y un culo apetecible.

- Hola sobrino, como estas, ¿solo?

- Si tía, mama salió con papa fueron a Capital para hacer unas compras y yo aprovecho la tranquilidad de la casa para preparar el trabajo final.

- Qué lástima, venía a visitar y a cenar con ustedes.

- No hay problema, quédate y los esperamos, me dijeron que llegaban tipo veintidós horas y traían comida hecha y a parte por ahí me podes ayudar.

Le explique todo y acepto, dándome buenas ideas en base a las imágenes que había filmado y otras que propuso bajar de internet.

La idea era que yo le hiciera un “reportaje” y luego compondríamos el video.

Dispuse dos cámaras y un celular en sendos trípodes que apuntaban a un sillón donde se sentaría ella, quien sería la protagonista.

Casi inmediatamente me armo una lista de preguntas bastante interesante, así comenzamos a filmar.

Haciendo la presentación de rigor comienzo la interrogación.

- J ¿Qué es el sexo para vos?

- Es el espacio que hay entre las diversas expresiones del amor, entre quienes comparten esa condición.

- Ese espacio que mencionas, que incluyen, a grandes rasgos.

- Cuando hablamos de esas expresiones en un gran cumulo de cosas podemos centrar en las fantasías que cada uno tiene por sí.

- Podes mencionar algunas de esas fantasías.

- Debemos aclarar que las fantasías son la necesidad de probar cosas nuevas y obvio llevarlas a cabo, si no se realizan quedan en eso, fantasías, por ejemplo, solo mencionar algunas, tríos, sexo en lugares públicos, el bondage suave, digamos ser dominada o dominado, atando a la pareja, por citar algunas.

- Acá viene la pregunta, ¿vos particularmente tenés fantasías?

- Por supuesto, en mi carácter de soltera podría permitirme realizar alguna y a veces fantaseo, sobre todo cuando me masturbo.

- Vaya que confesión.

- No es una confesión, es una realidad, o ¿acaso vos no te masturbas?

- Si tenés razón. Ahora dos preguntas en una ¿realizaste alguna y si te quedo alguna pendiente que desearías?

- Si lleve a la realidad, dos y por supuesto que aún me queda una o dos por hacer.

- ¿Podes comentar alguna?

- Si como no, la primera fue el sexo anal luego fui doblando la apuesta y quise tener sexo con un desconocido en el baño de algún boliche, tener sexo en un auto, esas son las que hasta ahora realicé. Las dos qué más quisiera ahora es hacer un trio, primero yo con dos hombres y luego un hombre y otra mujer, pero hay otra que también me gustaría, esa te la digo cuando se apaguen las cámaras.

- Me dejaste anonadado.

Ahí cortamos para hacer la primera compaginación y le hice la pregunta de rigor.

- Tía, ahora no me puedo quedar con la intriga, ¿cuál es la fantasía que no me pudiste decir? O me ibas a comentar cuando la cámara no funcionara.

- Primero, no me digas tía, llamame Judith y la fantasía que arrastro hace rato es cogerte a vos pendejo.

Se me arrimo y comenzó besarme, cosa que no me negué, acaricio mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna, desabrocho el pantalón introduciendo su mano para tomar mí ya endurecido miembro.

- Tenés licencia para manejar esto (me pregunto)

- Profesional (le conteste)

Continua el beso, sus manos llevan las mías al sabrosísimo culo, el que masajee ávidamente, levante su falda para entrar en contacto con su suave piel, ella sin dejar de besarme comenzó a sacarse el vestido que traía quedando en ropa interior, su tanga azul eléctrico era una tarjeta de invitación al placer, recorrí todo el contorno de la tela de una manera que su piel se erizó, dándose vuelta apretó su culo contra mi verga, mi mano hizo lo mismo ahora con la parte delantera, notando la humedad impregnar la tela, haciendo que suspire profundamente. Me había convertido en pulpo, no sé cómo hice para desvestirme y sacarle lo que le quedaba de ropa hasta quedar ambos piel a piel.

Llevándola hacia el sillón fui metiendo mano y dedo en su vagina que estaba lubricada por demás, ya sentada en el sillón, con una mano hacia círculos suaves en su clítoris y la otra ocupaba dos dedos en el interior, la acción duro hasta que llego su orgasmo.

- Dale pendejo ¿qué esperas? ¡¡¡Ponela ya!!! No ves que estoy que ardo o ¿qué querés? ¿Qué lleguen tus Viejos?

Ni lerdo ni perezoso comencé con la tarea de moverme dentro de ella, sus hermosas tetas eran mi presa en la boca, mi grueso pero no tan largo pene seguía en su tarea de ir y venir dentro de la apretada vagina mientras ella mordía sus labios y con sus movimientos colaboraba en la acción. Mientras tanto yo seguía cada vez más rápido y más rudo.

Luego de un rato y varios orgasmos por parte de mi tía, me tocó el turno a mí de llenar su espacio con el semen que venía reteniendo para no acabar tan pronto, descargando ese líquido viscoso y tibio dentro de mi hermosa Judith.

Satisfechos ambos y estando alejados del horario que era, nos dimos cuenta que ya estaban por llegar mis padres, nos dedicamos a la tarea de ordenar un poco posteriormente a higienizarnos, el olor a sexo flotaba en el ambiente.

Al poco tiempo después del acomode, continuamos con el video, no por mucho tiempo pues recibo el mensaje de mi papa que en cinco minutos llegaban con la cena, les comenté que estaba la tía y se pusieron contentos (no más que yo).

En la cena, hablamos del video y cosas que habían ocurrido en la familia el último tiempo, no paraban de agradecer la ayuda que me había dado Judith con mi trabajo (vaya ayuda que me dio).

Ya era muy tarde y la tía picara, guiñándome un ojo cuando no la veían dijo.

- Huy que mal, me parece que el vino me cayó mal, estoy un poco mareada.

Levantándose se apoyó en la silla y hacia como que estaba mareada, ¡¡¡qué buena actriz!!! Mis padres se lo creyeron.

- Hermanita, que mal, eso que bebiste poco.

- Si, la verdad no sé qué paso, por ahí será que lo tome demasiado apurada, pero me siento bien, hora voy para casa y me acuesto, mañana ya estoy bien.

- No podes irte así sola, ni pienses en manejar, Marce, llevala vos, para regresar te tomas un auto y listo, así me quedo más tranquila.

- Bueno mama, por mi tía Judith lo que sea, al fin y al cabo es la mejor tía que tengo

Todos echaron a reír, porque es la única tía que tengo.

Tomando el volante del auto fuimos camino a su casa riendo de la picardía que se le ocurrió. Si bien no era lejos, tardaríamos un rato en llegar, espacio de tiempo que aprovecho para hacerme una mamada espectacular, que nunca me habían hecho, ¡¡¡manejando!!!

Minutos antes de llegar a su casa, suena mi móvil, era mama preguntando si ya estábamos en casa de Judith, le dije que aún no, porque nos tuvimos que detener dos veces en el trayecto para que pueda vomitar (mirándonos sonreímos de la picardía).

- No hermanita, la verdad no me siento bien.

- Bueno entonces Marcelo por favor quédate a dormir de tu tía por si necesita algo.

- Si mama no hay problema.

Al entrar en su casa Judith dijo…

- En esta casa la vida es libre, (sacándose toda la ropa para quedar desnuda)

Hice lo mismo quedando en igualdad de condiciones.

Estuvimos largo rato dialogando de lo sucedido y lo bien que la veníamos pasando, que fue algo deseado por ella hace rato, no tenía pensado que fuese hora, pero que en algún momento iba a llegar, porque, según me dijo, cada vez que me veía se mojaba toda, hacía rato que me tenía ganas.

Esa misma noche terminamos lo que habíamos empezado en casa, mucho más tranquilos, tomándome de la mano me llevo al dormitorio, puso música, comenzaron a sonar, Air Supply, Elton John, Eric Clapton… haciendo nuestra sesión de sexo oral mucho más hermosa de lo que fue, su sabor explotaba en mi boca junto a cada uno de sus orgasmos, a mí me costó un poco más poder terminar, pero cuando lo hice, mi tía se lo trago todo saboreándolo, aprovechando cada centímetro de mi verga.

Era la primera vez que compartí totalmente desnudo la cama con una mujer, en realidad con LA mujer, ella tenía toda la experiencia que se le puede pedir, cosa que fui comprobando en encuentros posteriores.

¿El documental? Documental salió espectacular gracias a mi querida tía, que, literalmente, puso el cuerpo y alma para que así sea.

Con Judith hemos traspasado el delgado límite de una mera atracción sexual, lo nuestro ya es un gran, fuerte y estrecho vínculo sentimental desde que el destino logro unirnos.

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