Sexo Anal - Primera Vez

Mi primera vez (Anal)

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RESUMEN

Un invitado me brinda mi primera experiencia sexual, arrebatando mi virginidad de una manera peculiar.

Mi nombre es Vanessa, siempre he sido una chica tímida y reservada (18 años, 1.67mts., cabello lacio, caderas anchas, nalgas grandes y buenas piernas) nunca me han gustado las reuniones sociales simplemente porque no me llevo bien con desconocidos. Mi madre es todo lo contrario a mí, es una mujer extrovertida a la que le gustan mucho las fiestas y las reuniones sociales (Y para colmo las organiza en nuestra casa), ella llevaba semanas hablando de lo que sería “el evento social del año” una recepción que celebraría con amigos y compañeros de su generación, entre ellos exitosos abogados, médicos, ingenieros, etc… Hombres apuestos pero muy mayores para mi edad.

Se llegó el día de la tan esperada reunión, como era de esperarse mi madre me pidió ayuda para ser una especie de “anfitriona” de la reunión, el ambiente era apático, los caballeros reunidos en un lado del salón y las damas al otro extremo de la sala, aun así, debía servir los tragos a los caballeros.

Al momento de moverme por el salón, mis ojos instantáneamente se posaron sobre uno de los invitados, había escuchado a mi madre hablar antes sobre el, 47 años, abogado de profesión, con una presencia intimidante. Me pongo nerviosa al acercarme:

Yo: Buenas noches señor -le hablo con una voz tartamudeante- ¿Gusta una copa de vino?

-Sus ojos se ciernen sobre mí, son tan profundos que me hace sentir como si desnudara mi alma al recorrerme con su mirada-

El: Hola jovencita, lo siento, pero no bebo alcohol -Responde-.

Yo un poco apenada le contesto: Disculpe, no quería incomodarlo.

El: No es ninguna molestia, pero dime: ¿Qué hace una joven tan hermosa como tú en una reunión de adultos como esta?

-Su cumplido me hace sonrojarme-

Yo: Soy la hija de María -Apunto a mi madre que está del otro lado del salón- esta noche yo la ayudo para que los invitados se sientan cómodos en nuestra recepción.

El: ¡Pues es un gusto enorme el conocerte! Eres igual de hermosa que tu madre.

-En este punto la música comienza y un suave vals inunda el salón-

El: Me encantaría bailar la primera pieza con tan hermosa joven como tú, ¿Me acompañarías?

-Me pongo un poco nerviosa ya que no soy buena para bailar, pero respondo que sí y me dispongo a deshacerme de las bebidas para ir a la pista con ese hombre tan apuesto-

Yo: No soy buena bailando, nunca me dispuse a aprender este estilo de baile, así que perdóneme si mis pasos son un poco torpes.

El: Despreocúpate que yo te guiare en esta melodía.

-Lleva su mano a mi cintura, su toque es tan firme y fuerte que un escalofrió me recorre todo el cuerpo-

Empezamos a tomar ritmo avanzada la pieza, él me tiene cerca de su pecho y su fuerte mano me aprieta desde la cintura, me animo a preguntar su nombre:

El: Mi nombre es Mateo, hace años que no bailaba con una mujer con tan hermoso cuerpo como el suyo jovencita -Me dice mientras su mano baja lentamente hacia mis glúteos-

Siento como le da un apretón fuerte a mi nalga, mi respiración se comienza a agitar y suelto un sutil gemido de placer, mis pezones están duros y creo que él lo sabe, porque me pega aún más a su pecho. La música se detiene y el me separa de su pecho.

El: Vendré mañana por la tarde, necesito tratar negocios con tu madre en la oficina, espero poder saludarte el día de mañana.

Me besa en la mejilla muy cerca del labio, esa noche antes de dormir me masturbé pensando en él, en sus fuertes manos estrujando mis grandes nalgas, el día siguiente como él lo había prometido volvió, mientras mi madre y el hablaban sobre el trabajo yo me disponía a limpiar el desastre que había quedado la noche anterior por la fiesta, terminando agotada y cubierta de sudor me dispuse a tomar un buen baño.

Al salir de la regadera solo cubrí mi cuerpo desnudo y mojado con una toalla, tenía que recorrer un pasillo para llegar a mi habitación, y ahí fue cuando sucedió todo.

Él y yo nos topamos de frente mientras entraba a mi habitación, me toma de la cintura y me empuja hacia adentro del cuarto, con sus manos deshace el nudo de mi toalla dejándola caer al suelo, estoy desnuda y mojada, pone su mano en mi hombro y recorre lentamente mi piel hasta llegar a la cintura, empieza a besarme en el cuello, yo levanto la cabeza mientras suelto un alarido de placer, me encanta la sensación de sus labios sobre mí, lentamente lleva su boca hacia mis pezones, con su lengua los recorre de arriba hacia abajo y después de manera circular, están erectos de placer, suavemente muerde primero el izquierdo y cuando termina hace lo mismo con mi seno derecho, mordiéndolos gentilmente.

Se ha llegado el momento, tomándome por la cintura con sus fuertes manos me voltea y empuja mi espalda haciéndome quedar doblada con el trasero expuesto al aire, pone mis manos sobre la cama y me pregunta: ¿Aun eres virgen?...

Le contesto: Si, nunca lo he hecho con nadie…El responde:

Seria descortés de mi parte desflorar esa pequeña vagina tan preciosa y delicada que tienes…Pero tu ano -Me dice mientras separa mis nalgas con sus fuertes manos- tu pequeño culo es todo mío.

Con su lengua empieza a comerme el ano muy lentamente, puedo sentí como la punta de su lengua entra y sale de mi agujero causándome un placer indescriptible mientras sus fuertes manos aprietan fuertemente mis nalgas, separándolas para darle una mejor vista de mi culo, le da un beso cariñoso a mi ano, como si se preparara para brindarle un gran dolor, acto seguido lanza un escupitajo sobre mi culo y con su dedo lubrica todo su interior, expandiéndolo por primera vez.

Escucho su cierre del pantalón desabrocharse y su cinturón ser removido, todo se queda en silencio y de repente siento la cabeza de su verga en la entrada de mi culo…El empieza a empujarla lentamente, siento como mi agujero empieza a expandirse, pero no es suficiente, aun soy muy estrecha, después siento como lo introduce con una fuerza enorme, siento entrar su cabeza completa dentro de mi culo…Mi trasero arde, siento como si me desgarraran por dentro, suelto un gran grito de dolor y le digo: -¡PARA! ¡ME ESTAS LASTIMANDO! - pero eso a él no le interesa, empuja completamente su grande y ancha verga dentro de mi pequeño culo, lo siento moverse lentamente, como si estuviera esperando a que las paredes de mi agujero se ajustaran al tamaño de su verga, pero no por mucho…Empieza a meterla y sacarla muy rápidamente, siento mi cuerpo moverse de atrás hacia adelante y mis tetas colgando agitándose de un lado a otro, él lo nota y las agarra, estrujándolas y jugando con ellas mientras me sigue penetrando con una fuerza inmensa, yo estoy mojada completamente y a punto de llegar al orgasmo, después de unos momentos siento como el interior de mi culo se llena con su caliente y dulce semen, es tan cálida la sensación de ser impregnada con su leche que no puedo aguantarlo más y me corro.

Mi culo está completamente deshecho, me suelta y caigo derrotada a la cama, trato de incorporarme, pero no puedo sentarme, el dolor es muy grande y no puedo apretar el ano como antes, me pongo una pantaleta encima y me dispongo a dormir. La mañana siguiente al despertar el dolor aún sigue, y al revisar mi pantaleta puedo ver que está impregnada de su semen aun fresco.

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