Incesto - Filial - Voyerismo

Relato erótico

Una tarde en el deportivo

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RESUMEN

Una mañana en el deportivo con mi apetitosa tía, mis odiosos primos ¡y mi inocente madre!

Comenzaré narrando las causas de mi obsesión por mi tía, ella es una mujer relativamente joven, de 38 años piel canela, de 1 70 aproximadamente, rostro hermoso, ojos negros medianos y sexys, labios sensuales y delgados y cabello negro.

Por otro lado, su cuerpo es maravilloso, tiene el cuerpo delgado, pechos más bien normales, ni chicos ni grandes, un vientre plano y recto, un par de piernas largas carnosas y muy marcadas, dignas de una deportista apasionada, a pesar de contar con un físico que llama la atención, todo queda opacado cuando lo comparamos con su hermoso trasero: es uno grande, carnoso, muy ejercitado, duro y precioso ¡me vuelve loco, me ha vuelto loco y lo seguirá haciendo!

Sin embargo no siempre fue así, mi obsesión por ella comenzó desde muy pequeño, cuando accidentalmente la veía pasear sólo con sus bragas blancas; recordar ese cuerpo tan exquisito, su manera de caminar y su sonrisa cada vez que me pillaba mirándola me iniciaron en mi obsesión.

Sé que en un par de ocasiones ella me provocaba, al principio creí que eran simples recuerdos almacenados con un poco de fantasía implícita, pero entre más me relacionaba con ella más se evidenciaba: recuerdo una ocasión en particular, estaba yo cómodamente jugando mi playstaion 2 un juego de Crach muy bueno, de pronto escuché que alguien subía por las escaleras del patio, tras escucharlas enfurecí bastante porque daba por hecho que era uno de mis molestos primos, sin embargo estaba equivocado, era mi tía tan sensual como siempre.

Al verla inmediatamente se me paró pues traía un vestidito negro muy corto estilo bustier abierto de los lados, mostraba su cintura por medio de dos huecos en los laterales.

Estaba allí tan sexy preguntándome si de casualidad tenía por entre mis cosas un cinturón para mi primo, que lo necesitaba urgentemente ya que saldrían a una fiesta, para lo que yo respondí que no, (sí tenía uno, sólo no se lo quería prestar a mi obseso primo, además dudo que le quedara) ella entristeció por un momento, pero segundos después se dio la vuelta, se tomó de la cintura y me pregunto “ mi vida me veo bien” yo nervioso por su inesperada visita apenas la podía ver por la vergüenza y excitación que me producía, la vi, vi sus piernas tan sexys y perfectas, esas majestuosas nalgotas y le moví la cabeza afirmativamente, entonces ella sonrió y mi pidió que buscara el cinturón, me reclamó que ni siquiera me había movido del asiento, entonces yo me levanté, poniéndole pausa al juego y me dispuse a buscarlo en mi armario, pero mientras buscaba, ella amablemente me ofreció ayuda, no obstante justo antes de negársela, me dijo con un tono extraño “mi vida, ya buscaste debajo de tu cama?? Seguro lo tienes ahí!” Entonces se agachó debajo de la cama dejando así su culote en pompa ella lo movía de un lado otro como saludando mientras yo quedaba absorto puesto que su vestido sólo ocultaba la mitad de su inmenso y perfecto culo, ella se levantó, alzó los hombros decepcionada, pero sonriente me dio un beso y se bajó.

Yo inmediatamente, fantaseé con ella, me la imaginaba con el mismo vestido sobre el piso, pero yo encima de ella como si de un jinete se tratase, dándole fuerte con mi cinturón en sus nalgas mientras la oía gritar “siiii papí!!! Más duroo!! Dameee más!! Lo necesito!!! Pronto me corrí quedando loco por la situación, una inolvidable!

Algunas veces en su casa, mis primos preparaban para mí un sillón en medio de la sala, una vez listo y dispuestos todos a dormir, me dejaban solo, sin embargo y gracias a mi oído agudo, me despertaba hasta por el más mínimo sonido, así pues en varias ocasiones en la madrugada la oía salir de su habitación a veces con braguitas y su brasier u otras veces sólo con tangas; salía, y daba inexplicablemente vueltas por toda su casa, a veces buscando esto, a veces aquello, incluso cuando salía efusiva de su cuarto, caminaba hasta donde estaba yo y se inclinaba hacia al suelo mientras buscaba lo que sea que se le cayera, dejándome como un burro en celo por tan esplendido show.

Con el tiempo fui madurando y creciendo, sufriendo los cambios hormonales, de manera que me volví un chico atlético y fascinando al ejercicio, no obstante nunca he tenido esa clase de atracción por las mujeres jóvenes, por lo que siempre fracaso a la hora de proponerme conquistar a alguien, además de eso tengo amigos patéticos fascinados a los comics y nerds, de hecho lo único que me salva de ser igual a ellos en lo absoluto es precisamente mi disciplina y amor al deporte.

Así pues mi tía conociendo mis atributos, empezó a pedirme ayuda para mantenerse en forma, quedando en ir a correr a un deportivo cerca de nuestros hogares o reunirnos ya sea en su casa o en la mía, dependiendo del clima y la comodidad del momento.

Sin mayor problema acordamos empezar con la rutina de ejercicio el fin de semana próximo,

En mañana del sábado como era de esperarse estaba mi tía parada en la entrada del deportivo, pero estaba vez vestía de forma mucho más sensual, llevaba un par de leggins deportivos negros muy ceñidos a sus piernas atléticas, la cuales lograban resaltar las constantes contracciones que hacían sus músculos con cada estiramiento.

Mientras me aproximaba al lugar noté como todos los hombres que frecuentaban el lugar quedaban absortos por las posiciones que mi tía realizaba para calentar sus músculos y así prepararse para la caminata, no obstante esas poses en realidad no eran extraordinarias ni poco comunes, es decir eran las mismas que cualquier atleta realizaba: así pues mientras una pierna quedaba levemente elevada y apoyada sobre la base de la banqueta, la otra la mantenía recta pisando la pista, la cual se encontraba un escalón abajo, esta posición provocaba que su impresionante trasero quedara expuso y se notara más de la cuenta, otro que hacía con regularidad consistía en apoyar una rodilla sobre el suelo mientras la otra la flexionaba creando un Angulo de 90 grados apoyando ambas manos sobre la rodilla y sacando el trasero.

Ver esos ejercicios siendo ejecutados por una mujer tan sensual y femenina como mi tía eran todo un espectáculo digno que estoy seguro provocaba una excitación inusual a más de uno.

Una vez estando con ella me saludó dándome un beso en cada mejilla como acostumbraba; al sentir sus labios en mis mejillas percibí ese fascinante aroma a mujer con clase.

Empezamos a charlar sobre asuntos triviales un par de minutos hasta que me dispuse a comenzar, no obstante ella me pidió que esperara “Luisito lindo, tu madre y tus primos vendrán en un par de minutos, por favor espéralos, ellos quieren ponerse en forma tal como nosotros, ¿verdad que se pondrá emocionante o al menos divertido?“

Contesté que estaba bien, que entre más era mejor, sin embargo en realidad por dentro estaba desilusionado, yo quería disfrutar del espectáculo que el fascinante cuerpo de mi tía me ofrecería esa mañana y creí que con la presencia de sus hijos no lo lograría.

Mientras me quejaba en silencio vi a lo lejos a mi madre acompañada de mis dos primos, Alonso y Martín uno en cada lado de mi madre: lo primero que me sorprendió al verlos fue el atuendo de mi madre, era la primera vez en su vida que usaba leggins deportivos pegados, usaba uno azul celeste con franjas grises en los laterales del mismo ; lo segundo que me sorprendió y que sólo percibí cuando estaban más próximos a nosotros fue que los brazos de mis primos, los cuales se supone deberían estar a un lado de los de mi madre, no se distinguían, estaban ocultos!!, mientras desesperadamente buscaba con la mirada, me di cuenta que mi madre estaba extraña, se encontraba sonrojada, pero trataba de mantener esa sonrisa tan característica, la que refleja estabilidad y calma, por lo tanto, mis impulsos y celos repentinos fueron tranquilizados de golpe, asegurando que sólo estaba de paranoico y que probablemente mis deseos inmorales por mi tía me nublaban mi visiones, pues creí por un par de segundo que la manoseaban.

Al estar todos juntos mi madre me saludó con un beso en la mejilla desprendiendo el calor maternal, mientras le decía a su hermana con una sonrisa común que mis primos la obligaron a ir “¡Elsita! Debemos buscar una solución para corregir a estos niños traviesos, no les basta con quitarme mucho de mi tiempo, sino que ahora me insisten para que los acompañe a correr, lo que deberían hacer chamacos es levantarse con esta actitud los domingos e ir al templo de Dios!” Mis primos rieron y respondieron que no irían a perder su tiempo, que ellos a diferencia de ella no eran creyentes “ tita en ese lugar te lavan el cerebro, no deberías de ir, además siempre buscan hasta la menor oportunidad para quitar el dinero, por el contrario deberías agradecernos, seguro que si haces ejercicio adelgazarás y tendrás más salud!” Dentro de mi pensé: “adelgazar!? Más!? Pero si mi madre es una mujer hermosa y con buen cuerpo!” Entonces mi madre con una expresión medio enfurecida, medio en juego carcajeó y les preguntó mientras giraba sobre si misma lentamente si estaba gorda, yo me mantuve con los brazos cruzados asegurando que es muy guapa, por otro lado mi tía Pati le dijo que era muy sensual, y ambos primos al unísono le dijeron que sí!, por lo que ella se sorprendió y se enfureció un poco, entonces ellos en un momento agarraron con una mano cada uno una de sus nalgas diciendo que la grasa se puede ver y sentir a la vez, ella con los ojos abiertos como platos se puso roja y le pidió entre risas que la soltaran.

Mi tía sacó a relucir su carácter dominante regañándoles “pero que hacéis mocosos! A mi hermana la respetan!” Con todo, mi madre la tranquilizó repitiéndole que tan solo eran unos niños, que seguro no tenían malas intenciones, que dios los dotó de una inocencia pura.

Yo en ese momento me di cuenta de dos premisas: que mi madre debido a su fe y costumbres era un poco lenta para darse cuenta de la malicia de sus sobrinos, los cuales ya no eran unos niños, pues tenían mi edad y segundo: noté en sus expresiones que planeaban algo, puesto que esa clase de miradas eran las típicas que tenían cada vez que me molestaban, ellos me miraron un tanto extraños, pero efusivos me dieron la mano y me jalaron.

Mi tía impaciente por todo lo ocurrido decidió de una vez por todas a empezar la caminata, así pues los 5 empezamos rápidamente con calentamientos preliminares, de los cuales disfruté nuevamente, puesto que mi tía con cada una de sus poses me volvía loco, por otro lado también me percaté que mis primos no le perdían la pista a mi madre, la cual en un momento solicitó la ayuda de mi tía para realizar ejercicios un poco más complejos: empezaron colocándose en cuclillas una enfrente a la otra, se tomaron de las manos y empezaron a jalar cada una para atrás, después ambas se pararon y encorvaron su espalda sin flexionar las piernas apoyando cada una sus brazos en los hombros de la otra, de forma que cada una con sus cuerpo quedó en un ángulo de 90 grados empujando para afuera sus traseros, mis primos sorprendidos rieron entre ellos, mientras tanto yo disfrutaba de las visiones que me proporcionaba mi tía.

Empezamos la caminata los cinco abarcando el ancho de la pista, uno junto a otro, caminábamos, platicábamos y reíamos.

De pronto mis primos se agacharon para según ellos atarse las agujetas; vi desde arriba cómo miraban agachados los traseros de ellas, no obstante al verme me jalaron de un brazo y entre los dos me abrazaron dejándome en medio.

Alonso me comentaba que el deportivo estaba muy amplio y grande, que no podría ni imaginarse la cantidad de calorías que podría quemar si se lo dispone, para lo que Martín reía apoyando las palabras de su hermano, pero mientras ellos hablaban, noté como ambos no despegaban los ojos del trasero de mi madre; si bien ella en su caminar no se movía con sensualidad, logró por su simple atractivo y feminidad que por primera vez me excitara viéndola; descubrí que era dueña de un verdadero monumento, grande, carnoso, amplio y trabajado, me imaginé tocando, azotando y manoseando semejantes nalgas.

Este pequeño desliz y delirio mío por mi madre no pasó desapercibido para ellos, quienes inmediatamente rieron, me miraron y me preguntaron: “¿verdad que sí primito? ¿Apoco no está buena la vista? ¡Yo por alguna cuestión inexplicable le deje que sí!

Inmediatamente después de contestar noté como el majestuoso trasero de mi tía se empezó a mover de un lado a otro con una sensualidad impresionante, ella disimuladamente miraba hacia nosotros con un semblante serio pero penetrante y cuando recuperaba su postura volvía a mover ese par de nalgas con una provocación indescriptible, fue entonces cuando ambos primos avanzaron corriendo en un impulso y cada uno dio un semejante azote en la nalga a la mujer que tenía en frente, plaaaasss!!! Se escuchó, mi madre abrió los ojos sorprendida llevándose las manos a la boca, mi tía sin inmutarse tanto como mi madre, decidió perseguir a los traviesos primos: “vengan acá semejantes brutos!! Pero quién se creen!! Creen que pueden nalguearnos y salir ilesos!!” Mi madre movió su cabeza encogiéndose de hombros minetas reía “jijiji atrápalos Pati”

Mi tía le contestó: “nada de atrápalos Pati, tú vienes conmigo!! Me debes ayudar!” Entonces mi madre se giró para mirarme y cando se percató de que yo no participé en la travesura me sonrió con esa calidez característica de ella y se puso en marcha: mirar como corrían ese par de hembras delante de mí, como sus fibrosas piernas se contraían y notar como esos espectaculares culotes amenazaban con romper la tela de los leggins quedé extasiado, en mi mente se repetía una y otra vez la escena de ese culote rebotando, de la sonrisa de mi madre, de la mirada penetrante de mi tía, esa clase de mirada que delata su picardía, sin embargo por el sonido de las risas y gritos regresé a la realidad, en donde mis primos tenían agarrada entre los dos a mi madre, Alonso parado frente a ella le sostenía los brazos por arriba dejándola incapacitada; aprovechando la situación Martín se pegó a su espalda, sosteniéndola con sus brazos desde ahí; sus brazos recorrieran su perfecta cintura cerrándose en su ombligo, mi madre reía y les pedía que pararan porque empezaba a sentir cosquillas “paren mis pequeños!! En serio!! Por favor!!” No obstante cuando el rostro de mi madre empezaba a mostrar signos de enrojecimiento mi tía se acercó tomando desprevenido a Alonso, ella lo tiró, pero cuando se dispuso a ir tras Martín, Alonso me gritó: Vamos primo!! Necesitamos ayuda por acá!! Ven!!!” En ese momento aceleré y con una gran potencia y cuidado a la vez derribé a mi tía, ella cayó dejando sus dos rodillas y sus dos brazos en el piso: sus nalgas eran la principal atracción, ella tratando de reaccionar tardó un poco en levantarse, pero mientras estaba en esa postura comenzó a mover desde ahí su culote con una sensualidad y gran morbo, fue entonces cuando inesperadamente con una de mis manos y justo cuando se levantara que: Plaaaaaaaaass!!!! Le di una fuerte nalgada!! Tan fuerte que la regresé al pasto dejándonos ver nuevamente ese monumento en todo su esplendor, mientras ella se quejaba por la fuerte nalgada, me coloqué encima de ella, pegando mi ya excitando y erecto paquete justo en medio de ese par impresionante, ella sin ninguna clase de duda sintió el contacto y posterior fricción de mi polla contra su culote, pero para mi sorpresa en lugar de recriminar mi actitud y osadía, pegó completamente su cuerpo al pasto extendiendo sus brazos hacia adelante levantando sus nalgotas aún más dejando entrever el hilo de su tanga negra, ese descubrimiento me dejó loco con ganas de vejarle los leggins, moverle la tanga y poseerla.

Sin embargo fueron los sonidos de mi madre los que me sacaron de mis éxtasis, pero para entrar a uno nuevo, uno protagonizado por ella: estaba boca abajo con el rostro pegado al césped, Alonso estaba sentado sobre ella imposibilitando su movimiento, aquél tenía sus dos manos sobre los leggins intentando bajárselos, pero por dos cuestiones no lo lograba, en primera porque mi madre a pesar de estar boca abajo con sus brazos pegados a los costados logró con sus manos resistir los trabajos de Alonso y en segunda porque su grande y carnoso culo apretaba tanto los leggins que quitárselos era un problema, mientras forcejeaban con una actitud divertida por parte de los dos, Martín no dejaba de palpar nalguear y amasar ese majestuoso culo en vuelto por la mitad de leggiens celestes, y la otra mitad por unas bragas amplias blancas con puntitos rosas, fue entonces cuando Martín se aventuró y restregó un dedo por toda la zona de la braga alcanzando así parte de sus dos tesoros santos, ella paró de reír para abrir la boca y suspirar¨ ohhhhh!! Martincito!!! Por favor para!! Este juego ha ido muuy lejos mi niñooo! Paraa!!

Tras escuchar las peticiones de mi madre y sentir lo movimientos exagerados de mi tía, eyaculé sobre sus leggins negros, dejando en gran evidencia nuestro juego.

Mi madre seguía gritando, pero fue socorrida por un vigilante de la pista así como por un par de personas que casualmente fueron a correr aquel día, ellos sorprendidos por lo que podría ser una violación, preguntaron a las víctimas o sea mi madre y mi tía si todo estaba bien, que si necesitan ayuda, ambas se levantaron riendo y sonrojadas diciendo que todo era un juego, mi tía mientras alejaba a los invitados y al vigilante pudimos ver como todos ellos se quedaron asombrados por lo que traía impregnada en su nalga izquierda, una gigantesca mancha de semen que resaltaba a la vista, ella se giró sensualmente, se tocó la nalga embarrándose toda la muestra sobre la misma, todos ellos quedaron atónitos y muy excitados.

Por otro lado mi madre tras arreglar su peinado y acomodarse su leggins, miró a mis primos riñéndolos: pequeños traviesos!! No vuelvan a atacarme de esa manera, entendieron!! Por más que ya estén en la edad de las inquietudes! Es más mis niños, si tanta curiosidad sienten sólo necesitan pedirlo amablemente y yo veré que puedo hacer, pues mi deber como buena tía creyente es educarlos correctamente para evitar que se perviertan” aquellas palabras lograron excitarnos a los tres de sobre manera sobre todo porque descubrimos que mi madre era una mujer sumamente inocente y religiosa con una buena moral e incapaz de darse cuenta de nuestras intenciones.

Tras regresar a nuestras correspondientes casas, estuve pensando una y otra vez sobre los acontecimientos ocurridos esa mañana, recordé los cuerpos sensuales y femeninos de nuestras madres, esa manera provocativa de caminar, la inocencia de mi madre, las posiciones a las que fueron sometidas, el deseo por fin cumplido de sentir ese majestuoso culo entre mi polla y sobre todo estuve planeando las maneras más sutiles con las que podría sacarle ventaja a la actitud de mi madre, quería poseerla, sentirla, pervertirla, aprovecharme de ella.

Entonces fue que llegó a mí un plan.

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