Incesto - Filial

Relato erótico

Mi cuñada volvió a ser mía

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RESUMEN

Ella al verme, trataba de disimular quería ignorar que fuimos amantes varias veces cuando vivía con nosotros; pero su cara y su tímida sonrisa, recordaban como se comía toda mi verga hasta el enloquecer.

Katherine, llego a Bogotá desde Neiva su tierra natal, venia en compañía de su marido, este último venía a contactarse con unos amigos para negocios que tenían y había que cerrarlos acá. Cuando llego de paso por nuestra casa ella se acercó a mí y sentí como me beso la mejilla, mientras su cuerpo decía a gritos todo lo que quería, al estar cerca al mío; pero era necesario disimular porque hay estaba su hermana, mi esposa fiel que siempre ha ignorado lo nuestro. 

Pues bien tratamos de disimular esa tarde sentados en la sala, reíamos y recordábamos los cuatro buenos momentos, pero mi mente y mis ojos estaban puestos en K, cada vez que podía observaba esas tetas ricas, grandes redondas y deliciosas a pesar de dos hijos, así mismo cuando se paraba para algún lugar, veía esas piernotas y ese trasero que tantas veces goce y llene de semen. En un momento me pare y dije bien voy por gaseosa y pan, y ella automáticamente también dijo ahí si y de paso recargo mi celular y salimos de allí. Cuando no alejamos un poco donde no éramos evidentes nos miramos, nos besamos y la manosee como antes, sentí en mis manos esa rajita, grande, graciosa y deseosa de mi verga; manosee también sus hermosas tetas y le metí la lengua hasta el fondo de su garganta haciéndola gemir como perra, si como lo fue siempre "mi putica rica" le dije mañana lunes no sé pero que nos vemos nos vemos.

Llego el lunes y ella obediente le dijo a su marido que mientras negociaba, iba donde la amiga, que allá lo esperaba, el sin sospechar nada no le negó y al contrario le dijo no hay problema, es mejor, así no te aburres. La recogí de inmediato en mi carro, la metí en el primer Hotel, allí casi sin terminar de cerrar la puerta me le abalancé, le quite la blusa sin pensarlo dos veces, le chupe esas tetas deliciosas que tiene, sin decir nada me saque la verga y como un loco le introduje los 22 cms hasta el fondo de esa chocha caliente y rica que ella tiene, la machuque, me le monte encima, la puse en cuatro y le di una faena de clavo, mientras ella gemía como puta en celo. La saque de su chocha cuando sentí que se venía su orgasmo y se la puse en la boca, mientras le daba nalgadas con las manos, esa putica, pedía cuerda, quería mas, insistía en que la clavara otra vez, porque quería el orgasmo, pero Yo quería hacerla esclava como siempre, como cuando me la culeaba antes y hacia que suplicara…estaba más buena que antes, el ser mama le había hecho que fuera más mujer, su chocha se sentía más amplia y la experiencia de culear, le hacía interesante.

La puse de frente en la cama, le introduje la verga sin piedad, se la metía y sacaba y ella emitía esos gemidos, deliciosos, le mamaba esas preciosas tetas, le besaba esos deliciosos y carnosos labios y ella pedía más y decía que nadie la hizo sentir así. Lo curioso de esto es que mi mujer, tiene un chocho parecido, pero el de mi cuñada esta mejor. La voltee, cuando sentí que estaba a punto de estallar, le abrí las piernas en cuatro y ella sabía que su culo recibiría mi verga, se la introduje, sin piedad, ella grito como loca, le di una y otra vez, hasta que toda mi leche entro en su roto, mientras ella se retorcía de placer... ahhhhhhhhhhhh llevaba mucho tiempo en que a pesar de que tengo una amiguita, no tiraba tan rico con alguien; esa es mi cuñada, la que está súper buena y recibe y pide mi verga siempre.

Quedamos exhaustos, pero aun no terminaría su estadía en Bogotá.

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