Incesto - Filial - Lésbicos

Sexo entre madre e hija

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RESUMEN

Les cuento la historia de cómo empezó una historia candente y erótica entre mi madre y yo que soy su hija.

Hola mi nombre es Karina, actualmente tengo 23 años. Mis padres siempre han sido muy tranquilos, sobreprotectores desde que yo recuerdo. Pudiera decir anticuados. Mi mama siempre muy reservada con faldas largas y blusas cubriéndose hasta el cuello. 

Cuando empecé mi adolescencia sentía esas cosquillitas allá abajo y me empezaban a crecer mis pechos mis piernas y mis caderas empecé a ver la vida de otra forma. Veía a las demás mujeres usando faldas cortas y mostrando su escote. Y me preguntaba por qué mi mama no se vestía de esa manera. (Yo soy heterosexual para aclarar. Siempre me han gustado los hombres.)

Un día regresando de la escuela entre a la casa y me dirigí al cuarto de mi mama, como siempre a saludarla. Cuál fue mi sorpresa que la encontré semi desnuda. Solo en brasier y en calzón. Me quedé sorprendida al verla. Mi madre tenía un tremendo cuerpo bajo esas faldas y blusas largas. 

Mi madre se dio cuenta cuando entré y me dijo que por que no le avisaba cuando llegaba. Tanta fue mi impresión y excitación que no podía hablar solo verla.

Me fui a mi cuarto a cambiarme de ropa. Mi mente daba vueltas tras lo que había yo visto cuando me quito mi falda de la escuela me doy cuenta cómo es que estoy de empapada. Estaba súper excitada.

De ese día en adelante todos los días espiaba yo a mi mama cuando se bañaba. Era súper excitante verla desnuda. Yo no me aguantaba las ganas. Y decidí provocar a mi madre. 

Empecé a ser más cariñosa por decirlo así, la abrazaba, la besaba, siempre deseando algo más. Un día le pedí que durmiera conmigo porque tenía frío y ella acepto. Mi corazón estaba a mil. Mis bragas empapadas. Cuando se quedó dormida aproveche para tocarla. Le empecé a besar el cuello y los oídos. Ella entre sueños estaba excitada, pude sentir todo el calor entre sus piernas. 

El día siguiente yo iba a salir, y decidí ponerme una falda cortita. Y le pregunte a mi mama que por que ella no se vestía así, y me dijo que por que ya estaba vieja. Yo la complemente y le dije que no. Le di suficientes motivos por los cuales no debería sentirse así y vestir de forma sexy. Pero me tiro de loca ni me hizo mucho caso.

Un día en una fiesta mi mama tomo unos tragos. Usualmente ella no toma. Ese día se le pasaron y nos fuimos a casa temprano. Yo enojada porque ahí estaba un hombre atractivo, de mayor edad que yo pero que algo me decía que esa noche pasaría algo con él. Tal fue mi enojo que no le dirigí la palabra a mi mama en todo el camino. 

Llegando a casa mi papa estaba dormido. Yo prácticamente cargando a mi madre la metí a la casa. La recosté en la sala, mientras le preparaba un café. Entre esas pláticas de los borrachos me dijo que ella sabía que yo la espiaba. Me puse súper nerviosa no supe que decirle. Ella me pregunto, “¿me quieres ver desnuda?” No supe que decir, estaba muda, asustada.

Se levantó y se puso enfrente de mí. Y empezó a quitarse la ropa. Yo no sabía qué hacer. Mi papa y mi hermano estaban en la casa dormidos. Cualquiera podía escuchar e ir a ver que estaba pasando. A mi madre no le importo. Estaba desnuda. 

Al verla, entre el miedo y la excitación me levanté y la empecé a tocar. Nos empezamos a besar. Eran unos besos tan ardientes y apasionados por parte de las dos. Las ganas que yo le tenía parecían mutuas. Se acostó mi madre y empecé a besarla. Eran tantos sus fluidos que estaba todo el sillón mojado. Termino y me acostó a mí. Era tanta su experiencia que me hizo volar. Como ningún otro hombre con el que yo ya había estado. (Para entonces yo ya no era virgen y había tenido sexo con un hombre mayor que yo. Pero eso luego se los cuento en otro relato).

Al día siguiente nos sonreímos y nos dimos un fuerte abrazo. Mi madre tenía otra cara. Lucia joven, sonriente, con energía. Al igual yo, súper contenta. No podía creer que lo había hecho con mi propia madre. 

Mi madre empezó a vestirse con pantalones pegados, minifaldas y blusas escotadas. Se veía súper bien. Muy sexy y provocadora. Fue un cambio radical, lo que me excitaba mucho más. Algunas veces cuando íbamos de compras solíamos hacerlo en el cuarto donde se prueban la ropa. Era tan excitante salir y que te den esas miradas de "que estarían haciendo" tanto de hombres como mujeres.

Pasaba el tiempo y cada vez lo hacíamos menos. Lo hacíamos una vez a la semana. Pasaba el tiempo y cada vez era menos. A veces solo una vez al mes. No se me hizo raro yo sabía que no iba a tener una relación amorosa con mi madre, que sólo iba a ser sexo y ya. Por lo cual no puse cuidado. 

Un día cuando mi hermano estaba bañándose revise su teléfono por curiosa. Y cual fue la sorpresa que era un mensaje de mi madre. Mandándole una foto en minifalda. Ahí fue cuando me di cuenta de el por qué mi mama ya no era tan activa conmigo. Ahora era mi hermano el nuevo juguete sexual de mi madre. Me dieron celos, pero me pareció excitante. Solo de pensar, "mi madre´, mi hermano y yo". 

Pero eso es otra historia, en el siguiente relato se los cuento en detalle. Besos.

Mi correo es marticajuarez@hotmail.com por cualquier pregunta o comentario. Gracias.

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