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El toque del buen amante

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-¡Y una mierda! ¡NO! No me vas a usar a tu antojo, no quiero que me toques, ni que me roces

-Pero si tu mismo acabas de confesar que estás cachondo en esta noche -Takeru reía frenéticamente

-Sí, pero no de tí

-Estás muy gallito tu últimamente desde que no estoy encima de tí… ¿eh? Mira como tiemblas

-Yo no te pertenezco, no nos pertenecemos, vete a joder a otra persona, yo soy muy feliz ahora mismo

-¿Estás seguro de eso? -Le dedicó su típica mirada abusadora para volver a engatusarle

En cuestión de segundos Daisuke estaba doblado sobre el mostrador del baño de su casa, Takeru le habia hecho una visita sorpresa ya que llevaban muchas semanas sin verse, Daisuke le había estado evitando a pesar de que Takeru a veces vivía en su mente, pero como siempre, lo negaba, estaba en su mejor momento sentimental y sexual con Ken y no deseaba que nadie estropease ese momento tan mágico.

Los dedos de Takeru le exploraban de un modo que nunca le habían explorado antes, dos dedos gruesos en el culo, la otra mano agarrando su muslo tan fuerte que los gritos de Daisuke le hicieron agarrarle aun mas fuerte de lo normal.

Sin embargo, la excitación de Takeru por completo le tomaba de la siguiente manera, empujando sus dedos profundamente dentro de Daisuke, el culo siendo violado y manoseado con sus dedos era tan erótico, tan primitivo que cuando Daisuke llegó rapidamente al orgasmo mediante gritos y agarres fuerte fue tan rápido todo que él no podia ni recordar como pasó todo.

Daisuke gritó mientras sentía su orgasmo originandole las mejores y mayores espasmos, sentía como si se desmayara.

Era tan fuerte la violación y frotación con aquellos dedos tan gruesos y mojados que terminó tumbado en el mostrador, su rostro enrojecido y caliente con la superficie fresca era un contraste agradable. Estaba agotado sintiendo como los dedos de Takeru salían poco a poco.

Necesitó un momento de relajación notando en sus piernas los fluidos de semen bajando por el éxtasis con sus piernas separadas, Takeru se tomó unos segundos para deslumbrar aquella obra de arte, los testiculos de Daisuke goteando semen, chorreando el suelo, las nalgas de Daisuke totalmente enrojecidas y el aliento de los dos tenia el espejo del cuarto de baño totalmente empapado, Takeru estaba satisfecho.

Su polla ahora frotó contra su ano y al mismo tiempo sonreía como en los viejos tiempos, nada había cambiado, todo volvío a como estaban las cosas siempre, Daisuke se rindió al placer.

Era su turno ahora, deseaba sentirlo empujar dentro de él, esos empujones de Takeru tan duros y ásperos como sus dedos. Los ojos de Daisuke prácticamente rodaron en la parte de atrás de su cabeza para llenarle internamente con fuerza y profundidad.

Intercambiaron, cuando la cabeza de Daisuke no gemia al lado del oido de Takeru y este le surruaba lo mucho que le habia echado de menos, le agarraba del cabello y le hacia ver su rostro orgásmico en el espejo mientras le iba penetrando escuchando sus gritos, Daisuke se veía a si mismo su expresión de placer entre lagrimas, lo disfrutaba, no sentía ningun tipo de culpa en esos momentos.

El próximo orgasmo vendría pronto y sería igual de fuerte, es lo que ocurre cuando la bestia espera hambrienta a la presa, el momento del ataque suele ser frenético, aún mas si la presa es sensible a los toques, el tacto de unos simples dedos producen los mejores gritos

Había vuelto a caer en el mismo círculo vicioso y no tenia intención de salir de ahí.

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