Historia de primos hermanos (2)

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Historia de primos hermanos (2)

RESUMEN

Él no se aguantó y comenzó a bajar su calzoncito, con la delicadeza y la expectación de que algo nunca visto sería desvelado, y poco a poco su prima fue dejando ver, en primera instancia, su delicado culito.

Después de haber tenido esa conversación tan encendida, y haber sido capaz de mostrar una fotografía con el miembro erecto a su prima, y ella reconocer su gusto y deseo por él, la suerte estaba echada. Era cosa de tiempo y lugar para que pusieran en práctica todas aquellas perversiones de las que habían hablado, de hecho no se veían hace mucho tiempo, su último encuentro de tipo erótico había sucedido hace más de 10 años y los recuerdos sumados a las palabras de hoy, hacían que esa reunión fuera muy deseada de la misma manera por los dos, ya se había dicho todo y más, de hecho la madurez daba a ofrecer cosas de que jóvenes no habían sido capaz de pedir u ofrecer, digamos que sería un encuentro sin límites, todo permitido, lo que inundaba sus mentes de ideas y deseos perversos.

Pues los separaban 500 kilómetros y debían planificar de acuerdo a sus propios tiempos ese día, pues hábilmente y con una prisa natural, ella decidió darle una visita en la casa de su primo, ciertamente el verano tenía la ventaja de los días de vacaciones y su visita no levanto ninguna sospecha en la casa de sus familiares, de hecho era recurrente que ella viajara a la playa con regularidad, lo novedoso era que esta vez, se quedaría en casa de su primo.

Pues bien, la fecha se acercaba y ambos sentían esa ansiedad, mezclada con cierta vergüenza por todo lo dicho en momentos de extrema calentura, ambos se conocían bien y debían guardar la compostura.

Fue difícil el verse con tanto deseo fingiendo que no sentían nada, pero a su vez, la situación secreta y prohibida hacia que fuera más intenso el sentir.

Empujados por el resto de la familia, les dijeron que salieran y que aprovechan el tiempo, ya que como ella estaba sola, podía darse el lujo de trasnochar sin problemas, a lo que siguiendo los consejos se arregló para salir.

En un aire provocador y arriesgado, se vistió muy bien y se maquillo con mayor detalle, logrando verse aún más bella de lo que ya era.

Sus hermosos ojos verdosos relucían llamando la atención en su rostro, coronando con unos labios rojos que hacían relucir su sonrisa.

La pollera elegida marcaba muy bien sus atributos, donde se dejaba ver un escote real, sus pantalones de igual forma, podían alterar los sentidos de cualquiera ya que marcaban sus curvas y lo formado de su cola. Una chaqueta de cuero envolvía su imagen de chica ruda dispuesta a pasarlo bien.

A pesar que se habían confesado todo y dicho muchas promesas de placer físico, ella se había enfriado desde aquella conversación, habían pasado un par de semanas y así en frio volvía a pensar mejor las cosas. En cierta medida tenía una atracción por su primo, pero de igual manera sentía que volver a verlo podría traerle alguna complicación.

Su primo por otro lado deseaba tanto tenerla y sabia, como cada vez que esos encuentros no eran nada garantizados y si sucedían, podría ser la última vez; y bajo esta premisa él vivía y sentía esos momentos como los últimos, lo que lo hacía más consiente del placer físico y mental.

Pues decidieron salir a algún pub de la ciudad, a hacer lo que haría cualquier joven normal, eligieron uno con buena música y conversaron de cosas normales, sus vidas y temas banales, él la miraba con deseo, suponiendo que esos labios y ese cuerpo podría ser suyo nuevamente. La idea en un principio era ir, tomar algo y buscar un lugar donde concretar todo lo dicho, pero ella con un grado de timidez y quizás miedo, alargo la previa hasta incluso hacerle pensar que se había arrepentido; el, sabiendo como siempre que el control de la situación lo manejaba ella, solo podría seducirla para que ella cediera ante sus deseos. La noche y el buen ambiente fueron sucediendo, al vino le siguió una tabla para picar y algún otro trago. La velada era agradable y ninguno de los dos se había percatado que estaban celebrando la noche del 14 de febrero, lo que hacía que los locales fueran ambientados de manera especial. El presiono preguntando se seguirían ahí, o se irían a algún lugar más cómodo, ella envalentonándose tomo lo que le restaba en el vaso de vino y con botella en mano, con un poco menos de la mitad, salieron.

La tensión en el auto era inminente, ambos se miraban de la forma que los cómplices de un delito saben, entendiendo cada gesto y cada mirada.

Ella que lo conocía de siempre podía ver en él, la misma risa que tenia de niño, lo que en cierta medida le encantaba, ya que conocía aquellos gestos y miradas naturales desde hacía muchos años.

El auto tomo dirección a un lugar cercano y lindo, pero irónico fue el momento que cuando al llegar se dieron cuenta que habían vehículos esperando, y claro, si la fecha 14 de febrero daba para copar todos los lugares románticos, en especial esos. Pues el sin dudarlo ni ponerse en fila, siguió en ruta en busca de la siguiente alternativa, la que por desgracia tenía la misma situación, autos en la puerta de entrada a la espera de una habitación; la situación iba perdiendo el calor, y como que el destino apuntaba a que aquel encuentro entre primos no debía repetirse. Él le pregunto a ella si volvían a casa, a lo que ella dijo que insistieran por tercera oportunidad.

El recordó que camino al valle y bastante alejado había un lugar que podría servir para la ocasión, pisando el acelerador tomo ruta para el interior. Él pensaba que si no encontraba lugar, ella perdería el interés que había logrado aquella noche, por lo que era el todo o nada. Unas luces y un cartel mostraban la llegada al lugar. Por suerte la entrada estaba despejada, y él se acercó a la puerta quedando su ventana junto a un cito fono.

Pregunto por la disponibilidad, a lo que la voz femenina al otro lado dijo; tendrían que esperar un poco ya que están preparando la habitación; esta respuesta puso algo nerviosa a su prima, quien se sentía expuesta y observada en aquella entrada, eran evidentes las intenciones de los primos, quienes podían ser vistos y su secreto descubierto.

El la calmo comentando que los vidrios al ser polarizados no dejaban mucho lugar para ver a los pasajeros, cosa que la calmo y le dio cierta calma.

La voz hablo y las puertas se abrieron. Se dirigieron a la habitación y se miraron diciendo todo y nada, él estaba algo nervioso, sabía que había mucho en juego, ambos no eran los niños vírgenes que se habían conocido y tenían un cumulo de experiencias las que se pondrían a prueba en las siguientes horas, no podían defraudarse de ninguna manera, lo que sucediera marcaria lo que pasaría después de aquella noche; como las expectativas eran extremadamente elevabas podrían sufrir alguna desilusión, incomodidad o mal rato.

El para relajarla aún más, le sirvió lo que quedada de vino, a lo que ella acepto rápidamente, se sacó su chaqueta dejándola en la silla de una pequeña mesa, y se recostó sobre la cama, él le saco los zapatos y mirándose, conversaban… ella estaba como una muralla conteniendo un tranque con agua, controlando la situación, de hecho le dijo que no se apurara, por otro lado el solo deseaba ver el cuerpo desnudo de su prima, tener su piel cerca de su boca labios y lengua, el ya desde que estaban sentados en el pub, había querido imaginar a su prima completamente depilada, de hecho él nunca había visto a su prima así, los tiempos eran más modernos y ella por higiene y comodidad había confesado que ya no tenía vello púbico, lo que encendía toda la curiosidad de su primo, quien solo había visto este tipo de depilación en actrices de películas de adultos, y ahora, sería capaz de contemplar a su prima con detalle, saborearla y sentirla.

Él le quito el vaso de su mano y se acercó a ella, tomándola por la espalda, y besando su cuello, ella podía sentir la respiración acelerada de su primo y sentir sus propios latidos del corazón, él se subió sobre ella dejando en evidencia una gran erección justo sobre sus nalgas, lo que respondió con un moviente pélvico. En un movimiento de calentura y experticia, el soltó el botón del pantalón de su prima, bajando el cierre con habilidad, entonces y subagentemente fue bajándolo dejando a su prima solo con una calzoncito pequeño, quedando sus bellas nalgas a la vista.

El rápidamente hizo lo mismo y dejo su paquete sobre las nalgas de su prima, ya su erección alcanzaba un grado Max, lo que ella sintió con tremendo deseo.

Él no se aguantó y comenzó a bajar su calzoncito, con la delicadeza y la expectación de algo nunca visto seria desvelado, y poco a poco su prima fue dejando ver, en primera instancia, su delicado culito, solo piel visible y luego sus labios libres de cualquier vellosidad, era cierto, había pasado por aquel centro laser y dejado su piel suave, tersa y despejada de vellosidad… su primo estaba como incrédulo, ahí delante suyo tenía la vagina de su prima peladita, que no solo era hermosa, tenía un aroma natural que lo volvía loco, podía ver que su forma se mantenía en el tiempo y que se encontraba cerradita en un aire de celibato verdadero.

La giro y sin mayor preámbulo separo sus piernas, dejando a su vista, aquella maravillosa parte de su prima que muchos han querido imaginar, y que pocos conocen, pues sus besos no se hicieron esperar y su primo en un gesto de beso delicado, poso sus labios sobre los labios de ella, intermitentemente jugando con su lengua, aquel sabor, aquel aroma, la forma, todo lo que él había deseado ver y sentir, lo estaba viviendo, sentía que su verga crecía un poco más, y luego de saborear a gusto a su primita, no se pudo aguantar, y en un gesto que ella comprendió rápidamente, se sacó la ropa que le quedaba, dejando sus hermosos pechos al aire, y el quedo como semental próximo a ser evaluado. El espejo que estaba frente a ellos podía mostrar lo hermoso de sus cuerpo y ciertamente lo bien que se veían juntos.

Ella abrió sus piernas y con una mirada lo invito a penetrarla, ninguno de los dos sabía que pasaría después de 10 años sin verse, pues él se acercó lentamente y dispuso su verga rozando los labios de su vagina ya húmeda por su lengua, y su avénteme comenzó a entrar. Fue notoriamente placentero el darse cuenta que la sensación fue de presión, él estaba con su verga inflamada al máximo, y ella con su vagina firme y apretada, lo que hizo que la sintiera casi como cuando lo hicieron la primera vez, luego de unos minutos, cuando ya su pene había entrado en su totalidad, ella comenzó a mover sus caderas, logrando un ritmo en conjunto que llevo a un primer orgasmo disimulado, la suavidad comenzó a quedar atrás y su primo como un animal liberado comenzó a moverse con fuerza y firmeza, él la tomo y la giro, lo que ella comprendió rápidamente, ubicándose en cuatro, abriendo sus nalgas para él, él la tomo y la puso mirando el espejo y le dijo, esto era lo que quería ver.

Puso la cabeza de su verga entre los labios de la vagina de su prima, y en una sola mirada, podía ver la cara de su prima, sus pechos balanceándose con sus pezones erectos, su cola levantada, su culito cerrado y su pene, perdiéndose dentro de su prima, hasta desaparecer.

Ella gemía y el la tomo del cabello con fuerza, y le dijo que lo mirara, sus miradas se encontraron mientras su primo le daba duro con fuerza, se podía oír como chocaban sus caderas con sus nalgas, y el rostro de su prima ya enrojecido por el calor y la agitación, mostraba su calentura sin control.

Entonces y en un acto de deseo, se salió de su vagina y dispuso su verga al alcance de la boca de su prima, ella sin dudar de los deseos en aquel movimiento, tomo la verga entre sus manos y comenzó a succionar con habilidad la gruesa verga de su primo, lamiendo y saboreándola sin ninguna vergüenza, ciertamente había ganado mucha experiencia con los años y su habilidad con la boca era algo altamente apreciado por su primo, quien controlando al máximo su cuerpo, evitaba a toda costa eyacular y acabar con aquel momento de placer incomparable.

Si, su prima estaba cumpliendo su promesa y se había vuelto una experta en las técnicas sexuales, esa succión había generado que de una manera casi increíble, la verga de su primo consiguiera crecer un poco más, alcanzando un grosor, ella se detuvo y le dijo rápidamente que se lo metiera otro poquito, esta vez la tomo de cucharita y tomando su cadera con mano izquierda y su cuello con su derecha, controlaba todo el movimiento de su prima, la estaba penetrando moviéndola solo a ella, su verga mantenía su posición firme y era el quien la empujaba y traía hacia él.

Estuvieron así hasta que ella llego a un orgasmo y la electricidad recorrió su cuerpo, entonces el, y cumpliendo su mayor deseo, la tomo aprovechando lo aletargada que había quedado y coloco su pene palpitante cerca de la entrada de su culito, cosa que su prima entendió y en un gesto de colaboración tomo la verga con una mano y comenzó a ubicarla lo más adecuadamente. Hasta que solo basto que el moviera un poco las caderas para que la cabecita de su verga, comenzara a perderse en el interior del culito de su prima, la sensación era máxima, no solo porque ella era hermosa, no solo porque se habían entregado su virginidad, no solo porque sus cuerpos eran anatómicamente perfectos el uno para el otro, tenía su verga gruesa y dura por completo dentro de su primita y ella lo estaba gozando al máximo, en un aire de incredulidad y calentura, él le pregunto mientras la tomaba del cabello y tiraba su cabeza hacia atrás… que te estoy haciendo???

Y ella respondió lo que sucedía, me estas culeando. Estas palabras fueron como un volcán previo a explotar, pues su primo, y en un acto desconsiderado y animal tomo con más fuerza a su prima, dándole por su culito con brutalidad y descontrol, ella dominada por completo, extasiada no podía vislumbrar la magnitud de lo que pasaba, y su culito realmente dilatado, soportaba no tan solo el tamaño de la verga de su primo, que de por si era privilegiadamente superior en grosor, sino que podía soportar los embates y la profundidad de la misma, abriéndose camino dentro de su prima, hasta contenerlo todo. Y el cómo asegurándose de la verdad, acerco sus dedos al culito de su prima, comprobando que su verga yacía por completo dentro de su anito, estirando su esfínter al máximo para contener aquella verga gruesa que tanto gozaba.

Continuará.

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