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La fiesta del chocolate (Parte 1)

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I

Lo pensé más de una vez pero siempre dude si invitar a Marta, mi amiga dulce y sexy con la cual tengo ciertos derechos y permisos especiales, a una de esas fiestas de sado-maso-fetish-sexo a las que voy de tanto en tanto.

Son fiestas para un grupo cerrado pero los miembros fijos podemos traer hasta dos invitados a cada fiesta.

Más de una vez Marta me insinuó que le gustaría participar de una de esas fiestas pero que le daba un poco de miedo de lo que pudiera pasar allí.

Si bien a Marta le gusta el sexo y cada tanto nos damos una buena sesión que nos deja vacíos y agotados, no me la imagino exhibiéndose o teniendo relaciones o contactos físicos en público pues es bastante vergonzosa.

Marta es una hermosa joven de 24 años que conocí hace 3 años en un sitio de internet, nos encontramos y desde entonces somos un dúo inseparable para salidas, comidas, música y mucho sexo. Además de nuestras charlas íntimas y profundas que nos unes hasta lo más profundo de nuestro ser.

No somos pareja pues yo le llevo un par de decenas de años y ella merece formar una familia y hacer su vida.

Finalmente tome la iniciativa y la llame por teléfono…

"Marta yo sé que te encanta el chocolate en todas sus formas, y este jueves hay una de esas fiestas que tú sabes y está dedicada al chocolate… quieres venir conmigo?"

Silencio largo y profundo del otro lado del teléfono…

"Marta que pasa? Te desmayaste" pregunte con delicadeza sin entender por qué no salía de su boca sensual una sola palabra.

Shhhh silencio, solo su respiración se escuchaba en la línea, pensé para mi… estará buscando las palabras adecuadas para mandarme a la mierda?

Después de un minuto que a mí me pareció una eternidad escuche su voz media atragantada que me decía… "Rubén de verdad me vas a llevar a una de esas fiestas?"

"Pues Marta si te estoy invitando es porque quiero llevarte y que experimentes algo nuevo en tu cuerpo y alma".

Pero si crees que no estarás cómoda o que no quieres no tienes que pensarlo, simplemente dime que no!

"owowowo como te voy a decir que no si hace tanto tiempo que quería ir pero nunca me anime a pedírtelo! Claro que acepto y más si se trata de una fiesta cuyo centro es mi mayor debilidad! El chocolate…"

Estaba contento que acepto venir conmigo a la fiesta, hablamos de un par de pavadas más y le explique que el lugar tiene ciertos códigos de vestimenta que son rigurosos y debe ser cumplidos o no te dejaran pasar la puerta.

Debería vestir de negro de pies a cabeza, incluida la ropa interior.

Sin jeans, sin pantalones, vestido o pollera y cuanto más sexy y provocativa mejor…

Y lo más importante Marta aparte de tu vestimenta debes venir con tu cabeza bien abierta y dispuesta a todo para pasarla lo mejor posible y transformar esa noche en una noche que nunca olvidaras en tu vida.

Te lo prometo!

II

El jueves a la noche pase a buscar a Marta por su casa.

Estaba espectacular, hermosa y sexy hasta el límite que cortaba la respiración!

Un vestido negro mini y ajustado al cuerpo con escote de infarto que se compró especialmente para la fiesta resaltaba sus perfectas tetas y su culo redondito y sexy.

Sus labios pintados de rojo fuego contrastaban con el maquillaje de sus ojos en tonos de negro y gris que hacían de sus ojos verdes dos brillantes esmeraldas

No me avergüenzo si digo que al ver a Marta así me produjo una inmediata reacción entre mis piernas que no pude controlar.

La abrace sin besarla para no arruinar su maquillaje y le di todos los superlativos pro su explosivo aspecto.

Mi experiencia es que no hay que llegar antes de la 1 de la mañana a las fiestas, así que viajamos lentamente los 30 kilómetros que separaban la casa de Marta de la fiesta

Estaba muy excitada pensando que pasara y como la recibirá la comunidad sado-maso-fetish en su primera vez

No paro de bombardearme con preguntas que a propósito no contestaba para dejar cada una de sus preguntas a su sorpresa y descubrimiento y que se deslice con la fiesta y con lo que vaya pasando y veremos hasta donde Marta sería capaz de cooperar sin salir corriendo del lugar.

Llegamos a Maxim, el boliche que alberga las fiestas a la 1.15 y nos paramos en la fila para entrar, la selectora que me conoce de años nos vio y nos dejó pasar sin esperar el turno.

La fiesta comenzaba…

III

Maxim es una de esas discotecas de las de antes, no muy grande si bien se encuentra en una de las calles principales de la ciudad, al entrar hay que bajar dos pisos por la escalera pues todo está en un subsuelo.

En un entrepiso esta la cajera que cobra la entrada y hay un pequeño vestuario con armarios donde los que vinieron vestidos "normales" se disfrazan de fetichistas con trajes de cuero o vinilo negro o lo que les va en ganas para estar sexy y a tono.

Chicas que en minutos se transforman en reinas sado o esclavas sumisas o simplemente en exhibicionistas sin el mínimo pudor.

Pero la gran mayoría ya llegamos vestidos de "negro elegante y sexy" y es suficiente, lo más importante es entrar con buenas ganas de pasarlo bien y con la cabeza abierta a nuevas experiencias.

Al bajar otro piso esta la entrada al verdadero Maxim, el antro más sexy de la ciudad.

El lugar esta dividió en varias zonas claramente definidas.

El salón central con el bar, el escenario y la zona de baile.

Por un costado del escenario se accede a la sala de juegos donde hay todo tipo de aparatos para uso libre de los concurrentes, sillones contra las paredes donde se puede descansar o hacer otras cosas…

A la derecha del salón central esta lo que llamamos el corredor negro.

Un largo pasillo dividió en pequeños espacios semi discretos con un pequeño silloncito, las paredes, el piso y todo es de color negro y la visibilidad en esta zona es casi nula pues no hay ninguna luz.

Una pequeña luz roja o verde indica si el cubículo está ocupado o libre.

Antes de entrar al salón central le di la primera y última explicación a Marta de las normas de conducta una vez que pones un pie dentro del lugar.

• Todo está permitido siempre y cuando sea de común acuerdo.

• La palabra mágica es "stop". Es la orden al otro para indicarle que no quieres o que detenga lo que está haciendo, cualquier otra palabra o expresión no se toma en cuenta.

• Si alguien no respeta el "stop" no hacer un escándalo o levantar la voz o reaccionar en forma violenta, hay en la fiesta muchos guardas del lugar que con dirigirte a ellos se ocuparan de alejar a quien no respeto las normas de conducta y acompañarlo a la calle.

La boca de Marta estaba abierta y trataba de digerir mis palabras y explicaciones que fueron sin duda el primer shock de la noche y era solo el comienzo aun no entramos…

Su boca abierta de asombro se transformó en pocos segundos en una sonrisa pícara y con beso de agradecimiento me dijo al oído… "entramos?"

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