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Don Gerardo y la novia de su nieto

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Jimena tuvo un mal día en su trabajo y no se encontraba para nada de humor, para colmo estaba en su periodo menstrual. Ni bien entró encaró al abuelo de su novio para decirle que ya no le diga obscenidades, aprovechándose que su nieto estaba en el trabajo y de que no tenían casa

Jimena tuvo un mal día en su trabajo y no se encontraba para nada de humor, para el colmo estaba en su periodo menstrual. Ni bien entró encaró al abuelo de su novio para decirle que ya no le diga obscenidades, aprovechándose que su nieto estaba en el trabajo y de que no tenían casa, pues la joven parejita no consigue otro lugar para mudarse y viven en lo del abuelo.

Jimena agarró la cara de su suegro y le dijo:

- ¡Viejo verde! ¡Dejá de mirarme el culo!

Señalando la cara de piedra del viejo, Jimena dijo:

- ¡Gerardo! ¡La próxima vez te rompo la cara y le digo a tu nieto que no solo me miraste la cola, sino que me manoseaste! ¿Entendiste viejo choto?

El abuelo Gerardo:

- ¡Para, para, para pendeja de mierda que yo no te toqué ni un pelo! Que te haya mirado ese precioso culo es otra cosa.

Jimena se lo quedó mirándolo atónita por las guarangadas vertidas por el geronte, aunque a ella le gustaba que la provoquen y le pongan algo de atención. Sobre todo si eran hombres mayores que ella.

Jimena: - ¡Viejo choto! ¿No te das cuenta de que soy la novia de tu nieto? ¡¿Ehh?!

El abuelo Gerardo: - Si, pero me encantan las pendejas como vos. Si querés te puedo dar plata. ¡De paso te haces unos pesos!

Jimena: - Mmmm... Ok! Quiero plata para comprarme ropa, el tacaño de su nieto no me da un mango partido por la mitad.

Gerardo: - ¡Ah mira vos mi nieto!

Jimena: - ¿De cuánto hablamos viejo?

Gerardo: - ¿Te parece 100 € (euros)?

Jimena: - ¡¿euros?! Por esa plata te doy todo lo que quieras viejito.

Gerardo: - Como aflojaste pendeja.

Jimena agarró la cara del abuelo de su novio y le dio un beso de lengua que parecía que hacían un coito con sus bocas.

Jimena tomó aire y le dice al abuelo:

- ¡Como me gustan los viejos verdes! ¡Mmmmm!

¡Mmmm! ¡Que rica que está! Lo siento por Emanuel pero...

Gerardo: - ¡Aaahhhh! ¡Que putita que sos pibaa! Chupala así nena! Aaahhh!

Jimena: - ¿Te gusta cómo te tiro la goma viejo?

El abuelo Gerardo: - ¡Ahhh! Siiii!!

Mientras Jimena chupaba como loca el pito del viejo Gerardo, este parecía que se le desorbitaban los ojos, para el colmo del viejo Jime le decía cosas para que el viejo se ponga más duro.

Jimena: - ¡Mmmmm! ¡Mmmmm! La tenés más grande que mi novio.

El abuelo Gerardo: - ¡Ahhh! ¡Seguí así! ¡Chupala putaa! ¡Aaahhh!

Ni bien terminó de chuparle la pija al viejo, Jimena se sentó sobre la cara de Don Gerardo.

Jimena: - Ahora viejo quiero que me chupes bien abajo.

El abuelo Gerardo: - ¡Mmmm! ¡Que rica concha que tenés pendeja!

Jimena: - Mmmm! Aaaahhh!! ¡Qué lindooo! Mmmm...ahhh!

- ¡Seguí sobándome la concha viejo cochino!

El abuelo Gerardo estaba como loco saboreando la vagina y metiendo su hábil lengua en los dos agujeritos.

Gerardo: - Te explico pendeja, te estoy lubricando el ano con mi lengua.

Jimena: - ¡Viejo asqueroso!

Gerardo: - Bien que te gusta.

Jimena: - ¡Mmmm! ¡Siiii! Ahora cogeme por atrás ¡Dame más viejito verde!

El viejo sentó a la chica en su regazo y metiendo lentamente su glande por el ano, empezó a entrar y salir de su ano con un poco de lentitud al principio y luego con más rapidez hasta que agarró ritmo.

Jimena: - ¡Aahhh! ¡Me encantó! Mmmm... Dame por el culo!

El abuelo Gerardo: - ¡Tomaa putita!

Jimena: - ¡Aaahhh! ¡Comooo meee gustaaaa! Mmmm!! Ahh!

Gerardo: - ¿Y pendeja? ¿Te gusta? ¿Te cojo mejor que tu novio?

Jimena: - Siii!! Me parece que vamos a hacerlo más seguido suegro.

Después de que el viejo Gerardo terminó de cogerse a su joven nuera sacudió su verga contra las nalgas de la joven Jimena, encastrándola con su leche en sus suaves nalguitas. El viejo se sintió todo un semental mientras Jimena lo miraba de reojo haciéndole caritas de enojada por lo corto del polvo, aunque la chica le hizo saber también con otra carita de satisfecha de que la pija del viejo la había hecho parir de dolor por su estrecho ano.

El viejo ya no podía durar tanto pero si podía taladrar cada tanto algún culito o vagina, a Gerardo le encantaba eso y que la cola sea suave, como trasero de bebé y sin celulitis.

FIN

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