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Noche con un desconocido (1)

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  • Nunca había visto a ninguna mujer que con tan poca ropa fuera tan elegante. Allí estaba la mujer que yo amaba, dispuesta a ser la reina de la noche y dejar sin palabras a todo hombre que se cruzara en su camino

    Eli es una mujer madura. Apenas rebasa la cincuentena pero su cuerpo no. Ese cuerpo que llama la atención allá dónde va, se niega a demostrar su edad. No es la mujer más guapa que puedas conocer, no, pero ha sabido desde siempre utilizar esas armas invisibles que compensan con creces cualquier belleza facial. La mirada irresistible seguramente, es y ha sido su principal valor sensual por supuesto junto con su proporcionado cuerpo, menudo, pero de los que cuando un hombre se encuentra de frente lo único que puede pensar es que lo desea, que siente la necesidad de amarla, de acariciar sus hermosas piernas torneadas en el gimnasio, de besar esos labios y esos pechos que se resisten a la gravedad.

    Nos conocimos en un chat "caliente" y desde un buen principio me dejó claro lo que les decía a todos los que la pretendían.

    -Mi cuerpo es mío y hago con él lo que me apetece, decía de entrada.

    Estuvimos chateando durante unos meses y así fue cómo fui descubriendo a la mujer, o mejor dicho, a la hembra que tantos deseábamos. Digo tantos, porque además de chatear conmigo, no escondía que también lo hacía con otros y con algunos desde hacía meses. Era tal la atracción que provocaba, que tuvo que seleccionar entre todos sus pretendientes para podernos atender sin agobiarse.

    Con el paso de las semanas, fuimos intimando y fluyeron los deseos y confidencias de nuestro pasado. Nunca me ocultó que había tenido cuatro hombres en su vida, con los que convivió pero que nunca les había sido infiel, aunque no le faltaron oportunidades para serlo.

    Otra cosa era durante los periodos de soltería entre una pareja y otra, en los que reconoció que tuvo "amigos" que la llenaban de atenciones además de caprichos como ropa cara, joyas, fines de semana románticos y otros viajes a lugares exóticos. Con algunos de avanzada edad apenas mantenía relaciones sexuales, por lo que se limitaba a hacerles compañía.

    Algunos pueden pensar que es una puta, otros que vive la vida y le saca todo su jugo. Yo personalmente creo más bien que es lo segundo.

    Todas sus relaciones entre los periodos de pareja, siempre fueron con hombres que vivían relativamente lejos de su localidad, para así no dar una imagen indeseada en su entorno semi rural. Algunos eran de decenas de kilómetros distancia, otros de centenares y hubo uno de Francia que se encaprichó locamente de ella y que según cuenta, fue el que más morbo le supo dar en los meses en que mantuvo relaciones. Al ser una mujer tan sensual y sexual la introdujo en un mundo desconocido para ella en aquél tiempo. Era el ambiente liberal, pero no cualquiera, sino que le abrió todo un abanico de posibilidades a explorar. Fue en Cap d'Agde en el sur de Francia donde Eli encontró su "paraíso" de la mano de aquél hombre maduro que la acompañó a la cima del placer sexual, donde aparte de sentirse más deseada que nunca, compartió muchos momentos con otros hombres y mujeres siempre de la mano de su amigo francés.

    Todo aquello tan inolvidable para ella, quedó atrás y ahora es mi turno. Me siento el hombre más afortunado del mundo por ser su pareja, su hombre como dice ella. Sé que esto no durará eternamente. Tal vez será cosa de meses o tal vez de años, no sé. Lo único que sé es que la amo y la deseo como la haya podido amar y desear cualquiera de sus parejas, tanto los que han pasado años con ella como los de una noche o días.

    De posición acomodada debido a sus ingresos, fruto de su esfuerzo durante años, nunca dudó en darlo todo por conseguir aquello que se proponía en su ámbito laboral, de siempre considerado para hombres.

    Tuvo que lidiar con ejecutivos de alto nivel en un ambiente en el que cualquier mujer hubiera desistido en poco tiempo ya que las continuas insinuaciones y acoso sexual eran una constante en su oficio por tratarse de una mujer atractiva y provocativa en su manera de vestir.

    Me reconoció que en alguna ocasión tuvo que verse obligada a ceder a los caprichos de clientes que insistentemente le proponían situaciones sexuales a cambio de suculentas comisiones. Sí, se acostó con alguno de ellos para que dichas comisiones no fueran a parar a manos de otros. No lo hizo por capricho sino que debía sacar adelante a sus hijos y por si fuera poco, un negocio en el que fue muy mal asesorada, la llevó a la ruina prácticamente por culpa de un socio sin escrúpulos. De aquél mal trago de la vida, salió airosa y más fuerte que nunca y con la convicción de que nunca más volvería a caer en una trampa similar.

    Después de un tiempo chateando, decidimos conocernos ya que el deseo podía más que la razón. Vivimos intensamente aquél periodo compartiéndola con otros en el chat, cosa que me provocaba mucho morbo y ella lo explotaba contándome las conversaciones calientes con aquellos hombres que tanto la deseaban. Con el paso de las semanas fuimos cogiendo la suficiente confianza como para pasar los fines de semana juntos, unos en su casa y otros en la mía. Tal era la complicidad que teníamos que empezamos a jugar en el chat con otros hombres. Primero ella sola mientras yo miraba excitado cómo se masturbaban a través del MSN y accediendo ella muy gustosamente a las peticiones de sus amantes virtuales. Unas veces tan sólo eran de verla en lencería pero otras ya querían verla en "acción" con sus juguetes sexuales, especialmente con un pene de dimensiones envidiables con el que deleitaba a sus amigos de la red. Tan morboso era para mí ver tal espectáculo que no me quedaba más remedio que masturbarme escondido para no ser visto por su pareja sexual de esa noche.

    En otras ocasiones el morbo iba un poco más allá. Nos conectábamos al chat cada uno desde su domicilio y manteníamos cibersexo a tres, es decir ella, su amigo de turno y yo. El verla a ella en acción con su juguete penetrándola era una locura que traspasaba cualquier morbo. Saber que ella lo disfrutaba tanto como nosotros o más era una sensación inexplicable. Por supuesto con un ambiente tan caldeado las palabras no hacían más que aumentar la temperatura del momento. Frases de ambos amantes como... que puta eres tía... cómo te gustan las pollas, pedazo de golfa... si te pillo te desgarro ese culo que tienes de zorra... menudos cuernos llevaría tu marido, si lo tuvieras... putón...

    En otra sesión de chat mientras estaba yo en su casa, al ser ella tan lanzada y al no creerse su amigo que se trataba de una mujer por sus comentarios inusualmente calientes, Eli, mujer de recursos y experta en el trato con hombres, provocó que lo llamara por teléfono con número oculto. Para ello usamos mi móvil y al cabo de unos minutos en los que ella se metió en la cama para protagonizar esa escena tan morbosa, Eli llamó al incrédulo.

    Como previamente se habían calentado en el chat la cosa vino más que rodada.

    -Hola, ¿te parezco un hombre también ahora?

    -Me lo parecías en el chat pero ahora ya oigo a una tía que quiere marcha.

    -Puede ser, depende de ti.

    -¿Qué llevas puesto, amor?

    -Lo que me has pedido que me pusiera cielo... un corsé abierto, un tanga que apenas tapa nada y unos taconazos de los que me has dicho que te gustan.

    -¿Estás en la cama putita?

    -Sí, y esperando al macho que me haga feliz esta noche... ummmm

    -Ese soy yo. Ya me estoy masturbando. La tengo dura y caliente para tí.

    -Ummmm... tengo ganas de ti, amor.

    Realmente ver aquella escena provocó en mí una erección y me tuve que desnudar con la esperanza de que Eli me hiciera una señal para acompañarla en su polvo telefónico.

    -Dime cómo me la comerías, puta...

    -Me encantaría cogértela con mis dos manos, descapullarla y besarla, lamerla toda mientras te miro con ojos viciosos...

    -Me gustas zorra. Mientras me la comes yo te masajearía las tetazas que tienes, te pellizcaría los pezones, que ya los debes tener salidos pidiendo ser mordidos... uffff

    Me acerqué a Eli, me la cogió y me empezó a masturbar, se la metió en la boca mientras su amante seguía con una mano en el teléfono y la otra en su polla.

    -Échate en la cama, golfa, quiero hacer un 69 y comerte ese coño de puta que tienes empapado de jugos de deseo... ufffff

    -Lo que tú quieras cielo, esta noche soy tuya, hazme lo que quieras... te deseo... ummmm

    Se notaba que esa situación la estaba disfrutando porque me la estuvo comiendo, relamiendo, haciendo hilillos de precum que iban de mi polla a su lengua.

    -¡Qué bien la comes mamona...

    -Y tú me tienes el coñito mojadísimo amor...

    -Súbete en mi tranca si quieres gozar, putaaa

    Notaba que Eli estaba muy excitada, aquél tío la sabía tratar como a ella le gustaba, la hacía sentir puta.

    -Ahora me estoy subiendo en tu polla mientras me comes las tetas, nene... ¿te gusta así?... ummm

    -Ohhhh siiiiii claro que me gusta, cabálgame puta y sentirás mi polla hasta muy adentro.

    -Siiii Siiiii Ouuuffffggg

    Hice lo que Eli esperaba de mí, me senté en la cama apoyándome en el respaldo y ella se subió encima de mí, cogiéndome la polla con una mano mientras en la otra tenía el móvil con el que seguía manteniendo aquella conversación con su amante.

    Mientras, bajaba y se introducía mi polla, jadeaba, gemía y yo cumplía mi papel de intérprete, como si fuera su amante telefónico.

    -Sigueeee puta... Asiiii... sube y baja... joder sí que sabes cabalgar hija de puta...

    Aquellas palabras provocaron que Eli se corriera con mi polla dentro llenando de fluidos mis huevos que deseaban descargar dentro de ella.

    -Lléname cabrón, dame tu leche, estoy muy caliente, eres mi macho esta noche, soy tuya y quiero que te corras dentro de mí... ummm... Siiiiiiiiiiiiiiii... Amor... Te deseo...

    -Ya Yaaaa... Siiiii... Putaaaa... Yaaaa

    Yo no pude aguantar más y también descargué dentro de Eli, quien se corrió, llenándome otra vez de sus fluidos de placer.

    -¿Te has corrido, puta?

    -Siii... Ummm

    -Joder, cómo me ha gustado follarte.

    -Y a mí que estuvieras al otro lado del teléfono dándome tanto gusto... Ummm

    -Cuando quieras repetimos princesa, un beso en tu coño tan rico... muaaakkk

    -Otro para tu polla cielo... Muaaakkk

    Como era de esperar, nosotros continuamos follando con el morbo que acabábamos de vivir con su amigo.

    Nuestros encuentros semanales dieron paso a la convivencia en pareja. Durante los días laborables cada uno atendía sus ocupaciones y al regresar a casa, comentábamos nuestras actividades rutinarias.

    Muchas noches en que en la televisión no hacían nada que nos interesara, chateábamos con otros hombres por el MSN ya fuera ella a solas con su ciber amante de turno o conmigo mostrándonos en situaciones muy ardientes, follando para él, quien se masturbaba viéndonos en acción.

    No veíamos límite a tanto morbo y con lo que hacíamos y con lo que les contaba a sus amigos a través del chat, quisimos dar un paso más y decidimos que era hora de que ella me introdujera en aquel ambiente liberal del que tantos buenos recuerdos tenía.

    A ella le apetecía y a mí por supuesto también. No obstante, dentro de mí crecía el sentimiento de celos por imaginármela con otros hombres en la cama.

    Ella por su parte, quiso calmarme diciéndome que tan sólo le apetecía exhibirse a hombres que la desearan, que su cuerpo sólo sería mío mientras estuviéramos juntos. Tan sólo permitiría que la acariciaran o como mucho interactuar por ambas partes pero sin llegar en ningún caso a la penetración, el límite era el sexo oral o masturbación ajena.

    No sé si eso me tranquilizó, más bien diría que me puso como una moto y durante un tiempo no podía dejar de pensar en ello. Cada vez que hacíamos el amor en privado o en MSN mostrándonos no podía dejar de pensar en ello y acabé por decirle que deseaba verla con otro hombre.

    -No seas ansioso, si lo que quieres es eso, lo verás, pero debemos ir despacio. Te propongo ir a un club liberal pero tan sólo a exhibirme y que te sientas "poderoso" por mostrar a tu hembra.

    Sabía lo queríamos los hombres sin duda. Sus experiencias anteriores la enseñaron a llevar el tempo de las cosas.

    No me podía quitar de la cabeza exhibir a semejante mujer delante de varios hombres que la desearan y sentirme el macho dominante que la iba a poseer.

    No era necesario que la incitara a vestir provocativa cuando salíamos, ella sabía qué, cómo y cuándo debía mostrarse hembra ardiente y cuándo no.

    Llegó el día que tanto deseábamos y Eli pasó parte de la tarde de tiendas.

    La imaginé entrando en boutiques de lencería, probándose modelitos varios y por supuesto provocando al encargado.

    Yo también me fui a comprar unos pantalones y zapatos para la noche.

    Llegué a casa, me duché, me afeité y me depilé los bajos, como le gustaba ella. Estuve nervioso toda la tarde esperándola excitado pero no me quise masturbar para no fastidiar la velada.

    A eso de las siete de la tarde llegó Eli sofocada por el calor y las prisas de andar de aquí para allá.

    -No sabes cómo está el centro, cariño. Si lo sé no voy y lo dejamos para otro día... uffff

    - Relájate, date un baño y ponte lo que te has comprado... a ver...

    -Quita, es una sorpresa, no lo puedes ver hasta que me lo ponga... te va a gustar... a ti... y a todos... Ummm

    -Qué zorra eres, y cómo me gustas golfa!!!

    -Ya me lo dirás esta noche lo de golfa, vas a conocer a la verdadera Eli cuando sale de marcha...

    Ya no sabía qué pensar, cuando Eli habla así es porque ya viene excitada. Seguramente habrá puesto cardíaco a algún vendedor en cualquier tienda de ropa... ufffff

    Como yo ya estaba preparado aunque sin la ropa de salir, mientras Eli se daba un baño relajante, yo fuí directo al ordenador a ver qué veía para ponerme en situación, aunque viéndola a ella no me era necesario.

    Abrí el MSN y a los segundos, entró un tío que tenía mucha confianza con Eli y con el que habíamos participado en más de una sesión mostrándonos por la cámara.

    -Hola cariño, dijo él.

    -Hola...

    -Estaba mirando a ver si entrabas porque hace días que no jugamos, preciosa...

    -Perdona, soy el marido de Lola (nombre ficticio para chatear)

    -Hola, perdona creí que era Lola.

    -No te preocupes, no pasa nada, sólo entré a ver si había alguien para estar unos minutos. Esta noche salimos y mientras Lola se da un baño y se arregla quise pasar un rato por aquí.

    -Ah, perfecto dale recuerdos a tu mujer y cuando queráis volvemos a tener una noche calentita.

    -Se los daré de tu parte. Seguro que repetiremos contigo. Ya sabes que le gustas mucho a Lola.

    -Y ella a mí también me gusta, ya sabes. Por cierto, ¿dices que vais a salir esta noche no?

    -Sí, vamos a quemar la ciudad. Conociéndola ya te puedes imaginar...

    -Qué envidia me dais, ya me gustaría ir con vosotros jejeje

    -Sólo te diré que vamos a un club liberal, así que hazte una idea de cómo lo vamos a pasar jajaja

    -Joder tío, ¿la vas a compartir? ¡Cómo me gustaría estar con vosotros!

    -Me lo imagino. Es la primera vez que salgo con ella a un sitio así y no sé cómo va a acabar la noche.

    -Pues de la mejor manera, amigo, si la compartes, ya sabes que la entregas a otros... joderrrr!!!

    -Ha ido a comprarse ropa para la ocasión, así que mira si se lo toma en serio.

    -Disfruta de tu hembra y deja que ella disfrute de otros si es lo que quiere.

    -Sí, eso haré.

    -Dale un beso a Lola de mis partes... jejejeje

    -Se lo daré, golfo...

    -Hasta otra y ya me contarás, o mejor que me lo cuente ella jejejeje

    -Saludos...

    Mientras Eli se arreglaba, no era cosa de diez minutos, me preparé un Martini para entonarme mirando cosas en el ordenador. Revisando el MSN encontré fotos de ella, las que usaba para calentar al personal del chat. Ciertamente no dejarían ningún hombre indiferente, unas con vestidos cortos, otras en lencería, tangas varios y todas en posturas más que sugerentes. No me extraña que nos pusiera a todos firmes, es una hembra explosiva y ahora era mi mujer. Me sentía muy dichoso de que me hubiera elegido a mí para pasar el tiempo junto a ella pero lo que podía pasar esta noche me tenía la cabeza dando vueltas.

    No va a pasar nada que no queramos, si ella se siente a gusto en aquél ambiente, haremos lo que nos apetezca y según ella no habrá penetración aunque si se tercia sí se entregará a otros para caricias y como mucho habrá sexo oral.

    Tomé otro trago y cerré el ordenador y me quedé algo más tranquilo a la espera de que Eli saliera del baño.

    Al rato vi que salía mi mujer desnuda, bien untada de crema, y con su coñito depilado como me gustaba a mí, dejando tan sólo una fina hilera de pelo cortito por encima de sus carnosos labios, ¡pero qué labios!

    Se dirigió a nuestra habitación diciéndome... ¡ni se te ocurra entrar hasta que salga!

    ¿Qué estará tramando con tanto misterio? ¿Con qué querrá sorprenderme esta noche?

    Acabé mi copa y fui a la habitación de la plancha a vestirme. Fueron apenas cinco minutos y volví a la sala esperando ansioso a que saliera Eli.

    -Ya salgo amor...

    Nunca había visto a ninguna mujer que con tan poca ropa fuera tan elegante. Allí estaba la mujer que yo amaba, dispuesta a ser la reina de la noche y dejar sin palabras a todo hombre que se cruzara en su camino.

    Top blanco con encajes en la parte superior del pecho, el cual dejaba ver su ombligo, finísimos tirantes que daban la sensación de romperse ante el mínimo tirón, minifalda negra, de cuero fino mostrando esas preciosas piernas doradas al sol del verano, tacones blancos, de aguja interminable y para rematar un colgante dorado del que caía un broche/medalla que adornaba unos preciosos pechos morenos que aquél top ni en sueños hubiera podido ocultar aquellos pezones tan pronunciados que sin duda pedían ser mordidos. Una chaqueta negra, fina de punto entallada remataba aquel espectacular modelo digno de la más prestigiosa pasarela. Esa es Eli, mi mujer.

    -¿No vas a decir nada? ¿Cómo me ves? Di algo, ¡no te quedes ahí quieto y mudo como un pasmarote!

    -Joder cariño, ¿Qué quiere que diga? Estás preciosa, para comerte viva, dije balbuceando.

    -Pues entonces ¿crees que gustaré?

    -Se te van a querer follar nada más verte, bombón.

    -Si quieres me pongo otra cosa...

    -No, no por Dios... así estás espectacular. Todos los tíos se van a morir de envidia cuando me vean contigo jejeje

    -Bueno... pues vamos a cenar algo no?

    -Como quieras.

    Me puse nervioso, casi no encontraba las llaves del coche, menuda hembra llevaba... uffff

    -¿Dónde quieres ir a cenar, cariño?

    -No sé, no quiero comer mucho, unos pinchos y algún vinito. No quiero ir llena al club.

    -Joder, al club, parece que vamos de putas jajajaja

    -Tú y tu humor inteligente de siempre, cariño.

    Joder, pensé, esta está guerrera esta noche, a ver cómo va todo, mientras sólo quiera exhibirse...

    Bajamos al parking y subimos al coche. Allí sentada a mi lado tenía a la mujer más atractiva que había conocido, dispuesta a todo, enseñándome sus preciosas piernas, retocándose las pestañas mientras se miraba en el espejo.

    -¡Arranca de una vez, embobado!

    Realmente estaba embobado, yo que la conocía de tiempo, que dormía con ella, la amaba y sabía lo que le gustaba en la cama, embobado del todo. Pensé en los hombres que nos encontraríamos en el club, también estarían embobados al verla.

    Fuimos a un vasco en el centro y mientras comíamos y bebíamos, noté que la miraban con deseo, no era mi sensación, ella también lo notó, llamaba la atención de los hombres.

    Con el vino, me olvidé de aquella sensación y disfrutamos de los pinchos.

    Cuando Eli bebe vino, pierde la vergüenza y se desinhibe a cada trago y esa noche no fue diferente.

    Yo también cogí el tono y al verla reír comprendí que se estaba poniendo cachonda, y eso me gustaba porque es capaz de todo en ese estado.

    A unos metros de nosotros estaba un hombre que como disimuladamente le guiñaba un ojo a mi mujer. Yo no lo vi por estar de espaldas a él. Esa era una de las situaciones que le gustaban a mi mujer porque además de sentirse deseada, la dominaba como nadie sabiendo cómo alternar.

    La vi guiñándole un ojo al hombre y le sonrió.

    -¿Ya has ligado no?

    -No seas tonto, sólo he saludado a ese hombre, parece simpático.

    Me giré y lo vi sonriéndola y brindando.

    -Joder, simpático no sé pero tiene una pinta de macarrón... sí de los que te gustan a ti.

    -No está mal...

    Sin pensármelo más le hice un gesto de brindar a distancia, devolviéndome el brindis. Le indiqué con la mano que viniera.

    Mi mujer enrojecida me dijo...

    -¿Qué haces? ¡¡¡Que viene!!!

    -¡Si se nota que te gusta, además tú ya tienes experiencia con tíos y ya sabrás hasta dónde llegar!

    -Hola... buenas noches (dijo él)

    -Hola... (Dije yo...)

    -Tú eres...

    -Sergio...

    -Sergio te presento a mi mujer Eli... y yo soy José

    Encajamos las manos y ella y él se dieron los besos de presentación...

    -Yo he venido solo porque no soy de aquí y por no quedarme en el hotel vine a tomar algo y conocer un poco la ciudad.

    -Entonces estaremos encantados de enseñarte un poco de la noche de aquí.

    -Gracias, sois muy amables y muy majos.

    -Gracias a tí Sergio, dijo mi mujer sonriendo.

    -¿Una ronda más Sergio? dije yo...

    -Si claro, pero ésta la pago yo, dijo sonriendo a mi mujer.

    -Parecéis una pareja muy agradable y me hacéis sentir a gusto.

    -Gracias, dijo Eli sonriéndole a él.

    La charla continuó muy distendidamente explicándonos a qué nos dedicábamos y nuestros gustos.

    Eli ya empezó a sentirse más cómoda cuando Sergio le dedicaba comentarios respecto a su belleza. Ella ya se encontraba más en su terreno y no dejaba de sonreírle acariciándose su media melena rubia, gesto inequívoco de que le gustaba.

    -Voy un momento al baño, dije con toda la intención.

    Sergio no se cortó y riéndose con la complicidad de Eli dijo...

    -Tranquilo José, te la cuidaré en tu ausencia...

    -Estoy seguro de ello dije sonriendo.

    Durante esos minutos de ausencia obligada imaginé que no perderían un segundo para seducirse mutuamente sintiendo una erección que desapareció al vaciarme. ¿Y ahora qué? me preguntaba...

    Teníamos la situación deseada, un tío de los que le gustan a ella, el típico macarra que seguro sabe tratar a una hembra que desea que la traten como una zorrita, seguro que Eli lo desea más que yo...

    Sentí una nueva erección que intenté disimular como pude. Si la cosa iba a más creo que Eli no se querrá quedar a medias y más sabiendo que el tío ha venido por ella. Salí del baño con esa esperanza y al llegar a la barra donde estaban ellos cualquier duda al respecto, se desvaneció. Estaban muy pegados, él cogiendo a Eli de la cintura. Ella viendo que yo llegaba no hizo gesto de rechazarlo en mi presencia. Yo también la cogí de la cintura y le pellizqué las nalgas.

    -Soy todo vuestro, dijo Sergio, podemos ir donde queráis pero antes, ahora voy yo al baño. No me dejéis que me pierdo aquí, sonrió

    Conozco muy bien a Eli y su cara lo decía todo... deseaba a ese tío y sentí un temblor incierto entre nervios y celos.

    -Veo que os habéis gustado no?

    -Sí, es muy agradable y...

    -Y???

    -Está muy bueno y...

    -Ya veo que...

    Sin dejarme acabar me dijo...

    -Me ha dicho que como vuelvas a dejarme sola con él...

    -¿Qué? dije esperando que fuera lo que quería oír.

    -Ufffff... que me... va a llevar al hotel para hacerme sentir una...

    -Ya veo que no perdía el tiempo tu amigo Sergio...

    -Si... es que me ha puesto a mil... y yo a él por lo visto. Me ha cogido la mano y la ha acercado a su paquete y no veas... uffff

    -Y tú a estas alturas ya lo tendrás empapado no? como si lo viera!!!!

    -Has sido tú que has hecho que se acercara o sea que lo que pase esta noche en parte será culpa tuya, dijo sonriendo.

    -Ya estoy aquí, si queréis vamos a dar un paseo y me enseñáis lo mejor de la ciudad.

    -Lo mejor de la ciudad, dije yo, está aquí, dando una palmada en las nalgas de Eli.

    -Seguro que es lo mejor sin duda, respondió él.

    Estuvimos paseando un buen rato por el centro de la ciudad y nos sentamos en un lounge que no estaba concurrido a esas horas. Como era de esperar Eli se sentó en medio de los dos y al hacerlo mostraba sus preciosas piernas, que eran de lo mejor de su cuerpo maduro.

    Nos trajeron las copas y brindamos por la noche.

    Como hacía calor, Eli se levantó y se quitó la chaqueta muy coquetamente haciendo como que bailaba. Cuando Eli hace esos movimientos significa que ya no hay vuelta atrás, que quiere sacar la zorrita que lleva dentro.

    Sin dar tiempo a nada, Sergio se levantó y la abrazó sin disimulo a lo que Eli como jugando intentaba zafarse aunque yo sabía que eso era parte de su juego, vamos que en realidad quería más, pero al estar en un lugar como aquél, no le parecía correcto.

    Se sentaron junto a mí y Sergio no paraba de decirme lo afortunado que era yo al tener una mujer tan hermosa y sensual.

    Le agradecí sus comentarios brindando otra vez pero ahora quise tomar las riendas de la situación diciendo...

    -A Eli siempre le ha gustado sentirse deseada y sabe que gusta mucho a los hombres.

    -No me extraña, dijo Sergio sonriendo.

    Aproveché la ausencia de Eli que fue al baño, para decirle a Sergio...

    -¿Qué te parece mi mujer?

    -La verdad es una mujer... buaahhhh

    -Tiene un cuerpo hecho para el pecado dije yo...

    -Sin ánimo de ofender, José, está para...

    -Ya sé, dije... para follársela toda la noche no?

    -No te cortes, si Eli quiere que estés aquí con nosotros es por algo.

    Llegó mi mujer del aseo y se sentó entre los dos y Sergio hizo un gesto al camarero para pedir otra ronda.

    -Si me tomo otra copa no voy a responder de mis actos... jejeje, dijo ella.

    -No te preocupes preciosa, sabremos cuidarte como te mereces si pierdes el norte, dijo nuestro amigo.

    -¿Sabes? Esta noche salimos con la intención de ir a un club liberal, de intercambio de parejas, dije para provocar una reacción de nuestro amigo. Si, Eli ya ha ido anteriormente a algunos clubes y me quería mostrar cómo son y habíamos pensado que iríamos a que ella se exhibiera y si se diera el caso...

    Eli me interrumpió y dijo...

    -Bueno... si la... situación fuera la adecuada... tener algún contacto con alguien que me gustara, pero sin llegar a la penetración... jejejeje

    -¿Así que ya has ido algunas veces a clubes?

    -Hace tiempo, con un amigo mucho antes de conocer a José.

    -¿Y...?

    -Sí, es lo que estás pensando, Sergio, me compartió con otros hombres... y alguna mujer... jejejeje

    -Entonces eres como creía, una mujer espectacular, morbosa y muy segura de ti misma.

    -Sí que lo es, dije y siempre tiene claro lo que quiere en cada momento.

    -Desde luego sois una pareja fuera de lo corriente. ¿Y tú, José, qué piensas de todo esto?

    -Pienso que tengo una mujer que no me la merezco, con una cabeza muy bien amueblada, segura de lo que quiere, sabe cómo dominar una situación, cualquiera que sea y con mucha experiencia en el trato con los hombres debido a su trabajo, así que sabe muy bien lo que nos gusta y tiene muy claro hasta dónde quiere llegar según sea la situación y esta noche no va a cambiar... por lo que he visto hasta ahora contigo... dije sin dejar de acariciar las piernas de Eli.

    -Pues por mi parte si os sirve mi compañía, podemos ir a ese club y vemos cómo nos desenvolvemos con tu mujer, me dijo sin dejar de mirar el recorrido de mi mano en los muslos de ella.

    Miré a Eli y supe lo que tenía que hacer. Me levanté y fui a la barra a pagar las consumiciones y desde allí la vi sonriendo a Sergio que sin dudar un segundo, acariciaba las piernas de mi mujer, la abrazaba para acercarla aún más y besarla sin miramientos, morreándola y alcanzando con su mano la entrepierna de una entregada Eli que ya debería tener su tanga mojado. Dejé que estuvieran así, dando rienda suelta a su pasión durante unos minutos que para mí fueron muchos en los que sentí celos, nervios y una erección, pero no quise interrumpir esos momentos de deseo de los amantes.

    Pasados esos interminables minutos, me acerqué a ellos, que apuraban sus copas al ver que me acercaba.

    Se levantaron y observé la evidente excitación de Sergio en su entrepierna así como un cierto rubor en la expresión de Eli que sonriendo me dijo...

    -¿Vamos cariño?

    -Vamos ya donde queráis pero vamos ya jajaja

    Continuará...

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