INICIO » Sexo Anal

Esta vez no, hazme el amor y que sea lo que tenga que ser

  • 6
  • 11.691
  • 9,70 (20 Val.)
  • 1

Lo más rico fue sacarle mi verga toda pringada de su mierda después de preñarla por el culo.

Viviana me llamó a las diez de la noche para decirme que ya estaba sola, que su marido acababa de salir de viaje y que su hija dormía. Llegar a su casa en metro me tomaba cincuenta minutos. Decidí llamar un taxi, tardaría quince...

Vivi y yo mantenemos relación de amantes desde hace un año. Nos conocimos por su marido, un amigo del cole que supongo, sabe bien que me la cepillo cada vez que él falta en casa. Y supongo, porque en muchas ocasiones estando juntos nos ha llamado al móvil casi seguido y claro, me la estoy tirando y no nos da tiempo de recibir su llamada. El caso es que Viviana tiene todo para ser una hembra a la que satisfacer aunque acabe reseco de huevos y apenas pueda tenerme en pie luego de las largas y apasionadas cogidas que le brindo. Le fascina la verga y es de las perritas que te reciben la leche a cuatro patas y con la boca bien abierta para no desperdiciar ni una sola gota de nuestro preciado líquido.

El taxi tardó doce minutos gracias al poco tráfico nocturno. Llevaba condones, lubricante y todas las ganas de reventarle el ojete aunque no me hacía muchas ilusiones pues varias veces se me ha negado en redondo con la excusa de que la tengo muy grande y gruesa. Es la verdad. Tengo un rabo bastante grande y grueso que normalmente no entra en agujeros estrechos. Y mira que he visto lo que la putita caga por ese marrón, son verdaderos látigos de chocolate que bien pueden tener el grosor de mi polla. Carlos, su marido nunca se la ha enculado y doy fe de ello.

Para variar nos llamó mientras le estaba dando verga hasta la garganta (por la boca sí que le cabe entera), Viviana hecha un poema de saliva y lágrimas y yo apretando desde su nuca para hacerla tragar como le gusta. Mi móvil suena y es él. Estoy mamando el coño de tu hembra, sacándole jugos y bordeando con mis dedos el orificio deseado. Me pongo una goma y la hincho por esa vulva pastosa de secreción, golpeo con mis cojones su estrechez anal y engullo esas ubres portentosas que sueltan aún chorros intermitentes de leche que bebo placenteramente.

Mi puta se corre una vez y mi ritmo la enciende al punto de sentir sus uñas felinas en mi espalda, eso me enloquece, las siento afiladas. Lameteo sus axilas empapadas en sudor, su cuello mojado, adoro ver a Viviana en estado de éxtasis. Sus mejillas enrojecidas y sus labios carnosos para comerlos, le hago una limpieza bucal integral, mi lengua recorre su cavidad, sus encías, succiono su lengua y bebo su saliva, suelo tardar mucho en correrme. Vivi va por el segundo y espatarrada como está le pajeo el coño metiendo mis dedos a fondo hasta que fluye el manantial que me baña la cara.

En el ardor de su orgasmo aprovecho para quitarme la goma y empapo mi verga en lubricante. Sí o sí te doy por el culo zorra de las mil putas, me traes con los huevos repletos de lefa...

Viviana se retuerce al sentir el capullo haciendo diana en todo el ojal diminuto pero no cejo en el empeño y traspaso el aro hasta hacer tapón con mi seta inyectada en sangre. Resopla, gime, lloriquea y entre balbuceos escucho un "hijo de puta, por el culo nooo". Tarde putita, estoy amarradísimo y mi erección al natural gozando de tu estrecho túnel que se resiste pero que por la acción del gel me permite rozar lo más profundo de sus entrañas. Paro en seco y sus contracciones me aprisionan maravillosamente.

Mis conductos seminales están a punto de abrir compuertas y embisto salvajemente hasta notar el batido interno envolver mi carne. Viviana está descompuesta, sufre pero no para de mover las caderas receptiva a mi amarre, le duele pero goza la muy guarra. Voy dando de sí cada vez más a ese mínimo agujero y me complazco cerdamente al ver en todo el contorno el brote achocolatado que empieza a escapar y caer en gotas a las sábanas de su cama. Sus chillidos son música angelical, su llanto me excita y bombeo fuerte, sin parar, estoy a punto de botar y me hundo en su mismísimo estómago.

Somos un mar de sudor y acelero, acelero y la última embestida desencadena el estropicio en sus entrañas. Esperma fluye sin parar hacia su organismo, semen espeso y caliente preñando el conducto de salida, leche de macho inseminando su recto y mezclándose con el batido de caviar que al salir de ella completará la faena de dos amantes en celo.

He largado todo lo que almacenaba en mis cojones y aún podría inmortalizar ese momento encadenando una segunda enculada sin sacarla, pero Viviana, mi bella VIVIANA está deshecha, exhausta y descompuesta de su estómago por el estímulo de mi verga imposible.

Me satisfago sabiendo que soy el primero, el "hijo de puta" que ha desvirgado su culo, su hermoso culito de "señora". La he marcado y he marcado territorio en sus entrañas. Viviana es mía. Aspiro su perfume de hembra follada, ese olor tan delicioso de transpiración, fluidos, humores sexuales que se te quedan aquí, en la nariz, está bien servida y yo me he beneficiado de un cuerpo ajeno que es tan mío como lo es de su esposo, he amado su zona prohibida, me he embarrado en su esencia de mujer. Y salgo de ella para admirar su ORGASMO ANAL.

Soy un animal irracional al complacerme en ello. Esa mezcla de heces aguadas, mi semen, hilillos de sangre ante el desgarro inicial, flujo que me motiva, me estimula. Mi verga está bañada en ese flujo y el olor, joder! ese olor tan asquerosamente delicioso, es olor puro de sexo, de amor, de deseo. Deseo a Viviana, es mi musa...

La he abusado. Me odia pero se deja llevar en brazos a la ducha. La lavo, procuro ser delicado -ahora- y limpio el rastro de abuso. Viviana llora pero se deja hacer, la mimo y me abraza, nos besamos. Son las tres de la madrugada. Recojo el estropicio de su cama y ella por detrás me abraza. Me duelen los huevos pero me pongo a tono nuevamente. Ella me la agarra y el contador vuelve a cero.

Viviana saca a relucir ese punto masoca y en susurros me dice que está feliz, adolorida pero encantada de que la haya tomado a la fuerza por donde no debía, que le ha gustado pero que por hoy ha sufrido lo suyo, quiere que le haga el amor. Me acelero a tomar otro condón y ella me detiene...

-Esta vez no, hazme el amor y que sea lo que tenga que ser...

CONTINUARÁ...

(9,70)