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Mi prima me enseña a bailar

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En una fiesta familiar vi bailar a una prima reggaetón, no pensaba que podía moverse tan sexy cómo la vi, y más con ese trasero qué hace que varios la miremos. La describo, ella es güera, tiene ojos claros, tiene un cuerpo muy lindo, sus senos son firmes, redondos, se nota que se cuida, una cintura qué varias chicas envidiarían, y un trasero que parece que no le caben es sus pantalones.

Unos días después de la fiesta decidí hablarle por Whatsapp y pedirle de favor si podría enseñarme a moverme, no que no supiera si no que me enseñara a moverme más.

Y así fue, era un sábado mis papás trabajan tenía toda la casa para nosotros dos. Cuando llego ya tenía todo preparado, el estéreo y el cable auxiliar por si acaso, le ofrecí agua, vi que venía con calor por su forma de vestir, una blusa de tirantes con un buen escote y un short arriba de las rodillas, y lo lindo es que se veía ese gran trasero en todo su esplendor.

-¿Por qué quieres aprender a bailar primo?

-Bueno es que, quiero no quedarme sentado en las fiestas, estoy medio torpe para moverme y quiero darle una sorpresa a mi novia.

-¿Quieres hacerle un baile erótico o algo así?

-Si la verdad sí.

-Qué pícaro me saliste, ¿Y qué quieres bailar primero?

-Lo que tú quieras.

Así fue, empezamos a hacer unos pasos simples de merengue, salsa, cumbia, (a verdad si sabía un poco, pero me faltaba moverme aún más), cómo a la hora de estar practicando nos dimos un descanso para comer algo y tomar aire.

-¿Y cómo es esa sorpresa que le quieres dar a tu novia?

-Pues ya sabes, algo sensual, con una música sexy para llegar a donde tú sabes, a lo mejor tú ya lo has hecho o te lo han hecho.

-La verdad no, pero más o menos me doy una idea. Ya se hagamos de cuenta que soy tu novia y me enseñas como lo harías ¿va?

Al principio me saque de onda pero ella tenía una mirada muy coqueta a lo cual accedí.

Ok, está bien me dices qué tal y como puedo mejorarlo.

Tomé una silla frente al estéreo (qué está en la sala).

-Siéntate.

Comenzó una música lenta, me acerqué a ella con algo de pena, la cual desapareció porque me concentré para tratar de sacar un buen baile.

Me acerqué hasta su cara, suavemente le pasaba mis labios por su cara mientras abría mis piernas para sentarme sobre las suyas, mientras le respiraba el cuello, noté que ella empezaba a dejarse llevar por el momento y decidí hacer lo mismo. Me volví a levantar para quitarme la camisa qué llevaba puesta botón por botón, la cara de ella cambió a una mirada de deseo a lo cual me sentí muy bien con eso, me volví a sentar en sus piernas pero dándole la espalda, tomé sus manos para que acariciara mi torso, mi cuello y lo que ella quisiera. Su respiración aumentaba parecía que se estaba excitando.

Seguí haciendo un tipo de baile tratando de tocarla aunque no lo hice, duré casi 8 minutos haciendo movimientos lentos, acercándome a sus labios, pechos, hombros hasta que terminó la canción.

-No lo haces mal primo, aunque si te faltan pulir unos detalles, me dijo. Ahora siéntate tú.

Claro que accedí de inmediato, tomé asiento y me puse a disfrutar lo que venía.

Puso de nuevo la canción, se paró dos metros frente a mi, se puso a gatas y comenzó a acercarse, me miraba con mucho morbo, con deseo, parecía que era otra persona. Cuando llegó a mi, me tomo las rodillas y abrió mis piernas metió su cabeza entre ellas y comenzó a subir por mi torso, sus manos las deslizó hacia mi entrepierna y antes de que se juntaran las separó. Con su cabeza me beso las mejillas, y me embargaba su pecho sobre el mío, tomo mis manos y las puso sobre su espalda, las bajo muy lentamente hacia su trasero. Estaba tocando ese gran trasero, era divino. Mientras ella respiraba cerca de mi oído, todo eso era tan excitante. Junto mis piernas se dio media vuelta y en un movimiento muy sexy se quitó la blusa que traía, después de soltar la blusa, se agachó y con una mano desabrochó su brasier volvió a tomar mis manos y me las llevo a tocar sus senos, eso me puso a mil a lo cual ella se dio cuenta y me dijo que aún no terminaba.

Se levantó y se puso frente a mi, dejándome ver esos pechos firmes y lindos, me dijo:

-Levántate un segundo.

Lo hice sin dudar, ella se agachó y comenzó a quitarme el pantalón, cuando ya estaba hasta las rodillas, me dijo que saliera por completo y así lo hice me empujó de nuevo a la silla y así ella empezó a bajarse ese lindo short, cuando hice eso no me lo creía, traía un calzón tipo cachetero con un encaje negro que se le hacía tanga a la muy buena. Ya sentado en la silla se abrió de piernas y se sentó en las mías comenzó a moverse cómo si estuviéramos haciéndolo, yo no podía dejar pasar esa oportunidad, la tomé de la cintura y comencé a moverme con ella, las respiraciones eran cada vez más fuertes y ella se meneaba con mucha fluidez.

Hubo un momento en el que nos miramos aún ella encima de mi, (no sé qué habrá pensado, pero apuesto que ya era algo tarde para echarlo para atrás).

Comenzamos a besarnos, y dejamos que nuestras manos tocaran lo que quisieran, ella empezó a cabalgar cómo si en realidad si lo estuviéramos haciendo, se separó de mí y en un movimiento se agachó, me quitó el bóxer y empezó a chupar el pene, parecía que se lo quería tragar de un solo trago, ella sola se ahogaba con mi pene, podía sentir como se lo metía hasta la garganta y el sonido que hacía era muy excitante.

Yo la tomé de la cabeza y la empujaba deje que ella fuese quién marcará el ritmo, me puse de pie y ella seguía mamando, lo hacía muy rico, mi prima me estaba comiendo la verga cómo una profesional.

Mientras seguía mamando se quitó el cachetero que traía, se separó de mí y me dijo:

-Primo métemela.

Yo sin pensarlo dos veces me agache ante su vagina y metí mi cabeza, era tan excitante y escuchaba sus gemidos qué a veces se tapaba con la boca, pero no le importaba y los dejaba salir. Seguí lamiendo esa depilada y hermosa vagina hasta que vi que sus jugos ya estaban por todos lados, entonces tomé mi pene y comencé a introducirlo lento, ella me miraba y me pedía más.

Cada vez los movimientos eran más fuertes, abrí un poco más sus piernas y seguía dándole, ella no paraba de gemir tan delicioso, le tocaba los pechos, el clítoris con una mano, chupaba mis dedos, eso era una locura. Me detuve la gire en un movimiento e hice qué se pusiera de a cuatro, ese era mi momento, tremendas nalgas, ante mí. No pude evitar darles una mordida a la cual ella se quejó pero le gustó, tomé mi verga que ya estaba lista y la introduje de nuevo en su vagina, aunque está vez lo hice con más fuerza, ella lanzó un grito qué se pudo escuchar, aunque lo tapo con su mano. Las arremetidas eran tan fuertes que sus nalgas parecían masa, y era una excitación tan grandiosa qué una de esas tuve que salir para poder respirar un poco. A los pocos segundos de respirar, volví a metérsela pero ahora fue suave, la tomé del cabello jalándola hacia atrás y eran movimientos lentos, calmos y dentro de un rato otra vez empecé a hacerlos más rápido, sentí que me venía, y me separé de ella, y al parecer entendió el mensaje se arrodilló frente a mí y empezó a mamarla de nuevo, me vengo le dije, ella no se separó. Sentí como me salía todo lo que tenía que salir y ella se lo dejo en la boca y luego se los trago. Nos sentamos en el sillón y así nos quedamos viéndonos.

-Si le haces esto a tu novia, no le va a importar que no sepas bailar primo, me dijo.

-Aun así gracias por ayudarme.

-Pero si las clases aún no terminan, esos movimientos aún faltan perfeccionarse.

Nos vestimos y ahí nos quedamos en mi casa, hasta que llegaron mis papás y ellos fueron a dejarla a su casa.

Y aún estamos viendo cuando podemos seguir practicando.

 

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