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MI DON (55)

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Raúl – Remordimientos

-YO: ¡¡NO, PARA!! – me levanté sobresaltado en la cama, empapado en sudor,  respirando tan fuerte que podía oír mis bronquios expandirse agitados.

Me costó ubicarme al despertar tan rápido, no sabía ni dónde estaba, ni qué hora era, o tan siquiera el día en que me encontraba. La oscuridad  era casi absoluta, mientras mis ojos se acostumbraban a la luz tenue que se colaba por una rendija de una ventana, una mano que no era mía surgió de entre las sábanas, y acarició mi pecho para ayudarse a elevarse al resto del cuerpo. Los grandes ojos de Mara aparecieron en la penumbra, con sus labios besando mi hombro y un mechón de pelo corto cediendo al movimiento en su rostro.

-MARA: ¿Estás bien? - me tranquilicé por unos segundos, cogiendo aire a bocanadas.

-YO: es una buena pregunta - se alzó sobre mi cuerpo, dejando caer la sábana que le cubría sus escuetos pechos, y liberando un pezón ante mis ojos.

-MARA: ¿Otra pesadilla?

-YO: sí, no puedo evitarlo, no recuerdo la última vez que soñé, no te digo ya tener pesadillas, desde que era un crío supongo.

-MARA: ¿Sobre lo mismo?...-   mis apagados ojos dieron una respuesta afirmativa - …tienes que pasar pagina, llevas así 3 meses – acarició mi cara de forma cariñosa con una de sus manos.

-YO: no…no sé cómo…desde aquello no puedo dejar de pensar en lo que pasó, en lo que le hice…- me cortó las palabras con sus labios, “Qué bien me hacen sentir sus caricias”, el tacto humano y dulce de una mujer hermosa que no quería de mi nada, salvo cariño.

-MARA: ese cabrón se lo merecía, lo sabes mejor que yo.

-YO: tal vez… ¿Pero…por qué me siento tan mal? Cumplí mi amenaza, ¿Pero por qué? Carlos ya me había dado lo que necesitaba, no tenía por qué hacerlo…y aún así…

Las imágenes me pasaban por la mente, imágenes de Carlos sollozando como un bebé de teta, arrodillado desnudo, con el táser metido por el culo, implorando el perdón que no se merecía,  y Mara  sabía que no se merecía clemencia, Alicia lo sabía, yo lo sabía, pero ninguno le hubiera hecho aquello. Fue Zeus el que apretó el gatillo, el que volcó la corriente eléctrica dentro de su ano, el que se reía mientras Carlos se retorcía por el suelo, y el que se cayó al suelo ahogado en carcajadas cuando Carlos se orinó  y cagó encima. Fue Zeus el que, sin piedad alguna, volvió a descargar una segunda vez, pero ya no había risas, y Carlos vomitó un par de veces antes de desmayarse. Zeus permanecía allí, de pie, mirando desde arriba, con gesto hosco y con desprecio. Yo era un espectador más.

-MARA: no pienses  en ello, pasó,  después él cumplió su palabra, entendió que más le valía, si le hiciste eso a él, pensará en las burradas que le podrías hacer a su hija o a su mujer, por eso se las llevó fuera del país.

-YO: yo, no… - sonó brusco - …fue Zeus, y yo…yo no pude pararlo…no sé si quise, pero aunque hubiera sido así…no sé si podría haberlo parado.

-MARA: mejor…Zeus está cumpliendo todo lo que necesitamos.

-YO: no lo entiendes, estúpida…no es por lo que Zeus haga, es por lo que yo le dejo hacer… ¿Y si…y si no le controlo…y si toma el control y yo no puedo frenarle? ,¿Y si me pasa contigo? ,¿O con Alicia?, ¿Y si os hago daño y no puedo parar?,  ¿Y si nunca vuelvo a ser yo? – pese a haberla insultado, sus ojos grandes y oscuros mostraban compasión ante lo que veía. Mara me observaba a mí, llorando, intentando aparentar que no caían lagrimas por mi cara.

-MARA: sé que no lo harías, confío en ti…confiamos en ti.

-YO: pues no deberíais…soy…peligroso.

-MARA: es lo que necesitamos que seas…que Zeus sea tan peligroso que la gente se aparte de su camino.

Dejé de hablar, era inútil, había tenido esa misma charla veinte veces. Mara no comprendía el pavor que me daba, empezaba a cuestionarme si Zeus era un personaje que me creía, o una parte oscura que vivía en mí, y últimamente, salvo los pequeños descansos en los brazos de Mara, en que podía ser yo, y ella  era mi isla en medio del océano. El resto del tiempo era Zeus, de forma constate, y no por que lo necesitara, sino por que así era más fácil.

Alexis me tenía tan endiosado que si la pedía que se tirara por el balcón lo haría antes de que terminara la frase. Madamme casi lo mismo, pero manteníamos las apariencias, me daba trabajos que me hacían ganar mucho dinero, y me la follaba en su casa tan fuerte y tan bestia que la hacía sangrar de vez en cuando.

Lo hacía con todas las clientas, viejas, jóvenes, altas, bajas, guapas, feas, gordas o hermosas, a todas las follaba igual, tenía no menos de treinta clientas adictas a mí, que requerían mis servicios varias veces a la semana. Incluso empecé a follárme tíos, solo de oídas pagaban el triple por mí,  me metía coca de nuevo cada vez que iba a por un hombre. Todo ello era Zeus, siendo yo mismo, con un tío ni se me levantaba, pero él arrasaba, y le dejaba hacer, necesitaba mucho dinero.

Eleonor había perdido el norte sin Carlos, apenas tres meses sin él,  e intentó no menos de diez chapuzas de trampas, todas abortadas. La peor de todas, fue entregar fotos de Cameron, la otaku de mi época en ventas de seguros,  y mías, de nuestra escapada romántica a la feria del Anime en Barcelona,  al novio de la susodicha, pero no tenían nada de lo que ocurrió en la habitación, solo de lo que pasaba fuera, nada raro,  la cosa no fue a más.

Eleonor se mantenía tranquila, principalmente, por que se creía que tenía a Alicia de su lado. Después de que Carlos se…“apartara”, a regaña dientes, di permiso a Alicia para “caer” en la trampa del psicólogo que, supuestamente, la tentaba. Yo tenía mis dudas, pero a la tercera sesión el médico habló de una señora que podría ayudarla. Le presentó a Eleonor, y Hera, el alter ego de Alicia,  entró en acción.

Alicia se convirtió en un personaje, le vendió tan bien su amargura y su rencor hacia los culpables de su intento de suicidio, y el de Lara, que Eleonor no dudó en atraerla. La pagó de golpe la matricula de todo lo que le quedaba de carrera, le compró un coche y le dio todo lo que pidió para hundir a los “culpables”, siempre que el  acusado de tal cosa, fuera yo. No sé muy bien cómo Hera la convenció de que, para sus ojos, yo era el máximo culpable de todo, y no la misma Eleonor. Me quedaba anonadado al oírla hablar, Alicia era lista, pero aquella forma de desenvolverse era digna de un genio criminal.

Yo tenía un miedo atroz a que la descubrieran, y aquellos perros de presa colombianos  hicieran desaparecer a mi hermanita. No podría soportado, eran algunas de mis pesadillas, que Alicia sufriera daño, me veía entrando en  casa de Eleonor con un bidón de gasolina que le haría tragar y la prendería fuego. Por suerte, o por inteligencia, Hera se mostró tan convincente y audaz, que ya tenía todo listo antes de lo que pensaba, guiando a Eleonor sin saberlo. Dejé pasar un tiempo para tener las cosas claras, y no cometer errores.

Mara, sobresaltada por mi despertar,  me beso apasionadamente y se levantó de la cama para ir al baño. Su cuerpo desnudo, apenas iluminado, con un tanga minúsculo adornando su trasero, me distrajo unos segundos, “¡Qué mujer!”, un poco más de pecho y dejaría en ridículo a más de una top model, y follando a todavía más actrices porno. Si las primeras veces con Mara ya me demostró su talento, con el pasar del año y medio que estabamos haciéndolo, me tenía tan acostumbrado a pelear el dominio de cada sesión de sexo, que tirarme a Alexis era aburrido, incluso a Madamme, que tenía sus viejos turcos, pero su físico ya no era le de antaño.

Esa misma noche, habíamos estado unas tres horas montándonos el uno al otro. Mara me sacó cuatro corridas ella sola, y dos de ellas por el culo. Ella no se privó de su ración de flujos, tenía orgasmos tan viscerales, que cada vez que nos desatábamos teníamos que cambiar las sábanas, y el olor a hembra complacida era tan fuerte que no se iba de la habitación.

Algo ofuscado, me puse un pantalón largo de pijama, ya que seguía durmiendo totalmente desnudo,  y me fui a la cocina a beber algo fresco. La casa permanecía en silencio, los nuevos compañeros de piso no se metían en mis asuntos, aunque no pudieron evitar comentarnos el tema, Mara y yo no éramos demasiado silenciosos. 

No tenía sueño, o temía dormir y soñar, repetir aquella escena con Carlos una y otra vez en mi cabeza, y verme reflejado, ver esa cara que vi en un espejo en la habitación de Carlos …de un ser inhumano, sin sentimientos ni nada que se le parezca. Así que a la vuelta de la cocina me quedé en el salón sentado, mirando el vaso de agua en mis manos, Mara salió de su cuarto igual que se fue al baño, el fresco de la noche le ponía los pezones enormes y duros, quizá algún camisón o alguna de mis camisetas por encima la evitarían un resfriado,  pero creo que se sentía más mujer ante mí sólo con un tanga. Se sentó a mi lado en el sofá, encogida de piernas, la rodeé con mis brazos mientras olía su pelo. Creo que Mara era consciente de lo bien que me hacía sentir su cuerpo y sus carantoñas, pero nunca sabrá cuanto necesitaba aquello. Mara era, literalmente, lo único que había entre el abismo más oscuro y yo, entre tener la esperanza de volver a ser Raúl, con una vida normal, o abandonarme y convertirme en Zeus para siempre. La apretaba entre mis brazos, tan fuerte, que la hacía gemir de la presión.

-MARA: discúlpame, sé que me pongo muy pesada con el tema – alzó sus grandes ojos, el blanco nuclear de su mirada resaltaba  más sus oscuros iris.

-YO: no tienes que disculparte de nada…soy yo el que te ha faltado al respeto, te pido mil perdones – sonrió, y me dio un corto y fugaz beso en los labios, no fue nada, una miseria, pero me hizo cerrar los ojos.

-MARA: no importa…te están pasando muchas cosas…y a menudo creo que sé por lo que estás pasando…pero no lo sé…ni como te sientes tú…ni ahora Alicia…quiero ayudar, pero no sé cómo.

-YO: ya lo haces, y no sabes cuanto…no sé que hubiera sido de mí sin ti…- halagada, una leve sonrisa apareció, pero luego agachó la cabeza, le cogí del mentón con los dedos alzándola de nuevo – …¿Tú…estás bien?

-MARA: sí, no es  nada.

-YO: sabes que puedes decirme lo que sea.

-MARA: lo sé…es que quiero hacerte una pregunta, pero ya sé la respuesta.

-YO: tú pregúntame.

-MARA: no seas brusco conmigo…- la azucé con un brazo, de forma cariñosa - … ¿Me amas? – la pregunta me pilló frío como un témpano de  hielo.

-YO: pues…no sé…claro que te…te necesito.

-MARA: eso ya lo sé, me refiero a algo más, llevamos un año y medio jugando, y yo me planteó cosas, ¿A dónde vamos? ¿Vamos por libre o somos una pareja extraña?

-YO: pues no lo sé, sé que estar a tu lado me hace sentir bien, pero yo no estoy ahora mismo para relaciones serias, soy un cáncer, infecto todo lo que toco, no quiero hacerte daño.

-MARA: lo sé, pero me lo estoy haciendo yo misma, te quiero, y me tendrás para lo que quieras, pero yo no puedo seguir así, necesito algo más…creo que me merezco algo más.

-YO: no puedo decirte nada que no sepas, sólo sé que te necesito a mí lado, me centras.

-MARA: no puedo cargar con esa responsabilidad más tiempo, no puedo ser tu ancla al mundo real… no si no me amas.

-YO: ¿Puedo hacer algo para que no me alejes de tus brazos?

-MARA: decirme que me amas…pero ya te dije que sabía la respuesta…sé que no me amas, quizá me tengas aprecio,  me quieras de alguna forma, o quizá simplemente me estés usando, pero no me amas, no como a Alicia…- cerré los ojos, echando la cabeza hacia atrás -…lo sé…lo sé…no quieres hablar de ello.

-YO: no es que no quiera, es que no es  verdad, me molesta que uses la vara de medir del amor siempre con tu hermana, cuando estoy en tu cama, y no en la de Alicia – sonrió de nuevo, con una risa apagada.

-MARA: estás en mi cama, por que a Alicia no podrías hacerle esto…pero ahora soy yo quien le pone fin, siento que sea de esta forma, pero yo tengo mi orgullo y tengo que seguir con mi vida.

-YO: si es lo que deseas…no me opondré…- me acariciaba la cara con sus manos, tratando de consolarme, pero no había nada que consolar. Me costara decirlo en alto o no, era cierto, la estaba usando como único vinculo con mi vida anterior, y eso era demasiada carga para una mujer, con la que solo te acuestas. Mara se merecía algo mejor que lo que yo podía ofrecerla.

No sé cuanto pasó, una hora quizá, abrazados el uno al otro. Mara se durmió apoyada en mi pecho, la cogí en brazos y la llevé a la cama. Acaricié sus largas y torneadas piernas por última vez, y la tapé antes de vestirme e irme con un “Gracias” susurrado al aire.

Me vestí y fui al único sitio dónde aún me sentía yo mismo, al ático de mis padres, por que allí estaba mi familia. Era muy tarde, así que entré y me acosté en uno de los sofás grandes de abajo. Me despertó,  al par de horas, el peso de una de mis zapatillas cayendo sobre mí, del sobresalto casi me caigo del sofá, y mi hermana se reía delante de mí.

-HERMANA: ¿Que haces aquí,  enano?

-YO: descansar, hasta que has aparecido.

-HERMANA: deja de quejarte, mierdecilla, voy a desayunar algo antes de irme a trabajar, Dany está en la cocina haciendo de las suyas, ¿Vienes? – no me dio tiempo a responder, y se fue. Estaba algo pesado y aturdido, por suerte no me había quitado los vaqueros y mi erección mañanera no había sido tan escandalosa. Me aseé en un baño y acudí a la cocina, que olía a tortitas y zumo de naranja.

-YO: buenas…- al oír mi voz, Dany se giró a la velocidad de la luz, sonriendo con la cara de agradecimiento más completa de la historia.

-DANY: ¡¡Hola señor… ¿Tú desayunas?!! – irradiaba felicidad, no podía negarme a su ofrecimiento.

-YO: anda, pone un par de esas obras de arte en forma de tortitas – sonrió aún más al sentir que me complacía, me senté en el taburete alto de la encimera,  me  puso un par de tortitas, y de paso, me  dio un abrazo largo y pausado, susurrándome al oído lo agradecida que se sentía. Desde que el juez le dio la custodia de su hijo, cada vez que me veía, era igual.

-HERMANA: no le abrumes, que ha tenido mala noche por lo visto…- me dio un pescozón en la cabeza.

-YO: podrías ser más cariñosa con tu hermano, ¿No crees?

-HERMANA: ya quisieras, enano, si te vas a quedar, ayuda a recoger la cocina, vago – se metía media tortita en la boca mientras se bebía un vaso de zumo a la velocidad del rayo. Le gustaba apurar el tiempo, y al terminar de desayunar, salió volando a su trabajo.

-DANY: señora siempre igual, nunca sale con tiempo.

-YO: deja de limpiar un momento, y siéntate aquí conmigo, anda – obedeció alisándose el regazo del delantal, y  apoyó el trasero en mis piernas de lado, poniéndome su pecho a la altura de mi cara. Sentía sus dedos acariciando mi rostro, con restos de harina.

-DANY: ¿Tú bien? – me cogió  de la  mano y la besó, pasando el dorso por su mejilla.

-YO: puf…no sé que decirte…estoy a un paso de lograr algo importante en mi vida y…me siento solo.

-DANY: tú no solo…tienes a buena familia…y amigos.

-YO: tanto me da, están lejos de mí – me dio otro abrazo largo y sentido, con morritos en los labios, consolándome como si fuera su hijo.

-DANY: tú eres fuerte, salir adelante, siempre salir adelante.

-YO: ¿Y tú peque?

-DANY: bien, el levanta en un rato y yo llevar a colegio, él es  chico listo, saca buenas notas, y al vivir aquí feliz con piscina y familia que trata bien…yo…yo ser feliz y él también, gracias a ti.

-YO: solo ayudé un poco, ¿Sabes algo de tu marido?

-DANY: el sale de prisión en dos meses, pero yo pedir orden de alejamiento, no se acercará  a mi hijo sin  permiso.

-YO: mejor,  ya sabes que nos tienes para lo que necesites – acaricié su cara para evitar que rompiera a llorar, entre la gratitud y lo mal que lo debió de pasar. Mi padre entró por la puerta, y aunque no hacíamos nada, nos apartamos el uno del otro.

-PADRE: ¡¡¡Carajo, mira quien ha aparecido!!! ...– me dio un par de palmadas rudas en la espalda –… ¿Cómo te va, hijo?

-YO: pues intentando sobrevivir a esa jungla que es la vida, padre – soltó una carcajada dándome otro golpe.

-PADRE: ya te dije que cuando crecieras la vida es una mierda,  solo manténte firme.

-YO: eso intento.

-PADRE: no lo intentes…hazlo.

-YO: ¿Cómo os va por aquí?

-PADRE: bien hijo, te echamos de menos, tu madre se preocupa mucho.

-YO: ¿Y tú no? – sonó a broma, él sonrío mientras se servía un café.

-PADRE: me preocupo lo que debe de preocuparse un padre por su hijo, pero es más la confianza que tengo en ti que el miedo a que te pase algo – “Ahí está mi padre, ni cuatro frases y ya me está dando lecciones”.

-YO: ni yo confío en mí mismo, ¿Por que tú si? – mi madre apareció de la nada, con su eterna  bata de dormir y el pelo hecho un desastre de la almohada, casi como si hubiera estado escuchando, y entrara en escena.

-MADRE: por que te hemos criado nosotros…- me abrazó, dándome un beso en la mejilla –… me alegro de verte, ¿Cómo estás?

-YO: mejor, ahora que os he visto.

-MADRE: pues podrías venir más, ¿Estás comiendo bien?, ¿Te veo muy delgado? – me apretaba el brazo, su mano no abarcaba el contorno de mis músculos, pero era mi madre, supongo que son cosas de rigor.

-YO: estoy igual que siempre, no te preocupes por mí.

-MADRE: soy tu madre, pedazo de zoquete, claro que me preocupo… – mi padre se reía detrás de la taza de café – …¿Quieres algo de comer, has desayunado?

-YO: síííí, ya he saboreado las delicias de Dany…

-MADRE: ¿Así que a eso has venido, eh bribón? – Dany se sonrojaba de risa,  y yo no podía dejar de sonreír, “Dios, como les echo de menos”

Ayudé a recoger la cocina,  de paso, mi madre me mandó a por pan, y al volver a ayudarlas, a limpiar las partes altas de  la casa. Sólo querían que hiciera tiempo para obligarme a quedarme a comer, eso no cambió que limpié el techo, los armarios y la piscina. Pese al trabajo, me sentía normal, y eso era bueno, lo que había ido a buscar. El sonido de mi móvil me sacó de mi retiro momentáneo de la locura que era mi vida. Era Alicia.

-YO: hola hermanita, ¿Cómo lo llevas?

-ALICIA: bien…oye…necesitamos hablar…a solas – entendí de primeras.

-YO: pues ando en casa de mis padres, ven…y tráete el biquini – esperaba que entendiera mi idea.

-ALICIA: perfecto, voy en una hora.

Teníamos un celo excesivo al hablar desde que Alicia estaba infiltrada, al hablar, comunicarnos o en interacciones de cualquier forma, ya que, como parte de pago en su confianza, Eleonor pidió que instalaran micros y cámaras en casi todos los aspectos de la vida de Alicia. Manteníamos una fachada de cordialidad y amistad, al invitarla a la piscina, solo me aseguraba de que dejaba toda la ropa, con posibles micros,  lejos de la conversación, y ver el cuerpo de Alicia en bañador nunca estaba de más.

Cuando Alicia llegó al ático, se pasó un buen rato hablado con mi madre, su forma de hablar y comportarse era tan “cuasiperfecta” que solo podía entenderse si actuara como si la escucharan. Luego, me fui a la piscina, terminaba el otoño y ya había que climatizarla. Desde el agua, pude ver como Alicia se desnudaba quedando en un precioso biquini negro, hermoso en su sencillez, a juego con la dama que lo llevaba.

Mi polla no pudo hacer otra cosa que ponerse dura cuando se agachó a bajarse los pantalones y me dejó su trasero en pompa delante, era JLO, la Kardashian, Rhiana, Shakira…era todas y ninguna, con su propio sello de tía buena, pero unas caderas y unas nalgas por las que se empezarían guerras, hasta su corta estatura la hacía más agraciada  y voluptuosa incluso. Sus pechos, sin ser exagerados pero si firmes, eran la guinda de un cuerpo que aparentaría ser normal, pero distaba mucho de serlo. Su cara, rozando lo angelical, con su sonrisa amplia y su larga cabellera hasta la cintura, color castaño con reflejos rojizos. Por alguna razón  de la genética, en verano se le clareaba el pelo hasta casi ser rubia, y en invierno se le oscurecía, si te pasabas cuatro meses sin verla, lo que parecía era que se había teñido.

Dejó las prendas bien lejos, y dio un salto torpe y dulce al agua. Al emerger, su rostro atrajo mi mirada, con toda su larga melena mojada pegada a su piel, me salpicó agua al verme embobado, y dio un par de brazadas para aclimatarse al agua, antes de que me acercara. Mantuve las distancias,  disimulando mi erección.

-YO: ¿Cómo te va?

-ALICIA: ¿Yo? ¡¡¿Cómo estas tú?!!…Mi hermana ya me ha dicho que te ha dado la patada…

-YO: no ha sido una patada…es lo mejor para ella.

-ALICIA: lo siento mucho, sé que la querías.

-YO: precisamente por eso me ha dejado…si es que alguna vez salimos…dice que no la quiero…

-ALICIA: es una tontería, se lo he dicho, pero no hay manera.

-YO: es mejor así…

-ALICIA: para ella seguro…pero ¿Y tú?

-YO: pues aquí me  ves, refugiado con mi familia.

-ALICIA: tu madre es un sol, me trata genial.

-YO: siempre le has caído bien, pensaba que enderezarías a Teo.

-ALICIA: ya…pues vaya chasco – se río tan fuerte, que un ligero moco salió de su nariz, discretamente se lo apartó como si no hubiera ocurrido.

-YO: ¿Y nuestra amiga común? – se acercó chapoteando, tan cerca que me dio miedo que notara mi polla dura bajo el bañador.

-ALICIA: está muy mal de la cabeza, en serio, tengo que estar frenándola casi a diario, desde que no está Carlos sus planes son chorradas, y lo peor es que no se da cuenta, el otro día decía  que iba a denunciar tu desaparición, a ver si así te encontraba.

-YO: no te pongas en peligro, nunca, ¿Vale?

-ALICIA: tranquilo…- sonrió de forma malévola-…Hera es muy convincente, me está gustando esto de la doble personalidad.

-YO: pues ten cuidado,  por que yo no  lo estoy llevando tan bien.

-ALICIA: ya me ha dicho Mara… ¿Sigues con las pesadillas?

-YO: Mara es un poco bocazas…

-ALICIA: no la culpes, esta preocupada, y yo, casi no te veo, y lo que ella me dice no me gusta.

-YO: ni a mí, pero no puedo evitarlo.

-ALICIA: no te voy a  decir que Carlos se lo merecía…

-YO: tú también, no…

-ALICIA: escúchame, si no es por él, ¿Por qué es?, ¿Tienes miedo de lo que Zeus sea capaz de hacer?

-YO: no…sí…no es él…el problema es que yo debería de tener el control, y ya no sé si lo tengo.

-ALICIA: entiendo…pero no tienes zonas en blanco, ni fallos de memoria, ¿No?

-YO: no…pero llevo casi dos años siendo Zeus gran parte del tiempo, ¿Quien soy?, ¿Un cruel y despreciable cabrón al que no hay que joder, o un chico normal con ganas de venganza?

-ALICIA: desde luego, un chico normal no eres…- su sorna no me calmó.

-YO: eso no es una respuesta.

-ALICIA: ¿Qué quieres que te diga? No sé lo que pasa por tu cabeza, solo tú sabes hasta que punto le permites las cosas a Zeus.

-YO: ¿Y si no se las permito, pero las hace igualmente?

-ALICIA: el hecho en si de que te lo cuestiones, es prueba de que tienes el control, si él dominara, no tendrías remordimientos.

-YO: cuando soy él no los tengo.

-ALICIA: pero cuando eres tú, sí, eso te hace humano, sensible y responsable, todo que no es él…– se acercó sin darme cuenta a darme un abrazo, y si notó mi polla dura aplastada contra su vientre, no dijo nada –…recuérdalo bien, por que se nos presenta una recta final jodida.

-YO: ¿No has venido solo a verme? Qué decepción…- sonrió levemente.

-ALICIA: Eleonor se vuelve descuidada, y lo sabe, así que la tengo casi convencida de que fiche a un sustituto de Carlos, el problema es que no se fía de mí del todo, quiere pruebas de mí… “lealtad”.

-YO: ¿Quiere que me hagas algo?…Me da igual el qué…hazlo…gánate su confianza – torció el gesto levemente.

-ALICIA: es que…quiere que me líe contigo – me quedé paralizado.

-YO: no…no, eso no…- abrió la boca, medio ofendida.

-ALICIA: joder, ni que fuera un rinoceronte…- una risa relajó mi tensión.

-YO: no es eso, tonta… ¿Pero…por qué?

-ALICIA: no me lo ha dejado claro, pero conociéndola ya un poco, me huelo a que intentará algo como con Ana, darte un pedazo de cielo, y luego arrebatártelo delatándome, y diciendo que todo fue una farsa y que sólo ella te quiere de verdad.

-YO: no es muy original…

-ALICIA: ya te he dicho que anda un poco perdida…puedo negarme, claro, pero si quiero seguir ganándome su confianza, no queda otra.

-YO: no puedo obligarte a esto…

-ALICIA: no me has obligado a nada, estoy dónde estoy por que quiero.

-YO: ya, pero una cosa es infiltrarte y otra…liarnos…no quiero que sea así – Alicia se me quedo mirando fijamente.

-ALICIA: ¿Acaso quieres que sea de alguna otra forma? – su pregunta delató mi metida de pata, “¿De dónde ha salido eso?”

-YO: no…quiero decir…que no quiero que la venganza sea así – abrió los ojos, creyéndose mi tangente, o al menos, queriendo hacer ver que se lo creía.

-ALICIA: ah…pues no veo otra solución, además, quiere que sea en casa, para que puedo oírlo bien con los micros, la he dicho que  la cámara del  cuarto la puedo tapar, por vergüenza y eso,  pero no sé cuantas puso sin que yo lo sepa, quizá allá más, y si nos ve fingiendo puede repercutirme.

-YO: joder Alicia…eres mi hermanita…no puedo hacer esto.

-ALICIA: no soy tu hermanita,  soy Hera, y tú Zeus, somos personajes.

-YO: ¡Eso si que no! No pienso meter a Zeus en esto, ¿Y si se le va la olla? No puedo permitir que te haga daño, o peor…- se quedó pensando en qué podía ser peor que hacerla daño, ¿Lo que le hice a Carlos? “No, lo peor es que te destroce como a tantas otras, y termines siendo otro insulso juguete roto”.

-ALICIA: lo veas como lo veas…solo hay una forma…además, noto que la idea no te desagrada…- era demasiado evidente para que mi miembro no se hubiera delatado ya.

-YO: apártate…no es lo que piensas…- me salí de la piscina avergonzado, y me tapé con una toalla al sentarme en una hamaca. Alicia me siguió.

-ALICIA: perdóname…solo quería animarte… – cogió una toalla, y de  pie, dejó caer todo su cabello hacia un lado de su cabeza, se secaba la larga melena con suavidad,  para luego enrollarse la toalla alrededor del cuerpo, y sentarse frente a mí, en las hamacas.

-YO: no estoy para juegos, Alicia, tengo  los nervios a flor de piel, me siento solo y estoy asustado.

-ALICIA: ¿De qué?

-YO: de todo, de mí, de lo que Zeus pueda hacer, de que Eleonor le haga daño a mi familia o a mis amigos, de que no pueda terminar esto…y lo que menos necesito es que ahora, precisamente tú,  vengas a mis brazos – se me cristalizaban los ojos, y ella guardó silencio unos segundos, sin palabras ante ver a semejante armario, sollozando como un niño. No sé que se le pasaría por la cabeza, supongo que quería decir algo reconfortante, pero no atinaba  a decir nada con sentido, así que soltó lo primero que se le ocurrió.

-ALICIA: ¿Por qué “precisamente” yo? Si fuera mi hermana, o cualquier otra, lo harías con los ojos cerrados.

-YO: por que eres mí…- su bufido cortó mis palabras.

-ALICIA: tu hermnita, ya lo sé… ¿No te cansas de repetirlo?, ¿A quien quieres convencer diciéndolo tantas veces, a mí o a ti? …– no estaba en mi mejor momento, pero dejarme sin palabras no era fácil –…dame razones reales, no excusas.

-YO: eres la ex de mí mejor amigo…- lo primero que salió del cubo de basura en que había convertido ella mi cabeza.

-ALICIA: si es una cuestión de orgullo estúpido, no lo entiendo.

-YO: no es orgullo, es respeto hacia Teo.

-ALICIA: nunca hablamos de lo que pasó en tu cumpleaños, con Ana, ya sabes…- “¿El día en que acudiste desnuda y te abriste de piernas en mi cara, después de chupármela, y que provocó mi salida del piso, terminando en las garras de Eleonor? Sí, lo recuerdo vagamente”, era irónico conmigo mismo.

-YO: no hizo falta.

-ALICIA: ¿Por qué me rechazaste? ¿Tan desagradable te resulto? – no sabía leer su cara, ¿Lo preguntaba realmente o era una broma?

-YO: no seas tonta… eres…eres preciosa.

-ALICIA: no te entiendo, te has pasado por la piedra a medio instituto, a casi todas tus amigas, compañeras de trabajo y conocidas, hasta a mi hermana…pero llegó yo, y montas en cólera por unos besos.

-YO: sabes, me recuerdas a Mara hablando…- sonreímos muy poco.

-ALICIA: sí que es un poco bocazas…pero la pregunta sigue siendo valida, ¿Qué tengo yo de especial para que me trates de forma diferente a todas?

-YO: nada…- bajó la vista ante una respuesta tan protocolaria -…todo.

-ALICIA: ¿Nada y todo? Pues sí que te explicas…

-YO: no sé que decir… – sí lo sabía, lo sabía desde que tenía 13 años, y Zeus lo chillaba desde  mi interior, “¡Díselo,  dile que es la mujer más maravillosa que has conocido nunca! ¡Dile que es lista, guapa, divertida, dulce, cariñosa, fuerte y capaz! ¡Dile que te has  pasado años envidiando a Teo en silencio por tener a alguien como ella en su vida, anhelando cada segundo de tu vida  que rompieran para que, por fin,  pudierais  estar juntos! ¡Dile que, hasta en tu época más turbia, ha sido un faro en tu vida, y que no la tratas como a las demás por que ella es distinta y especial! ¡Dile que la amas como no has amado a nadie! ¡¡¡DÍSELO, COBARDE!!!” - …me da pánico.

-ALICIA: ¿Pánico de qué? – me veía llorar,  y yo no me atrevía a mirarla.

-YO: al verte en aquel balcón lo supe, no sé como, una parte de mí lo descubrió, como  ver una estatua en mitad de mi cuarto, que siempre había estado allí, pero que por alguna razón, nunca  había visto…no…no me lancé para salvarte…o por que te quiera…me solté por que no soy capaz de imaginar mi vida en un mundo en el que tú no estés…- hice acopio de todo el valor que tenía, y giré mi cara hacía ella, que estaba  atenta. Alicia aguardó unos segundos, jugueteando con el dedo gordo del pie en la madera húmeda de la terraza a su pies, pensándose, de forma calmada, lo que iba a decir.

-ALICIA: ¿Sabes…?- una leve risa le cortó las lágrimas que estaban a punto de brotar de sus preciosos ojos, de un eléctrico ámbar -…fui yo quien le dijo a Marina, en el instituto, que te diera una oportunidad.

-YO: ¿De verdad?

-ALICIA: sí…siempre tan bueno, tan leal, tan divertido, tan integro…me daba pena que nadie se diera cuenta, que nadie viera más allá de tu físico, y me alegré mucho cuando regresaste  cambiado, no por que cambiaras, si no por que así todas dejarían de pensar en tu físico, y verían lo buena persona que eres.

-YO: pues para lo que me ha servido…he pasado de cama en cama tanto tiempo que no se ha cuantas mujeres he hecho daño.

-ALICIA: no puedo culpar a un hombre por comportarse como un hombre, supongo que tenías mucho tiempo que recuperar… pero pese a todo, has seguido siendo un buen hombre.

-YO: muchas que conoces no dirían lo mismo.

-ALICIA: muchas que conozco estaban contigo por cosas ajenas a ti – no hacia falta que dijera que, sin mi polla,  no hubiera conocido a tantas mujeres,   o ni se molestarían en saber de mí.

-YO: ¿Y tú si? Hasta que no cambié…

-ALICIA: hasta que la relación con Teo no estaba tan deteriorada, no me fijé en nadie, pero allí estabas tú…siempre has estado ahí…te dejaste los cuernos para lograr esa casa de estudiantes, Eleonor me ha dicho como, y cuando viste lo que pasaba entre Teo y yo, te fuiste sin más, para que pudiéremos intentar reconciliarnos, ya era tarde, todos lo sabíamos, pero aún así lo hiciste, te alejaste tanto, que terminaste en las garras de Eleonor, perdiendo a Ana, y generando todo este lío, por Teo,  por mí …– Alicia miraba a la pared, delante de ella  -… y luego con Lorenzo.

-YO: tendría que haberle arrancado la cabeza según le vi…

-ALICIA: pero no lo hiciste, no te gustaba, se te leía en la cara, pero te callabas,  por que me hacía feliz, aunque fuera una farsa, me hacia feliz,  y tú lo sabias, ¿Qué tipo de gente hace eso? ¿Alejarse de las personas que ama por que así las hace felices?... – me lo decía a mí, pero se lo preguntaba a sí misma, descubriéndolo a la vez que lo decía. Acabó suspirando, pegando su oreja a uno de sus hombros al mirarme  –…tienes razón, ha sido una mala idea, la diré a Eleonor que no te fías de mí, ni de nadie, o buscaré otra manera.

-YO: ¿Por qué cambias de opinión? – se puso en pie, y me agarró la cara, como si me fuera a besar.

-ALICIA: por primera vez te veo Raúl, sé lo que has cuidado de mí, sin que yo lo supiera, lo has sacrificado todo por mí…ahora es cosa mía.

Se vistió, y se fue, sin más. Me dejó allí sentado, con un empalme de narices, y llorando por que, aunque lo deseaba con todo mi ser, no quería que Eleonor dictara cuando o dónde debía nacer el amor  con Alicia. Pero… ¿Acaso había declarado mi amor a Alicia? ¿Ella lo había entendido así? ¿La amaba?  No lo sabía, aquello fue lo más intenso y confuso que pasó en toda mi vida, algo importante había pasado, algo drástico y universal había cambiado,  lo sentía… pero no podría señalar el qué. Habíamos hablado,  pero lo importante era lo que no se había dicho.

 

Dany – La última batalla de un dios.

No sé cuanto pasó, quizá 10 minutos, en que me quedé sentado en la terraza al irse Alicia. Me recompuse intentado encajar las piezas en mi cabeza, y me puse en pie para ver como mi erección seguía allí, mi polla siempre iba por libre.

Entré en  casa, y llamé a mi madre, mi padre, o alguien, nadie respondió. Así que decidí darme una ducha de agua fría en el cuarto de abajo, lo necesitaba, y si no me valía para calmarme, una buena paja bastaría. Ni encendí la luz del cuarto, entré a ciegas al cuarto de baño y me di una ducha de agua fría de casi 20 minutos. Después, entendí que mi empalme no iba a bajar, así que salí, y me senté en el inodoro, empezando a masturbarme. Era el único momento en que entendía el cansancio de mis amantes, era costoso y tedioso masajear aquella enorme barra de carne que era  mi miembro, incluso habiendo vuelto ha hacer ejercicio, se me cansaban los brazos y se me entumecían los músculos.

Cerré los ojos para repasar en mi mente cualquier polvo que hubiera echado antes, Mara me serviría, era lo más reciente, su forma de moverse, sus caderas alocadas y su cuerpo temblando al resistir un orgasmo tras otro, con sus pequeños pechos moviéndose como flanes con cada arremetida de mi cuerpo sobre el suyo, y sus enormes ojos negros abiertos de par en par al sentir como la abría por dentro, el sudor le llegaba a acumularse tanto en su cuello que las gotas resbalaban por su pecho, y su forma de aferrarse a mi cabeza, pasando sus dedos por mi cabello empapado de transpiración, cuando lamía su cuerpo, me volvía loco.

Tan distraído estaba, que solo el sonido de la puerta me sacó de mi ensoñación, apareció Dany tapada con una toalla por delante, sin cerrar por detrás. Al verme, abrió la boca sorprendía, más que  por mi miembro, que ya había visto muchas veces, era por verme allí. Yo me quedé paralizado, sin saber si soltarme el rabo o no.

-DANY: esto….yo siento…yo…- se giró tres veces para irse, y regresaba, nerviosa, no se daba cuenta que al girarse me dejaba toda su espada y culo al aire, para mi deleite.

-YO: no pasa nada…no es la primera vez que…me pillas – no solo pajeándome, si no que he llegado a verla recoger la ropa sucia del cuarto  conmigo follándome a más de una sobre la cama.

-DANY: yo…sí…esto…perdón…yo venía…cepillo… - a la quinta vuelta entró, cogió el cepillo del pelo de un armario, y se volvió a ir,  contoneando su deslumbrante culo al aire, antes de cerrar la puerta.

No pude evitarlo y seguí masturbándome ferozmente, pero ahora  la imagen de Mara era sustituida por Dany. Su cuerpo mojado, de su piel tersa en la espalda, con gotas de agua cayendo de su melena rubia pegada a su nuca, de los ojos azules que se habían abierto tanto al verme. Rememoraba sus famosos abrazos, largos y sentidos, por alguna razón eso me ayudó a descargarme antes, salió tanto semen disparado que apenas pude controlar que cayera en la bañera. Jadeando, me di otra ducha, y así limpié las manchas de todo mi esperma.

Salí del baño, tapándome solo con una toalla anudada a la cintura. Al hacerlo, Dany estaba sentada en la cama, al otro lado del baño, dándome la espalda, ahora con la toalla anudada alrededor del cuerpo, y poniéndose unas bragas de forma acrobática, como solo saben las mujeres hacer, y cerrando un cajón al oírme.

-YO: siento esto…necesito desahogarme.

-DANY: tú no disculpas, es tu casa, yo invitada – giró su cara para mirare sonriendo tan feliz, como si no acabara de pillarme con más treinta centímetros de miembro erecto en la mano, machacándomela en su cuarto de baño.

-YO: tú no eres una invitada, ahora esta es tu casa también, así que lamento esto, he llamado al salir de la piscina y no contestó nadie, perdóname.

-DANY: yo perdono, padre ir a trabajo y madre salir con amigas, yo…darme baño – se puso roja al ponerse en pie y decirlo, recolocando la toalla en el escote.

-YO: ¿Y por qué no te bañas en tu cuarto de baño propio? – le señalé el lugar del que acababa de salir, más como curiosidad, que acusándola.

-DANY: ya…yo…es que…me gusta darme baño en bañera grande…arriba…- “El jacuzzi”, no sé por qué el hecho de que tenga espuma y burbujas, volvía locas a las mujeres, yo nunca le encontré el gusto teniendo una piscina abajo -…pero señora madre dar permiso…yo no quiero ofender…- parecía asustada.

-YO: tranquila, ¿Espero que te hayas quedado relajada?

-DANY: oh sí…ser muy bueno, yo siempre dar baño relajante ahora, tener tiempo mientras hijo está en colegio y todos se van.

-YO: pues te dejo de molestar, que tendrás que vestirte…- me iba a ir, cuando su mano cogió mi brazo. Al mirarla me leía el rostro.

-DANY: ¿Tú....bien? – a pesar de que había pasado tiempo, se me seguía leyendo en la cara la conversación con Alicia.

-YO: pues no mucho…la verdad – puso cara triste, y cogió mi mano con las dos suyas, besando el dorso y frotando su mejilla contra ella, como una gata ronroneando.

-DANY: pobre hombre mío…tú hablar conmigo si quieres, ¿Sí? – una frase condescendiente, pero pareció realmente interesada en consolarme.

-YO: no quiero aburrirte con mis problemas – sonrió ofendida, y trató de hacerme sentar en la cama con todas sus fuerzas. Era alta, pero no pesaría más de 58 kilos, no la doblaba el peso por unos vente kilos, y le sacaba media cabeza. Si yo no hubiera querido, no me hubiera podido obligar, pero tenía su encanto verla esforzarse, así que me dejé ir, y me senté en la cama. Dany hizo lo mismo a mi lado, sin soltar mi mano, la tenía aferrada, como si quisiera quedársela, sobre su regazo.

-DANY: tú cuenta…hombres que pagaban por mí,  decían que yo escucho bien.

-YO: no sabias hablar nuestro idioma, si no llegas a escuchar…- me dio una palmada en el hombro, sin soltar mi mano con la otra.

-DANY: tú habla.

No mintió, pasé media hora contándola lo justo para aliviar mi carga, pero no lo suficiente como para poner en peligro mis planes. Sería Dany, pero no confiaba en ella, ya que no confiaba en nadie.

Solté mi lengua, y Dany respondía con agilidad y cariño. Cuando me di cuenta, estaba tumbado sobre la cama, con las piernas apoyadas en el suelo, mirando al techo, con las manos entrelazadas detrás de mí cabeza marcando brazos, y ella recostada en mi costado, de lado, sujetándose la toalla para que no se le salieran los senos. Dany me estaba acariciando el torso con la mano libre, repasando la tableta y el pecho hinchado. No sé desde que momento empezó, pero me gustaba la sensación, no pasaba los dedos con delicadeza,  sino que palpaba con energía, haciendo sonar la piel al frotar la palma de su mano con mi cuerpo, ni siquiera me había dado cuenta de que llevaba un rato mordiéndose el labio inferior, tenia las marcas de sus dientes en su boca, y los ojos le brillaban como nunca antes se los había visto.

-DANY: ¿Así que tú sentir solo?

-YO: pues…es un buen resumen.

-DANY: ya, yo tener tu  familia y cuidar de mí, pero también sentir sola, sin marido ahora…- mi polla empezaba a reaccionar, al darse cuenta de que aquella hembra buscaba sexo desesperadamente. Quise irme, levantarme y largarme tan rápido que no me pondría ropa, saldría a la calle con la toalla, con tal de alejarme de ella, pero en cambio…

-YO: ¿Tu marido…hace cuanto que no…? – sonrió, al verme entrar en su juego.

-DANY: puf…él tres meses en cárcel, uno más en juicios, y antes de venir  vivir aquí, él pasar otros cuatro meses sin llegar a terminar nada…

-YO: ¿Terminar?

-DANY: sí…él…bueno…empezar muchas veces…caricias…y yo dispuesta, chupo polla y eso…pero cuando empezamos a follar…marido muy rápido – había cambiado su entonación, las palabras “chupar polla” o “follar” las decía con un marcado acento rumano, que en vez de estropearlo, me la puso tan dura que se me levantaba la toalla.

-YO: ¿No hacía que te corrieras?

-DANY: no, marido al principio muy fogoso, pero desde tener niño no logra llenarme – sin demasiado disimulo, serpenteó por la cama hasta pegar su cuerpo al mío, sus caricias en mi cuerpo eran más evidentes y su mano bajaba cada vez más hacia el inicio de la toalla en mi bajo vientre.

-YO: ¿Desde cuando no te corres? – “¿Que estás haciendo?”, me decía a mí mismo.

-DANY: yo…bueno, con él desde antes de niño… – eso eran al menos  9 años – …pero yo correrme a diario, tengo consolador,  yo hábil…

-YO: ¿Por eso vas al jacuzzi?

-DANY: sí…- se sonrojó, mientras su mano ya hacía maratones desde la tela de la toalla hasta mi cuello, dónde estiraba los dedos para acariciar mi barba de tres días.

-YO: ¿Tan cachonda estás?

-DANY: sí…como gata en celo…yo…yo incluso tentar a padre tuyo…- se puso roja de vergüenza, o de excitación, o de amabas cosas –…él trata bien, dulce y con cariño, pero él buen hombre, y quiere a tu madre – si tuviera un sombrero, me lo quitaría ante mi padre, rechazar a semejante hembra era un ejercicio de superación, ni yo me estaba resistiendo. Quizá mi padre tenía más miedo de lo que le haría mi madre  si se enteraba,  que deseo de acostarse con Dany, esta última idea me encajaba más, y me hacía sonreír.

-YO: ¿Me enseñas tu juguete? – rodó por la cama, y sacó a su amigo del cajón. Al mostrármelo era una polla de buen tamaño, azulada y con la base plana con forma de testículos, al menos de veinte centímetros, y un grosor como un vaso de cubata, con estrías en forma de venas.

-DANY: yo hundir en mi cada día en bañera,  hasta hacerme delirar…necesito  hombre que calme mi fuego… – cogí aquel dildo de buen tamaño,  mientras ella pasó su pierna izquierda por encima de la mía, quedando montada sobre mis piernas, lo hizo de forma lenta y sensual, dejando ver en la abertura de la toalla su ombligo y unas bragas blancas. Con  mi polla apunto de deshacer el nudo de la toalla entre sus muslos, acariciando mi vientre con ambas manos, dejó de fingir -… ¿Ser tú ese hombre?

-ZEUS: lo soy – sonrió aliviada. Al instante, avanzó medio metro sobre mi cuerpo, y mi polla quedó aplastada por su cuerpo, se retorció para lamer mi estómago, pasándose todo el pelo a un lado de la cabeza, y fue subiendo por mi piel, repasando con su lengua los pliegues de mis músculos, hasta llegar a mi boca. Nos fundimos en un largo beso con lengua, y desplazó a Alexis como la mujer que mejor besaba de mi ranking. No es que besara bien, es que no había forma humana de superarla, la forma tan dulce y casi inocente de mover la lengua entrelazándola con la mía, era tan estudiada que apenas parecía que se moviera como un ente ajeno a mí ser.

De inmediato, mis manos fueron a sus muslos frescos al aire, y ella correspondió zigzagueando con la pelvis, liberando o apretando mi miembro atenazado entre nuestros cuerpos y las toallas. Abría y cerraba su boca al besar tan desesperadamente despacio que me faltaba el aire. Se alzó, pasados unos minutos, en los que casi me ahoga con sus besos, contoneándose sin parar, siendo totalmente consciente de que mi miembro se rozaba con cada gesto. Bailó para mí, despacio, hasta que sus manos deshicieron el nudo en su pecho y dejó caer la toalla, mostrándome sus senos. La edad, unos 35 años, un hijo, y el uso,  las hacían algo caídas, pero eran bonitas, a ojo una 95, con unas grandes y redondas aureolas rosadas coronados por pezones duros. Diez años atrás hubieran sido los pechos perfectos, y pensar que cualquiera con 20€ había disfrutado de ellos.

-ZEUS: déjame que pruebe esas tetas, puta – era feo, denigrante, hosco y de mal gusto, pero Zeus sabía moverse, por que pese a ello,  Dany gimió de gusto, y se abalanzó sobre la cama para dejar sus pechos en mi boca. Los agarré firmemente, masajeándolos con virulencia, y  lamiendo entre ellos, chupando alternativamente cada pezón hasta estirarlos lo más posible, y luego mordisquearlos,  haciéndola suspirar.

Cuando estaba casi dolorida, volvió a besarme entregada, para ir bajando, haciendo el camino inverso con sus  labios por mi cuerpo, y tener que ponerse de rodillas en el suelo, usando la toalla para apoyar las rodillas en el suelo, como buena ex profesional, quedando entre mis piernas. Abrió la toalla, que resistió estoicamente anudada, y mi polla saltó liberada por fin, fuerte, arrogante y decidida. Al verla al lado de su preciosa cara, la miré perdido de lujuria.

-ZEUS: chupa de una vez, guarra.

-DANY: ser enorme…- me levanté cogiéndola del pelo de la nuca.

-ZEUS: mira, zorra estúpida… – me puse el consolador de goma al lado de mi polla, y al  ver la comparativa, soltó un bufido ahogado. Le sacaba al menos 10 centímetros de largo,  y lo peor era el grosor, de diámetro aquel juguete era, como mucho, una lata de refresco, pero mi polla era como una botella de litro –… esto  no es un juego, no te voy a hacer el amor hasta que te corras dulcemente, te va a follar un hombre de verdad, y te vas a correr tantas veces que vas a implorar perdón, así que empieza a chupar para hacer menos dura el par de horas que voy a montarte como en tu vida te ha follado nadie.

Dany gimió al coger mi rabo con ambas manos, y sin que la soltara de la nuca, se relamió antes de meterse mi glande del tirón en la boca. La oía suspirar mientras repasaba con sus labios mi verga,  y me tranquilicé un poco. Fue repitiendo la acción tantas veces, y en cada una metía un poco más de carne en su garganta, lo mejor era que sus manos no dejaban de masturbar, sin duda aprendido de la calle, así la gente se corría antes. Se pasó un buen rato lamiendo y chupándomela  la polla como muy pocas antes, Madamme era insuperable en ese punto, pero ella no lo hacía mal, y cuando se ponía a jugar con mis huevos, su forma lenta y calmada de acariciar mi polla era tan escalofriante que me hacía perder la cabeza.

-ZEUS: dios, vas ha hacer que me corra, para – lo hizo entre la excitación y el miedo.

Me puse en pie, y Dany me dio la espalda. La abracé con pasión, con una mano pellizcando uno de sus pezones y la otra rozando por encima de las bragas bancas su caliente coño, blancas en su inicio, ahora eran medio transparentes por la cantidad de flujos que estaba soltando aquella mujer.

La tiré sobre la cama, y la arranqué las bragas a fuertes estirones, al abrirse de piernas se acariciaba el clítoris inflado, estaba completamente rasurada y me vencí sobre ella lamiendo y besando el interior de sus muslos. Al notar el contacto de mis labios en su interior, soltó una palabra en rumano, aquello olía a hembra necesitada. Separé los labios mayores para encontrarme la piel rosada y dulce, lamí cada rincón de aquella maravilla y chupé su clítoris hasta hacerla gemir como si ya la estuviera follando, mis dedos hurgaron en su interior sin oposición, y me pasé cinco minutos follándola con ellos.

Dany se retorcida ante la cantidad de sensaciones viejas que recordaba de golpe, y algunas nuevas. Cuando encontré su punto G lo estimulé como me habían enseñado, y como había desarrollado yo mismo. Subí  besando su cuerpo, para lamer sus tetas mientras mi mano se volvía loca en su interior, y el chapoteo era lo único que se oía cuando ella mantenía la respiración con miedo a estallar. No aguantó más, se quiso mover pero no la dejé, y rompió en un orgasmo como creo que nadie había logrado con ella, se convirtió en una culebra electrificada y se frotó el clítoris con tanta energía que los chorros de flujos se entrecortaban.

-DANY: ¡¡¡¡OH…DIOS…OHHHHHHH!!!! – sus lamentos se parecían más a una liberación que a excitación, se recompuso cogiendo aire y me atacó de rodillas sobre la cama, besándonos con furia mientras amasaba sus nalgas.

Me dejé caer sobre ella, y maniobró con agilidad para rodearme con sus piernas, mi peso la aplastaba pero no dejaba de besarme mientras buscaba a tientas mi miembro. No tardó en encontrarlo y dirigirlo a la entrada de su vagina, al sentir mi glande abriéndola y entrando en ella tuvo que coger aire con la boca, y mi polla entró hasta la mitad sin dificultades, sin duda el calentamiento en el jacuzzi con el dildo que andaba por la cama ayudó en ese caso, pero a partir de la mitad los dos notamos como se resistía a entrar más carne en ella.

Así que retrocedía y volvía a acometer lentamente, mientras la mantenía bien abierta de piernas, sus palabras se mezclaban entre ahogos, suspiros, exclamaciones e idiomas, pero al final, se la metí entera y eso la hizo temblar. Se aferró a mi espalda con miedo de echar a volar si me soltaba. Por cortesía, me mantuve quieto unos minutos, su cuerpo parecía metido en un congelador, tiritaba, con los pezones duros rozando mi cuerpo, mientras la besaba el cuello. Cuando dejó de apretar las uñas contra mi espalda, me volví malvado, la sacaba casi toda y la metía entera de fuertes acometidas que provocaban lamentos sonoros en ella, cerraba los ojos  a cada embestida como si la estuviera quitando la vida con cada una de ellas, y cuando el movimiento era constante, su cuerpo habló por ella. Sus caderas hacían giros para ayudar a que entrara, y sus labios buscaban los míos.

Al correrse de nuevo, simplemente se mordió el labio tan fuerte que casi se hace sangre, echando la cabeza hacia atrás, para seguir aumentando la velocidad de su cadera. Al poco tiempo éramos dos fieras enfrentadas, follando de forma grotesca y sucia. Rodábamos por la cama, se me ponía encima y mantenía un ritmo frenético hasta que el cansancio o un orgasmo la doblaban de placer, entonces la tomaba como me parecía oportuno. A la media hora la llené de leche entre gestos tan amplios que la cama ya no solo se movía, sino que crujía.

Sudando sobre ella,  que apenas podía coger aire, lamí sus senos, tumbada boca arriba se le separaban demasiado, no eran estéticamente bonitos, así que me senté en el borde de la cama con ella de rodillas sobre mí. No pasó ni tres minutos cuando ya me estaba cabalgando de nuevo. Ahora sus senos botaban de forma alegre, y sus gritos en rumano me volvían más feroz, la bestia aparecía y desaparecería cuando ella permitía su aparición, y mis dedos llegaron a jugar en su ano sin la menor muestra de dolor.

Una serie de orgasmos que la doblaron la espalda provocaron tal corrida que sentía como si se me hubieran meado encima. Me puse en pie por instinto, con ella  aún montada, y la golpeé con la espalda en una pared sin dejar de follarla de forma animal, hasta que mi segunda corrida la elevó por los aires. Cada penetración la hacía subir por la pared, ni se sujetaba a mis con su manos, sino que las apoyaba contra  el tabique a la altura  de los  riñones, para evitar hacerse daño cada vez que se la metía hasta el fondo.

Así colgada, y con mi polla en su interior, dudando de si quedarse dura o desfallecer,  me besó de nuevo. Su lengua seguía  sabiendo a inocencia y timidez, pese a saber que no tenía nada de aquello. Había descubierto que tenía en mi casa a una mujer que follaba tan bien con Mara, o mejor al tener más aguante, y besaba mejor que Alexis, todo en una, sin la repelente y cansina necesidad de sentirse humillada de forma constante de una, y con mejores tetas que la otra.

-DANY: tú folla…tú fóllame…- sonreía sin saber dónde poner sus manos.

-ZEUS: claro que sí, pero ahora voy a abrirte ese culito tan bonito que tienes – de oírlo abrió la boca entre la duda por lo que la podía hacer con mi enorme verga, y la curiosidad de sentirlo.

-DANY: tú cuidado…mi culo hace mucho que nadie abre.

Me giré con ella en brazos, y la dejé caer sobre la cama, gateó poniendo su culo en pompa y hurgado en su coño con una mano, para luego lubricar el culo. Antes de que me acercara, ya se estaba metiendo dos dedos por el ano. Azoté su trasero varias veces, haciéndola gemir, y separé sus nalgas para meter mi boca allí, sorbí los flujos y los escupí en su ano a la vez que mi lengua se hacía sitio. Mis dedos la prepararon, y al fin la apreté mi glande tan fuerte, que Dany se echaba hacía delante, roja y congestionada. Sintió como mi polla entraba con gran esfuerzo en su ano, golpeaba la cama con ira balbuceando en su idioma, y como un resorte, al metérsela toda, se elevó como si alguien invisible la sujetara en el aire. Fui yo quien la cogió de las tetas, y tirando de sus pezones, saqué a la bestia, que se la folló por el culo tan rápido que no hubo paso del dolor al placer, solo placer al oír como resonaba su piel al ser espoleada por mi pelvis.

La llevé las manos a la espalda  al  caer,  para usarlas de riendas,  y el mismo infierno se desató a su espalda. La polla se me salía,  y tardaba tres o cuatro embestidas en darme cuenta. El agujero de su ano se expandió tanto que se la volvía a meter sin dificultad, y cuando gritaba hasta quedarse sin aire, un orgasmo anal la sacó de mí. Me dio miedo incluso, como si le hubiera dado un ataque epiléptico o algo, se movió como una autentica enferma sobre la cama, pero solo era algo que nunca había sentido. Cuando se le pasó, y pude domarla, nos tumbamos de lado y la penetré el culo  en forma de cuchara, abriéndola una pierna y acariciando su vulva con la mano libre. Durante media hora, tuvo otros tres episodios iguales, y al correrme por tercera vez, creo que se desmayó del sprint final, por que durante 10 minutos no se movió ni parecía respirar. Yo estaba sacado de rueda, tumbado boca arriba, empapado en sudor y con la polla doblada, casi en forma de hombre exhausto, como lo era yo.

No me gustó, a Raúl quiero decir, fue aprovecharme de Dany,  la follé, no la hice el amor, fue animal, grotesco y dominante, todo lo que a Zeus le gustaba,   pero a mí, no…ya no. Se me pasó la idea de que Eleonor la hubiera animado a ello, o que Dany se había convertido en un riesgo añadido, pero su mirada me borró aquellos pensamientos, “Es mía, como tantas otras”.

-YO: ¿Estás bien? – atiné a decir cuando el corazón dejó de intentar salirme por el pecho.

-DANY: yo…yo…sí…yo …nunca…nunca llegar así…yo…- se empezó a reír, sobrepasada - …follas muuuy bien.

-YO: eso me dicen – se giró rodando por la cama para quedar mirándome, sus ojos eran de un azul cristalino, brillaban de algo parecido a la devoción, mientras  jadeaba.

-DANY: tú…tú hombre, saber como tratar a una mujer…y tu polla ser increíble.

-YO: ya…- estaba harto de oír eso, por raro que suene.

-DANY: dios…yo ser tu mujer, ¿Sí? Yo cuidar de ti y tu follar todo lo que quiera, ¿Sí? – me acariciaba el cuerpo y me daba cortos besos en el costado, ilusionada.

-YO: ya sabes que no puedo…- casi se echa a llorar.

-DANY: ¿Yo no buena?...Yo poder mejorar, tú da tiempo y follar  mejor.

-YO: no es por eso, no soy bueno para ti, ya sabes mi situación, es mejor que busques a otro hombre, uno bueno y decente.

-DANY: tú ser ese hombre.

-YO: no lo soy.

-DANY: muchas mujeres van detrás, para no ser buen hombre.

-YO: solo quieren esta polla y que las folle, como tú, aunque no quieran reconocerlo – casi llora, pero de golpe dejó de ser la puta que había retomado, y volvió a ser ella misma.

-DANY: tú razón, yo estúpida…- la acaricié rostro con dulzura.

-YO: no tienes culpa de nada, yo he caído.

-DANY: pero yo no marido, y tú soltero, ¡¡No ser malo!!.... – fue a la desesperada –… ¿Tú puedes seguir en cama mía mientras no pareja? – esa petición no se la iba a negar, después de lo que me había demostrado en la cama.

-YO: claro que sí, mi amante del este – y sonrió de nuevo, besándome.

-DANY: yo cansada y sucia…necesito ducha antes de ir a colegio de hijo.

-YO: ¿Y si nos duchamos juntos y te acompaño? – me besó tan fuerte que me adormeció la boca.

Nos metimos en la ducha juntos, el agua tibia rodeó su cuerpo y mi polla saltó al encuentro de su coño. Pasé unos 15 minutos follándola de cara, para luego metérsela por el culo y tomarla desde atrás. Cuando me corrí, ella ya se mantenía en pie con dificultad por que le fallaban las piernas de tantos orgasmos seguidos.

Me fui del baño cuando se estaba secando, por que si no, la destrozaría otra vez. Fue inútil,  al salir y tratar de vestirse, no pude retenerme, cuando se estaba poniendo un vestido de flores, le subí a falda bajándole las bragas a medio muslo y me la follé por el culo contra la pared, quiso resistirse, pero estaba en una nube, como yo. Menos mal que empezamos a prepararnos con tiempo, cuando me corrí en su culo se desnudó y me montó sobre la cama hasta obtener mi semen en su coño otra vez. Pasó una hora y media hasta que los dos estuvimos saciados, duchados y vestidos. Me escocía la polla, y a ella, al caminar se la notaba que estaba más abierta que nunca.

Pese a que no estaba lejos el colegio de su hijo, fuimos en coche para no ser tan evidentes al andar. Al llegar, las madres de otros críos me comían con los ojos, alguna ya me la había follado al ser del barrio, pero Dany casi me exhibía como un trofeo, se le notaba en la cara que estaba feliz y bien follada. Su hijo alucinó al verme allí con el coche, y presumió con sus amigos, de hecho, les invité a tomar algo, y jugué con él crío en casa hasta que mi madre llegó, y le obligó ha hacer los deberes. Ya puestos, me quedé a cenar y dormir, el sofá de abajo era suficiente pese a que Dany ofreció dormir con su hijo, para darme su cama. No entendió por qué no accedía, hasta que a las dos de la mañana me colé en su cuarto. Al sentir mi cuerpo, se volvió y me besó sorprendida y halagada.

-DANY: familia en casa, tú loco.

-YO: loco por follarte.

No se dijo más, me pasé tres horas haciéndola sentir todo lo mujer que era, todo lo que ella sabía que era, y todo lo que su estúpido marido jamás la hizo sentir que era. Tenía que morder la almohada para no alertar a nadie de la casa, y cuando no podía más, me mordía a mí con cada orgasmo. A altas horas de la mañana, volví a mi sofá a descansar lo que pude, con el cuerpo lleno de marcas de arañazos y dientes, pero satisfecho. Mi madre se sorprendió de que Dany tardara tanto en despertarse esa mañana, y sin muchas dificultades, les convencí de que me quedaría unas semanas por allí.

El ritual se repitió durante un mes entero, cuando mi familia desaprecia por las tardes, Dany y yo nos volvíamos literalmente locos, follando por toda la casa, piscina incluida. Recuerdo especialmente tumbarme boca arriba en el jacuzzi, con ella tumbada de espaldas sobre mí, y estar una hora dejando que ella me follara, con mi rabo atravesando su ano, de forma lenta y lasciva. Luego recogíamos a su hijo y jugaba con él o le ayudaba con los deberes, y por las noches me deslizaba al cuarto de Dany, metiéndome entre sus sábanas y sus piernas. Mi madre se olía algo, pero no dijo nada, creo que prefería callarse y tenerme por allí.

No era fácil mantenernos en silencio de noche, por que como prometió, con el paso de los días me demostró que follaba mejor que nadie con quien hubiera estado, incluyendo a gente como Eli, Eleonor o Ana. Era una versión de Madamme con 20 años menos, y Era un sustituto de Mara, así de simple, una mujer que me mantuviera cuerdo. Eso no lo perdería mientras las cosas  estuvieran en calma, que fue demasiado poco, pero mereció la pena.

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